jueves, 23 de agosto de 2012

Isla Mauricio, la perla del Indico(I)

Uno de los viajes más completos y bonitos que he hecho, además de otra manera, ya que esta vez fue una villa alquilada el lugar en el que decidí pasar las vacaciones. Pero empecemos desde el principio.

Llegando a París de noche. La Torre Eiffel a la derecha.

Después de un par de horas en la Cité embarcamos hacia Isla Mauricio.

Y tras 8 horas de sueño y un desayuno en las alturas aparecieron las primeras imágenes del Archipiélago de las Mascareñas.


Así íbamos viendo la aproximación.


Después de aterrizar, recoger las maletas y cambiar algo de dinero, recogimos el coche y emprendimos el camino a nuestra villa. Aquí os dejo algunas de las imágenes que vimos por el camino.



Y nos vamos acercando a la carretera de la costa.



Y llegamos a la casa. Aparcamos el coche y ya estaba nuestra asistenta esperándonos para enseñarnos el pequeño palacio en el que íbamos a vivir durante 9 días.














































Así amanecía cada día.



Y al día siguiente, ya descansados, nos empezamos nuestras excursiones.

 La caña de azúcar por todas partes, y curiosamente un paquete costaba más caro que aquí.




Siempre me preguntaré si estas factorías serían legales y los precios que tendrían, pero como no soy marquitissss...


La primera parada, la preciosa playa de Belle Mare, muy cerca de casa.






Y seguimos subiendo al norte por la carretera de la costa para llegar a la playa de Bras d' Eau






 Esta playa es muy frecuentada por la gente del lugar, ya que constantemente hay una brisa fresca que en verano es muy de agradecer, aparte de que esta muy resguardada de corrientes marinas. La gente aparca debajo de los árboles y hace picnic y como en el resto de las playas, encontramos todos los servicios básicos.





A continuación paramos a comer algo en Riviere du Rampart, donde aún queda algo de arquitectura tradicional del este...


Y nos atrevimos con unos dulces de estos puestecitos...




Y vamos de camino a Poudre d' Or


Cada día en el poblado de Poudre d’Or, vienen varios buceadores con la finalidad de descubrir y de revivir una página de la historia. El tiempo parece haberse detenido... En el fondo, descansa una de las reliquias más celebres de la isla : le Saint-Géran. Principiantes o experimentados, todos quieren acariciar con la mano el testigo del pasado de la isla.
La tragedia sucedió hace ya 250 años, y el Saint-Géran sigue fascinando a todos de la misma manera. El poblado de Poudre d’Or, en el noreste de la isla, a media hora de la capital, vive en el recuerdo del naufragio que le ha dado su triste notoriedad.

 Todos los habitantes conocen su historia. Y claro que sienten un gran placer en contarla nuevamente a aquellos deseosos de escucharla acompañados de una bebida, en algún comercio del poblado.

El barco fué construído en Lorient en 1737, y le Saint-Géran formaba parte de los barcos de la Compañía de las Indias. Naufragó en 1744, en la banda de coral que se encuentra frente al poblado, a orillas de la isla Ambre. En el momento de la catástrofe, se encontraban 192 personas a bordo, incluidos 149 marineros, 13 pasajeros y 30 esclavos. Hoy en día se pueden admirar todavía los 28 cañones que equipaban al barco.
Las búsquedas arqueológicas que se han llevado a cabo han permitido recuperar, entre otras cosas, cubiertos de plata, piastras españolas de plata, así como otras piezas en madera que pertenecían al cascarón de la embarcación. Todos estos tesoros históricos pueden ser admirados en los museos de Port-Louis y de Mahébourg.





Varios centros de buceo proponen descubrir, durante una tarde, esta embarcación que continúa llamando la atención y la curiosidad de buceadores provenientes de todas partes del mundo.
Son muchos los que vienen a descubrir el Saint Géran, así como a las numerosas formas de vida que han encontrado refugio en esta reliquia. El lugar no es solo conocido por el barco, sino también por la riqueza de su flora y su fauna.

En el centro del poblado, se encuentra una inscripción que nos dirige hacia el monumento dedicado a las víctimas del naufragio. Este se encuentra en una calle sin salida, que lleva hacia una pequeña iglesia. En la placa conmemorativa se puede leer : « A lo largo de esta costa, en la noche del 17 al 18 de agosto de 1744, naufragó el Saint Géran, y su tragedia ha sido inmortalizada por la obra del escritor Bernardin de Saint-Pierre ,titulada "Paul et Virginie".


El monumento fué inaugurado el 20 de agosto de 1944 por la Sociedad de Historia de Isla Mauricio. Las palabras escritas reviven la imagen de este barco que ha sabido, con el paso del tiempo, preservar parte de su misterio.

De camino al norte pasamos por Goodlands y su templo de Shiva, en la calle principal.





Al ser tan grande la cantidad de mano de obra importada de la India, muchos hindúes trajeron consigo no sólo su religión sino también su arquitectura, como este templo que es reflejo de los del sur del subcontinente.





Me encantó captar todos los detalles con el macro de la cámara.





No hay nada de información específica sobre el templo ni allí ni en Internet, así que no puedo poneros nada interesante aparte de las fotos.




Seguimos hacia el norte y llegamos a Cabo Malheureux, famoso por sus atardeceres, sus playas y las fotos en las que aparece su iglesia de tejados rojos.

















La iglesia es un homenaje a los múltiples naufragios acaecidos en los arrecifes de colar frente al pueblo. El altar es de piedra labrada y las pilas de agua bendita son conchas de molusco.






Y que mejor sitio para ver el atardecer de nuestro día que Peréybére???










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