lunes, 20 de agosto de 2012

París mon amour (I)

Después de una escala en la que aprovechamos para visitar a unos amigos en Madrid, continuamos el viaje.
Llegamos al aeropuerto de Orly a la hora prevista y con la emoción de ver Paris iluminada desde el aire. Según bajamos fuimos corriendo a comprar el kit de supervivencia parisina número 1, la París Visite.
Basicamente consta de un billete tipo metro que viene en un estuchito de cartón. Lo acompaña un folleto con todas las atracciones en las que da derecho a descuento y un minimapa muy util de las lineas de metro, tren y autobus, ya que podemos hacer abuso de todas ellas de manera ilimitada durante 5 días. Aqui podeis ver:

 Para estrenarla tomamos el Orlybus que te deja en Denfert, una zona al sur del centro. De allí al metro y directamente al hotel, el Ibis Opera Grands Boulevards. Pero hubo un problema e la reserva y tuvimos que pasar la noche en otro hotel del que nos enamoramos y en el que os hubiera gustado quedaros toda la estancia, el Mercure Cusset. Es tan parisino....
 Y después de un sueño reparador un desayuno a la francesa, muy contundente

Y........ a Versalles!!!!!
 Después de levantarnos con las gallinas y desayunar opíparamente, emprendimos la marcha. Unos cuantos cambios de metro y a la estación de tren. La lienea C es la que nos lleva a Versalles, pero hay que tener cuidado porque una parada está a 700 mts del chateau y la otra a 1.3 kms. Afortuadamente y sabiéndolo antes cogimos la adecuada y en 40 min estábamos en Versalles.
Versalles es una ciudad burguesa de unos 85.000 habitantes donde se encuentra el palacio más famoso y grandioso de toda Francia.
Lo primero que hicimos fue comprar la Museum Pass, otro chollo para turistas porque te permite entrar al 95% de las atracciones de París si hacer cola ni sacar la cartera a cada momento. Se adquiere en cualquier oficina de turismo o en los mismos monumentos. Para 4 días costó 46 € pero os aseguro que se amortiza. Ya sólo Versalles cuesta 10 €.
 A contiuación nos dirigimos al Palacio. Mientras llegamos os cuento un poco la historia.
Allá por 1623, el monarca Luis XIII mandó construir un pabellón de caza ubicado en un coto, en el cual el monarca y los nobles pasaban sus ratos de ocio. El lugar gustó tanto al rey que mandó que fuese ampliado, construyendo lo que se conoce como "el antiguo palacio".
 El Palacio de Versalles se construyó a mediados del s. XVIII, para albergar a los 6000 miembros de la corte de Luis XIV, conocido como El Rey Sol.
 Versalles será hasta finales de año el lugar de exposición de obras de nuevos artistas franceses. Las obras estaban por todo el Palacio y Jardines.
 La gran reja dorada de acceso al Palacio. Aquí no pude dejar de imaginarme al pueblo pidiendo la cabeza de los Reyes........
 La gran reja, el teatro y la capilla.
 Un consejo para disfrutar más la visita: podemos hacernos con una audioguía ( de pago con la Museum Pass pero incluida en la entrada que se adquiere normalmente) y unos pequeños folletos con planos que se recogen antes de empezar la visita, una vez hemos accedido a palacio y que son gratuitos. Éstos nos harán más fácil y ameno el recorrido, aparte de aportarnos muchos detalles que pasarían desapercibidos e información histórica de los habitantes de palacio y su vida y anécdotas en cada estancia por la que pasaremos.
 Su hijo, Luis XIV (el Rey Sol) lo amplió y embelleció (1668 a 1670) con amplias fachadas de piedras blancas y la terraza central. Fue él quien mandó levantar los apartamentos del Rey y de la Reina y la Galería de los Espejos.
 Estas obras maestras plasman la grandeza y la gloria del rey en ese período. Salas con decoraciones sorprendentes e imposibles de obviar: el Salón de la Abundancia, de Venus, de Diana, de Marte o de Hércules y Mercurio. Mármoles, bronces y maderas nobles rivalizan en belleza en cada rincón. Las pinturas de los techos siguen las escuelas italianas de la época (1733-1736) y acaban de ser restauradas.

 La Capilla Real fue consagrada a San Luis, el rey de las Cruzadas y santo patrono de la monarquía francesa. Se ubica en la misma planta que los apartamentos reales y allí escucharon misa diaria Luis XIV, Luis XV y Luis XVI. Los músicos de la capilla ocupaban sus lugares alrededor de inmenso órgano. Las damas de la corte se acomodaban en los balcones laterales. Los cortesanos asistían de pie, desde las columnatas. Los monarcas sólo descendían a la nave central para las grandes celebraciones y por lo común, accedían por un pasillo privado.

Es clara la influencia gótica en la construcción de la Capilla Real debido a su gran altura (más de 25 metros), sus vidrierías, las gárgolas y las pinturas del techo, que nos recuerdan a ciertas catedrales. El barroco también está presente en las columnas y barandas esculpidas.
 Continuamos con la visita por las Galerías del siglo XVII. La disposición de las mismas me pareció idéntica a la de los palacios de nuestro Patrimonio Nacional, es decir, pasillo contínuo con vistas al jardín y gran profusión de cuadros y obras de arte, en esta ocasión divididos por temáticas: Familia real, científicos, pintores, etc.
Este se encuentra en una sala dedicada a los predios de Versalles.
 Luis XIV de Francia (en francés Louis XIV) (Saint-Germain en Laye, Francia, 5 de septiembre de 1638 – Versalles, Francia, 1 de septiembre de 1715), fue rey de Francia y de Navarra desde el 14 de mayo de 1643 hasta su muerte, con casi 77 años de edad y 72 de reinado, co-príncipe de Andorra (1643-1715) y conde de Barcelona (1643-52) como Luis II.

Conocido como El Rey Sol (Le Roi Soleil) o Luis el Grande (Louis le Grand), fue el primogénito y sucesor de Luis XIII y de Ana de Austria (hija del rey Felipe III de España). Luis XIV incrementó el poder y la influencia francesa en Europa, combatiendo en tres grandes guerras: la Guerra de Holanda, la Guerra de los Nueve Años y la Guerra de Sucesión Española. Bajo su mandato, Francia no sólo consiguió el poder político y militar, sino también el dominio cultural con personajes como Molière, Racine, Boileau, La Fontaine, Lully, Rigaud, Le Brun y Le Nôtre. Estos logros culturales contribuyeron al prestigio de Francia, su pueblo, su lengua y su rey. Luis XIV, uno de los más destacados reyes de la historia francesa, consiguió crear un régimen absolutista y centralizado, hasta el punto que su reinado es considerado el prototipo de la monarquía absoluta en Europa. La frase «L'État, c'est moi» («El Estado soy yo») se le atribuye frecuentemente, aunque está considerada por los historiadores como una imprecisión histórica (si se hace caso de las fechas, Luis tendría cinco años cuando lo dijo), ya que es más probable que dicha frase fuera forjada por sus enemigos políticos para resaltar la visión estereotipada del absolutismo político que Luis representaba. En contraposición a esa cita apócrifa, Luis XIV dijo antes de morir: «Je m'en vais, mais l'État demeurera toujours» («Me marcho, pero el Estado siempre permanecerá»).

Retratado por Hyacinthe Rigaud en 1701.
 Pasamos ahora por una de las galerías interiores, flanqueada por estatuas y bustos de grands hommes de la historia francesa.
 Capilla real desde la tribuna.
Al principio de su reinado, Luis XIV no encontraba ninguna mansión real que le complaciera plenamente. Vivía en París: en el Palacio Real, en el Louvre, en las Tullerías. Trató de quedarse en Vincennes y en Saint-Germain-en-Laye, y pasó una temporada en Fontainebleau. El rey comparaba las ventajas y los inconvenientes de estos palacios y, para paliar sus incomodidades, realizó importantes reformas pero en ninguno de ellos llegó a sentirse cómodo.
En 1651 el rey efectuó su primera visita a Versalles. Fue entonces cuando se produjo el "flechazo".

Y entramos en los aposentos reales. Cámara de la reina
 1660: el 25 de octubre, Luis XIV llevó a Versalles a su esposa, la reina María Teresa.
1661: empezaron los nuevos trabajos de ampliación tras el fallecimiento del Cardenal Mazarino. De 1661 a 1662, el rey invirtió un millón cien mil libras. La decisión de Luis XIV de edificar en el lugar en que estaba el pequeño palacio de su padre uno de los más maravillosos palacios de Europa ocasionó duras críticas entre los cortesanos.

Luis Le Vau, el arquitecto del Palacio de Vaux-le-Vicomte, fue el encargado de reconstruir las dependencias, Charles Errard y Noël Coypel empezaron los trabajos de decoración de las estancias, mientras que André le Nôtre creó el invernadero y el zoológico. En esa época, Versalles no era más que una residencia de placer en cuyos jardines se celebraban las fiestas; el Louvre era oficialmente el palacio real.
 1664: en el mes de mayo, se celebró la primera fiesta en el palacio, que se denominó: "Los Placeres de la Isla Encantada". El rey había preparado esta fiesta, en secreto, para Mademoiselle La Vallière.

1664-1666: Luis XIV tomó la decisión de reformar Versalles para poder pasar allí muchos días con su Consejo. Decidió conservar el palacio edificado por Luis XIII, más por razones financieras que sentimentales. Luis Le Vau triplicó la superficie del palacio, que fue decorado con mucho lujo retomando el tema del Sol, omnipresente en Versalles. Los jardines, especialmente apreciados por Luis XIV, fueron ampliados y adornados con esculturas de François Girardon y de Le Hongre.
 1668: se celebró la décima fiesta el 18 de julio, en la que se dio a conocer el nombre de Versalles. Conocida (la fiesta) con el nombre de "Gran Divertimiento Real de Versalles", dejarán huella por sus creaciones: Georges Dandin, Molière, así como las fiestas del Amor y del Azar, de Lully. Durante las fiestas de 1664 y 1668, los cortesanos se quejaron de la incomodidad del pequeño palacio porque no encontraron un lugar en el que dormir.
Detalle de una puerta.
 El rey, deseando ampliar el palacio, confió este trabajo a Le Vau, que presentó varios proyectos. El primero de ellos suponía la destrucción del palacio primitivo, que sería reemplazado por un palacio a la italiana. En el segundo proyecto se planteaba la ampliación del palacio, por la parte del jardín, revestido de piedra. Siguiendo los consejos de Colbert, el rey optó por este segundo proyecto.

Detalle del techo
 Cama del Rey Sol.
Cuando el rey se despierta, el primer ayuda de cámara abre la puerta y da entrada a los íntimos del rey, a sus hijos, a su médico, a su cirujano, es lo que se llama la entrada familiar.— Luego el rey dice al ayuda de cámara que llame a la gran entrada, y entonces se abre la puerta a los grandes dignatarios, a los chambelanes, a los primeros gentilhombres de la cámara, la gran maestre del guardarropa, al boticario mayor, a los barberos.
 El rey está todavía en el lecho. El ayuda de cámara coge un frasco de espíritu de vino y lo vierte en las manos del rey (era entonces la manera de lavarse). Se le ofrece una pila de agua bendita, el rey moja una mano en ella y recita una oración.
Bajorelieve de Luis XIV.
 Detalle de los frescos del techo.

Sala de los Bustos.
 La Galería de los Espejos, símbolo del poder del monarca absoluto, se levantó sobre la antigua terraza del palacio nuevo. La obra se concluyó en 1684. La decoración fue confiada al equipo de Charles Le Brun.
 Más tarde el rey quiso construir en Versalles una de sus grandes galerías, muy de moda por entonces. Luis XIV apreciaba las largas galerías del Louvre y de Fontainebleau, por las que se podía pasar y comunicarse con los otros departamentos; se distinguían por sus valiosas decoraciones.
 El rey había hecho instalar la Galería de Apolo en el Louvre y en el palacio que había hecho edificar en Clagny para Madame de Montespan, la galería Mansart deslumbraría a todos los visitantes.
 Es fácil imaginarse la Sala con los cortesanos bailando al son de la música barrocaEsta Galería era el paso cotidiano del Rey hacia la Capilla, otro de los lugares que más me gustaron, y además unía las habitaciones del Rey con las de la Reina. Una suntuosa estancia que se habilitaba para las grandes recepciones, las bodas de la familia y la presentación de embajadores, ocasiones para las que el trono se trasladaba aquí.
 La Gran galería, limitada al norte por el salón de la "Guerra" y, al sur por el salón de la "Paz", tenía 73 m de largo, ocupando toda la fachada oeste del "Palacio Nuevo".
 Para romper con este protocolo, Luis XIV instituyó los "Días para Departir" en los que, tres veces por semana, de las 19 a 22 horas, los cortesanos eran admitidos en el "Gran Departamento". En diferentes salones estaban repartidas las mesas con manjares, las mesas de juego y otros en los que se podía escuchar música o bailar. El rey se paseaba por ellos sin que los señores y las damas tuvieran que dejarlo todo para saludarle. Era éste un gran honor, envidiado y disputado por aquellos que no eran admitidos. Luis XIV se reservó, no obstante, unos pequeños departamentos para llevar una vida más íntima con sus allegados, como los compañeros de caza a los que invitaba regularmente a comer.
 Aprovechando que la visita sigue por los Grands Apartments, continuamos viendo como se levantaba el Rey Sol:
En este momento el rey salta del lecho y se calza las zapatillas. El gran chambelán le pone el traje de cámara, y el rey se sienta en un sillón. Entonces se llama a la primera entrada, de que gozan los grandes señores, a quienes el rey ha dado licencia de entrada, favor que es muy buscado. Los lacayos del guardarropa se acercan para vestir al rey.
 Un ujier se acerca para decir al oído del primer gentilhombre de cámara los nombres de los grandes personajes —embajadores, obispos, duques, gobernadores— que esperan para ser recibidos. Se repiten sus nombres al rey, y el rey ordena que entren. Es lo que se llama las entradas de cámara.
 Se empieza a vestir al rey. Un criado lleva la camisa caliente, y la entrega al primer gentilhombre de cámara, que la presenta a un gran personaje, por lo común un pariente del rey, el cual la entrega a éste. En tanto el rey se la pone, dos ayudas de cámara tienen extendida la bata para taparle. Un maestre del guardarropa le quita la camisa de dormir, un criado le presenta la manga derecha de la de vestir, otro la izquierda. Luego el rey se levanta del sillón, el maestre del guardarropa le ayuda a levantarse las calzas, los lacayos le llevan la espada, la chupa y el cordón azul. Luego un lacayo trae la casaca, y el gran maestre ayuda al rey a ponérsela. Traen corbatas en un cesto, el rey elige una y el maestre del guardarropa se la pone. Otro criado trae tres pañuelos en un platillo, y el rey coge uno. El maestre del guardarropa lo ofrece el sombrero, los guantes y el bastón. Cuando el rey está vestido, va a arrodillarse delante de su lecho reza una oración y dice a qué hora oirá misa.
 Vista de los jardines desde la habitación del rey.
Habitaciones de la Reina.
A la salida del apartamento del Rey, una procesión se forma en la galería de los Espejos. Seguido por sus cortesanos, el Rey atraviesa la hilera del Gran Apartamento. Es el momento cuando la muchedumbre agrupada sobre el paso de la comitiva puede percibir por fin al monarca. Algunos pueden hablarle brevemente o deslizarle una palabra escrita. El Rey se instala luego a la tribuna de la Capilla real. La misa dura cerca de treinta minutos. El coro de la " Chapelle Musique ", famoso en toda la Europa, canta cada día una obra nueva constada por Lully, Lalande y otros.
 Antecámara de la Reina
De vuelta en su apartamento, el Rey celebra consejo en su gabinete. Los domingos y los miercoles se efectua Consejo de Estado o Consejo " de altura "; el martes y los sábados son dedicados al Consejo real de las finanzas; los lunes, jueves y los viernes Consejo de Estado suplementario que puede reemplazar un Consejo de los asuntos interiores o un Consejo de conciencia (asuntos religiosos). Estos mismos días, el Rey puede también decidir estudiar el adelanto de los programas de trabajos. Cinco o seis ministros trabajan con monarca que habla poco, escucha mucho y decide siempre en último lugar. Como buen rey.

 Tenía muchas ganas de ver este cuadro, aunque es una copia, ya que el original se halla en el Louvre y lo vería al día siguiente.
La coronación de Napoleón (en francés Le Sacre de Napoléon) es una obra de Jacques-Louis David, pintor oficial de Napoleón Bonaparte realizada entre 1805 y 1808. El cuadro tiene unas impresionantes dimensiones de 629 x 979 cm y se conserva en el Museo del Louvre de París, Francia, pero también en Versalles. La coronación y la consagración tuvieron lugar en Notre Dame de París, una manera para Napoleón de poner de manifiesto que era un hijo de la Revolución: designaba la capital como el centro político, administrativo y cultural de Francia.
Un detalle importante a destacar, es que todos los personajes retratados en el cuadro, se encuentran mirando a la corona que esta apunto de ser puesta sobre la cabeza de Josefina, todos a excepción de la propia Josefina, Napoleón y el Papa Pió VII, el cual es representado en una posición laxa, y algo ausente de la ceremonia, pero con un gesto de bendición. Esta posición del Papa, se debe a una indicación del propio Napoleón.

Señalar un pequeño detalle entorno a la representación de Josefina, la cual cuando se celebro esta ceremonia, ella contaba ya con 40 años y en el cuadro David la representa extraordinariamente rejuvenecida.

Otra curiosidad del cuadro, la podemos ver en la parte central, por encima de Josefina, dónde se puede apreciar la figura de la madre de Napoleón (Maria Laetizia Ramolino), la cual no asistio al evento, aunque fue incluida en este por indicaciones del propio Napoleón.
 Galeria de las Batallas. Aquí se representan las victorias de Napoleón y sus generales.
 Dos horas después, llega la hora...
Dîner au petit couvert, 13h.(Comer al pequeño cubierto)
En su habitación, el Rey come sólo sentado a una mesa levantada frente a las ventanas. La asistencia a esta comida, en principio privada, pero en la cual Luis XIV admite a todos los hombres de la Corte, es comparable a eso a la de "el lever."
 Por la mañana, el Rey dio sus órdenes, anunciando su intención. Si se trata del paseo, se hará en los jardines ya sea a pie, o sea en carreta con las damas. Si su elección se llevó la caza, deporte favorito de todos los Borbones, lo llevarán al parque de caza, cuando el Rey quiera cazar.
 Ocio o trabajo las 18 horas:
A menudo Luis XIV deja a su hijo dirigir las diversiones del interior, las tardes de apartamentos. En cuanto al rey, puede firmar las numerosas cartas preparadas por su secretario y luego ir a los apartamentos de madame de Maintenon donde estudiará un expediente importante, con la asistencia de uno de sus cuatro secretarios de Estado.
 Patio de Marmol. Alrededor de este patio se ubican las estancias privadas de los monarcas. Está pavimentado con losas de marmol bicolor y flanqueado por las dos entradas del Palacio. Se accede a este recinto a través del Patio de Armas.
 Fachada principal.
 Fachada trasera que da a los Jardines.
El Rey Sol veía desde su trono a París como una ciudad en la que el bullicio y el ruido crecían de forma imparable. En un deseo por escapar de esa capital ensordecedora, Luis XIV propuso la determinación de un espacio verde de dimensiones faraónicas en donde el orden y el buen gusto dejaran patente el poder de la elite aristocrática, al tiempo que la dedicaban a ésta un número asombroso de hectáreas para su completo deleite.
Fuente Latona. Está inspirada en la leyenda de la madre de Apolo y Diana protegiendo a sus hijos. La fuente está formada por cuatro tazas escalonadas y coronado por una estatua de la diosa Latona.

 El retiro ansiado supeditó a la corte al traslado de sus dependencias a unos 24 Km. de la ciudad parisina. La aristocracia y su plantilla de sirvientes tuvo pues que trasladarse al completo a un lugar lo suficientemente amplio como para albergar en sus dominios todos los elementos constructivos necesarios para llevar una vida cómoda, pero también para poder poner en práctica el paisajismo desbordado que arropa y guarda a todo el conjunto arquitectónico con su flora y sus elementos decorativos en mármol, madera, bronce y piedra.
 La intención primera con la que se concibió Versalles dista mucho de la que quedó recogida en los anales de la historia. El sosiego que imploraba el rey dio paso a una de las épocas más desenfrenadas que ha vivido la corte francesa. Son abundantes los episodios de decadencia moral ocultos tras las copas de los árboles de estos sobresalientes jardines. No obstante, los excesos palaciegos cometidos entre la belleza vegetal de Versalles, le conceden a ésta extensión un toque de interés.
 El polémico Luis XIV dejó en manos de André Le Nôtre, conocido experto en botánica, arquitectura y pintura, la planificación de los vergeles, cuya construcción duró una década; desde 1660 a 1670. Las frecuentes modificaciones sujetas al antojo del Rey Sol, transformaban los elementos del paisaje casi diariamente: jarrones con flores frescas, limpieza de los estanques, repaso de las formas geométricas de setos, etc.
 Le Nôtre fue nombrado Contrôleur Général des Bâtiments du Roi en 1657, pasando a engrosar la plantilla que Luis XVI tenía a su disposición. El elemento que predominó en la planificación de los jardines de Versalles por parte de Le Nôtre es la razón. Este hijo de jardinero real concebía todos los detalles y los colocaba midiéndolos al milímetro para que la configuración no presentara errores. Tuvo que resolver con éxito obstáculos como los pantanos existentes en los terrenos originales, además de la estrecha colina sobre la que se asentaban.

Fuente de Apolo.
Un Apolo dorado, montado en su cuádriga es la imagen más representativa del reiado de Luis XIV y de Versalles. Situado en el centro de los jardines, este grandísimo estanque ejerce de punto neurálgico en el universo versallesco y representa el poder del rey.
 Todos los que visitan estos jardines regresan habiendo contemplado un espectáculo plagado de belleza en el que merece la pena perderse por su increíble suntuosidad y armonía creativa. Además, de cara al turismo, se celebran eventos nocturnos de fuegos artificiales y juegos de luces. Se dice que, en su época de mayor esplendor, los jardines de Versalles se repartían por 8.000 hectáreas guardadas por un muro de 43 Km. Hoy se trata de un espacio vegetal de unas 100 hectáreas.
 Grand Trianon.
Declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1979, es un edificio construido en el recinto del palacio de Versalles. De estilo clásico francés, con los muros revestidos de piedra dorada y columnas de mármol rosa y decorada con mármol de Carrara. Actualmente es utilizado para las recepciones oficiales de la República.
 Os voy a contar unas cositas sobre María Antonieta mientras vemos el Trianon.
Hija del emperador del Sacro Imperio Romano Germánico Francisco I, gran duque de Toscana, y de su esposa María Teresa I, archiduquesa de Austria, reina de Hungría y reina de Bohemia, nació el 2 de noviembre de 1755. Es la decimoquinta y penúltima hija de la pareja imperial. De ella se encargan las ayas, gobernantas de la familia real (Mme de Brandeiss y la severa Mme de Lerchenfeld), bajo la estricta supervisión de la Emperatriz, que tiene ideas muy básicas sobre la educación de los hijos: higiene severa, régimen estricto y fortalecimiento del cuerpo. Pasa su infancia entre los palacios de Hofburg y Schönbrunn, en Viena.
 La Emperatriz ya se esfuerza por casar a su hija con el mayor de los nietos del rey Luis XV,el Delfín Luis Augusto y futuro Luis XVI, que tiene, más o menos, la misma edad que ella. Al mismo tiempo María Teresa I acaricia la idea de unir a otra de sus hijas, Isabel, con el viejo Luís XV. Se trata de sellar la alianza franco-austríaca nacida de la famosa «caída de las alianzas» concretada en 1756 por el tratado de Versalles, con el fin de neutralizar la ascensión de Prusia y la expansión de Inglaterra.
 Cuando María Antonieta tiene 13 años, la emperatriz, vieja dama y viuda, se interesa más por su educación con el fin de casarla. La archiduquesa toma lecciones de clave con Gluck y de baile (francés) con Noverre. Cuando su madre elige, además, a dos actores para darle clases de dicción y de canto, el embajador francés protesta oficialmente (los actores pasan entonces por ser personajes poco recomendables).
Cuando María Antonieta tiene 13 años, la emperatriz, vieja dama y viuda, se interesa más por su educación con el fin de casarla. La archiduquesa toma lecciones de clave con Gluck y de baile (francés) con Noverre. Cuando su madre elige, además, a dos actores para darle clases de dicción y de canto, el embajador francés protesta oficialmente (los actores pasan entonces por ser personajes poco recomendables). María Teresa I le pide entonces que nombre a un preceptor aceptado por la corona de Francia. Será el abad de Vermond, admirador del Siglo de las luces y aficionado a las Bellas Artes que, enviado a la corte imperial, iba a reparar las lagunas en la educación de la joven Archiduquesa y comenzar a prepararla para sus futuras funciones.
El 17 de abril de 1770, María Antonieta renuncia, oficialmente, a sus derechos sobre el trono archiducal austríaco y el 16 de mayo se casa con el Delfín en Versalles. El mismo día de la boda se produce un escándalo de protocolo: las princesas de Lorena, alegando su parentesco con la nueva Delfina, se permitieron bailar antes que las duquesas, grandes damas de la nobleza, que murmuran ya contra "la Austríaca", por la tarde 132 personas mueren asfixiadas en la calle, en medio del regocijo público.
Joven, bella, inteligente, heredera de Habsburgo y con un árbol genealógico impresionante, su llegada aviva también los celos del pequeño mundo de la nobleza versallesca y de las múltiples y dudosas alianzas; pero la joven Delfina tiene miedo de acostumbrarse a su nueva vida. Su espíritu se pliega mal a la complejidad y a la astucia de la "vieja corte" y al libertinaje del rey Luis XV y de su amante Madame du Barry. Su marido la evita (el matrimonio no se consuma hasta julio de 1773), ella trata de amoldarse al protocolo y a la ceremonia francesa y aborrece tener su corte.

El 10 de mayo de 1774, Luis XVI y María Antonieta se convierten en los reyes de Francia y de Navarra, pero su comportamiento no cambia mucho. Desde el verano de 1777 las primeras canciones hostiles como "Pequeña reina de veinte años" empiezan a circular. María Antonieta se rodea de una pequeña corte de favoritos (la princesa de Lamballe, el barón de Besenval, el duque de Coigny, la condesa de Polignac) suscitando las envidias de otros cortesanos, multiplica su vestuario y las fiestas, organiza partidas de cartas en las que se realizan grandes apuestas.


La Roca y Bellvedere, pequeño quiosco de música y juego.
Una verdadera campaña de desprestigio se monta contra ella desde su acceso al trono. Circulan los panfletos, se la acusa de tener amantes (el conde de Artois, su cuñado o el conde sueco Hans Axel de Fersen) e incluso de mantener relaciones con mujeres (con la condesa de Polignac o la princesa de Lamballe); de despilfarrar el dinero público en frivolidades o en sus favoritos; de seguirle el juego a Austria, dirigida por su hermano José II. Hay que reconocer, sin embargo, que ella ha hecho todo lo posible para favorecer al partido anti-austríaco, deponiendo de su cargo a D’Aiguillon y sustituyéndolo por Choiseul, pero todo había sido en vano. Versalles se queda vacío, huyen los cortesanos desdeñados por la reina y los que no tienen los medios suficientes para sostener los gastos de la Corte.

 Petit Trianon.
En julio de 1785 estalla el "caso del collar": el joyero Bohmer reclama a la Reina 1,5 millones de libras por un collar de diamantes encargado en nombre de la soberana por el cardenal de Rohan. Ella no se hace responsable. Insiste en arrestar al Cardenal, al que acusa de insultarla al achacarle la compra del collar, y el escándalo es inevitable. El rey confía el asunto al Parlamento, que determina que la culpa corresponde a un par de aventureros, Jeanne Valois de La Motte y su marido, y disculpa al cardenal de Rohan, engañado pero inocente. La Reina, aunque inocente también, es tratada con gran desconsideración por el pueblo.

María Antonieta toma conciencia, por fin, de su impopularidad y trata de reducir sus gastos, especialmente los de su mansión, lo que provoca nuevas críticas y un gran escándalo en la Corte cuando sus favoritos se ven privados de sus cargos. Todo es inútil, ya que las críticas continúan y la Reina se gana el apodo de "Madame Déficit". Es acusada de estar en el origen de la política anti-parlamentaria de Luis XVI y de nombrar y destituir a los ministros. En 1788 es ella la que induce al rey a despedir al impopular Loménie de Brienne y sustituirle por Necker. Ya es demasiado tarde, Luis XVI había sido demasiado débil.

 
Ya en proceso de desatarse la revolución francesa, se dice que cuando la gente del pueblo, a falta de harina y trigo, fue directamente a Versalles a encarar a la Reina, según se cuenta, ésta habría respondido con la frase: “Que coman pasteles” (Qu’ils mangent de la brioche), lo que causa un gran enojo en el pueblo, algo que sólo ayudó a odiar más a María Antonieta.

Hay muchas versiones que señalan el por qué María Antonieta habría dicho aquello. Sin embargo, el filósofo Jean-Jacques Rousseau dice que la frase no provino de ella, sino de otra reina María Teresa de Austria (esposa de Luis XIV); la frase original era S'il ait aucun pain, donnez-leur la croûte au loin du pâté (Si no tienen pan, que les den el hojaldre en lugar del paté. "Pâtè en croûte"), pero para muchas personas María Antonieta fue la que dijo esa frase, que en cierto sentido ha sido analizada y reconocida por todo el mundo, aunque de acuerdo a la historiadora británica Antonia Fraser esto nunca fue dicho por María Antonieta


 

El 1 de octubre se produce un nuevo escándalo: tras un banquete ofrecido a los guardias de corps de la Casa militar, un regimiento de Flandes que acaba de llegar a París, la Reina es aclamada, las escarapelas blancas son enarboladas y las tricolores pisoteadas. París está indignado por estas manifestaciones monárquicas y por el banquete dado cuando hasta el pan le falta al pueblo. El 5 de octubre una manifestación de mujeres se dirige a Versalles pidiendo pan y diciendo que van en busca del "panadero" (el Rey), la "panadera" (la Reina) y el "pequeño aprendiz" (el Delfín). Al día siguiente, por la mañana, los amotinados, armados con picos y cuchillos, entran en el palacio, matan a dos guardias de corps y amenazan a la familia real, que se ve obligada a regresar a París escoltada por las tropas del Marqués de La Fayette y los amotinados. Durante el trayecto se lanzan amenazas contra la Reina e incluso le enseñan una cuerda prometiéndole una farola en la capital para colgarla.
Se dice que en esta gruta del Jardín Frances encontraron a la Reina y sus damas escondidas de las muchedumbres revolucionarias.
 Llegamos a La Aldea de la Reina. Esta aldea inspirada en los caseríos de Normandía, fue creada entre 1783 y 1785.La moda imponía estos “regresos a la naturaleza” y la reina se sometió a ella.
Comprendía doce casas.
 El rey Luis XVI que había hecho como regalo a su esposa María Antonieta la construcción de un pequeño palacio junto al Gran Trianón, pedirá a su arquitecto, Richard Mique, que trace un jardín de estilo inglés minuciosamente adornado entre el Mirador, el Templo del Amor y el Teatro.

El arquitecto será también responsable, a partir de 1783, de la construcción de la Aldea , situada al norte del Jardín, sobre terrenos concedidos por Luis XVI. En la actualidad hoy subsisten doce casitas dispuestas en torno a un lago artificial. El conjunto forma un pequeño pueblo, como si se tratase del decorado de una opereta. La soberana designó a un agricultor para la producción, con lo que se abastecían modestamente las cocinas del Castillo.
La casa de la Reina , que se encuentra a la derecha, es la más importante de la Aldea. Incluye dos edificios distintos conectados por una galería en madera. Este paso se decora con tiestos de flores que llevan el monograma grabado de María Antonieta. La Reina podía supervisar los trabajos del campo, desde lo alto de su habitación. Este edificio consta, en la planta baja, de un comedor y un salón de Juegos, y en el primer piso alberga un gran Gabinete, un pequeño Salón y un Gabinete chino. La Casa del Billar. El resto de la Aldea está formado por el Molino de Agua, un horno, el Gabinete de la Señora , el Palomar, la Casa del Guardia y el Granero. Este último, que podía servir de sala de Baile, no existe en la actualidad.
 El 10 de agosto se produce la insurrección. Las Tullerías son asaltadas, el Rey se refugia en la Convención, que vota su suspensión provisional, y ambos son internados en el convento de los Feuillants. Al día siguiente, la familia real es transferida a la prisión del Temple. Allí moriría, casi dos años más tarde, su segundo hijo varón, a los 10 años de edad, conocido como Luis XVII, aunque por supuesto nunca reinó. Durante las matanzas de septiembre, la princesa de Lamballe, víctima simbólica, es salvajemente asesinada y su cabeza se exhibe en la punta de una pica, paseándola por delante de las ventanas tras las que se halla María Antonieta. Poco después, cuando ya la guerra ha empezado, la familia real queda retenida por la Convención. A principios de diciembre, se descubre el "armario de hierro" en el que Luis XVI guarda sus papeles secretos. El proceso, a partir de ese momento, es inevitable.
El 26 de diciembre la Convención vota a favor de la muerte de Luis XVI, que es ejecutado el 21 de enero de 1793. El 27 de marzo, Robespierre pregunta, por primera vez, delante de la Convención por la suerte de la Reina. El 13 de julio el Delfín es separado de su madre y confiado al zapatero Antoine Simon. El 2 de agosto es María Antonieta la que es separada de sus hijos y conducida a la Conciergerie para su reclusión. Su interrogatorio empezará al día siguiente.
 La primera celda de María Antonieta en La Conciergerie fue instalada en la antigua sala de reunión de los carceleros (una celda humilde con un catre, un sillón de caña, dos sillas y una mesa). La celda tenía una estrecha y pequeña ventana que daba al jardín de las mujeres. Tras una tentativa de evasión dirigida por Alexandre Gonsse de Rougeville, María Antonieta fue llevada a una segunda celda. Un biombo la separaba de los guardias que la custodiaban.
Posteriormente, Luis XVIII hizo cerrar con una pared esta segunda celda y construir una capilla. La mitad oeste fue anexionada a la capilla real por medio de un local en el que se asegura que Maximilien Robespierre pasó sus últimas horas.
El preámbulo del acta de acusación declara:
Examinados todos los documentos presentados por el acusador público resulta que, a semejanza de las Mesalinas, Brunegilda, Fredegunda y Médicis, que fueron calificadas como Reinas de Francia y cuyos nombres, para siempre odiosos, no figurarán en los anales de la Historia, María Antonieta, viuda de Luis Capeto, ha sido, después de su paso por Francia, la plaga y la sanguijuela de los franceses.
 María Antonieta es condenada a la pena capital el 16 de octubre, dos días después del inicio del juicio, acusada de alta traición.
Al mediodía del día siguiente María Antonieta es guillotinada, sin haber querido confesarse con el sacerdote constitucional que le habían propuesto. Fue enterrada en el cementerio de la Madeleine, calle de Anjou-Saint-Honoré, con la cabeza entre las piernas. Su cuerpo fue exhumado posteriormente el 18 de enero de 1815 y transportado el 21 a Saint-Denis.
 
 Días antes de su muerte, después de que su marido fuera ejecutado, sus hijos arrancados de su lado, el Delfín manipulado para acusarla de estupro, y completamente sola, en su prisión María Antonieta se golpeó la cabeza contra una viga del techo haciéndose una herida que no paraba de sangrar. La todavía reina no se quejó. Ante la pregunta de uno de los guardias: "¿Os habéis hecho daño?", María Antonieta contestó: "No, ahora ya no hay nada que pueda hacérmelo."
Vale la pena recordar uno de sus momentos más estremecedores cuando supo el descuartizamiento cruel y sangriento de su leal amiga María Luisa de Saboya-Carignan, princesa de Lamballe, quien fuera salvajemente asesinada en la prisión de la Force, el 3 de septiembre de 1792, y su cabeza peinada y empalada fue desfilada por las calles entre risas y gritos salvajes.
El día de su ejecución, mientras el pueblo entero la abucheaba e insultaba, María Antonieta se tropezó subiendo al cadalso y pisó al verdugo que estaba a punto de guillotinarla. La reina le dijo: "Disculpe señor, no lo hice a propósito."
 
Y nos vamos despidiendo de Versalles...Estanque del Dragón:
 
Y estanque de Neptuno.... Adieu Versailles!!!!
 
Y para la vuelta lo mismo. Tren y parada en la.....Torre Eiffel!!!!!!
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Pero solo de pasada, que ya volveremos más adelante...... :lol: :lol:
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Que grande fue el Ingeniero Eiffel!!!
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La red es para impedir suicidios.... :shock:
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Y del otro lado
 
Primera vista del Sena.


Y cruzamos el Puente de Jena para llegar hasta Trocadero, si perder de vista a la "Señora".
 
Sra Eiffel y Señor Sena.
 
Para la Exposición Universal de 1878, Luis XVIII mandó construir un palacio de inspiración morisca, al que llamaron Trocadero, en conmemoración de la toma del fuerte de Cádiz por parte de los franceses en 1823.
No sin grandes controversias, este palacio fue demolido en parte y reconstruido para la Exposición Universal de 1937, dando como resultado el actual Palacio de Chaillot.
 
Los jardines del Trocadero son la visita obligada de todos los turistas que quieran admirar la Torre Eiffel desde su mejor ángulo. Su punto remarcable es sin duda la Fuente de Varsovia, un conjunto de estanques en cascada que es realzado por un juego de luces al atardecer. Salpicados por una multitud de esculturas, a uno y otro lado de la fuente se extienden dos jardines "a la inglesa" donde gran cantidad de tilos, castaños, hayas y otros ejemplares, algunos muy añosos, ofrecen sombra y frescura a los turistas fatigados.
 
El palacio consiste en dos alas curvas de 195 metros que se unen en una explanada rodeando una gran plaza central, bordeada por estatuas de bronce y fuentes que miran al Sena, hacia el que descienden los Jardines del Trocadero.

En el palacio tienen su sede el Teatro Nacional de Chaillot y varios museos, abarcando un área de 55.000 metros cuadrados en total:

- El Museo del Hombre, en el ala oeste, creado en 1938, propone un recorrido por áreas geográficas, donde el arte, la cultura y las técnicas de cada pueblo son abordadas a traves de la antropología y la etnología. El primer piso aborda la antropología a traves de las diferencias biológicas de cada pueblo, completatando el enfoque con el área paleontológica (evolución física del hombre desde sus orígenes) y de la prehistoria (arte y utensilios). Las siguientes galerías abordan el área cultural: Africa Negra (máscaras, bajorrelieves), Africa Blanca (Islam), y Europa, excepto Francia, cuya colección se encuentra en el Museo de Artes y Tradiciones Populares en el Bosque de Boulogne. El segundo piso está dedicado a los pueblos árticos, asiáticos, de América (arte azteca y maya) y de Oceanía. La sección dedicada a la música exhibe más de 400 instrumentos de diferentes culturas.

- El Museo de la Marina, también en el ala oeste, creado en 1827 y trasladado al Palacio de Chaillot en 1938, muestra una impresionante colección de maquetas de barcos reunidas desde 1748 por un inspector general de la Marina, así como pinturas y objetos evocando la historia de la navegación y las actividades relacionadas con el mar.

- La Ciudad de la Arquitectura y el Patrimonio, que antes fuera el Museo de monumentos franceses, ocupa el ala este y presenta reproducciones de pinturas murales y maquetas de arquitectura, así como moldes de esculturas que permiten al visitante comprender la evolución de estas actividades, desde el estilo romano al siglo XIX.
 
Seguimos caminando, ya que al no haber sido todavía el cambio de hora, el día daba para mucho, y llegamos al Arco de Triunfo en la Place de l'Etoile.
Antes de acercarnos más vamos a ver qué nos dice.
El Arco de Triunfo es una de las obras monumentales más espectaculares de Paris, debido en parte a su especial ubicación en la Plaza de l'Etoile (hoy Plaza Charles de Gaulle), de la cual parten radialmente 12 avenidas, una de ellas la famosa avenida de los Campos Elíseos. Ofrece así una impresionante perspectiva del Museo del Louvre y la Place de la Concorde, en el extremo este de los Campos Elíseos, y del Gran Arco de la Defense al oeste, al final de la avenida de l'Armee.



A mediados del siglo XVIII, época de grandes realizaciones urbanísticas en la ciudad tales como la apertura de las grandes avenidas, el lugar donde se encuentra actualmente el arco era una gran plaza vacía. Las ideas para ocupar este espacio fueron numerosas y algunas disparatadas -como la de construir un elefante gigante con teatro y sala de baile!-.


Cruzamos la calle y justo donde empieza la Avenida de los Campos Elíseos hay un pasaje subterráneo que te conduce directamente a los pies del monumento.
Fue Napoleón quien habiendo regresado triunfante de la batalla de Austerlitz decidió la construcción de un gran arco, al estilo de los arcos triunfales romanos, en conmemoración de la gloria de su ejército y sus batallas. Así, en 1806, confía el proyecto al arquitecto Jean-François Chalgrin, quien fue sucedido por Goust y Huyot, y la obra fue terminada bajo el reinado de Luis Felipe en 1836, sin que Napoleón pudiese verla concluida.
 
Cuando sus cenizas llegaron a Francia, el 15 de diciembre de 1840, el cortejo pasó bajo el Arco de Triunfo. También a modo de homenaje, el cuerpo de Víctor Hugo fue velado toda la noche allí, el 22 de mayo de 1885, antes de ser sepultado en el Panteón.
Las dimensiones del arco son armónicas, con una altura de 50 metros por 45 de ancho. Sus 4 pilares fueron decorados con altorrelieves alegóricos, obras de Cortot, Etex y Rude: El Triunfo, la Paz, la Resistencia y el más célebre de ellos, "Le depart de volontaires de 1792" (la partida de voluntarios), más conocido como la Marsellesa, obra de Rude. En él la Libertad, representada por una mujer alada, anima a los franceses a luchar por su libertad
 
Las caras internas tienen inscriptos los nombres de las batallas y 660 nombres de generales, mariscales y oficiales que combatieron por Francia; los que están subrayados corresponden a aquellos muertos en combate. Las obras de urbanización en la plaza de l'Etoile concluyeron en 1854 y unos años después fueron abiertas otras 7 avenidas, como parte de los proyectos del Barón Haussmann, completando las 12 que vemos actualmente.


A los pies del arco se encuentra, desde 1921, la Tumba del Soldado Desconocido de la Primera Guerra Mundial, donde arde la llama eterna que es mantenida a diario por asociaciones de ex-combatientes y sus descendientes y donde se lee: "Ici repose un soldat français mort pour la Patrie 1914-1918" (aquí yace un soldado francés que murió por la Patria). Cada 11 de noviembre, fecha de la firma del armisticio entre Francia y Alemania en 1918, se realiza un acto conmemorando a aquellos héroes anónimos.
Cuanto glamour en estas dos fotos:


 
Pasamos por delante de Virgin Megastore y nos encontramos con la presentación del libro 50 Aniversario de Asterix!!


Allí estaba la famosa pareja regalando ediciones especiales del Aniversario.
 
Y uno de sus creadores firmando los primeros 100 ejemplares.


Otros que estaban de aniversario era la revista Vogue, con una exposición de sus mejores portadas que recorrían su historia, como esta de Audrey para Givenchy.
 
O esta otra de los años 20.
Nacida en los Estados Unidos en 1892, fue fundada por Arthur Baldwin Turnure. Cuando éste murió, en 1909, la revista pasó a manos de la editorial Conde Nast Publications, Inc. (creada en 1908, cuya sede principal está en la ciudad de Nueva York). Se trató de la primera publicación estadounidense que logró conquistar Europa, en Gran Bretaña comenzó a publicarse en 1916 y en Francia en 1924. Esta revista de moda y estilos de vida, considerada la más influyente a nivel mundial, hoy se edita en más de veinte países.
 
El Museo del Petit-Palais es un museo de París, que ocupa el edificio llamado Petit Palais.
Es el Museo de Bellas Artes de la Villa de París (Musée des Beaux-Arts de la Ville de Paris).
El Petit Palais se construyó para la Exposición Universal celebrada en 1900 por el arquitecto Charles Girault.
Situado en torno a un bello patio semicircular, con jardín, el palacio es parecido al Grand Palais. Sus columnas jónicas, gran porche y cúpula replican la de los Los Inválidos al otro lado del río.


Detalle de la cúpula.


El Grand Palais comenzó a construirse en 1897 para albergar la Exposición Universal de 1900 celebrada del 15 de abril al 12 de noviembre del mismo año, tras un complejo proceso de gestación en el que participaron varios arquitectos,[1] en el mismo lugar donde se emplazaba previamente el Palacio de la Industria, realizado para la Exposición de 1855.
Destacado por el estilo ecléctico de su arquitectura, denominado estilo Beaux-Arts característico de la Escuela de Bellas Artes de París, el edificio refleja el gusto por la rica decoración y ornamentación en sus fachadas en piedra, el formalismo de su planta y realizaciones hasta entonces novedosas como el gran acristalamiento de su cubierta, su estructura de hierro y acero vista, y el uso del hormigón armado.
 
Como proclama uno de sus frontones,[2] el Grand Palais fue concebido como Monument consacré par la République à la gloire de l’art français, «Monumento consagrado por la República a la gloria del arte francés», sirviendo como lugar de las manifestaciones oficiales de la III República Francesa y símbolo del gusto de una parte de la sociedad de la época. Con el curso del tiempo y la decadencia del estilo Beaux-Arts, el Gran Palacio fue destinado progresivamente a usos diversos como centro para salones técnicos y de exposiciones comerciales de los sectores del automóvil, de la aeronáutica, de las ciencias o del deporte, convirtiéndose en testigo de la evolución del arte moderno y de los avances de la civilización durante el siglo XX.


El Palacio del Elíseo (en francés: Palais de l'Élysée) es la sede de la Presidencia de la República Francesa. El edificio está situado en el VIIIº distrito de París, en la calle del Faubourg Saint-Honoré, y su construcción se remonta al siglo XVIII. Fue especialmente la residencia parisina de Madame de Pompadour. Confiscado a la aristocracia durante la Revolución Francesa, es desde 1848 la residencia oficial del Presidente de la República.
 
Un paseo ahora por la Rue Faubourg Saint Honoré.

Chanel.


Hermés.
 
Iglesia de la Madeleine.
Esta iglesia se encuentra enclavada en un lugar de excepción, en el corazón de Paris, dominando el Faubourg de Saint Honoré y los grandes boulevares.Al llegar a la Iglesia de la Madeleine por la Rue Royale, desde la Place de la Concorde, nos encontramos con un edificio que en nada se parece a las demás iglesias de París, a causa de su inusual estilo arquitectónico neoclásico. A menudo se la asemeja a otros edificios construidos en la misma época, como el Panteón o la Asamblea Nacional.
 
La historia de la iglesia de la Madeleine de París es larga y enrevesada considerando que su construcción se prolongó durante casi 80 años en los que hubo cambios políticos e ideológicos diversos. Proyectada en un principio para satisfacer un número creciente de fieles, Luis XV posó la primera piedra en 1765 y eligió como arquitecto a Contant d'Ivry. Habían comenzado ya las obras cuando sobrevino su muerte en 1777 y su alumno y sucesor, Guillaume-Martin Couture, modificó completamente el proyecto, tal vez influenciado por Soufflot que para entonces encaraba la construcción de la Iglesia de Santa Genoveva (Panteón). Así, Couture sugiere una iglesia en cruz griega en lugar de latina, con gran pórtico de columnas corintias y un enorme domo.
Cuando estalló la Revolución, la construcción había avanzado a la altura de los capiteles de las columnas. Pero el momento claro que no era propicio para la construcción de una iglesia y los trabajos se detuvieron hasta 1804.
Mientras tanto, numerosos arquitectos proponían diferentes fines para el edificio: Un gran palacio para albergar la Convención Nacional, un Templo a la Revolución (cerca de la guillotina que estaba en la Place de la Concorde), una biblioteca nacional o una ópera.

En 1806 un decreto afectó el inmueble al Banco de Francia, el Tribunal de Comercio y la Bolsa de París. Para el proyecto se convocó a Pierre-Alexandre Vignon, pero nunca llegó a concretarse. A fines de ese mismo año, Napoleón I firmó un decreto donde establecía la edificación de un templo a la gloria del ejército francés. Se presentaron más de 80 proyectos al concurso, entre los cuales Napoleón eligió el de Vignon: un templo períptero, inspirado en la arquitectura greco-romana.
 
En 1807 Vignon encara la obra demoliendo casi todo lo existente pero recuperando las columnas. A la caida de Napoleón en 1815, Luis XVIII decide dar al edificio un caracter religioso expiatorio, evocando a los Borbones guillotinados en la Place de la Concorde. La idea fue descartada cuando en 1826 se concluyó a tal fin una capilla en la plaza Luis XVI.

Vignon murió en 1828 y Huvé prosiguió con la obra pese a las dificultades económicas. En 1830, la Monarquía de Julio previó nuevamente un santuario de reconciliación nacional. Las obras continuaron con las esculturas y bajorrelieves que adornan la iglesia, en las cuales intervinieron numerosos artistas: Lemaire, Ziegler, Marochetti, Rude, Pradier, entre otros. La puerta de bronce fue obra de Henri de Triqueti.

Por fin la iglesia fue inaugurada, el 24 de julio de 1842, día de Santa María Magdalena, aunque posteriormente en 1846 se instaló el gran órgano de Cavaillé-Coll y en 1893 Lamaire concluyó el mosaico del ábside.
 
Vista de la Plaza de la Concordia desde La Madeleine.


La plaza Vendôme (Place Vendôme, en francés) es típica del urbanismo clásico francés. En su centro, se encuentra la columna Vendôme. Ésta es una de las plazas de Paris más célebres. Está situada en el Ier Distrito de París. Se encuentra al norte del jardín de las Tullerias y al este de la iglesia de la Magdalena.
Su arquitectura se debe a Jules Hardouin-Mansart quien concibió en 1699 un plan de urbanismo al cual debían amoldarse los propietarios de los inmuebles. La mayor parte de las fachadas estan clasificadas como Monumento histórico.

Es llamada plaza Vendôme desde el siglo XVII, tomando éste nombre del hotel Vendôme, que se encontraba allí. Más antiguamente fue también llamada la «plaza Luis el Grande» y, en sus orígenes, la «plaza de las Conquistas». Se le dio el nombre de «plaza de las Picas» durante la Revolución francesa. Su nombre se cambió a «plaza Internacional» en 1871, durante la Comuna de París, durante la cual la columna Vendôme fue destruida por los comuneros, quienes veían en ella un símbolo de la tiranía y del Militarismo de Napoleón.
La columna Vendôme es elevada en 1810 en el emplazamiento de la estatua (destruida) de Luis XIV por los arquitectos Jacques Gondouin y Jean-Baptiste Lepère, imitando la columna Trajana de Roma, que posee igualmente un bajorrelieve helicoidal.

La columna está coronada por una estatua de Napoleón realizada por Antoine-Denis Chaudet, remplazada por una replica ejecutada por Auguste Dumont en 1873, dado que la columna fue destruida en tiempos de la comuna de París. Suprimida durante la restauración francesa, la efigie fue reestablecida por Casimir Perier durante la monarquía, en abril de 1831.
Chanel, que tiene allí una boutique, se inspiró en la forma octogonal de la plaza para los frascos de sus perfumes.
Ala opuesta del Louvre.....
 
Os gusta esta foto artística de la pirámide del Louvre???


La verdad es que me gusta más de noche que de día.
 Napoleón Bonaparte hizo construir un arco de triunfo llamado el Arco de Triunfo del Carrusel, en conmemoración de sus victorias militares. El arco fue construido entre 1806 y 1808.
Los cuatro caballos originales de la cuadriga de bronce que se halla en lo alto del arco fueron parte del botín de guerra que Napoleón consiguió al abolir la república de Venecia (1797), los cuales se encontraban en la plaza de la catedral de San Marcos.
Gracias a una perfecta alineación, se puede ver desde el arco el jardín de las Tullerías, el obelisco de la plaza de la Concordia, los Campos Elíseos y el Arco del Triunfo. Dando media vuelta, se observa la pirámide del Louvre y el paso a la corte interior del palacio del Louvre.
 
Y se acabó el día. No se si recordais que estabamos en otro hotel??
Pues volvimos al que estábamos y nos mudamos al original, que estaba a dos calles de distancia. Es este:

No estaba mal, pero sinceramente nos hubiéramos quedado en el otro tan a gusto...


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