sábado, 24 de noviembre de 2012

Escala en Toulon ( Borme Les Mimosas y Saint Tropez)

Puerto de amarre del portaviones Charles-de-Gaulle, Toulon es igualmente el primer puerto de comunicación con Córcega. A pesar de la presencia de numerosas bases militares, la ciudad ha conseguido desarrollar su sector terciario. Incluso ha obtenido la distinción europea de Bandera Azul por la calidad de sus aguas. Además de su ciudad balnearia, la ciudad ofrece una gran riqueza cultural. Habiendo contado al barón Haussmann como prefecto del Var, la ciudad alta de Toulon se convierte en un terreno propicio para las experiencias de este arquitecto visionario. Antes de comenzar París y por orden de Napoleón III, agranda la ciudad de Toulon. Pedirá también ayuda a Garnier para construir una Ópera. Este monumento servirá de prueba para Garnier antes de construir la famosa Ópera Garnier de París.









Antiguamente llamada Telo Martius, la ciudad de Toulon ha sido creada por diferentes pueblos del mar, como los ligures o los griegos. Utilizada primeramente como lugar de intercambios comerciales, la ciudad pasó a ser rápidamente el centro de numerosos conflictos. Estando bajo la protección romana como el resto de la región, la ciudad fue conocida por sus tintorerías de púrpura real, color obtenido de los murex, los moluscos que se encuentran en la Rada de Toulon. Saqueada, devastada por las guerras y los ataques de piratas, la ciudad construye fortificaciones a partir de 1197. Las flotas militares crean entonces sus barrios en el puerto, que sigue siendo aún hoy el primer puerto militar de Europa.











Lugar estratégico, escondido entre la montaña y la rada, permite ocultar y proteger los barcos de guerra. Toulon es entonces, más que nunca, el centro de todas las codicias. La ciudad resiste al invasor hispánico pero cae en manos de los ingleses. En 1793, la famosa ciudad «Port de la Montagne», termina por recuperar su nombre de origen. Bonaparte devuelve Toulon a «la France», ganando así sus galones de general de brigada. En agosto de 1944, los aliados desembarcan y liberan la ciudad. Toulon comienza entonces a desarrollarse mucho y consigue conciliar las actividades militares y turísticas. Su ciudad balnearia recibirá famosos visitantes entre los cuales se cuentan George Sand y Frédéric Chopin.











Una vez recogido el coche que habíamos alquilado en la web de Avis, muy barato y estupendo ( un citroen totalmente nuevo)en la estación de trenes nos dirigimos a Borme Les Mimosas, un precioso pueblo provenzal.
Bormes-les-Mimosas es una comuna en el departamento de Var, en la región de Provence-Alpes-Côte d'Azur en el sureste de Francia .Tiene un clima mediterráneo .





La capilla de Saint-François-de-Paule (construida en el siglo XVI en homenaje a San Francisco de Paula, que un siglo antes había salvado al pueblo de la muerte negra ').
Bormes-les-Mimosas es una ciudad rica en flores y ganó la Medalla de Oro en 2003 otorgado por la Entente Florale . El Fort de Brégançon , ubicado en la comuna, es el refugio oficial del Presidente de la República Francesa .











Es un espectacular pueblo rodeado de eucaliptos ( hacen un maravilloso perfume de flor de eucalipto y limón que compré en la Savonnerie du Borme) y mimosas en la cima de una ladera desde la cual uno se deja seducir por una vista panoramica de la zona. Cerca de la Lavandou y no muy lejos de Saint Tropez, la mañana soleada y la hora temprana me permite disfrutar de un paseo por calles estrechas y llenas de flores en las que las tiendas de souvenirs aun no han abierto y los turistas aun no han llegado.





Los callejones y pasajes entre las calles del pueblo descubren al visitante casonas rusticas donde plantas y flores son la decoracion principal. Calles de piedra, pizarra o tejas negras en los tejados, una pequeña iglesia y las ruinas de un castillo medieval son sus encantos principales.











Sentado en la terraza del castillo que domina todo el pueblo, es recomendable descansar de la subida mientras se mira hacia la planicie y las Islas de Oro que asoman a lo lejos.











La parte romántica que suena 'Les Mimosas' del nombre se añadió en 1968, para celebrar el hecho de que hay tantas flores, árboles y arbustos en la ciudad - en particular, mimosas, por supuesto - y para promover el turismo.
















La Iglesia principal es la de Saint-Trophyme.








Para finalizar los restos de un viejo molino...





Y con este buen sabor de boca seguimos hacia Saint Tropez
 Es difícil hablar de Saint Tropez sin nombrar el lujo y el estilo que destila cada una de sus esquinas. Desde que ponemos un pie (o una rueda si llegamos en coche) en el primer metro cuadrado de la 'ville', ya nos empapamos de algo diferente: una reunión de Porsche con más de 1.000 vehículos con carpas donde los propietarios que pertenecen a ese selecto club se deleitan con champagne y caviar, o los maravillosos millonarios desocupados que toman el aperitivo en la marina, frente a sus yates, con una tripulación uniformada y lista para pasar revista. Las tiendas de las mejores marcas, las boutiques más exclusivas, se reparten por la zona que inmediatamente da al mar.
Razón tiene la prensa al decir que no deja de sonar año tras año como uno de los lugares de vacaciones para VIPS más famosos, no solo de Francia, sino de todo el mundo. Además de sus paisajes, colores y naturaleza, la exclusividad que ofrece a sus visitantes es el mejor reclamo para que sigan apostando por este rincón de la Costa Azul.




Es una pena que una ciudad como Saint Tropez, rica y famosa, de la que se habla año tras año, no dedique un poco más de inversión en mantener sus joyas arquitectónicas. La Ciudadela, la vieja fortificación que corona la colina de Saint Tropez, permanece a la espera de que alguien se dedique a invertir en su infraestructura mirando con envidia y desde lo alto a los pulcros y despreocupados decorados del centro de la ciudad.
Ya de por sí la subida llama la atención. Si quieres un poco de aventura y acercarte a las murallas andando, en vez de subir en coche por la carretera asfaltada, la sorpresa son una centena de escalones excavados en la arena y cubiertos con tablas. Tienen su encanto, también, lo reconozco. Arriba sólo nos queda rezar porque sea uno de los días en los que la fortaleza abre a los visitantes. No fue mi caso, por lo que me tuve que limitar a ver el patio de entrada y rodear las murallas para disfrutar de las vistas. Según parece, aunque hubiera estado abierta sólo hubieramos podido visitar un par de dependencias, ya que las demás están en obras.
Una pena, porque esta fortaleza es célebre por ser uno de los bastiones de defensa más efectivos contra los piratas berberiscos.
Pero bueno, el esfuerzo valió la pena y la vista compensó el cierre. La bahía de Saint Tropez es un regalo para los ojos de un valor incalculable.


















La Ciudadela, aparte de estar cerrada no tiene mucho que ver, aparte de los lienzos de muralla conservados, así que bajando por la izquierda llegamos al cementerio marinero..








¡Qué marcado contraste entre el puerto y el cementerio! Situado al pie de la ciudadela, junto a la Ponche, los visitantes pueden saborear en silencio un momento en el jardín del cementerio de piedra blanca y arbustos de hortensias y tamarisco.El cementerio contiene las bóvedas funerarias de las familias que han contribuido a la reputación de la ciudad, como los Cerisola, uno de los cuales fue cónsul en Madagascar. Frente al Ayuntamiento, se puede admirar la magnífica puerta que trajo de Zanzíbar. Aquí también está la tumba de una princesa hindú, Bannou Pan Deï, la esposa del General Allard, un capitán de los húsares franceses, nacido en Saint Tropez en 1785, que más tarde formó el cuerpo de élite de los Sikhs en India. Regresaron a Francia con el fin de garantizar una educación cristiana para sus hijos, aunque el General volvió a la India poco después, para completar a su misión. Allí murió en 1839 y está enterrado en Lahore. Su esposa vivió en Saint Tropez hasta 1884, donde descansa su cuerpo, lejos de su marido y su tierra natal. Sin embargo la tumba más visitada es ciertamente la de Eddie Barclay. Su lápida discreta pasaría desapercibida si no fuera por los LP descomunales que la adornan, grabados con los nombres de los músicos que se produjo a lo largo de su carrera.



Sin embargo, y a pesar de tanto glamour desmedido que prima en la ciudad costera, el cementerio es fundamentalmente última morada de gente sencilla, del pueblo, aunque eso sí, mezclada con algún héroe de la Primera y Segunda Guerra Mundial, alguna princesa enamorada de la luz del sur de Francia...
Por supuesto que también cuenta con miembros de las familias preeminentes de Saint Tropez, oficiales legendarios que lucharon en la India o en el Marne.
Pero aparte de esta mezcolanza, las tumbas llaman la atención por los adornos; los mencionados cds de acero por aquí, un casco de moto del mismo metal por allá, un fusil por acullá..Pero con un distintivo en común: coronas y ramos de flores hechos de porcelana y pintados en colores vivos y brillantes. No se si por moda, porque las flores no duran o por simple comodidad. Eso sí le dan ese toque adicional de impasibilidad y eternidad que el lugar requiere.
Aunque no podemos dejar de imaginar el lugar ocupado por una preciosa playa en lugar del camposanto. Suerte que tienen algunos....









Fue Brigitte Bardot con la película ‘Y Dios creó a Eva’, quién puso de moda Saint Tropez. Desde entonces, la historia de la ciudad ha estado ligada al glamour de las celebrities que disfrutan del sol, la gastronomía de la zona y las fiestas que en ella se organizan. Kate Moss, Paris Hilton, Penélope Cruz, Leonardo DiCaprio, Naomi Campbell, Elton John, Johnny Hallyday, Jack Nicholson, Johnny Depp, Bruce Willis, Flavio Briatore, el emir de Qatar o Roman Abramovich, son algunos de los personajes que se dejan ver cada verano por sus calles.
Calles que se mantienen impolutas, como si pasara el mayordomo del algodón cada cinco minutos. No se ve ni una brizna de polvo, ni una colilla. Nada.







Desgraciadamente las iglesias estaban cerradas, aunque era domingo por la mañana, lo que daba la sensación de que todo era un decorado.
De cualquier manera el mero hecho de pasear por sus calles es un lujo que hay que disfrutar con calma y tiempo. ¿ Quien sabe si al doblar una esquina nos encontraremos con B.B?






Andar por las calles pulidas de tanto paso, de tanta lluvia y de tanto sol..



























A la salida del pueblo, ya volviendo a Toulón disfrutamos sin querer de una exhibición aérea que formó una cola kilométrica..

 
Más detalles de cada visita en: 
http://www.minube.com/rincon/iglesia-de-san-francisco-de-paula-y-el-viejo-molino-borme-les-mimosas-a1024981

 http://www.minube.com/rincon/iglesia-de-saint-trofimo-a1027011

 http://www.minube.com/rincon/un-paseo-por-bormes-les-mimosas-a1027221

 http://www.minube.com/rincon/castillo-de-bormes-les-mimosas-a1027261

 http://www.minube.com/rincon/ciudadela--a449521

 http://www.minube.com/rincon/cementerio-marinero-de-saint-tropez-a1030581

 http://www.minube.com/rincon/un-paseo-por-saint-tropez-a1031101

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