miércoles, 12 de diciembre de 2012

Escala en Roma. Ostia Antica (I)

A pesar de los numerosos estudios realizados, los orígenes de Ostia resultan poco claros. El poeta romano Enio (239-169 a.C.) anota en los anales: "... después de que Anco Marcio subiera al trono, en el lugar en el que el Tíber se vuelca con sus aguas al mar salobre, se fundó Ostia". También el historiador Livio (59 a.C. al 17 d.C.) atribuye la fundación de la ciudad al cuarto rey de Roma, Anco Marcio, que según la tradición vivió en la segunda mitad del siglo VII a.C.: "... y no solo la ciudad se amplió bajo el reinado de este monarca sino que también su territorio... La dominación romana se extendió hasta el mar y en la desembocadura del Tíber se fundó la ciudad de Ostia, y en sus alrededores se formaron unas salinas".













Los restos más antiguos de Ostia se remontan a la segunda mitad del siglo IV a.C., cuando Roma, tras derrotar a los etruscos, había extendido sus dominios desde la Toscana inferior al sur del Lacio. Se trataba de una ciudadela, un asentamiento fortificado que controlaría el acceso a Roma a través del río. Las murallas de la fortificación formaban un rectángulo (de 194 por 126 m) con el lado más largo paralelo curso del río. Las primeras noticias que se tienen de Ostia comienzan en el siglo III a.C. cuando en el año 267 a.C. se instituyeron en Roma cuatro Questores Classici (magistrados responsables de la flota) y se organizó la "Provincia Quaestoria Ostiensis". En el año 217 a.C., según el historiador Livio, partieron desde Ostia unos barcos con víveres para aprovisionar al ejército romano de Hispania que combatía contra los cartagineses y en el año 211 a.C. zarpó para Hispania Publio Cornelio Escipión.












Se sabe que Ostia fue ocupada por Mario (que estaba a la cabeza del partido popular) en el año 87 a.C., durante las guerras civiles que asolaron Roma, pues en ella se habían refugiado los soldados de su acérrimo rival Sila (del partido oligárquico). Al poco tiempo Sila se rehizo y reconquistó y saqueó la ciudad.












Con Augusto Ostia comenzó a renovarse en lo que a su edificación y aspecto monumental respecta. Si bien muchas de las obras de este período fueron reconstruidas con el tiempo, otras se mantienen como el Teatro y la Plaza de las Corporaciones. A mediados del siglo I d.C. Ostia alcanzó un notable desarrollo de tráfico portuario si bien, dada la escasa profundidad, los barcos tenían que anclar lejos de la costa y las mercancías debían transportarse en barcas de fondo plano. Quizá por este motivo el emperador Claudio, contra la opinión de los técnicos, decidió construir un nuevo asentamiento portuario llamado Portus unos 3 km al norte de la ciudad. Este asentamiento fue ampliado por el emperador Trajano y, con el tiempo, se transformó en la ciudad del litoral más importante desde el punto de vista comercial mientras que en Ostia se concentraron las oficinas, los organismos administrativos y los edificios de culto.












Bajo el emperador Adriano y su sucesor Antonino Pío Ostia alcanzó la cumbre de su prosperidad. Se reconstruyeron el barrio al norte del Foro y el que se encontraba alrededor del Cuartel de la Guardia Urbana, se edificaron las viviendas con jardín de la zona de la Puerta Marina y se crearon nuevos almacenes. Al igual que en el resto del territorio del Imperio Romano la decadencia de Ostia se dio paulatinamente a partir de la segunda mitad del siglo III d.C. En el año 402 d.C. Rávena se transformó en Capital del Imperio Romano de Occidente y Ostia entró en una fase acelerada de decadencia (en el 410 d.C. la ciudad fue saqueada por los visigodos y en el 455 d.C. por los vándalos).











A través de la Vía Ostiense (la arteria que unía a Roma con Ostia) se realiza el acceso al nucleo urbano. Por motivos higiénicos, las necrópolis romanas estaban fuera de los centros poblados, a lo largo de los caminos principales. En Ostia se encuentran áreas de necrópolis a lo largo de la Vía Ostiense, de la Vía Laurentina y de la Vía Severiana en dirección a Portus.












Aunque resulta difícil asignar una fecha determinada a las tumbas que están a lo largo de la Vía Ostiense, porque en la construcción se acostumbraba el usar materiales de obras anteriores, se sabe que en su mayor parte corresponden a obras del siglo I d.C., cuando se acostumbraba cremar los muertos y sus cenizas se colocaban en pequeñas urnas cinerarias que se depositaban en columbarios (a partir del siglo II d.C. se hizo más común la inhumación, o sea la sepultura en tumbas). El origen de la Vía de los Sepulcros, paralela a la Vía Ostiense, se remonta al siglo II d.C., cuando la necrópolis se extendió más allá del camino principal.
El acceso a la ciudad se realizaba a través de la Puerta de Roma, de una sola arcada, flanqueada por dos torres cuadrangulares. Sobre su frontón exterior había una losa de mármol de grandes dimensiones con una inscripción para recordar la construcción de las murallas por obra del senado y del pueblo de la ciudad de Ostia: "Senatus Populus Que Coloniae Ostiensum Muros Dedit". Tras pasar la Puerta se accede a la Plaza de la Victoria. En este lugar se encontraba un gran Ninfeo del siglo IV a.C. y una estatua de una Victoria alada que representaba a Minerva, la diosa de la libertad ciudadana.






El decumano estaba flanqueado por pórticos con tiendas que ofrecían un recorrido cubierto. A lo largo de la calle, a través de unas rejillas, se entrevén los tubos de plomo de la cañería que llevaba el agua a la ciudad. A la altura del cuartel de la guardia urbana, en el medio de la calle, se encuentra un aljibe del siglo IV d.C. que demuestra el abandono del decumano y de la ciudad en el último período, visto que se había excavado este pozo en el medio de la calle (en el año 410 d.C. los visigodos, con Alarico a su mando, invadieron Roma y en el año 455 d.C. los vándalos atacaron por mar a los romanos en la desembocadura del Tíber).
Las Termas de Neptuno son obra de Adriano y fueron reestructuradas a fines del siglo II d.C. y en el siglo IV d.C. Alrededor de un gran patio rectangular con pórtico (la palestra), abren sus ambientes sobre tres de sus lados: por una parte el atrio con un magnífico mosaico que da el nombre al complejo (representa a Neptuno desnudo, empuñando un tridente, que conduce una cuádriga de hipocampos); las distintas piscinas en la sucesión romana típica (el frigidarium, el tepidarium y el caldarium). Del otro lado, a la izquierda del patio columnado, se encuentran los ambientes complementarios de las termas. Las piscinas del frigidarium están ubicadas lateralmente, mientras que en el centro hay un mosaico de grandes dimensiones con Nereidas (ninfas de mar), Tritones (divinidades marinas de cuerpo humano y cola de pez), serpientes marinas e hipocampos.








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