lunes, 18 de febrero de 2013

Castilla León, corazón de Historia (II)

Un breve paseito para ver el Acueducto..
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La Catedral
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El Alcázar.
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La Catedral más de cerca.
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Es preciosa..
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De vuelta al hotel, el Acueducto y a la derecha la famosa " Casa Cándido".
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Ya por la mañana tempranito empezamos la visita
El Acueducto de Segovia ubicado en la emblemática Plaza de Azoguejo, es el símbolo que distingue a esta ciudad de la meseta castellana.
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Su fecha de construcción no se conoce, aunque posiblemente se haya llevado a cabo a fines del siglo I o principios del siglo II y con toda seguridad es la obra de ingeniería civil romana más importante de España.
Fue realizado con unos 25.000 sillares de granito unidos sin ningún tipo de argamasa. Tiene una longitud de 818 metros y consta con más de 170 arcos. Su parte más alta mide más de 29 metros. Es una obra impresionante, teniendo en cuenta la época en que se hizo y los nulos recursos técnicos con que se contaba.
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Tomamos el camino de la izquierda y seguimos por la calle principal de la ciudad. Allí encontramos la Casa de los Picos.
De estilo italiano, destaca porque toda su fachada tiene unos picos cuadrangulares que sobresalen. También es conocida como la casa de los picos de diamante por la forma que tienen de diamante.
El estado de conservación es muy bueno y creo que es uno de los edificios que tienen mas significado histórico de la Calle Juan Bravo.
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Palacio del Conde Alpuente
Este edificio cuya denominación varía en función de las fuentes consultadas (Palacio de Cascales, Aspiroz o del Conde Alpuente) alberga actualmente las oficinas de Fomento.
En este edificio construido en el último tercio del siglo XV por Alonso Cascales, poderoso caballero segoviano, destacan al exterior unos espléndidos ventanales geminados gótico-flamígeros labrados en pizarra (dos de ellos, los de la derecha, añadidos en los primeros años del siglo XX) y la portada adintelada, acceso que sustituyó al anterior que, de ladrillo y formando un buen arco de herradura, muestra cómo el palacio fue construido sobre un edificio de tipo árabe.
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La plaza de las Sirenas o la plazoleta de Medina del Campo es uno de los lugares más transitados de la ciudad de Segovia. Aquí siempre hay gente, tanto turistas como lugareños ya que en los alrededores podemos encontrar numerosos monumentos destacados de la ciudad y también varios restaurantes y lugares de ocio muy conocidos como el teatro Juan Bravo. Esta plaza se encuentra en el corazón de Segovia, junto a la calle Real.
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En uno de los laterales de este lugar se encuentra una de las iglesias más conocidas e importantes de la ciudad, la iglesia de San Martín, que fue construída en el siglo XI y tiene origen Mozárabe. El templo posee una estructura de tres naves y tiene además una preciosa torre de estilo mozárabe con tres cuerpos y dos ábsides, aunque cuando fue construída tenía tres.
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La parte que va a dar a la plaza es además una de las más bellas, ya que es una galería porticada preciosa.
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En la plaza se encuentran casas nobles de varias plantas, con techumbres de madera, patios porticados y fachadas de granito con los blasones tallados en piedra. Destacan entre ellas la Casa de los Solier y la Casa de Bornos, ambas del siglo XVI. Junto a ellas aparece el Torreón de Lozoya (s. XV), con altiva torre rectangular de tipo defensivo. Su interior, embellecido por dos patios renacentistas, ha sido reconvertido en pujante centro cultural por la Caja de Ahorros de Segovia.
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Una estatua de Juan Bravo realizada por el escultor Aniceto Marinas, situada en el primer tramo de la escalinata, y dos esfinges neoclásicas de piedra con cabeza y busto de mujer y cuerpo de leonas, conocidas popularmente como Las Sirenas, completan la variopinta estética de la plaza.
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De regreso a la Calle Real, nos encontramos a la derecha con la Cárcel Real o Cárcel Vieja, hoy Biblioteca Pública.
Utilizada como prisión hasta 1933, en sus celdas estuvo encarcelado el dramaturgo Lope de Vega en 1577. Su portada está presidida por el escudo de los Austrias y en el interior existen restos románicos trasladados desde la iglesia de San Medel.
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Un edificio de la Calle Juan Bravo
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Catedral de Santa María.
Se la conoce también como la Dama de las catedrales.
Este impresionante monumento se encuentra situado al lado de la plaza mayor, en el centro de la ciudad, y una de las cosas que más me llamaron la atención es que sus impresionantes agujas se asoman por infinidad de callejuelas y dan al casco antiguo una belleza descomunal.
Fue construída entre los años 1525 y 1577 y sirvió para sustituir a la antigua iglesia mayor de esta ciudad, que se trataba de un templo románico.
La catedral de Segovia es de estilo gótico tardío, igual que la catedral de Salamanca, y fue diseñada por el arquitecto Juan Gil de Hontañón.
No dejaban sacar fotos en el interior.


Y caminando, caminando llegamos al Alcazar.


Desde los jardines se puede ver la Iglesia de la Vera Cruz
La construcción de este templo ha sido tradicionalmente atribuida a los Templarios, pero actualmente se cree que fue la Orden del Santo Sepulcro de Jerusalén la que realizó su construcción y que dependió, como encomienda, de la colegiata de Toro (Zamora).
En el año 1531 y como resultado de la unificación de la Orden del Santo Sepulcro con la Orden de San Juan de Jerusalén pasó a depender de la Soberana Orden Militar y Hospitalaria de San Juan de Jerusalén, de Rodas y de Malta.
Se estima que se tomó como ejemplo la Mezquita de la Roca y la Basílica del Santo Sepulcro de Jerusalén. Los Templarios, que tuvieron su sede en Tierra Santa en la Mezquita de la Roca, construyeron sus iglesias de París (Francia) y Tomar (Portugal) utilizando este tipo de edificación, lo mismo que hizo la Orden del Santo Sepulcro en Torres del Río en Navarra (España).
Se dice que recién inaugurada la iglesia murió un caballero de la orden y que se le dejó dentro de la iglesia durante toda la noche antes de ser enterrado. En un descuido de los demás hermanos de la orden, dejaron solo el cadáver... los grajos entraron en la iglesia y se ensañaron con el cuerpo, que quedó destrozado. Al regresar, el prior de la orden puso el grito en el cielo y espantó a las aves a la vez que las echaba una maldición para que no volviesen a aparecer por la iglesia... la leyenda asegura que nadie ha vuelto a ver grajos sobre el tejado de la Vera Cruz.


Junto con el maravilloso acueducto, el Alcázar es el monumento más importante de Segovia.
Se encuentra situado fuera del casco antiguo, concretamente en un cerro situado entre los ríos Eresma y Clamores, y cuando comienzas a divisarlo parece que estás contemplando un castillo de un cuento de hadas, porque se encuentra en un estado de conservación excelente y posee unas dimensiones enormes.

El alcázar fue construído entre los siglos XII y XVI, aunque ha sido restaurando en numerosas ocasiones a lo largo de la historia y por eso se encuentra en un estado de conservación excelente.


Este monumento llama muchísimo la atención porque posee una arquitectura completamente diferente a la del resto de castillos que podemos encontrarnos en España y, dicha arquitectura se debe al rey Felipe II, que fue el encargado de diseñarlo tal y como se puede contemplar en la actualidad.

El testimonio más antiguo de la existencia del Alcázar de Segovia es un documento de principios del siglo XII, fechado en 1122, poco después de la reconquista de la ciudad por Alfonso VI, que menciona la fortaleza como un castro sobre el Eresma.


En una carta algo posterior (1155) ya se le da el nombre de Alcázar. No obstante, es muy probable que la fortificación existiese en tiempos más remotos, quizá desde la dominación romana, pues en recientes excavaciones se ha encontrado sillares de granito análogos a los del Acueducto. En la Edad Media, el Alcázar, tanto por la belleza de su situación y su indiscutible seguridad militar, como por la proximidad a famosos cazaderos en los bosques serranos, se convirtió en una de las residencias favoritas de los Reyes de Castilla.


No se han encontrado vestigios arquitectónicos notables de este Palacio Real anteriores a la época de Alfonso VIII "el de Las Navas", aproximadamente a finales del siglo XII y principios del siglo XIII. Sin embargo, lo cierto es que se consolida el proceso que de forma progresiva va convirtiendo la fortaleza en residencia cortesana.


Alfonso X El Sabio demostró hacia Segovia una extrema predilección e hizo del Alcázar una de sus residencias favoritas, hasta los últimos años de su vida, en los que celebró Cortes en esta ciudad que le había permanecido fiel.


En el siglo XIV, Segovia fue testigo de combates entre bandos nobiliarios a los que no fue ajeno el Alcázar, obligando el nuevo empleo de la artillería a reforzar sus murallas y ampliar su sistema defensivo.

Los reyes de la dinastía de Trastámara aprovecharon la nueva crujía, construida paralelamente a la primitiva, para convertirla en un suntuoso conjunto de salones al estilo de los alcázares andaluces. La decoración gótico- mudéjar de estas salas se inicia con la reina Catalina de Lancaster, regente de su hijo Juan II. Durante el reinado de este último tuvieron lugar en el Alcázar las grandes fiestas cortesanas evocadas por Jorge Manrique en sus célebres "Coplas".


Enrique IV, tan amante de Segovia, continuó embelleciéndolo y en su reinado debió terminarse la gran torre que lleva el nombre de su padre. Fue el Alcázar fortaleza clave para el dominio de Castilla y de él salió Isabel la Católica para ser proclamada reina en la Plaza Mayor.

También tuvo importancia este castillo en las luchas civiles de todas las épocas sucesivas, desde el reinado de Juana la Loca y la Guerra de las comunidades hasta la Guerra de Sucesión en el siglo XVIII y las guerras Carlistas en el XIX.


Los reyes de la Casa de Austria lo visitaron frecuentemente y Felipe II celebró en él la boda de velaciones con su cuarta esposa, Ana de Austria. Este rey realizó importantes obras en el Alcázar, como el patio herreriano o cubrir las techumbres con agudos chapiteles de pizarra al estilo de los castillos centroeuropeos.


Sala de Reyes.
En su momento fue la sala más importante del Alcázar. En el friso están representados los reyes de Asturias, Castilla y León. Su ordenación y construcción como homenaje a los monarcas desaparecidos, se vincula en el pasado a los reinados de Alfonso X y Enrique IV.
La ornamentación actual del friso compuesto por 52 estatuas sedentes de monarcas castellano-leoneses, corresponden al proyecto que realizó por orden de Felipe II su pintor de cámara, Hernando de Avila, autor del Libro de los Reyes. En los carteles situados por debajo de las mismas, también según la aprobación del mismo soberano, la numeración de los reyes queda alterada en lo que concierne a los Alfonsos, al atribuir el número VII al marido de la reina Doña Urraca, Alfonso de Aragón, con lo que en el friso, Alfonso el Sabio, resulta ser Alfonso XI.


Cámara Regia
La ornamentación de las puertas reproduce la del antiguo palacio de Enrique IV en el centro de Segovia.
Los muros están cubiertos por sargas pintadas con escenas de la vida familiar de los Reyes Católicos, y de torneos.
Entre los muebles hay que señalar la cama de nogal gótica, con cielo de brocatel tejido en oro. La heráldica contiene castillos y leones, manteniendo aún la granada por fuera del escudo.




Más tarde comienza a utilizarse la fortaleza como prisión de Estado, donde estuvieron confinados importantes personajes. Así permaneció hasta que en 1762 Carlos III fundó en Segovia el Real Colegio de Artillería, cuyo primer Director fue el conde Félix Gazola, quedando instalado en el Alcázar en 1764.


Sala de la Galera
Esta estancia fue construida por la reina Catalina de Lancaster durante la minoría de edad de su hijo Juan II. El nombre de la sala se debe a la primitiva forma de su artesonado, de casco de nave invertida, que se perdió en el incendio de 1862. En la actualidad el techo es más sencillo, y está formado por vigas y zapatas de estilo renacimiento.


El friso de yeserías medéjares, con los escudos de Castilla y León, tiene una doble inscripción: la superior es la oración eucarística "Anima Cristi", y la inferior informa que la obra fue mandada realizar por la reina Catalina en 1412.
Uno de los muros está cubierto por la pintura que representa la proclamación en Segovia de Isabel la Católica como reina de Castilla y León, el 13 de diciembre de 1474, obra de Carlos Muñoz de Pablos.



Sala de la Chimenea.
Corresponde a la ordenación del Alcázar en tiempos de Felipe II. Recibe el nombre por la chimenea en cuya placa interior figura un escudo de españa de los primeros Borbones. Sobre ella, el muro está cubierto por un tapiz flamenco del siglo XVI que representa los desposorios de Nuestra Señora.
El mobiliario de esta sala es del siglo XVI: mesa con gran tablero de nogal, sillones fraileros, una mesa tallada con decoración renacentista que soporta una pequeña arqueta mudéjar de madera clara e incrustaciones de marfil, una colección de cinco espejos y un escritorio de columnillas dorado y policromado.
En las paredes se encuentran: el retrato de Felipe II, tres paisajes de Reales sitios imaginarios y una pintura del Alcázar y el Valle de la Fuencisla en la Edad Media, composición imaginaria del sigo XVII.


Sala de Armas


Vidriera de la Sala.


Sala del Solio o del Trono
La cúpula es de estilo mudéjar. El friso de yeserías gótico-mudéjar tiene una inscripción conmemorativa en la que se recoge el nombre del artesano que la realizó, Maestro Xadel Alcalde, y cómo la sala fue mandada construir y ornamentar en 1456 por Enrique IV representado en la vidriera, para conmemorar la batalla de Jimena.


El trono bajo dosel de terciopelo, ostenta el blasón de los Reyes Católicos y la divisa de la conocida Concordia de Segovia "Tanto Monta". Los muros están cubiertos con brocateles y terciopelos, según el uso del siglo XVI, y de ellos penden los retratos de los Reyes Católicos correspondientes a la serio iconográfica de los Reyes de España. El de Isabel firmado por Madrazo y el de Fernando por Montañés.


Torre de Juan II
A través de un pasadizo, se sale del Alcázar, teniendo la posibilidad de subir a la TORRE DE JUAN II, espléndido ejemplar de la arquitectura gótica civil, finalizada en el reinado de su hijo Enrique IV, desde donde se puede observar una magnifica vista de la ciudad de Segovia.

Foso


Volvimos al centro por la Calle de Velarde

Iglesia de San Esteban
San Esteban fue una iglesia de tres naves, con tres ábsides que fue drásticamente reformada en el siglo XVIII. Afortunadamente sobrevivió la galería porticada y el campanario. Esta torre campanario presume ser la mejor del románico español, llamado "reina de las torres bizantinas".
Mide 56 metros de altura y se alza mediante seis cuerpos superpuestos de los cuales cinco están animados con arquerías ciegas o ventanales con profusión de arquivoltas y columnas y magníficas tallas donde predomina el bestiario románico: aves, arpías, grifos, etc.
La galería porticada rodea el flanco meridional y occidental de la iglesia y como sucede en otros pórticos segovianos sometido a todo tipo de agresiones ambientales su escultura está muy erosionada.


Si hay un monumento en Segovia realmente extraordinario ese es el famoso acueducto romano. Se encuentra en el centro de la ciudad y puede contemplarse desde casi todos los puntos de Segovia; es más, cuando entras a Segovia te quedas sorprendido porque se puede ver una gran parte de la ciudad y el acueducto en el medio dándote la bienvenida, es una sensación única.
Se trata de uno de los monumentos más significativos y mejor conservados que existen de la época romana en la Península Ibérica y, al parecer, fue construido entre los siglos I y II por el emperador Vespasiano.


El acueducto se construyó para poder conducir las aguas del manantial de la Fuenfría, que se encuentra a más de 15 kilómetros,
hasta la ciudad. En total posee 167 preciosos arcos y 100 se encuentran en la propia ciudad de Segovia.
Se trata de un monumento hecho de granito que apenas ha sufrido cambios desde que se construyó. Una de las pocas cosas que se han modificado es la imagen de la Virgen de la Fuencisla, patrona de la ciudad, que se encuentra situada entre los arcos más grandes del acueducto y que sustituye a otras imágenes anteriores.


Hasta hace unos pocos años los vehículos podían pasar por el medio de los arcos principales del acueducto pero en la actualidad el trafico se ha restringido para poder facilitar el estado de conservación. Además, se han estado realizando minuciosas labores de restauranción durante los últimos ocho años para que este monumento pueda seguir manteniendo todo su explendor.


La Iglesia de San Millán es una iglesia de extramuros, situada junto a la avenida Fernandez Ladreda en el actual barrio de San Millán. Este templo tiene una gran influencia de la arquitectura aragonesa, pues su planta es una copia de la Catedral de Jaca a menor escala.
Se trata de una iglesia románica de aire mudéjar construida entre los años 1111 y 1124, siendo de este modo una de las iglesia más antiguas de la ciudad. La iglesia tiene cuatro ábsides, siendo tres correspondientes a las naves y el cuarto, un añadido posterior, a la sacristía. La iglesia posee además una torre prerrománica de estilo mudéjar, lo cual da un toque distintivo dentro del gran número de templos románicos en la ciudad.


Y una vez finalizada la visita a Segovia, subimos al coche y en poquito tiempo llegamos a Pedraza

Situada en el lado sur de una de las plazas más bellas de España, la Iglesia de San Juan Bautista aún nos deja apreciar restos de su original estilo románico, como su altiva torre con doble arquería en su cima y el ábside que ahora se puede apreciar desde la pequeña plaza recuperada para regocijo del visitante a la que se tiene acceso desde la Plaza Mayor a través de un estrecho pasadizo situado casi bajo la torre.

Plaza Mayor
Bonita plaza porticada, inspiración de numerosos cineastas y pintores, en la que el tiempo parece haberse estancado en la Edad Media. Lugar de reunión de los habitantes de la Villa, donde poder disfrutar de las terrazas en verano. En las fiestas se cierra como se hacía antaño y es el sitio donde acaba el famoso encierro de Pedraza y porteriormente se celebra la corrida de toros.




La singular belleza de La Villa de Pedraza ha provocado la inspiración de muchos directores de cine y televisión. El primero de ellos fue Jacques Catelain con el largometraje "La Barraca de los Monstruos", en 1924 y cuatro años más tarde, en 1929 Florián Rey con el largometraje mudo "La aldea maldita". Otros directores españoles que se han dejado seducir por este lugar han sido Sáenz Heredia con "El escándalo", en 1943, Luis Lucía con "Jeromín", en 1953 y Pilar Miró con "La petición" en 1974. También Jaime de Armiñán hizo participar como extras a casi la totalidad del pueblo en 1974 con su película "El amor del capitán Brando" . En 1995 se rodó "Así en el cielo como en la tierra" de J. L. Cuerda.

De fuera de nuestras fronteras , Orson Welles rodó "Campanadas a media noche" en 1966 y "Una historia inmortal" en 1968. Yves Montand y Louis de Funes con "Delirios de grandeza" en 1971 tampoco dudaron en elegir Pedraza para desarrollar las intrigas de sus historias. Artistas como Jeanne Moreau, Bo Derek, Christofer Lee o Richard Chamberlain han disfrutado con su trabajo en este sublime escenario.

Como consecuencia del proceso de despoblación del campo que marca los inicios del s.XX y que continuará agravándose hasta bien pasada su primera mitad, las casas quedan abandonadas expuestas a la ruina y se venden a bajo precio. Éste es el factor que contribuyó a dar un giro a la situación, a que se produjera el golpe de péndulo al retorno, que en Pedraza se inició en los años sesenta consolidándose ya en los ochenta; La gente de la ciudad compraba y restauraba casas para convertirlas en segunda residencia, y ese flujo cada vez mayor de urbanitas que llegan a la zona en fines de semana y festivos impone un esquema y un ritmo económico diferentes a los tradicionales.


El pulso inusitado recuperado por Pedraza es un mérito reconocido recientemente por la fundación internacional Europa Nostra, que en 1996 concedió a Pedraza un diploma "por la recuperación de la vida de esta Villa Medieval amurallada, mediante una respetuosa rehabilitación de sus viejos edificios, con la frecuente colaboración de la iniciativa privada".



El castillo es una fortaleza edificada en el siglo XIII y reedificada en el XV. De ese siglo es la torre del homenaje. Dentro del castillo, en la escalera que da paso al aljibe, se conserva el escudo de los Herrera, anteriores a los Fernández de Velasco. Los duques de Frías, Condestables de Castilla, volvieron a reformarlo en el siglo XVI de donde data la estructura que actualmente se ve. A este castillo se vinculan sucesos históricos como la prisión de los hijos del rey de Francisco I de Francia desde 1525 a 1529 y también alguna que otra leyenda.


Cuenta una leyenda que, allá por el siglo XIII un infantón que señoreaba el castillo se casó con una bella plebeya llamada Elvira que había tenido amores con un muchacho de su misma condición llamado Roberto . Al desposar ésta, el joven ingresó en un convento.


Muerto el cura del castillo y teniendo que partir el noble de viaje hizo llamar a un nuevo monje, coincidiendo que este era el padre Roberto. A la vuelta, el noble se enteró de la relación de su esposa y el monje y se vengó, poniendo sobre la cabeza del segundo una corona de hierro al rojo vivo y a la primera, que huyó hacia la torre, prendiendo fuego a ésta. Dicen que el noble desapareció y no se supo más de él.




Otra vez subimos al coche y de camino pasamos por Cuéllar, donde visitamos su castillo.
El primitivo castillo de Cuéllar fue usurpado por Enrique IV a su hermanastra Isabel, a quien su padre Juan II se lo legara en su testamento. Enrique IV se lo concedió entonces a su favorito y valido don Beltrán de la Cueva, primer duque de Alburquerque, que comenzó la construcción de un nuevo y suntuoso castillo-palacio que sería terminado, en estilo renacentista, por sus sucesores en el siglo XVI.



Este castillo constituyó un verdadero baluarte defensivo que pasó por diferentes reformas hasta el siglo XVIII. Hasta ese siglo el castillo-palacio lució con solera valiosos cuadros de firmas famosas, tapices y salones decorados con sumo lujo, vajillas de oro y plata, armas de todos los estilos... Se dice que albergó la más rica y variada armería del país. Todo esto y mucho más fue expoliado durante la Guerra de la Independencia.
Muchos fueron los acontecimientos que albergaron los muros de este castillo, como las fiestas organizadas por don Juan II para obsequiar a los infantes de Aragón, tal vez la tragedia de Doña Juana de Castro, las angustias de Doña María de Molina, los gritos de guerra de los caballeros del Conde de Treviño (don Pedro de Manrique) en tiempos de Enrique IV. etc..


Fue cuartel general de lord Wellington y refugio seguro del general Víctor Hugo durante la guerra de la Independencia. Fue en ese período cuando sufrió el despojo y la rapiña de los soldados de Napoleón.
En el siglo XX el castllo fue transformado y en él se instaló un centro de enseñanza.

De camino a Ávila decidimos pasar la mañana en el Palacio de La Granja.


El Real Sitio de La Granja está situado en la vertiente norte de la sierra del Guadarrama, a unos 90 kilómetros de Madrid. Su nombre proviene de una antigua granja que los monjes jerónimos del monasterio segoviano de El Parral tenían aquí.


Felipe V se retiró a este lugar en 1724 y durante los veinte años siguientes engrandeció los jardines y el palacio, que fue usado como residencia de verano por todos sus sucesores hasta Alfonso XIII. Recientemente, se han acometido trabajos de restauración y de reordenación de las colecciones en los Salones Oficiales que nos permiten volver a la época de Felipe V.


Los jardines son uno de los mejores ejemplos que hoy se conservan de los jardines del siglo XVIII, realizado por el arquitecto francés René Carlier; está formado con parterres y bosquetes delimitados con paredes de vetación formadas con carpe, y alineaciones de árboles, en especial tilos y castaños de Indias.


En el siglo XIX se introdujeron nuevas especies, sobre todo coníferas como las monumentales sequoias, plantadas ante la Real Colegiata, en los jardines del Medio Punto.


Estatuas de mármol blanco, y jarrones del siglo XVIII, decoran los parterres y avenidas del jardín, que se completan con grandiosas esculturas en las fuentes, en plomo pintado imitando bronce. Destacan las de Neptuno, Apolo y Andrómeda en la amplia perspectiva de las Carreras de Caballos; la Cascada de Anfítride, ante el Palacio; y las de las Ocho Calles, el Canastillo, los Baños de Diana y la Fama.


El agua que alimenta sus surtidores llega desde un gran depósito llamado El Mar, situado por encima de la zona ajardinada. Por la fuerza de la gravedad, como en el siglo XVIII, el agua de algunos surtidores alcanza los 40 metros de altura, como el de la fuente de la Fama.

Si algo destaca de este palacio, es el parque con sus fuentes. Este fue trazado inicialmente por R. Carlier, continuandolo Bottineau, y para ello siguieron el modelo de Versalles, palacio en el que había nacido y crecido Felipe V y que tanto añoraba. Las fuentes son obra de diversos escultores (Thierry, Fremin...) y surgen en cada rincón de manera inesperada, convirtiéndose en muchos casos en verdaderos grupos escultóricos en los que el agua es solo un accesorio.


De entre ellas destaca la de la fama, que lanza el agua a 40 m de altura, la de Los Baños de Diana con sus ninfas y tritones, la de Neptuno.

Una de las cargas de este palacio es su constante comparación con Versalles, cuando en realidad ambos palacios fueron concebidos con fines distintos. Versalles lo fue como centro neurálgico de Francia, mientras que la Granja era un lugar de descanso espiritual.


Escultura de la Infanta Isabel.


Los jardines son realmente exquisitos.


Los origenes de este palacio estan en una antigua granja de frailes, en un hermoso paraje en medio de la meseta castellana de la que un rey se encapricho un dia que estaba recorriendo la zona para cazar. Ese rey era Felipe V, primer Borbon español. No lo dudó, compró esa granja a los frailes y se puso a proyectar su lugar de retiro y descanso para alejarse de la mundana vida cortesana. El autor del primer proyecto fue T. Ardemans. Este se basaba en la tipología típica de un alcázar, una construcción cuadrada, con un patio central y cuatro torreones, al estilo del Escorial, todo lo contrario a las corrientes europeas. Tales eran las esperanzas del rey por este proyecto que el mismo dormía en rudimentaria habitacion mientras el resto del palacio estaba en construccion. Ese retiro le llevó a tomar la decisión de abdicar en su hijo, y retirarse para simpre a esta modesta casa de campo. Pero este retiro fue corto, ya que el nuevo rey, su hijo Luis I, murió a los pocos meses de su coronación, teniendo que volver a reinar su padre Felipe V.


Esto hizo necesario cambiar el rumbo de La Granja, pues ahora ya no seria solo una residencia de retiro espiritual, sino la residencia de un rey en activo que además debería dar cabida a toda la corte, por lo que tendría que representar dignamente la majestad del monarca. Para ello se recurrió a dos arquitectos impuestos por la nueva reina, de origen italiano, Procaccini y Subisatti, que ampliaron el palacio con dos patios: el de coches y el de la herradura respectivamente. Este último patio, de gran belleza y con un estilo barroco muy europeísta, ha sido definido por muchos, como un verdadero salón de baile al aire libre.
En cuanto a las fachadas, la que da al núcleo urbano alberga la basílica y que por su sobriedad supone todo lo contrario a la opuesta, que se abre hacia el parque, y que se convirtió en la mas emblemática siendo además la última obra de F. Juvarra. Está realizada con piedras y materiales policromos, destacando sus columnas rosadas de orden colosal. Esta fachada esta diseñada para contemplarla en toda su amplitud desde el parque. Actualmente aún podemos ver los vestigios del antiguo alcázar en el patio central que se conserva intacto, así como dos de los cuatro torreones.
 
De camino a Ávila nos paramos en el Palacio de Riofrío.
Tras la muerte de Felipe V, la Reina Isabel de Farnesio residió en La Granja durante el reinado de Fernando VI (1746-1759). En estos años adquirió el llamado Coto de Riofrío, e inició la construcción de un nuevo Real Sitio.
El bosque de Riofrío, con una extensión de 625 hectáreas, es un notable paraje natural, cercado con tapia de piedra y poblado de gamos y ciervos.




La arquitectura del Palacio es italiana, en la que destacan sus dos escaleras principales, gemelas y simétricas.
En Riofrío pasaron largas temporadas Francisco de Asís, esposo de Isabel II, Alfonso XII, tras la muerte de la Reina María de las Mercedes; de esos reinados data la decoración de las habitaciones reales que ocupan la mitad de la planta principal. En el resto de esta planta se puede visitar el Museo de caza, uno de los más importantes en su género.
No se podían hacer fotos dentro, así que sólo pude hacer ésta exterior.


Y la última visita del día a la Ermita de San Frutos en las Hoces del río Duratón.
El más sencillo recorrido a pie por las Hoces del Duratón se inicia en la explanada de tierra en la que termina el camino de Villaseca. Desde allí hay que encaminarse en dirección al espolón rocoso, rodeado de precipicios, sobre el que se alza la ermita de San Frutos.


El Parque lo constituye un conjunto de cañones y hoces calizas excavadas por el río Duratón al Oeste de la ciudad de Sepúlveda, en la provincia de Segovia. La erosión fluvial y el plegamiento de los materiales calizos han originado un espectacular paisaje, con paredes verticales en las que se instalan una nutrida comunidad de aves, fundamentalmente cuervos y rapaces, que convierte a esta zona en un área importante para las aves.




El lugar es espectacular...


 
Tras cruzar por un puente de piedra una profunda grieta, llamada La Cuchillada, cuenta la leyenda el milagro del Santo, que con su báculo trazó una línea en el suelo para detener a los sarracenos abriéndose un profundo abismo, asciende al antiguo cenobio benedictino.


Las cuevas y roquedos del río Duratón tienen una larga tradición de asentamientos eremíticos, que nacen en época visigoda, extendiéndose al siglo VIII, en vida de San Frutos y sus hermanos.


Dicha tradición debió persistir en esta comarca durante siglos y ya en el siglo XI estaba fundado un pequeño cenobio que Alfonso VI dona al Monasterio de Silos en el año 1076. Poco después, por orden del abad de Silos, se construye la Iglesia en el año 1100, como reza una inscripción de la nave.
Nota: Esta imagen está sacada a través del ojo de la cerradura.


Declarada Monumento Histórico Artístico, la iglesia o "ermita" de San Frutos de Duratón que hoy contemplamos es el resultado de esa campaña constructiva primitiva, a la que se añadieron posteriormente dos ábsides laterales, se sustituyó el central, se abrió una puerta a los pies, y se alzó una galería de la que sólo quedan restos; todo ello a finales del XII.


La sobriedad de este templo no ofrece demasiadas concesiones estéticas al visitante. Pero su valor es incuestionable al tratarse de una de las construcciones románicas más antiguas del sur de Castilla, levantada en una época de epopeyas y en un paraje incomparable.


La espiritualidad que emana de la belleza salvaje del lugar permite comprender su elección para fundar un monasterio. Pocos sitios como San Frutos, en el marco incomparable de las Hoces del Duratón, causan mayores vibraciones transcendentales.


Imaginaos la soledad y el aislamiento...
 
De camino a Ávila nos tropezamos con el castillo de Turégano


Situado sobre el emplazamiento de un antiguo castro romano, la curiosa historia del castillo de Turégano, todavía controvertida, hace las delicias de historiadores.


Lo que está claro es que en el siglo XIII se construyó un templo de estilo románico de tres naves. Ya en los siglos XV y XVI se embutió a la iglesia en unas murallas y fortificaciones que son las que actualmente le dan aspecto de castillo. Para ampliar la amalgama de estilos, en tiempos del barroco se añadió a la iglesia una airosa y desproporcionada espadaña.


En las mazmorras del castillo estuvo preso durante dos años Antonio Pérez, que fue secretario de Felipe II. Y aquí fue colgado un emisario del rey Enrique IV por haberse atrevido a pedir que el obispo fuera a su presencia, en lugar de que ocurriese al revés.

Mirad que luna


En Ávila nos quedamos en el peor hotel quizá de toda la ruta
http://hoteles.muchoviaje.com/hoteles/h ... 10541.aspx

Al día siguiente empezamos a seguir las huellas de Santa Teresa...
Convento de San José ( Las Madres)
Fue el primer templo que fundó Santa Teresa de Jesús, creando así el modelo que quería la Santa para el resto de sus iglesias de la Orden Carmelita.
Se conservan en el interior las antiguas dependencias conventuales, que permiten imaginar cómo era aquel primer convento de la reforma y el espíritu de su promotora: cocina, refectorio, la celda de la santa, el claustro, la campana fundacional, la escalera del diablo, por la que Teresa se cayó unas navidades de 1577 rompiéndose el brazo izquierdo. Varios de estos elementos pueden contemplarse en el museo del convento.


La estatua de Santa Teresa de Jesús se ubica en la Plaza de Santa Teresa justo al lado de la Puerta del Alcázar o del Mercado Grande, de entrada a la muralla de Ávila, ciudad declarada Patrimonio de la Humanidad en 1985.
Teresa Sánchez Cepeda Dávila y Ahumada, usando el nombre de Teresa de Ahumada, la cual ha sido más conocida por el nombre de Santa Teresa de Jesús o directamente por Santa Teresa de Ávila, es una de las figuras más representativas de la ciudad de Ávila. Reconocida religiosa y escritora, fue la fundadora de la orden de las carmelitas descalzas.
Representa a la Santa en situación de éxtasis y está realizada la estatua en piedra caliza blanca. Santa Teresa cuenta en la ciudad de Ávila con su propio convento, con varias estatuas, siendo ésta en cuestión la más grande y representativa, de hecho existe una ruta teresiana para visitar todos los monumentos unidos a la vida, obra y milagros de la Santa.


La Puerta del Alcázar se podría decir que es la puerta principal y más importante de las que hay en la Muralla de Ávila.
Es muy fácil identificarla y localizarla, ya que sino recuerdo mal no hay ninguna otra puerta que esté acompañada por dos grandes torreones que se unen con una especie de puentecillo.
En concreto en la Puerta del Alcázar de Ávila hay un elemento que en otras murallas no había como son las almenas, ya que en el año 1907 el arquitecto Repullés realizó una restauración de la misma añadiéndola las almenas, se cree que por imitar la otra puerta de San Vicente que si que las tenía.
Al igual que la puerta de San Vicente se construyó mucho más robusta y protegida por no tener apenas protección natural.
 
Las Murallas son el monumento que identifica a la ciudad de Ávila. Construidas a lo largo del siglo XII, tienen un perímetro de 2,5 km de longitud. Se puede recorrer paseando a su alrededor descubriendo sus 9 puertas (del Alcázar, Peso de la Harina, San Vicente, el Mariscal, del Carmen, San Segundo, de la Malaventura, de la Santa o Montenegro, del Rastro). Este recorrido nos permitirá ver cómo la muralla se adapta al terreno, más alta en las zonas llanas y más pequeña en el terreno más accidentado.


Ávila, con sus más de 1100 metros de altitud, es la capital de provincia más elevada de España, de ahí el frío que normalmente hace hasta bien entrada la primavera.


La Puerta de los Leales, es comúnmente conocida como la Puerta del Peso de la Harina y es una de las más modernas ya que data del siglo XVI.
También es conocida como la puerta de los Obispos o la Puerta de la Catedral, ya que es la puerta que está más próxima a la catedral abulense.


Catedral.
La catedral es una lección viva de arquitectura medieval y posiblemente, como indicó Manuel Gómez Moreno, lo primero que se vio de gótico en Castilla. Está dedicada al Salvador y se levanta sobre un templo anterior románico, la parte más antigua debe fecharse entre 1160 y 1180.
Las obras se realizarán de manera desigual a lo largo de los siglos, produciéndose cambios frecuentes sobre el primer proyecto arquitectónico y en ellas participarán un elevado número de artistas. Maestros de obra, arquitectos, pintores, escultores, orfebres, herreros irán concluyendo, amueblando, adornando la iglesia con retablos, coro, altares, rejas, púlpitos, órgano, capillas, sepulcros, etc.



El Palacio de los Velada es otro de los palacios más importantes que hay en la ciudad de Ávila, siendo junto al Palacio de Valderrábanos los 2 más relevantes y ambos palacios reconvertidos en estupendo hoteles de 4 estrellas.
Este palacio se ubica al lado de la catedral de Ávila, justo en la Plaza de la Catedral enfrente del hotel Palacio de Valderrábanos.
Data del siglo XV y XVI, y existen documentos que certifican que fueron el alojamiento de Isabel de Portugal, Carlos I y su hijo Felipe II.
Destaca en su interior su patio porticado y en su fachada su torreón esquinado, que antiguamente estaba almenado, aunque ahora mismo dichas almenas ya no existen. Debido a su relevancia está incluido dentro del Patrimonio Histórico Español.


El Palacio de los Mújica y la Casa del Conde de Oñate, es comúnmente conocido por todos los abulenses y no abulenses como el Torreón de los Guzmanes. Destaca por ser la actual sede de la Diputación Provincial de Ávila.
Si nos remontamos a la historia sus primeros datos de creación son del año 1513, cuando el Licenciado Múxica realizaba reformas al mismo.
Su llamativo torreón es lo que más llama la atención a los visitantes, considerándose como una de las construcciones civiles más representativas.

El Convento de Santa Teresa es uno de los mejores ejemplos del paso de la Santa por la ciudad de Ávila, concretamente este convento de carmelitas descalzas fue la casa donde nació Santa Teresa de Jesús, no es que en esta misma iglesia naciera Santa Teresa, sino que se adquieren los restos de la vivienda que pertenecía a la familia de la Santa con la idea de edificar esta iglesia y el convento, gracias al obispo Francisco Márquez de Gaceta y después al Conde Duque de Olivares.


La actual iglesia que ahora vemos es de estilo barroco del siglo XVII, siendo inaugurada en el año 1636. También se puede ver un Museo de Reliquias y el Museo de Santa Teresa.


Donde mejor podemos ver los restos de la casa de la Santa, es en el huerto que aún se conserva, a través de una de las ventanas del templo, siendo parte del huerto original.


Las Murallas son el símbolo universal y monumento más destacado que acoge la ciudad de Ávila. Su importancia se deriva por ser el recinto amurallado medieval mejor conservado de España y probablemente de toda Europa. No es de extrañar que ya desde el 24 de marzo de 1884 fuera declarado monumento histórico-artistico, y más tarde el 8 de agosto de 1991 lo fue su entorno.


Aunque el origen de las murallas es romano, se considera obra fundamentalmente románica, aunque no es poca la controversia sobre su datación y tiempo de edificación.

La versión tradicionalmente conocida señala que las obras comenzaron el 3 de mayo de 1090 tras la bendición del obispo Pelayo. Los autores serían, según la leyenda de Ávila, los "maestros de jometría" Casandro Colonio y Florín de Pituenga (También el navarro Álvar García). El primero sería romano y el segundo francés. Bajo sus órdenes intervendrían 2000 hombres que tardarían en concluirla 9 años.


Lo más importante defensivamente por la orografía del terreno de fácil acceso al enemigo es donde la anchura de los muros es mayor, llegando a ser de tres metros y con altura de 12 metros, los cubos están separados veinte metros y con un espesor de 6 metros y sobresalen ocho metros.


Las cifras de la construcción hablan por sí solas de su grandeza. Tiene un perímetro casi rectangular de 2.526 metros. Tiene nueve puertas, cuatro postigos 88 cubos o torreones (30 en el costado norte, 12 en el oeste, 25 en el sur y 21 al este), 2.500 almenas, nueve puertas y tres postigos. La altura difiere un tanto de unos tramos a otros aunque guarda una gran homogeneidad, con una media de 12 metros.
 
Los Cuatro Postes

En la actualidad todos los habitantes de Ávila recuerdan la leyenda en que siendo Teresa de Jesús niña se escapó con Rodrigo a tierras de moros en busca del martirio, siendo uno de los pasajes más conocidos de la vida de Santa Teresa de Jesús.
Según cuentan, agraviada por la falta de fé de la ciudad, Teresa se quitó las alpargatas, y sacudiéndolas dijo: " De Ávila, ni el polvo".
Como dice el nombre, se trata de Cuatro Postes, que son columnas dóricas y una cruz, que además es visitado por multitud de teresianos/as y turistas para obtener una de las mejores panorámicas de la muralla de Ávila.


Un último paseo antes de volver a casa nos llevó a las Navas del Marqués y al Palacio de Magalia.
Mitad castillo, mitad palacio, exteriormente se destaca por sus elementos fortificadores, coronados por dos grandes torreones defensivos, mientras que su interior se ofrece como refinado palacio renacentista de habitación y recreo.


La fachada principal anticipa la calma que se respira en el interior, con sus cuatro balcones volados, ventanas renacentistas y puerta de entrada de medio punto, que da acceso a un espacioso zaguán con majestuosos escalones de piedra.


Construido en 1533 por los primeros Marqueses de Las Navas, la historia del Castillo Palacio Magalia está estrechamente ligada a la historia de este marquesado. Dieciséis marqueses, que en su devenir configuraron pactos y alianzas con otros nobles, lo fueron transformando y enriqueciendo hasta que, a principios del siglo XVIII, la familia se unió por casamiento al Ducado de Medinaceli.


En 1906 se vendió a la sociedad Unión Resinera Española y en 1946 fue donado a la Sección Femenina, que lo convirtió en escuela de magisterio. Finalmente, en 1976, desaparecida la Secretaría General del Movimiento, fue transferido al Ministerio de Cultura.


A continuación y tras buscar un poco y tomar algún desvío conseguimos encontrar los Toros de Guisando.
Se encuentran en las afueras del municipio de El Tiemblo, en Ávila, siendo uno de los monumentos pre-romanos más conocidos de la península ibérica. Se trata de cuatro esculturas de toros que se cree debían tener importancia simbólica y religiosa para los Vetones, el pueblo celta que habitaba estas tierras antes de la ocupación Romana. Las estatuas están alineadas mirando al Monte Guisando, del que reciben el nombre y podrían datar del siglo II a.C.
Es curioso que, aunque de origen Celta, una de las estatuas tiene una inscripción en Latín en uno de sus costados. Se cree que las estatuas pudieron estar distribuidas por la comarca, a modo de señalización de zonas ganaderas, y que pudieron ser reunidas en un único enclave en tiempos romanos.
Siglos más tarde, en 1468, los Toros de Guisando sirvieron de testigos de la proclamación de Isabel la Católica como heredera al trono de Castilla. Los toros son mencionados también en uno de los pasajes de El Quijote y yo desde luego los recuerdo de mis clases de historia del arte. Debo reconocer que, así de cerca, no tienen un aspecto muy impresionante, pero su historia es de lo más peculiar.


Última parada del viaje, Arenas de San Pedro.
Castillo de la Triste Condesa, donde vivió tristemente Juana Pimentel, la viuda de Álvaro de Luna, después de que su marido pasara del cargo de condestable de Castilla a la muerte en el patíbulo. Caprichos del poder.
También conocido como Castillo de D. Álvaro de Luna, este maravilloso castillo data del siglo XIV. Incendiado durante las diferentes guerras, se conserva (con trabajo de restauración) gran parte del mismo. Sirvió de prisión y de cementerio y ahora es Auditorio municipal, Museo y Sala de exposiciones y congresos. Se celebran en él varios festivales a lo largo del año y fue declarado Monumento Histórico Artístico en 1931.


Esta villa, muy antigua, tiene su origen en unas explotaciones mineras de época romana. Su historia está muy unida a la figura de Álvaro de Luna, que vivió en el castillo y dio prestigio a la localidad, que siglos más tarde seguía siendo frecuentada por la aristocracia.




Volviendo a pasar la última noche a Ávila encontramos esta luna.


Y esta imagen de la ciudad.


Espero que os haya gustado

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