miércoles, 6 de marzo de 2013

Escapada a Fuerteventura (I)

Empiezo el viaje con un clásico, ya saben.... :lol: :lol:

















Imagen del gigantesco aeropuerto de Fuerteventura


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Pasamos de largo Puerto del Rosario, capital de la Isla.
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Y nos dirigimos a Corralejo. Por el camino muchos restos de construcciones antiguas.
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Y entramos en el municipio de La Oliva
Al fondo Lanzarote

















Primeras imagenes de playa.


















Corralejo es un pueblo turístico en el extremo norte de Fuerteventura. Es un poco más grande que Caleta de Fuste y más turístico. A la entrada hay un pequeño parque temático.


La parte original del pueblo se centra alrededor del muelle viejo, o muelle chico, que utilizaron sobre todo los pescadores del pueblo. Aquí se en cuentra una pequeña playa protegida donde todo el mundo se puede bañar sin peligro.






El puerto nuevo consta de pantalanes para barcos de recreo y sitio para los servicios de los ferrys a Lanzarote y Lobos, un pequeño islote a unos 15 minutos en barco. Hay varias excursiones que salen desde el puerto y los billetes se pueden comprar en uno de los varios puestos que hay en la zona del puerto.






Juro que esta imagen no estaba preparada..














Me recordaba mucho el estilo de Sidi Bu Said, en Tunez.


El suelo de una placita...



El pueblo está rodeado de dunas de arena y kilómetros de playas arenosas que forman un parque natural. Las playas están expuestas al viento y se convierten así en el sitio ideal para desarollar actividades que requieren aguas más movidas. Círculos de piedra en la playa ofrecen protección del viento para los que solo quieren tomar el sol.















































Algunas de estas playas, aunque en realidad se trata de una sola playa larga, son frecuentada por naturistas. La actitud hacia el naturismo en Fuerteventura es tan relajado que ni siquiera hay playas designadas exclusivamente para naturistas. Estos prefieren de todas formas las más alejadas de los centros urbanos para no molestar a las otras personas que quieren disfrutar de la arena y el sol.












Al coche otra vez y a seguir la ruta.






El Cotillo es un pequeño pueblecito en el norte de Fuerteventura, en el litoral oeste; tiene como centro un pequeño embarcadero que usan sobre todo los pescaderos de costa. El puerto donde están los barcos, sin embargo, es bastante nuevo. El antiguo embarcadero se encuentra al norte del puerto, a nada mas que un corto paseo por la colina que separa los dos. Cerca del antiguo embarcadero hay varios bares y restaurantes. Junto al puerto se encuentra la torre "El Tostón" desde donde hay vistas extraordinarias.






Al sur de esta parte de la soleada Fuerteventura se extienden varios kilómetros de playas. Las playas del Cotillo son estupendas y ni siquiera en un día con mucha gente se llenan del todo.

La torre, "El Tostón", desde donde se tomaron las fotografías del puerto nuevo y las playas, está abierta al público. En la torre se encuentra una especie de información turística. Y aunque se construyó para la defensa, principalmente de los piratas ingleses.
















Seguimos por la Isla.






La Casa de los Coroneles es un edificio señorial construido en el transcurso de la Edad Moderna que se encuentra emplazado en el municipio de La Oliva. Es una edificación que destaca especialmente por sus magnitudes arquitectónicas y por el significado histórico que representa no sólo para Fuerteventura sino también para el Archipiélago Canario como la continuidad de un sistema de gobierno que hunde sus raíces en la Edad Media.



La misma se alza en medio de un extenso llano que está delimitado por el Lomo del Pájaro, la Montaña del Frontón, la Montaña de Escanfraga, y el Volcán de la Arena, origen del malpaís de mismo nombre, quedándole, en última instancia el caserío de La Oliva al Sur.



El complejo cívico-militar comprende varios espacios, todos interconectados entre sí, y al servicio de una familia que regentaba los futuros de una isla. La trama afectó principalmente a la familia Arias de Saavedra, que heredaba de generación en generación el título y las prerrogativas del Señorío de Fuerteventura y que sería suplantada gracias a entramados endogámicos bien estudiados por la historia local con los nombramientos del Coronelato.


Sus miembros no residirán permanentemente en la Isla pues se establecerán definitivamente en Tenerife, quedando entonces Fuerteventura como referencia de un modo de vida pasada y cada vez serán menos frecuentes sus visitas a la Isla. En este marco, el poder militar, que también estaba en manos del Señor de la Isla, pasó progresivamente a los Coroneles. El nombramiento de Coronel se convirtió en vitalicio y hereditario, siendo el primer Coronel de las Milicias Pedro Sánchez de Dumpierrez. A partir del siglo XVIII, los Coroneles no sólo ostentarán el poder militar, sino que controlarán y administrarán el poder civil nombrando, o destituyendo, los cargos del Cabildo, convirtiéndose de facto en los verdaderos terratenientes gobernando toda una isla desde su casa/fortaleza, desde la Casa de los Coroneles.


Tal vez no exista en todo el Archipiélago Canario una arquitectura tan explícita como la Casa de los Coroneles, un edificio levantado en un lugar apartado de la población, La Oliva. Tuvo la grave misión de administrar como mano de hierro un extenso territorio como es la isla de Fuerteventura. Para hacerlo no reparó en gastos y la obra se diseñó con arreglo a la tradición constructiva canaria, tomando como modelo la casa canaria de centros urbanos de reconocido prestigio (léase La Laguna, Vegueta, La Orotava, o Garachico) y despreciando, a la vez, la tradición arquitectónica de la propia isla de Fuerteventura.


Por ello la Casa de los Coroneles es un verdadero paradigma en su contexto y la consolidación del poder hecho, gracias a la piedra y madera, arquitectura. En la actualidad el inmueble pasa días de agonía ya que él mismo y buena parte de su entorno está metido en una tediosa rehabilitación que no acaba de contar con los recursos económicos suficientes para llevar la obra a buen término.


El proyecto de recuperación y puesta en funcionamiento como el futuro museo de la historia de Fuerteventura está firmado por el arquitecto Luis Martínez Santa-María, técnico que por su trabajo recibió el premio de arquitectura Manuel de Oráa que concede el Colegio Oficial de Arquitectos de Canarias.


El mismo se nos presenta como un proyecto respetuoso con el edificio, pero también con el medio en el que éste se encuentra. Las intervenciones propuestas por el técnico son mínimas y pretende en cualquier caso recuperar la expresión de una arquitectura, que es, cuanto menos, majestuosa.


Como segundo espacio tenemos el conjunto de arquitecturas populares que antaño operaban como servicio del complejo agropecuario y militar. Lo forman un par de recintos que encierran, a su vez, dos subgrupos edificatorios compuestos por casas terreras de baja volumetría y humilde construcción, pero en las que encontramos la esencia de la mejor arquitectura popular edificada en la Isla.





Se da la particularidad del hallazgo de cruces labradas sobre los dinteles de puertas y ventanas que denotan la tendencia espiritual de los moradores de este recinto. Precisamente en una de estas casas nació el pintor surrealista Juan Ismael, creativo que encuentra sus raíces ancestrales en una tierra que fue motivo de inspiración para sus oníricas composiciones.








Se construyó un enorme aljibe para contener agua potable. Aljibe que a pesar de los años transcurridos aún conserva agua y cuya presencia fuera del recinto construido es todo un indicador del sistema de captación y reservas de agua propios de las islas de Fuerteventura y Lanzarote.


En tercer lugar tenemos las caballerizas. Un cercado de forma rectangular ejecutado con paredes de piedra seca con dos que también formaban parte de la puesta en escena militar, lo que sin duda comportaba un status social predeterminado.









Antes de irnos, unas pruebas con la cámara.
Una puerta comida por las termitas y el tiempo


Su cerrojo


Las paredes hechas de barro y paja


Las cuadras










La piedra que ven formaba parte de un lagar


El aljibe


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