domingo, 3 de marzo de 2013

Un paseo por Barcelona

Barcelona siempre sorprende por los múltiples recorridos que ofrece a sus rendidos admiradores. Aquí presento uno de los clásicos.
Empecé por la Pedrera.
Este singular edificio fue construido entre los años 1906 y 1910 a partir de un proyecto de Antoni Gaudí para la familia Milà, propietaria de los terrenos situados en la esquina de Paseo de Gracia con calle Provenza. Puede que nos encontremos ante uno de los edificios más singulares de España, y posiblemente de la historia de la arquitectura. Casi una verdadera escultura.
Su construcción no estuvo exenta de problemas de lo más diverso. En un par ocasiones Gaudí se encontró con obstáculos de carácter administrativo que le obligaron a paralizar las obras del edificio, principalmente a causa de las dimensiones del edificio: una de sus columnas ocupaba un metro de acera que no estaba previsto, la altura total del edificio excedía en unos cuatro metros el máximo permitido, etc. Finalmente, tras un largo tira y afloja, las autoridades admitieron que se trataba de un edificio excepcional, de alto valor artístico, y que por tanto no se aplicaría la normativa vigente de forma estricta.


Además de los problemas administrativos, Gaudí también se encontró con desavenencias con aquellos que le habían encargado la obra, la familia Milà. Algunas de ellas tuvieron su origen en el sorprendente forjado metálico que conforma los diferentes balcones, retorcido y con un aspecto casi orgánico, otras en las esculturas destinadas a decorar la fachada, y que finalmente nunca llegaron a instalarse. El distanciamiento llegó a tal punto que acabaron pleiteando por los últimos pagos de la obra.
Este destacado edificio de líneas onduladas, casi fluidas, oculta una gran complejidad estructural. No cuenta con paredes de carga de forma que el tabicado interior puede modificarse sin problemas para cambiar completamente la distribución si así se desea. La estructura está sustentada mediante columnas de piedra y ladrillo, más un entramado metálico. La fachada construida en piedra sin pulir, tallada en el mismo lugar de la construcción, es capaz de sustentarse por sí misma encontrándose unida al edificio mediante vigas metálicas encajadas en la piedra. Otro punto interesante lo encontramos en los balcones, situados algo más bajos que el suelo de cada planta para no entorpecer el paso de la luz, y el complejo entramado de hierro forjado con el que cuentan. La azotea, situada sobre un gran desván, está formada por pequeñas terrazas sustentadas por arcos parabólicos a distintas alturas.
En el último piso podemos leer en un friso: Ave gratia plena Dominus tecum. Falta la palabra Maria, y en su lugar podemos ver una rosa. Esta rosa hubiera quedado a los pies de una escultura de la Virgen María, escultura que a causa de las desavenencias con los Milà nunca llegó a colocarse. Podríamos considerar que la Pedrera hubiera sido, en su conjunto, un enorme pedestal para dicha escultura de la Virgen.
El año 1984 la casa Milà, la Pedrera, fue reconocida como “Patrimonio de la humanidad” por la UNESCO.


Casa Batlló
Gaudí recibió el encargo del industrial José Batlló Casanovas de reformar un edificio construido en 1875 por Emili Sala Cortés; para la remodelación, Gaudí se centró en la fachada, el piso principal, el patio de luces y la azotea, y levantó un quinto piso para el personal de servicio. Gaudí contó con la colaboración de sus ayudantes Domènec Sugrañes, Josep Canaleta y Joan Rubió; de los costructores Jaume y Josep Bayó i Font; los hierros eran de los hermanos Lluís y Josep Badia i Miarnau; los azulejos de Pujol & Baucis (Esplugues de Llobregat); la vidriería de Sebastià Ribó; y la carpintería de Casas & Bardés. Más tarde algunas puertas del primer piso tuvieron que cambiarse, siendo realizadas las reproducciones por el ebanista Juan Martínez Gómez siguiendo el modelo original.


La fachada se hizo con piedra arenisca de Montjuïc, tallada según superficies regladas en forma alabeada; las columnas tienen forma ósea, con representaciones vegetales. La carpintería es igualmente de superficies curvas, y las ventanas son de vidrios de colores de formas circulares. Gaudí conservó la forma rectangular de los balcones del edificio anterior -con barandillas de hierro con forma de antifaz-, dando al resto de la fachada una forma ondulada en sentido ascendente. Asimismo revistió la fachada con cerámica de pedazos de cristal de varios colores (su famoso "trencadís"), que Gaudí obtenía en los desechos de la vidriería Pelegrí.


En la azotea destacan las chimeneas de formas helicoidales y rematadas por sombreretes cónicos, revestidas de vidrio transparente en su parte central y de cerámica en la superior, y rematadas por unas bolas de cristal transparente rellenas de arena de distintos colores. Culmina la fachada una bóveda formada por arcos catenáricos cubiertos con dos capas de ladrillo, recubierta con cerámica vidriada en forma de escamas (en tonos amarillo, verde y azul), que recuerda el lomo de un dragón; en la parte izquierda hay una torre cilíndrica con los anagramas de Jesús, María y José, y con la típica cruz gaudiniana de cuatro brazos.


Casa Amatller.
La Casa Amatller, obra del genial artista Josep Puig i Cadafalch, es el edificio contiguo a la Casa Batlló de Gaudí, también en el Passeig de Gràcia. No es difícil, por tanto, que este tramo del paseo siempre esté copado por visitantes y curiosos, tanto turistas como público local. Además, justo ante la puerta de la Casa Amatller, una baldosa en el suelo indica el km. 0 de la Ruta Europea del Modernismo. Se trata de un itinerario creado con el objetivo de extender el modelo de la ruta modernista de Barcelona a otras ciudades del continente con estilos equiparables para dar a conocer a los artistas y a sus obras.


Igual que ocurre en la Casa Lleó-Morera, el interior de la Casa Amatller no puede visitarse por ser de propiedad privada. Sin embargo, su puerta principal siempre está abierta y en la planta baja se organizan exposiciones temporales. También se puede entrar en una curiosa tienda de chocolates que ayuda a entender su construcción. Y es que fue el industrial chocolatero Antoni Amatller el que compró este edificio en el año 1898 y encargó su remodelación a Josep Puig i Cadafalch.


La casa combina trazos de románico, gótico e, incluso, barroco utilizando los clásicos materiales de la época. El hierro adopta formas caprichosas, las vidrieras decoran muchos rincones y los mosaicos se dibujan en la mayoría de las paredes. En su planta baja, hoy ocupada por una de las firmas de joyas catalana de mayor prestigio, se han respetado las ventanas originales y aún puede verse su ornamentación floral.

Josep Puig i Cadafalch es autor de varias obras en Barcelona, entre ellas, la Casa de les Punxes, o Casa Terrades. Fue construida a principios del siglo XX y sus seis cúpulas le dan un cierto aire medieval. A causa de las circunstancias políticas de la época en la que ejerció el arquitecto, Puig i Cadafalch tuvo que exiliarse a París en 1936. Ese año comenzaba la Guerra Civil española y, a su término, en 1939, el gobierno de la dictadura no le permitió volver a ejercer su profesión en España.

Casa Bruno Cuadros
Edificio premodernista de Josep Vilaseca, conocida como "la casa dels paraigües". destaca por sus elementos orientales, como la decoración de su fachada con esgrafiados y vidrieras, la galería de aroma egipcio del primer piso o el dragón chino que preside la esquina de la finca.


La antigua tienda del edificio, hoy ocupada por una entidad bancaria, luce unos elementos ornamentales de inspiración japonesa realizados en madera, vidrio y hierro forjado.




y llegamos a la zona del Port


Aduana Vieja
La Aduana Vieja fue construida entre 1896 y 1902, y se encuentra a orillas del mar.
Es uno de los edificios más significativos que rodean la plaza del Portal de la Pau y fue construido entre 1896 y 1902 por Enric Sagnier y Pere García, de estilo neoclásico. Destacan las esfinges aladas que coronan los torreones. En el interior del edificio hay unas pinturas alegóricas sobre la imaginaria visita de Don Quijote a la ciudad de Barcelona.


El descubridor de América.

Es uno de los monumentos más emblemáticos de la ciudad. Una columna de 52 m. sostiene la estatua del descubridor de América. Es uno de los monumentos más emblemáticos de la ciudad. La columna, de 52 m. de altura y diseñada por Gaietà Buïgas para la Exposición Universal de 1888, está rematada por la estatua de Cristóbal Colón, obra de Rafael Arché y de 7 m. de altura. Un ascensor atraviesa el interior de la columna hasta llegar a un mirador desde el que se puede ver una impresionante panorámica de la ciudad. La estatua indica con su dedo índice en dirección a América.


Edificio del Puerto de Barcelona


Me gusta esta imagen para un puzzle.

Iglesia o Catedral de Santa María del Mar.
Situada en el barrio de la Ribera y construida entre 1329 y 1383. Los maestros de obra fueron Berenguer de Montagut (el diseñador principal del edificio) y Ramón Despuig. Me impresionó tanto verla encajada entre los demás edificios, como si éstos la protegieran....
Es uno de mis lugares favoritos de Barcelona y cada vez que voy paso mucho rato con ella.


La construcción comenzó en 1329, tal como lo atestiguan las lápidas del portal de las Moreras (que da al Fossar de les Moreres). Un hecho destacable, que aún perdura: se acuerda que la obra había de pertenecer, exclusivamente, a los feligreses de la zona del puerto y de la Barceloneta, únicos responsables materiales del templo, ya que ellos fueron quienes la sufragaron, bien con su dinero o bien con su trabajo. Este hecho está en clara contraposición a la catedral que por aquellas mismas fechas también se estaba construyendo y que estaba asociada a la monarquía, a la nobleza y al alto clero. Parece ser que en la construcción participó activamente toda la población de la Ribera, en especial los descargadores del muelle, llamados galafates de la Ribera o bastaixos, los cuales llevaban las enormes piedras destinadas a la construcción de la iglesia desde la cantera real de Montjuïc y desde las playas, donde estaban los barcos que las habían traído a Barcelona, hasta la mismísima plaza del Borne, cargándolas en sus espaldas, una a una. La puerta principal de la iglesia homenajea a los bastaixos que ayudaron a su construcción.


Los muros, las capillas laterales y la fachada se terminaron alrededor de 1350. En 1379, a punto de acabarse el cuarto tramo de bóvedas, se incendiaron los andamios y las piedras sufrieron importantes daños. Finalmente, el 3 de noviembre de 1383 se colocó la última parte de la bóveda y el 15 de agosto del año siguiente se celebró la primera misa. En 1428 hubo un terremoto que causó el derrumbamiento del rosetón provocando algunas muertes, por la caída de las piedras del mismo. Aunque pronto se firmó un contrato para construir uno nuevo de estilo flamígero, que quedó acabado en 1859 y al año siguiente, fueron colocadas las vidrieras del mismo. La mayoría de las imágenes y el altar barroco añadidos durante los siguientes siglos resultaron quemados durante el incendio del templo el 3 y 4 de agosto de 1936. Este incendio fue provocado por los anarquistas y comunistas que asaltaron el templo (así como muchas otras iglesias barcelonesas).


Visto desde el exterior el edificio presenta un aspecto macizo y robusto, que no transmite lo que encontraremos en el interior. El predominio de las líneas horizontales y de las secciones de pared sin grandes aberturas ni decoraciones es absoluto. Continuamente se subraya la horizontalidad, marcándola con molduras, cornisas y superficies planas, como si se quisiera evitar una excesiva sensación de altura (a pesar de ser, en realidad, un edificio bastante alto). Globalmente el edificio forma un bloque compacto, sin secciones de pared en diferentes profundidades (solo las correspondientes a las naves) típicos del gótico europeo. Esto permite que la iluminación sea siempre muy plana, alejada de los juegos de luces y sombras que se pueden producir en otras iglesias.


Interiormente es un edificio de tres naves, con deambulatorio y sin crucero. Las naves están formadas por cuatro tramos y el presbiterio consta de medio tramo y un polígono de siete lados, todo cubierto con una bóveda de crucería y coronado con magníficas llaves de bóveda. Formalmente, pues, tenemos un edificio de tres naves, pero parece como si el arquitecto hubiera querido dar la misma sensación de espacio que se consigue con una sola nave. El resultado es un espacio diáfano, que descarta la división del gótico europeo y se inclina por una idea de espacio único. La nave central se ilumina mediante óculos abiertos entre las galerías de la nave central y los laterales. Estos óculos se convierten en ventanales entre las columnas del presbiterio, los cuales ocupan casi todo el espacio disponible y contribuyen a reforzar el efecto de las columnas con un semicírculo de luz. Las naves laterales se iluminan con ventanales (uno por tramo y no muy grandes) que también contribuyen a iluminar la nave central.


A día de hoy, esta iglesia es uno de los destinos más visitados de la ciudad. Este hecho se debe, en parte, a la novela de Ildefonso Falcones, La catedral del mar, que ha vendido más de un millón de ejemplares, y ha sido traducido a numerosas lenguas. También se hace referencia de ella, en la obra de Carlos Ruiz Zafón, en la novela El juego del ángel.


EL CANTO DE LA SIBILA
Una opinión sobre la basílica de la Ribera no estaría completa sin una referencia a este drama litúrgico tan peculiar que se interpreta cada 24 de Diciembre antes de la misa del gallo. El Canto de la Sibila es el drama más antiguo en lengua catalana (aunque también existen versiones en latín y occitano) de origen probablemente mallorquín o valenciano, que se interpretaba en la Edad Media en las iglesias del principado por Nochebuena y que actualmente atrae a Santa María del Mar un numeroso público. Este acto muy emotivo y arraigado en la conciencia popular es cantado habitualmente por un joven de voz blanca (antiguamente podía ser un castrati) vestido con una túnica y blandiendo una espada. Aunque la versión que se interpreta actualmente es del siglo XV, sus orígenes se remontan a la noche de los tiempos. En este drama, una sacerdotisa romana (sibila) profetiza el fin de los tiempos y el advenimiento de Jesús. Una extraña mezcla de cristianismo y paganismo que pone los pelos de punta...
Barrio Gótico
Se denomina barrio gótico porque fué levantado durante el periodo ojival, época de maximo esplendor dela ciudad.Por ello el estilo gótico es el que más se identifica con la Barcelona antigua, y curiosamente tambien con la moderna, pues durante el florecimiento arquitectónico modernista uno de los estilos de más éxito fué el neogótico.
La calle del Bisbe (bisbe en castellano es obispo) era la arteria principal de la antigua ciudad romana. Esta calle sigue siendo una de las grandes vías de la Barcelona gótica, y actualmente une la Plaça Nova y la Plaça de Sant Jaume, dos centros neurálgicos de la ciudad condal. Una de las mayores atracciones de la calle es la presencia del "Pont del bisbe" (puente del obispo). Durante la dictadura de Miguel Primo de Rivera, a finales de los años 20, se construyó este puente neogótico para unir el Palacio de la Generalitat con la "casa dels Canonges", residencia oficial del Presidente. El "pont del bisbe" es uno de los rincones más fotografiados de Barcelona.


En esta misma calle se encuentra el Archivo histórico de la ciudad de Barcelona, conocido por su monumental patio interior. El Archivo Histórico de la Ciudad conserva la documentación histórica generada por las instituciones de gobierno municipal de la ciudad de Barcelona, desde sus orígenes a mediados del siglo XIII hasta el siglo XIX. La sede del archivo es la Casa de l'Ardiac, la antigua residencia de esta dignidad eclesiástica, construida aprovechando la vieja muralla romana y reformada varias veces por sus posteriores ocupantes. En 1917 fue adquirida por el Ayuntamiento y en 1922 se inauguró en la misma el Archivo Histórico. Muchos de los turistas que visitan este Archivo se limitan a tomar instantáneas del patio interior sin tener nociones acerca de la importancia histórica del lugar. Una pena pero es lo que hay.


Así estaba la catedral en ese tiempo....


De aquí corriendo a la Sagrada Familia
El Templo Expiatorio de la Sagrada Familia fue diseñado por el arquitecto Antoni Gaudí. Iniciado en 1882, todavía está en construcción. Es la obra maestra de Gaudí, y el máximo exponente de la arquitectura modernista catalana.


La construcción comenzó en estilo neogótico, pero, al asumir el proyecto Gaudí en 1883, fue completamente replanteado. Según su proceder habitual, a partir de bocetos generales del edificio improvisó la construcción a medida que avanzaba. Se hizo cargo con sólo 31 años, dedicándole el resto de su vida, los últimos quince en exclusiva.


Una de sus ideas más innovadoras fue el diseño de las elevadas torres cónicas circulares que sobresalen apuntadas sobre los portales, estrechándose con la altura. Las proyectó con una torsión parabólica dando una tendencia ascendente a toda la fachada, favorecida por multitud de ventanas que perforan la torre siguiendo formas espirales.


El templo, cuando esté terminado, dispondrá de 18 torres: Cuatro en cada una de las tres entradas-portales y, a modo de cúpulas, se dispondrá un sistema de seis torres, con la torre cimborio central, dedicada a Jesús, de 170 metros de altura, otras cuatro alrededor de ésta, dedicadas a los evangelistas, y un segundo cimborio dedicado a la Virgen. El interior estará formado por innovadoras columnas arborescentes inclinadas y bóvedas basadas en hiperboloides y paraboloides.


En 1926 murió Gaudí; sólo se había construido una torre. Del proyecto del edificio sólo se conservaban planos y un modelo en yeso que resultó muy dañado durante la Guerra Civil española.Desde entonces han proseguido las obras: Actualmente están terminados los portales del Nacimiento y de la Pasión, y se ha iniciado el de la Gloria, y están en ejecución las bóvedas interiores. La obra que realizó Gaudí, es decir, la fachada del Nacimiento y la cripta, ha sido incluida por la Unesco en el año 2005 . Una maravilla para vista y la admiración por Gaudí un arquitecto adelantado a su tiempo desafiando la arquitectura y ofreciendo otra dimensión .




Mirad esta foto. Son dos novios japoneses que vinieron a hacerse el album a España. Estaba toda la plaza pendiente de ellos.
La Casa de les Punxes o Casa Terrades es un edificio diseñado por el arquitecto modernista Josep Puig i Cadafalch. Se encuentra en la avenida Diagonal.
La casa se construyó en 1905 por encargo de las hermanas Terrades que querían unificar tres inmuebles de su propiedad. Puig i Cadafalch proyectó un edificio de aspecto medieval, con elementos que recuerdan al gótico europeo. Una de las características de este edificio son sus seis torres, coronadas por sendas agujas de forma cónica lo que le dio el nombre popular de casa de les punxes (en catalán, punxes significa pinchos).
Para la construcción de la fachada se utilizó el ladrillo. En ella pueden verse algunos plafones decorativos; uno de ellos, en el que aparece San Jorge, tiene escrita la siguiente leyenda Sant Patró de Catalunya, torneu-nos la llibertat ("Santo Patrón de Cataluña, devuélvenos la libertad"). La decoración en piedra con dibujos florales de tribunas y balcones es plenamente modernista. El tejado es a doble vertiente.
En 1975 fue declarada Monumento Histórico Nacional. En 1980 se realizó una reforma completa del edificio. De propiedad privada, el interior de la casa no puede ser visitado.


Otro edificio modernista.


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