lunes, 20 de mayo de 2013

Escala en Curaçao

Nos levantamos muy temprano, no se si por el jet lag o por los nervios de la llegada.
Lo cierto es que tuvimos la suerte de ver desde nuestro camarote la entrada al puerto de Curaçao mientras amanecía.
Vimos las casitas de colores, el famoso puente que sale en las fotos y el atraque.
Con las mismas nos dimos una duchita y a desayunar en el Panorama, mientras estableciamos nuestros primeros contactos con la isla.
El tiempo estaba un poco revuelto, unas nubecillas, unos claros, bueno, para dar tiempo a que la piel se acostumbre.
Lo que si era muy alta era la humedad. Buff, como cuesta acostumbrarse.
Despues del desayuno, todos a tierra, a buscar alguien que nos enseñara la isla.
A buscar dije?
No hace falta, hay propuestas por todos los lados y de todo tipo.
Incluso estabamos pactando mientras nos hacian las fotos de rigor de cada puerto.
Encontramos a un chico que nos ofrecia por 12 dolares por cabeza llevarnos a las cuevas de Hato y luego a una playa privada, trayendonos al barco a las 14.00, hora apropiada debido a que el Blue sale de Curaçao a las 15.30 (tenedlo en cuenta).
Su datos son:
The Scorpion Taxi
Tour & Transfer
Driver: Kenny.
Es muy simpatico, y nos enseñó las palabras en papiamentu que todos siempre quisimos saber, entre otras LOLO, no decirlo muy alto y menos a la guia de las cuevas de Hato ( Susi, la de las cejas pintadas).
En 15 minutos estabamos en las cuevas de Hato, donde compramos las entradas, que no iban incluidas.
La verdad es que sin llegar a ser las cuevas del Drach de Mallorca u otras que hay por el mundo, no estan nada mal.
Se accede a ellas por una escalinata con 47 escalones y tras pasar una verja de hierro que abre Susi, se entra a las cuevas.
Lo tienen muy limpio y bien acondicionado, con luces y un camino ancho y cómodo.








Es importante seguir las indicaciones de Susi de no sacar fotos con flash, porque podemos dejar momentaneamente ciegos a los murcielagos que viven en la cueva y que se golpeen contra las rocas y mueran.
Hay un lago interior y varias estancias iluminadas, donde la guia nos va mostrando formas que se han ido haciendo en las rocas desde hace millones de años. Vemos un pirata, la virgen, el elefante...
La visita dura una media hora y las fotos salen muy bien.















Despues de aqui, Kenny nos llevó a la playa privada de Kontiki.
La entrada vale unos 3 dólares,y tienes a tu disposición hamacas y sombrillas para alquilar.
Es un poco extraño esto de pagar por entrar en la playa, pero parece ser que es la mejor, y la verdad estaba muy limpia y está rodeada de bares, tiendas y palmeras.




No hay que perderse un paseo por la playa y ver los edificios de madera en plena arena.
El agua es limpia, clara y fresquita.
A la hora convenida Kenny nos vino a buscar y nos llevó al barco.
Para quien quiera comprar algo hay una tiendita antes de entrar al barco que no está muy mal, ya que al ser domingo las tiendas de Curaçao están cerradas.
Comimos en el buffet Panorama mientras el barco salía. Gran espectaculo.
Por la tarde al jacuzzi y luego a pasear por el barco, ver todas las instalaciones, como la biblioteca, los restaurantes...

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