miércoles, 4 de septiembre de 2013

Fuerteventura (y IV)

Y por fín las maravillosas playas. El primer día nos quedamos en la que estaba justo debajo del hotel.



Como me he hecho muy vago, la próxima vez me quedaré en uno de estos dos Iberostar que están más cerca. jijijij












Las ardillas morunas se han convertido en una plaga en Fuerteventura...


Ya quisiera el Caribe tener estas playas



La playa forma parte de un saladar que es reserva natural.



En un parque encontramos este esqueleto de ballena.



Esto es un poco raro, no?













La gente construye estos pequeños asocados para cuando hace viento y para poder tomar sol en pelotillas.


Fuerteventura es, aparte de hermosa y acogedora, el Caribe Nacional. Y está tan cerca...

martes, 3 de septiembre de 2013

Fuerteventura ( III)

Y seguimos el camino..


Pasamos por el municipio de Tuineje, en pleno centro de la Isla.



Playa del Risco en Costa Calma


Y llegamos al hotel, el Barceló Jandía Mar.
Está muy bien y se basa en el sistema de todo incluido. En la alimentación incluye muchos platos canarios y gran variedad de ensaladas ( que es lo menos que comí) jajajajaja




A veces las cabras saltaban la cerca y entraban al jardín a comer



Una vez instalados, fuimos a dar una vuelta por la península de Jandía antes de entregar el coche.








Vimos este bunker y decidimos bajar a investigar






lunes, 2 de septiembre de 2013

Fuerteventura (II)

Y seguimos el viaje. El siguiente punto era La Oliva. El pueblo de La Oliva fue el centro político de Fuerteventura desde principios del siglo XVII hasta mediados del XIX.



Justo en el centro de la ciudad está la iglesia principal (Parroquia de Nuestra Señora de Candelaria). Esta bonita y pequeña iglesia tiene una torre campanario cuadrada visible desde muy lejos, y una puerta de madera tallada muy elegante. Lo más destacado en el interior es el techo mudéjar, y una enorme pintura del “Juicio Final” , además del altar barroco pintado por Juan de Miranda (1723-1805).


Esta es la llamada Casa del Inglés

Y salimos del pueblo. Típico molino majorero


A Betancuria se la considera la capital histórica de Canarias. Su nombre se debe al normando Juan de Bethencourt, quien la fundó junto con Gadifer de la Salle en 1404. El valle de Betancuria fue el primer asentamiento de la isla. Desde la conquista, Betancuria se convirtió en la capital y sede de diversos órganos gubernativos, religiosos y administrativos (cabildo, juzgados, etc.).


En 1593 fue prácticamente arrasada por una invasión berberisca, siendo destruida la Iglesia Catedral de Santa María de Betancuria, aunque fue reconstruida años después. A partir del siglo XIX, Betancuria fue perdiendo progresivamente poder a favor de otros núcleos de población (gracias a su desarrollo económico), como Pájara, La Oliva, Antigua o Puerto de Cabras. Finalmente en 1834 perdería la capitalidad de la isla.


Con 680 habitantes es el municipio menos poblado de Canarias.


Iglesia de Santa María de Betancuria
A comienzos del siglo XV los conquistadores levantaron un sencillo oratorio donde poder cumplir con los preceptos religiosos; esta primera capilla fue sustituida hacia el año 1410 por el nuevo templo, mandado a construir por el conquistador Jean de Bethencorurt, encargándose de las obras Jean le Maçon. Esta iglesia se edificó siguiendo las pautas del estilo gótico francés del siglo
XV. En el año 1593 fue destruida por los piratas berberiscos, capitaneados por el arráez Xabán, que arrasaron la villa.


Las obras de reconstrucción del templo se iniciaron en el siglo XVI, y no finalizaran hasta la última década del XVII. El resultado de estas obras es la iglesia que hoy podemos contemplar, en la que se aprecian elementos góticos, mudéjares, renacentistas y barrocos.




Su emplazamiento en un valle interior, alejado de la costa y rodeado de montañas se debe a razones militares y estratégicas, se debe, por una parte a su fertilidad, presencia de agua y riqueza vegetal, en el contexto insular  y, por otra, a que esta ubicación ofrecía cierta seguridad y permitía una mejor defensa ante posibles ataques piráticos.
Sin embargo, esta situación no pudo impedir que cuando las hordas berberiscas de Arraez Xabán invadieron la isla en el año 1593 llegaran hasta Betancuria, donde quemaron, destruyeron y desvalijaron los principales edificios, incluyendo la iglesia de
Santa María.




Las primeras edificaciones que se levantaron en Betancuria durante el proceso de conquista fueron una torre defensiva denominada Valtarajal y una ermita, en la que el conquistador Jean de Bethencourt colocó en el año 1405 una imagen de la Virgen que había traído de Francia, aunque en la actualidad no se conservan estas construcciones.




Finalizada la conquista, Betancuria se convirtió en centro rector de la isla y en su territorio comenzó a asentarse una nueva sociedad, conformada por los colonos europeos y parte de la población aborigen que sobrevivió al proceso de conquista, implantándose una economía basada en las actividades agropecuarias, en la recolección de orchilla y en el comercio. También se radicaron en Betancuria los señores territoriales de la isla, cuya casa-palacio se ubicó en la trasera de la iglesia; las principales autoridades civiles, religiosas y militares; y todas las instituciones y órganos de gobierno insulares. De este modo Betancuria se convirtió en “villa de señorío”, en capital de la isla con jurisdicción sobre todo el territorio insular.















La fundación del convento franciscano fue autorizada por una Bula del papa Benedicto XIII en el año 1416, que facultaba a Pedro de Pernía y Fray Juan de Baeza para su edificación. Sin embargo, la finalización de la construcción debió retrasarse puesto que en el año 1423 fray Juan de Baeza obtuvo nueva Bula de Martin V, mediante la cual se concedía indulgencias a los fieles que ayudaran con sus limosnas a la fábrica del convento.




Con la llegada a la isla de fray Diego de San Nicolás, más tarde San Diego de Alcalá, el cenobio recibió un fuerte impulso y posteriormente, hacía 1454-55, fue ampliado por deseo de los señores de la isla, Diego García de Herrera e Inés Peraza, que en el siglo XV establecieron su residencia en la Villa, donde murió el primero, en el año 1485, siendo enterrado en el convento de San Buenaventura.





En el S. XVII se reedificó y amplió la iglesia conventual, cuyos muros aún se conservan, mientras que del convento sólo perviven restos de los cimientos.








domingo, 1 de septiembre de 2013

Fuerteventura (I)

Empiezo el viaje con un clásico, ya saben....



Imagen del gigantesco aeropuerto de Fuerteventura

Pasamos de largo Puerto del Rosario, capital de la Isla.


Y nos dirigimos a Corralejo. Por el camino muchos restos de construcciones antiguas.




Y entramos en el municipio de La Oliva
Al fondo Lanzarote

Primeras imágenes de playa.



Corralejo es un pueblo turístico en el extremo norte de Fuerteventura. Un poco más grande que Caleta de Fuste y más turístico. A la entrada hay un pequeño parque temático.


La parte original del pueblo se centra alrededor del muelle viejo, o muelle chico, que utilizaron sobre todo los pescadores del pueblo. Aquí se en cuentra una pequeña playa protegida donde todo el mundo se puede bañar sin peligro.






El puerto nuevo consta de pantalanes para barcos de recreo y sitio para los servicios de los ferrys a Lanzarote y Lobos, un pequeño islote a unos 15 minutos en barco. Hay varias excursiones que salen desde el puerto y los billetes se pueden comprar en uno de los varios puestos que hay en la zona del puerto.





Juro que esta imagen no estaba preparada..



Me recordaba mucho el estilo de Sidi Bu Said, en Tunez.



El suelo de una placita...





El pueblo está rodeado de dunas de arena y kilómetros de playas arenosas que forman un parque natural. Las playas están expuestas al viento y se convierten así en el sitio ideal para desarollar actividades que requieren aguas más movidas. Círculos de piedra en la playa ofrecen protección del viento para los que solo quieren tomar el sol.





Algunas de estas playas, que en realidad conforman una sola playa larga, son frecuentadas por naturistas. La actitud hacia el naturismo en Fuerteventura es tan relajado que ni siquiera hay playas designadas exclusivamente para ellos. Éstos prefieren de todas formas las más alejadas de los centros urbanos para no molestar a otras personas que quieren disfrutar de la arena y el sol.


Al coche otra vez y a seguir la ruta.


El Cotillo es un pequeño pueblecito en el norte de Fuerteventura, en el litoral oeste; tiene como
centro un pequeño embarcadero que usan sobre todo los pescadores de costa. El puerto donde están los barcos, sin embargo, es bastante nuevo. El antiguo embarcadero se encuentra al norte del puerto, a nada mas que un corto paseo por la colina que separa a ambos. Cerca del antiguo embarcadero hay varios bares y restaurantes. Junto al puerto se encuentra la torre "El Tostón" desde donde hay vistas extraordinarias.

Al sur de esta parte de la soleada Fuerteventura se extienden varios kilómetros de playas. Las playas del Cotillo son estupendas y ni siquiera en un día con mucha gente se llenan del todo.

La torre, "El Tostón", desde donde se tomaron las fotografías del puerto nuevo y las playas, está abierta al público. En la torre se encuentra una especie de información turística, aunque se construyó para la defensa, principalmente de los piratas ingleses.







Seguimos por la Isla.


La Casa de los Coroneles es un edificio señorial construido en el transcurso de la Edad Moderna que se encuentra emplazado en el municipio de La Oliva. Es una edificación que destaca especialmente por sus magnitudes arquitectónicas y por el significado histórico que representa no sólo para Fuerteventura sino también para el Archipiélago Canario como la continuidad de un sistema de gobierno que hunde sus raíces en la Edad Media.


La construcción se alza en medio de un extenso llano que está delimitado por el Lomo del Pájaro, la Montaña del Frontón, la Montaña de Escanfraga, y el Volcán de la Arena, origen del malpaís del mismo nombre, quedándole, en última instancia el caserío de La Oliva al Sur.



El complejo cívico-militar comprende varios espacios, todos interconectados entre sí, y al servicio de una familia que regentaba los futuros de una isla. La trama afectó principalmente a la familia Arias de Saavedra, que heredaba de generación en generación el título y las prerrogativas del Señorío de Fuerteventura y que sería suplantada gracias a entramados endogámicos bien estudiados por la historia local con los nombramientos del Coronelato.



Sus miembros no residirán permanentemente en la Isla pues se establecerán definitivamente en Tenerife, quedando entonces Fuerteventura como referencia de un modo de vida pasada y cada vez serán menos frecuentes sus visitas a la Isla. En este marco, el poder militar, que también estaba en manos del Señor de la Isla, pasó progresivamente a los Coroneles. El nombramiento de Coronel se convirtió en vitalicio y hereditario, siendo el primer Coronel de las Milicias Pedro Sánchez de Dumpierrez. A partir del siglo XVIII, los Coroneles no sólo ostentarán el poder militar, sino que controlarán y administrarán el poder civil nombrando, o destituyendo, los cargos del Cabildo, convirtiéndose de facto en los verdaderos terratenientes gobernando toda una isla desde su casa/fortaleza, desde la Casa de los Coroneles.



Tal vez no exista en todo el Archipiélago Canario una arquitectura tan explícita como la Casa de los Coroneles, un edificio levantado en un lugar apartado de la población, La Oliva. Tuvo la grave misión de administrar como mano de hierro un extenso territorio como es la isla de Fuerteventura. Para hacerlo no reparó en gastos y la obra se diseñó con arreglo a la tradición constructiva canaria, tomando como modelo la casa canaria de centros urbanos de reconocido prestigio (léase La Laguna, Vegueta, La Orotava, o Garachico) y despreciando, a la vez, la tradición arquitectónica de la propia isla de Fuerteventura.



Por ello la Casa de los Coroneles es un verdadero paradigma en su contexto y la consolidación del poder hecho, gracias a la piedra y madera, arquitectura. En la actualidad el inmueble pasa días de agonía ya que él mismo y buena parte de su entorno está metido en una tediosa rehabilitación que no acaba de contar con los recursos económicos suficientes para llevar la obra a buen término.