viernes, 14 de agosto de 2015

Gran Canaria Wellness 3 (I)

Por tercer año consecutivo, Gran Canaria Wellness, me brindó la oportunidad de conocer de cerca las maravillas que ofrecen sus asociados, trece centros de Spa y Talasoterapia integrados en establecimientos hoteleros de primerísima calidad y un centro de Talasoterapia.
Así que nos fuimos a la siempre querida de Gran Canaria a vivir en primera persona la fascinante experiencia.
Este año nos alojamos en el inigualable hotel Sheraton Salobre:


La arquitectura de la luz
La duda me abruma. No se si ver el hotel Sheraton Salobre como una obra maestra de la arquitectura integrada en el paisaje o como el magnífico hotel al que nos tiene acostumbrados la cadena Starwood, lleno de comodidades, originales espacios y capaz de proporcionar una estancia única e incomparable.


















El Sheraton Salobre es sin duda el más original de los hoteles de la zona y si lo pienso bien podría decir que de Canarias.
El enclave es sin duda uno de los dos secretos, árido, de suave relieve y con unas vistas expectaculares, que recuerdan mucho al paisaje del los desiertos americanos y que sin duda inspiró a los arquitectos del hotel.











Y ese es el segundo secreto, la arquitectura.
Encomendado el diseño a los prestigiosos Allen+Philp, de Arizona ( 'http://allenphilp.com/index2.html' ) tuvo como condición única e indiscutible el respeto por el medio ambiente y la total integración por el paisaje.
El resultado no puede haber sido mejor.











Constantemente nos viene a la mente la imagen y estructura de los preciosos hoteles de montaña de Norteamérica que se alternan con el de las haciendas de Nuevo México y Arizona, creando un ambiente cálido y lleno de luz. Esta imagen está reforzada por el uso de una piedra autóctona del Valle de Ayagaures. Los grandes ventanales que miran directamente a las zonas verdes y a los dos campos de golf, los espacios abiertos y de altos techos, la casi inexistencia de pasillos y sobre todo la decoración clara y exquisitamente planificada representan un giro de 360 grados en el diseño de los hoteles actuales.






Y es que la decoración, encargada a la prestigiosa interiorista Marta Sanjuan Garcia-Triviño, destaca por la combinación de colores tierra con metales y piedra, no dejando de lado materiales más atrevidos como el plexiglass o la rusticidad de un sencillo pasillo hecho con varas de madera.
Todo está estudiado para proporcionar al huésped un entorno lleno de comodidad y sin estridencias que puedan romper la sensación de calma y relax.
Y eso se percibe también en las habitaciones, donde las maderas de tonos oscuros contrastan con la blanca lencería o las enormes bañeras con vistas de las suites en un conjunto de lo más armónico. O en el maravilloso y único Sunset Bar, un espacio aparte dentro del hotel donde lo que prima es relajarse bajo el sol canario mientras se toma un snack o una bebida fría en una comodísima cama balinesa.






Después de recorrer el precioso hotel, debemos tomar un respiro y alimentar también el cuerpo, por lo que vamos a La Palmera a disfrutar de unas exquisitas croquetas, un fabuloso queso de Valsequillo y un tierno y jugoso solomillo a la parrilla.
Para terminar la jornada, el personal del Aloe Spa nos recibe con una cálida sonrisa y tras mostrarnos las instalaciones nos invita a disfrutarlas.






Una vez dentro, podremos decidirnos por las duchas heladas revitalizantes, el jacuzzi gigante, el baño de vapor o lo más impactante, la piscina exterior climatizada con un estilo y un diseño único basado en las infinity pools de los resorts de playa, pero con el valor añadido de grandes chorros para masaje y camas con jacuzzi.
Para acabar, nada más relajante y sencillo que saborear unas manzanas frescas tumbados en las camas del solarium, mientras nos preparamos para abandonar, no sin gran pena, este oasis de buen gusto y bienestar.

La Punta Yacht Club Pasito Blanco
Relax con un toque de clase.







Normalmente las escolleras o rompeolas son sólo eso, piedras o bloques de hormigón amontonados de tal manera que domen el ímpetu del mar antes de llegar a la costa. Pero a veces ocurre que alguien, con gran visión comercial y exquisito gusto, decide transformar ese montón de roca en un lugar muy cercano a lo que sería el paraíso.

Y eso es exactamente La Punta Yacht Club Pasito Blanco, un lugar diferente y único donde pasar un día inolvidable.

Pero vamos por partes: primero hablemos del lugar, ya que ocupa todo un rompeolas en forma de V, aprovechando al máximo su espacio, creando por un lado un solárium, llenándolo con una acertada combinación de grandes camas redondas y cómodas tumbonas donde disfrutar del sol de Gran Canaria, y por otro una agradable y sombreada terraza donde refrescarnos con unos deliciosos cócteles o tomar una espectacular y suculenta comida.







Para dar servicio a las dos alas, al medio se ha habilitado un bar-cocina donde se preparan platos tan exquisitos como el atún marinado y todo tipo de combinados magistralmente elaborados ante nosotros con las bebidas de la mejor calidad.

El servicio es una maravilla y los camareros son rápidos, amables y realmente saben atender a los clientes. Te hacen sentir muy especial en todo momento y parecen anticiparse a nuestros gustos. Se merecen una nota muy alta.

La decoración es sencilla pero muy elegante, basándose en el blanco y el azul con suelo en madera, acorde con el ambiente de club de yates que debe tener.
Si decidimos escaparnos del relax y pasar un rato de diversión y deporte, Pasito Blanco ofrece variadas actividades náuticas, como vela, pesca deportiva, buceo, paracaídas, jet ski, banana, excursiones…Todo lo que podamos necesitar para que nuestro día en el sur de la isla sea perfecto.





Si ya de día es un auténtico lujo disfrutar de unas relajantes horas bajo el radiante sol grancanario, de noche La Punta se convierte en el escenario perfecto para pasar una velada bajo las estrellas, disfrutar de una cena romántica o pasar momentos únicos con nuestros amigos en un lugar diferente y especial.

Como complemento a todo lo que nos ofrece La Punta, una rampa baja hasta el mar, transparente y limpio, invitador y refrescante, parte inseparable de éste lugar único entre los que nos ofrece la maravillosa isla de Gran Canaria.
Afrodita, la belleza de los mares
¿Que mejor nombre para este barco que Aphrodite? Primero porque se trata de una goleta turca, como la diosa cuyo nacimiento se disputan turcos y griegos. Y segundo por su belleza como la Venus que es en la mitología romana. Es realmente un barco espectacular y muy, muy hermoso.









Con sus 27 metros de eslora, tiene el tamaño ideal para viajar por la maravillosa costa de Gran Canaria.
Nada más subir, nos llama la atención el perfecto mantenimiento del barco, el brillo de la caoba, los mástiles de pino, las cubiertas de madera y el reluciente timón de latón que parecen sacados de un libro de piratas y corsarios. Todo el navío es comodidad, desde una popa con enormes sillones y mesas para una travesía donde poder charlar y beber entre amigos o familia, pasando por unas cómodas colchonetas sobre las que relajarnos bajo el sol grancanario y que ocupan la mayor parte de la cubierta, hasta llegar a las exclusivas tumbonas que disfrutamos en la proa, como auténticos privilegiados en alta mar, con unas vistas impresionantes y llenando nuestros pulmones de saludable aire marino.






La atención a bordo es impecable. Amables, simpáticos, atentos a cualquier necesidad o pregunta que tengamos, muy informativos ( ya que cada cierto tiempo pasaban por cubierta explicando en varios idiomas, los puntos de la costa por donde pasábamos), la tripulación fue exquisitamente correcta y educada desde que subimos al barco hasta que volvimos a poner el pie en tierra firme.
Saliendo de Puerto Rico, nuestros ojos disfrutan con imágenes como las que nos regala Taurito, Mogán, Tasarte o Veneguera, con un destino deseado: Güigüí, una hermosísima playa a la que sólo se puede llegar por mar o caminando, lo que ha permitido que se mantenga virgen.
Desgraciadamente no se puede luchar contra los elementos, y menos en el mar. Conscientes de que la seguridad del pasaje de la Aphrodite es fundamental y prioritario, la tripulación decidió no seguir hasta la playa, así que tendremos que dejarlo para una nueva ocasión.
Pero no hay que lamentarse, ya que ya en sí el viaje en la goleta, los paisajes, el refrescante baño que disfrutamos en alta mar, la comida y la atención eran mucho mas que suficiente para aliviar la pena que nos dejaba no ver Güigüí.






Y la comida y bebida son otro de los puntos fuertes del barco, ya que la ensalada de atún y la tropical, el pollo, la carne, las papas arrugadas y las sabrosas salsas sientan de maravilla después de un día de navegación, y para los sedientos, están constantemente pasando por cubierta con vino, cerveza, cava, refrescos o agua.
Acabada la travesía, llegamos de nuevo a puerto. Y nos bajamos del barco con ganas de repetir y sobre todo de recomendarlo a todos los visitantes y a los propios isleños, ya que es una experiencia única, una forma diferente de ver la isla, divertida, cómoda y disfrutando de todo lo que nos ofrece la maravillosa costa de Gran Canaria.
Aprendiendo paddle surf
Todavía me quedan muchas cosas en el tintero por probar, si se me permite la metáfora, y el surf y el paddle surf eran de esas actividades que quedan pendientes por aquello de que "vivo en una isla y siempre podré hacerlo". Pero he aquí que Gran Canaria Wellness y Gran Canaria Estación Náutica me brindaron la oportunidad de quitarme esa espinita clavada, por lo menos la del paddle.

Podía haber hecho surf, por las condiciones del mar, pero decidí decantarme por el paddle por ser más nuevo para mí.
Así que dirigí mis pasos hasta la fabulosa escuela de Surf que el prestigioso Bjorn Dunkerberck tiene en Playa del Inglés. Este 41 veces campeón del mundo en varias categorías, abrió una escuela donde quiso promocionar y enseñar las diversas modalidades del surf. Y lo consiguió.
Hoy en día, aunque la sede para la práctica teórica de las clases está establecida en este local que mira directamente al mar, la escuela se desplaza a varios puntos de la isla, allí donde estén las mejores olas.
Para impartir las clases prácticas a principiantes, intermedios y perfeccionamiento, el club pone a disposición de los alumnos tablas hechas en materiales de primera calidad, así como neoprenos y licras para protegernos del sol y del frío del agua cuando vamos a pasar un buen rato disfrutando del mar.


Otro punto fundamental de la escuela y que para mí es quizá el más importante, son sus instructores, diplomados por la Federación española de Surf ( F.E.S) en socorrismo acuático y primeros auxilios. Puedo asegurarles que la primera lección que aprendí fue seguridad, antes que de paddle, hasta ese punto nuestra seguridad es importante para la Escuela de Surf BD.
Frente a nosotros estaba la preciosa Playa del Inglés así que no esperamos más para disfrutar de ella.
Estupendamente instruidos en los fundamentos básicos del paddle surf por nuestro amigo Floro Pérez Miranda, todo un profesional en esto de las tablas, que no cesaba de animarnos a ponernos en pie una y otra vez y luchar contra las pequeñas olas que a nosotros nos parecían tsunamis ( no es fácil mantener el equilibrio y remar sobre la tabla) nos adentramos en el mar y durante una hora vivimos en primera persona la satisfacción del esfuerzo de este deporte que requiere destreza y mucha estabilidad.


Para la próxima vez probaremos con el surf, ¡y seguro que será en BD Surf School!
Un autobús con vistas
Nada menos que desde 1969 ( 46 años), Lineas Salmón lleva prestando sus servicios ininterrumpidamente.







Como si de un autobús acuático se tratara, los 8 barcos de la compañía, surcan la costa a diario para dar a los viajeros que acertadamente los escogen para viajar en total libertad desde Arguineguín hasta Anfi, Puerto Rico y Puerto de Mogán.
Todo está perfectamente estudiado y estructurado para nuestra comodidad. Desde el autobús que nos recoge en San Agustín, Playa del Inglés, Maspalomas o Meloneras con sus 57 paradas, la puntualidad con que los barcos salen y entran a cada puerto, la amabilidad de los tripulantes hasta la limpieza y perfecto mantenimiento de la flota.


Los barcos, con un tamaño perfecto para maniobrar, disponen de dos cubiertas. En la superior podemos ir disfrutando del sol, del mar y de las preciosas vistas de los acantilados y las playas del sur de Gran Canaria, en la inferior, el suelo de cristal, la sombra y un servicio de bar, completan las opciones de un viaje que será ameno y entretenido para todos, no sólo como forma de ir de uno a otro puerto, sino que al tiempo nos permite ver la isla de una manera muy diferente.




Los precios son realmente imbatibles y unidos a la puntualidad, rapidez, seguridad, comodidad, y diversión lo escogen tanto residentes como turistas.
¿No te parece una opción perfecta para tu próxima visita a la encantadora isla de Gran Canaria?

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