martes, 3 de julio de 2012

San Petersburgo Imperial (I)

Una de las mejores escalas que puede ofrecernos un crucero por el Báltico es la de San Petersburgo, ya que al hacer noche nos deja prácticamente dos días libres para conocer lo mejor de la ciudad y sus alrededores.
Conozcamos antes de sus encantos un poco de su historia.
San Petersburgo está situada en el noroeste de la Rusia europea. Fue llamada Petrogrado desde 1914 hasta 1924 y Leningrado entre 1924 y 1991. Localizada en el delta del río Neva, en el extremo oriental del golfo de Finlandia, la mayor parte de la ciudad se construyó sobre las riberas del río y en las islas formadas en el mismo. Es la segunda ciudad mas grande de Rusia, y uno de sus mas importantes puertos marítimos, además de ser un importante nudo ferroviario. Los canales y vías fluviales naturales comunican el río Neva (navegable) con el mar Caspio, el mar Blanco y los ríos Dnieper y Volga lo que hace que el puerto de San Petersburgo sea vía de salida de muchas de las regiones cercanas al mar Caspio, a los Urales y al Volga. Un canal de gran profundidad en el Neva hace que el puerto de San Petersburgo sea accesible a los grandes buques transoceánicos desde el golfo de Finlandia. Aunque el puerto permanece helado de noviembre a abril las máquinas rompehielos lo mantienen abierto, excepto durante el periodo mas frío del invierno.

 Es uno de los mayores centros industriales de Rusia. La energía de las fábricas se suministra a través de grandes plantas térmicas y nucleares generadoras de electricidad; también cuenta con un importante astillero (industria de construcción naval). Destacan como productos industriales: componentes eléctricos, maquinaria y herramientas, utensilios agrícolas, papel, muebles, textiles, confecciones, tabaco, artículos de piel y productos químicos. El Arco de Triunfo de Moscú, diseñado por Vasili Stásov y construido en 1834-38 para conmemorar la victoria en la Guerra Ruso-Turca de 1828-1829. Tras la Guerra Ruso-Turca de 1877-1878, la avenida cambió de nombre a Zabalkanski (es decir, Transbalcánica) para conmemorar el paso por los Balcanes por el ejército ruso.


Vamos de camino a Tsarkoe Selo ( Palacio de Catalina) mientras os cuento algo más de la ciudad.
Se trata de una de las ciudades mas bellas del mundo y el mejor exponente de la cultura rusa, a pesar de que su historia se remonta a menos de 300 años.

San Petersburgo fue en su día una fortaleza sueca que controlaba las proximidades del río Neva. En 1703 Pedro I se apoderó de esta zona y edificó las fortalezas de San Pedro y San Pablo, y Kronstadt. Ordenó también la construcción de una nueva ciudad que llamó San Petersburgo en honor de su santo patrón. Quiso que la ciudad se occidentalizara, hasta el punto de considerarla "una ventana a Europa". En 1713 la familia real estableció aquí su residencia, por lo que la capital de Rusia dejó de ser Moscú para pasar a ser San Petersburgo. Mas tarde, ya en el siglo XVIII, la población creció de forma considerable, y la ciudad se convirtió en uno de los centros culturales de la Europa oriental. Durante el reinado del emperador Alejandro I se procedió al drenaje de los pantanos, lo que permitió disponer de mayor terreno para su urbanización, con lo que la población alcanzó el doble de habitantes. El desarrollo de instalaciones portuarias en el siglo XIX derivó en el desarrollo industrial de la ciudad.


La situación de pobreza de los trabajadores, en contraste con el lujo del que hacía alarde la corte rusa, fue la primera causa de los disturbios revolucionarios. El primero, el alzamiento decembrista, tuvo lugar en 1825. En 1905 una protesta popular fue duramente reprimida frente al palacio de invierno, lo que obligó al zar Nicolás II a instaurar la Duma (parlamento). La Revolución de 1917 estalló con un alzamiento en la fortaleza de Kronstadt, que guardaba el puerto, lo que permitió el triunfo bolchevique en octubre de ese mismo año.
 Continuamos con la Avenida Moscú, la más grande de la ciudad y pasamos por la Plaza de la Victoria.
Plaza de la Victoria está directamente vinculada con la defensa patriótica de los militares y civiles de Leningrado durante la Segunda Guerra Mundial. Esta plaza fue construida a 9 km de la linea del frente. En 1941 los destacamentos militares pasaban por esta plaza y se iban a la guerra.
La construcción de este Monumento Conmemorativo de los Defensores Heróicos del Leningrado fue llevada a cabo en muy breve plazo. También los voluntarios de la ciudad ayudaron a construirlo. Se abrió una cuenta en un banco para la colecta y la rapidez para recoger los fondos hizo que la construcción durara sólo 13 meses . Debajo de esta plaza se aloja el museo del Sitio de Leningrado.


 Y llegamos tempranito a Tsárkskoe Seló, el Palacio de Catalina.
El Palacio de Catalina  era la residencia de verano de los zares de Rusia, de estilo rococó y ubicada en la ciudad de Tsárskoye Seló (actualmente llamada Pushkin), a 25 km al sureste de San Petersburgo. El palacio está integrado, junto con el conjunto de palacios y parques de la ciudad de Pushkin, así como su centro histórico en el lugar Patrimonio de la Humanidad llamado «Centro histórico de San Petersburgo y conjuntos monumentales anexos».
 La residencia tiene su origen en el año 1717, cuando Catalina I de Rusia contrató al arquitecto alemán Johann-Friedrich Braunstein para construirle un palacio de verano para su distracción. En 1733, la emperatriz Ana encargó a Mijáil Zemtsov y Andréi Kvasov que ampliaran el Palacio de Catalina. La emperatriz Isabel, sin embargo, consideró que la residencia de su madre estaba pasada de moda y era incómoda y en mayo del año 1752 pidió a su arquitecto de corte, Bartolomeo Rastrelli que demoliera la antigua estructura y la reemplazara con un edificio mucho más grande en un llamativo estilo rococó. La construcción tardó cuatro años y el 30 de julio de 1756, el arquitecto le presentó el flamante nuevo palacio de 325 metros de largo a la emperatriz, sus aturdidos cortesanos y estupefactos embajadores extranjeros.

 En vida de Isabel, el palacio ganó fama por su exterior obscenamente lujoso. Se usaron más de 100 kilos de oro para dorar la sofisticada fachada de estuco y numerosas estatuas erigidas sobre el tejado. Incluso se rumoreó que el tejado del palacio estaba construido enteramente de oro. En frente del palacio se diseñó un enorme jardín formal. Su centro es el pabellón del Hermitage azul y blanco cerca del lago, diseñado por Zemtsov en 1744, revisado por Rastrelli en 1749 y anteriormente coronada por una gran estatua dorada representando El rapto de Perséfone. El interior del pabellón tenía mesas de comedor con mecanismos de mesita rodante. La gran entrada al palacio se encuentra flanqueada por dos «circunferencias» macizas, en estilo rococó. Una delicada reja de hierro colado separa el complejo de la ciudad de Tsárskoye Seló.




 Aunque el palacio se asocia popularmente con Catalina la Grande, realmente ella consideró su arquitectura de «nata batida» como anticuada. Cuando ascendió al trono, una serie de estatuas del parque fueron cubiertas con oro, de acuerdo con el último deseo de la emperatriz Isabel, pero la nueva emperatriz hizo que todas las obras se suspendieran al ser informada de los costes. En sus memorias censuró la imprudente extravagancia de su predecesora: «El palacio se estaba construyendo entonces, pero era la obra de Penélope: lo que se hacía hoy, se destruía mañana. Esa casa había sido demolida seis veces hasta sus cimientos, luego vuelta a construir hasta que alcanzó su estado actual. Se gastó en la construcción la suma de un millón seiscientos mil rublos. Existen cuentas que lo prueban; pero aparte de esta suma, la emperatriz gastó mucho dinero de su propio bolsillo en él, sin contarlo nunca».


 Para gratificar su pasión por el arte antiguo y neoclásico, Catalina contrató al arquitecto escocés Charles Cameron quien no sólo renovó el interior de un ala en estilo neopalladiano que entonces estaba de moda, sino que construyó los apartamentos personales de la emperatriz, una estructura de reminiscencias griegas bastante modesta conocida como las Habitaciones de ágata y situada a la izquierda desde el gran palacio. Destacadas por su elaborada decoración de jaspe, las habitaciones fueron diseñadas de manera que enlazaban con los Jardines Colgantes, los Baños fríos y la Galería de Cameron (que todavía conserva una colección de estatuas de bronce) - tres edificios neoclásicos construidos conforme a los diseños de Cameron. Según los deseos de Catalina, se erigieron muchas estructuras notables para su entretenimiento en el Parque de Catalina. Entre ellas, el Almirantazgo Holandés, la Pagoda chirriante, la columna de Chesme, el Obelisco Rumyantsev y el puente de mármol.




Aquí vemos el techo de la entrada.


 Comedor de los Caballeros

 A la muerte de Catalina en 1796, el palacio fue abandonado en favor del Palacio Pávlovsk. Los monarcas posteriores prefirieron residir en el cercano Palacio de Alejandro y, con sólo dos excepciones, evitaron añadir reformas al Palacio de Catalina, considerándolo un monumento espléndido a la riqueza de Isabel y la gloria de Catalina II. En 1817, Alejandro I contrató a Vasili Stásov para que redecorara algunos interiores de la residencia de su abuela en el estilo Imperio. Veinte años más tarde, la magnífica Escalera de Stasov fue construida para reemplazar la antigua escalera circular que llevaba a la Capilla del Palacio. Desafortunadamente, la mayor parte de los interiores de Stasov - específicamente, los que datan del reinado de Nicolás I - no han sido restaurados desde los estragos de la Segunda Guerra Mundial hasta hoy.

 Gran Salón.



 Cuando las fuerzas del ejército alemán se retiraron del sitio de Leningrado, hicieron destruir la residencia intencionadamente, dejando solamente la concha vacía del palacio detrás de ellos. Antes de la Segunda Guerra Mundial  los archivistas rusos consiguieron trasladar una fracción de sus contenidos, que demostraron tener gran importancia al reconstruir el palacio. Aunque la mayor parte de la reconstrucción se acabó a tiempo de Tricentenario de San Petersburgo en 2003, aún se requiere mucho trabajo para restaurar el palacio a su anterior gloria. Para atraer fondos, la administración del palacio últimamente alquila el Gran Salón para acontecimientos de alto nivel, como un concierto de Elton John para una audiencia de élite en 2001 y la exclusiva fiesta del año 2005 con gente del estilo de Bill Clinton, Tina Turner, Whitney Houston, Naomi Campbell y Sting.



En la película de animación de la Twentieth Century Fox de 1997 Anastasia, el Palacio de Catalina está representado, erróneamente, como el hogar de la familia imperial.
 El salón Bermellón.

 Esta estancia nos presenta a la Emperatriz en un traje hecho de papel..
 La Sala de Retratos es un apartamento formal con una superficie de 100 m2. Las paredes de la habitación lucen retratos formales de la emperatriz Catalina I, la emperatriz Isabel Petrovna, así como pinturas de Natalia Alekseyévna, hermana de Pedro el Grande y la emperatriz Catalina II. Los suelos incrustados de la sala contienen maderas preciosas. El Despacho de Alejandro I fue diseñado entre 1752 y 1756 y pertenecía al conjunto de habitaciones privadas del emperador. El despacho destacaba del resto de habitaciones formales en el palacio debido al hecho de que sus paredes estaban cubiertas con seda china. Otra decoración en la habitación era típica de las habitaciones formales del palacio, un fresco en el techo y tallas doradas. Las elegantes mesas de cartas y cómoda de madera incrustada muestran porcelana de Berlín, china y japonesa.
 El Comedor Verde, que reemplazó a los «Jardines Colgantes» de Rastrelli en 1773, es la primera de las habitaciones del ala septentrional del Palacio de Catalina, diseñado por Cameron para el futuro emperador Pablo y su esposa. Las paredes color pistacho de las habitaciones están revestidas con figuras de estuco de Iván Martos. Durante el gran incendio de 1820 la habitación quedó seriamente dañada, compartiendo de este modo la suerte de otros interiores de Cameron. Fue posteriormente restaurada bajo la dirección de Stasov.


La única habitación que estaba prohibido fotografiar o filmar es la Cámara de Ámbar, una lujosa habitación del zar de Rusia consistente en un conjunto de paneles de distintos tamaños, zócalos y muebles formados por miles de astillas de ámbar cuyo precio era doce veces superior al del oro.
La Cámara fue un regalo de Federico Guillermo I de Prusia al zar Pedro I el Grande para estrechar las relaciones diplomáticas entre ambas naciones. Desde entonces fue ampliada y considerada el orgullo de Rusia, incluso tras la Revolución. Durante la invasión de la URSS durante la Segunda Guerra Mundial los alemanes incluyeron la joya en la lista de obras de arte para su saqueo y la trasladaron al castillo de Königsberg, donde se perdió su rastro.
En 2003 fue remplazada por una copia, realizada con recursos de empresas alemanas, encabezadas por la compañía Ruhrgas AG. El presidente ruso, Vladímir Putin, y el canciller alemán, Gerhard Schröder, la inauguraron en el final de los festejos del trescientos aniversario de la ciudad de San Petersburgo.

Salimos del Palacio por un pasadizo subterráneo, donde había una exposición de la destrucción y reconstrucción del Palacio.

 A los preciosos jardines..



 Situado en 30 kilómetros de San Petersburgo Petrodvorets es uno de los conjuntos arquitectónicos más refinados y famosos del mundo. Sin ninguna duda se le puede llamar la joya principal del ¨collar de perlas¨, que conforman los magníficos alrededores de San Petersburgo.



 La historia de Petrodvorets (o sea Peterhof o Piterhof, como decían a los comienzos del siglo XVIII) está ligada en primer lugar a Pedro I. En 1714 el Emperador de Rusia quiso construir una residencia principal que pudiera eclipsar la fama de Versalles. Están bien conservados los numerosos dibujos de Pedro el Grande, que tomó parte en su construcción y en la planificación del conjunto arquitectónico, fuentes, cascadas y diversos elementos de escala menor.



El adorno principal de Peterhof son los centenares de surtidores y cascadas que forman un conjunto sin par. Una posición particular entre ellos la ocupa la Cascada Grande construida según el proyecto de Pedro el Grande. Es una de las construcciones más grandiosas del mundo, que representa una gruta inmensa con escaleras de cascadas a dos lados. El símbolo más pintoresco de la victoria de los rusos sobre turcos es la fuente de Sansón, con la estatua del héroe bíblico representando a Rusia, desgarrando la bocaza de león que representa a Suecia. Fue erigido en Peterhof en honor de los 25 años de la victoria en la batalla de Poltava.


 La Segunda Guerra Mundial causo mucho daño a Petrodvorets. La ocupación de ciudad duró casi tres años y durante este tiempo los alemanes hicieron volar el Palacio Grande, causaron un gran perjuicio a la Cascada Grande, las cascadas ¨Monte de Oro¨ y "Monte de Ajedrez", destruyeron los conductos de agua subterráneos, talaron los parques, se llevaron muchas estatuas incluso la de Sansón. Afortunadamente, las obras de restauración empezaron a la vez de terminar la guerra. Ahora podemos disfrutar de la belleza y pomposidad de este lugar magnífico.


 Seguimos paseando por los jardines.




 Y encontramos la Cascada de los Dragones o Montaña de Ajedrez
 Las fuentes gemelas romanas, a imitación de las de San Pedro de Roma.
 Había que intentar meter una moneda en la bota de la estatua para conseguir que nos sonriera la suerte..
 Esta es la fuente "Sol" que gira con la sola ayuda del agua...


 Y llegamos a Monplaisir, el Palacete que se hizo construir Pedro para tener la más absoluta intimidad, y donde se dice que incluso la emperatriz cocinaba para sus amigos..

 Y desde el Palacio, que mejor vista que el Báltico..



Alrededor del palacete habían quioscos con bandas de música.
 Nos despedimos de Peterhoff con la vista de las doradas cúpulas.


 Y esta limusina que esperaba a unos novios..


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