martes, 4 de agosto de 2020

Turquía (I) ¿ Estambul o Constantinopla? (IV)

 Y visitamos la Basílica Cisterna.

La entrada principal de la cisterna Yerebatan, que es la más grande de las 60 cisternas que fueron construidas en Estambul durante la época Bizantina, está situada frente al museo de Santa Sofía. Como no había agua dulce suficiente dentro de las murallas que rodeaban la ciudad, durante siglos la traían de las fuentes y ríos desde el bosque de Belgrado, a unos 25 Km. de distancia. Durante los asedios, los enemigos destruían los acueductos o envenenaban el agua, por eso se vieron obligados a depositar el agua potable en estas cisternas y, de este modo, utilizarla en caso de necesidad.
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La cisterna de Yerebatan, construida en el año 532 en pocos meses, era el lugar en donde depositaban el agua traída a través del acueducto de Valente. Fue utilizada hasta el siglo XIV y restaurada a mediados del siglo XIX, ya que durante mucho tiempo en la época otomana no fue utilizada. Para su construcción se utilizaron diferentes tipos de columnas romanas de distintas épocas. Consta de 336 columnas repartidas en 12 hileras de 28 y situadas a 4 metros unas de otras y nos recuerda a un bosque de columnas. Ocupa un área de 10.000 m2, tiene 8 m de altura y aproximadamente su capacidad es de unos 80.000 m3. Tras las restauraciones realizadas el año 1987 se reabrió para el turismo. Hoy en día se puede llegar hasta al final de la cisterna que antes sólo se visitaba en barquitas. La música clásica y el espectáculo de luz completan su atmósfera mística. En el ángulo izquierdo de la cisterna, se descubrieron dos columnas cuyas bases esculpidas con óvolos clásicos reposan sobre dos extrañas cabezas de Medusa.
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Y antes de volver al barco una visita al Gran Bazar
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El Gran Bazar o Kapalıçarşı. se considera uno de los mercados cubiertos más grandes y antiguos del mundo, asentado sobre más de 45.000 m², donde cada día trabajan más de 20.000 personas. El número de visitantes es difícil de calcular con exactitud, pero se estima que pueden llegar a los 500.000 en momentos de gran afluencia.
Son más de 3.600 tiendas distribuidas en 64 calles a las que se accede por 22 puertas.
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Sus orígenes hay que buscarlos en el siglo XV, cuando Mehmed II decidió construir un pequeño mercado cerca de su palacio. Poco a poco fue creciendo alimentado por artesanos y comerciantes que acertadamente vieron un futuro prometedor en el lugar.
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Muy pronto el Gran Bazar se convirtió en un referente comercial en toda Europa, llegando ser en el siglo XIX la imagen pura del exotismo que cualquier viajero anhelaba visitar.

Pero no todo han sido bondades para este enclave comercial, ya que ha sufrido varios incendios y terremotos a lo largo de los siglos que han ido variando su fisonomía en algunos aspectos. De hecho, un grave seísmo en 1984 fue el causante de varias remodelaciones que finalmente le dieron su aspecto actual.
Lugar no sólo de compraventa de bienes, sino también de reunión y conversación, aún se conserva la costumbre de alargar el momento de la compra saboreando un delicioso te de manzana antes de cerrar la venta.

Artículos de piel, falsificaciones casi perfectas de los últimos diseños de las grandes marcas de moda, orfebrería y artesanía, jabones y esponjas naturales, toallas y manteles con ese aire oriental que sólo Estambul puede ofrecer, dulces tradicionales y especias, son sólo algunos productos que el Gran Bazar ofrece a todos aquellos que se ven irremediablemente atraídos por su magnetismo único.

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Desconocía que la ciudad fuera tan amante de los tulipanes, hasta que disfruté de sus jardines y de la historia de estas hermosas flores en Turquía.

Al pensar en tulipanes, inmediatamente nuestra mente piensa en Holanda. Lo cierto es que los primeros ejemplares crecieron silvestres en las estepas de Asia Central. Fueron los turcos quienes durante sus incursiones los trajeron a la ciudad y comerciaron con sus bulbos.

Para los otomanos el tulipán se convirtió en símbolo de las artes y la cultura, siendo muy populares en los siglos XVII  y XVIII.

Este periodo se conoce como la Era del Tulipán. Tan queridos fueron por los estambulitas que existe hoy en día un Festival del Tulipán cada primavera.

12 millones de bulbos de 200 variedades de la flor en todas las formas y colores lucen en todo su esplendor en lugares como el parque Gülhane cerca de Topkapi.

Completamos la visita a la ciudad con un paseo en barco por el Bósforo, que recomiendo sea a la hora de la puesta de sol. Y no debe faltar un delicioso bocadillo de caballa asada con pimiento que preparan en los mismos barcos a pie de muelle.


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Y así dejamos atrás la maravillosa Estambul.




lunes, 3 de agosto de 2020

Turquía (I) ¿ Estambul o Constantinopla? (III)

 Y pasamos por el Hipódromo, del que apenas queda nada, pero nos llama la atención esta fuente.

Este monumento es más nuevo en comparación con otros de la plaza, ya que se trata de una donación por parte de káiser Alemán Guillermo II al sultán de entonces AbdulHamit. Guillermo II, hizo construir la fuente en Alemania en 1895 y pieza por pieza se trajo a Estambul, tres años después de su visita la fuente estaba ya completada; El Káiser buscaba expandir los limites de su imperio hasta el Canal de Suez, por su importancia petrolífera.
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El hipódromo fue construido en la época de Séptimo Severo (200 D.C) y engrandecido por el fundador de la ciudad Constantino El Grande. En ese momento Santa Sofía era el centro de la vida religiosa, mientras que el hipódromo era el centro de las actividades civiles. Pero principalmente funcionó como centro de deportes donde el programa regular de carreras de carros y circos sirvieron de diversión para la gente de Constantinopla durante más de mil años. La espina estaba adornada por una línea de estatuas, obeliscos y columnas, y actualmente quedan tres de ellas, el obelisco egipcio, la columna serpentina y el obelisco amurallado o de Constantino.
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Tutmosis III(1549-1503 A.C) hizo construir este obelisco con una altura de 60 metros en Deir el Baharí, Egipto, para conmemorar una de las campañas en Siria. El obelisco se rompió durante la carga hacia Constantinopla en el siglo IV. Al final una tercera parte fue erigido en el sitio original de hipódromo por Teodosio en el año 390 encima de un pedestal de mármol decorado con bajorrelieves.
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Tres serpientes enlazadas en forma de columna que era la base de un trofeo dedicado a Apolo fue erigido en nombre de 31 ciudades Griegas que ganaron una batalla contra los persas en Platea en el año 479 A.C. La columna que estaba en el templo de Apolo de Delfos fue traída por Constantino el Grande a su sitio actual del hipódromo. Hay muchas historias sobre lo que ha pasado a la columna. Según una de estas, un hombre de la Embajada Polaca que estaba bastante borracho cortó las cabezas de serpientes con su espada en una noche de Abril del año 1700.
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En el siglo 16 el viajero Francés Petrus Gyllius habla de una columna llamada Coloso, porque en la inscripción de la base se hace una comparación con el Coloso de Rodas y también se ve el nombre de un emperador Bizantino, Constantino Porfirogeneto (912-959) quien la restauró y la cubrió con paneles de bronce. La columna tenía 32 metros de altura y en los paneles se representaba a granjeros y pescadores.
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Antigua muralla de la ciudad
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Los maravillosos baños turcos de Cagaloglu, construido en 1741, y que es toda una institución en la ciudad.
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Y nos damos un paseo por la zona de tiendas donde compran los ciudadanos, no los bazares turísticos.
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Una tienda sólo de botones
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Y llegamos a la Mezquita de Suleimán el Magnífico.
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La mezquita fue construida entre 1550 - 1557 por encargo del sultán Solimán, que gobernó entre 1520 y 1566. El proyecto corrió a cargo de Sinan, el más famoso arquitecto otomano. En el periodo del sultanato de Solimán el Magnífico, el imperio tuvo su máximo esplendor y se acercó a la extensión del imperio bizantino en la época brillante del emperador Justiniano. Solamente tuvo oportunidad de construir un templo en su nombre a los 30 años de su subida al trono; aunque fuera tarde, mandó levantar una de las mezquitas más espectaculares de Estambul.
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El arquitecto de la mezquita, Sinan, es conocido como "el arquitecto que trabaja sin necesidad de utilizar un plano". Sinan vivió entre 1490 y 1588; fue el arquitecto principal de cinco sultanes y construyó durante su prolongada carrera profesional, unos 50 años, alrededor de 400 obras.
Se dice que en los tres primeros años de la construcción de la mezquita de Süleymaniye aproximadamente unas 3000 personas excavaron y construyeron una base de roca de 6 - 7 m de profundidad. Los gastos totales de la construcción de la mezquita fueron de unos 60.180 "akçe" (moneda otomana), que corresponderían en la actualidad a unos 60 millones de dólares. Otras obras que estaba realizando el arquitecto Sinan mientras construía la mezquita alargaron su construcción. El sultán, que estaba muy enfadado por esta tardanza, llamó varias veces la atención al arquitecto. Finalmente, el día de la inauguración de la mezquita, el sultán, para demostrar su alegría y expresarle su afecto al arquitecto, le cedió a Sinan el honor de abrir la puerta de la mezquita con una llave de oro...
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Justo iban a cerrar por ser la hora de la oración, así que sólo la pudimos disfrutar durante un minuto.
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Las vistas al Bósforo son estupendas
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