viernes, 30 de junio de 2023

Guatemala, corazón del mundo maya, (IX). Ceibal, Yaxhá y Topoxté.

Y llegamos a Petén, departamento que ocupa las antiguas tierras bajas de los mayas.

Nuestra primera visita será el pequeño pero interesante sitio arqueológico de Ceibal.


El nombre del lugar proviene de la cantidad de ceibas encontradas en el lugar, que como hemos dicho eran el árbol sagrado de los mayas.

También aquí hay gran abundancia de ejemplares de bursera simaruba o "árbol del turista", que recibe este nombre popular porque muda la corteza (que es medicinal), como un turista tostado por el sol.

El acceso al conjunto de ruinas y estructuras se realiza andando durante algunos kilómetros por un sendero sólo accesible a pie.


En esta zona es muy habitual ver grandes termiteros en los árboles, algunos de ellos tan pesados que acaban cayendo al suelo.



La ciudad posee alrededor de 600 estructuras entre templos, plazas, altares y otros recintos sagrados. Muchos de ellos se han ido sacando a la luz, pero la gran mayoría sigue enterrada bajo los escombros y las raíces de los árboles.


Varios edificios llaman nuestra atención, como el llamado Observatorio, una construcción circular descubierta por Federico Artes en 1892.

Construido para la observación estelar, es ancho y plano para permitir, supuestamente el estudio del cielo en todos los momentos del año.


El sitio arqueológico cuenta con 4 plazas, 22 altares, 2 campos de pelota y 56 estelas talladas, las más finas y exquisitas de Petén.




En plaza principal encontramos una construcción rodeada de estelas que debió ser el edificio principal y más importante de la ciudad, y que probablemente fuera un templo.




Los descendientes de aquellos 10.000 habitantes que una vez poblaron Ceibal hace unos mil años, aún acuden a este lugar para realizar sus ceremonias.


Tomamos el camino que nos lleva a nuestro siguiente destino arqueológico.

Para llegar a Topoxté debemos tomar una barca que en unos 10 minutos nos deja en tierra firme, una isla situada en la laguna de Yaxhá.


Aquí residía la élite de la ciudad de Yaxhá, que al parecer era de muy baja estatura, según parece indicar el tamaño de los escalones de las estructuras encontradas.

La isla y las primeras estructuras, fueron descubiertas en 1831, pero no fue hasta 1904 que se empezó a cartografiar y registrar el lugar.

Con una forma similar a una media luna, el periodos de sequía es accesible también por tierra.
En su momento casi la totalidad de la superficie de la isla estuvo construida, siendo su principal centro ceremonial una plaza rectangular que contiene las estructuras más importantes.


Como la estructura Aun pequeño templo de tres pisos que escondía un enterramiento repleto de objetos de jade.


La mayoría de las edificaciones restantes están enterradas bajo la vegetación o en ruinas.
Vamos dejando atrás la isla mientras observamos maravillados el poder de la naturaleza.



De nuevo en tierra firme visitamos Yaxhá, con la continua banda sonora de los monos aulladores en los árboles.

Poblada desde el año 700 antes de Cristo, fue habitada ininterrumpidamente durante 1600 años. Las fuentes escritas no dan una razón concreta de su abandono, aunque se cree que fue debido a que sus abundantes fuentes de agua dejaron de abastecer a la ciudad.


El acceso principal a la ciudad se realizaba a través del embarcadero del lago, que tambié la comunicaba con Topoxté. Una calzada de piedra asciende desde el lago y tras pasar por un lado del palacio real llegaba directamente al centro de la ciudad.


Esta gran calzada, que es la columna vertebral de la ciudad, pasa cerca de grandes estructuras como el Observatorio Astronómico o la plaza que incluye un grupo de tres gigantescas pirámides.



En su momento de mayor esplendor, Yaxhá abarcó un área de unos 1,5 km² y estuvo estrechamente ligada a la poderosa Tikal, aunque contaba con un gobierno propio que en ocasiones estableció alianzas con otras urbes enemigas de la misma.




Tras siglos de abandono, la ciudad fue descubierta por Teobert Maler en un viaje de expedición en 1904.



Recorriendo el lugar podemos ver alguno de los más de 500 edificios unidos por cinco calzadas pavimentadas.


El Juego de Pelota del Palacio consta de dos plataformas que simbolizan la luz del cielo y la oscuridad del inframundo. Desde lo alto del Palacio el rey presenciaba el juego que se practicaba con una pelota de goma que simbolizaba el sol. Aún hoy no está claro si se sacrificaba a los vencedores o a los vencidos.

Después del descubrimiento, y sobre todo en los años 50 y 60, el lugar fue objeto de grandes expolios y robos, e incluso las estelas fueron cortadas en trozos y movidas de su lugar original.



La Acrópolis Norte está formada por tres pirámides en cuyo interior se encuentran construcciones anteriores, y representan varios aspectos de la cosmovisión maya.



Por su parte, la Plaza de las Sombras era el lugar donde culminaban las grandes procesiones ceremoniales, ya que podía albergar grandes multitudes. Aquí se encuentra el Templo de los Tableros, que en su momento estaba rodeado de enormes mascarones y estelas conmemorativas y religiosas.




Una de las estructuras más impresionantes es el llamado Templo de las Manos Rojas, llamado así por los grafitti realizados por los mayas de Topoxté tras el abandono de la ciudad. Se trata de la impresión con colorante rojo de sus manos en las paredes como ofrenda ritual. S puede acceder a lo alto de esta pirámide de 30 metros de altura mediante una escalera de madera situada en su parte posterior.





Aparte de su valor histórico, Yaxhá es posee una biodiversidad de importancia mundial, ya que sus lagunas y humedales son parte de la ruta migratoria de innumerables especies de aves.