viernes, 7 de septiembre de 2012

Exótico Marruecos (IV)

Al día siguiente, por la mañana salimos de Fez para dirigirnos a Meknés. Allí visitamos el Mausoleo de Mulay Ismail.


La entrada es libre, aunque las propinas se aceptan con gusto. La ornamentación es exquisita y la rica decoración marroquí luce con todo detalle.


El Mausoleo de Mulay Ismail es una de las pocas Mezquitas de Marruecos a las que pueden acceder los no musulmanes, y esto es así por que esta Mezquita no está destinada a la oración, ya que es un Mausoleo.


La Mezquita del Mausoleo de Mulay Ismail es algo modesta y sencilla, pero es de ahí de donde realmente surge su gran belleza, es elegante y está más bien llena de espacios vacíos que de grandes objetos lujosos.


En su interior se encuentra la tumba de Mulay Ismail, que si bien en un principio no se puede diferenciar en nada con respecto a las tumbas de otros califas, excepto por que en todas las paredes que la rodean podremos ver algo insólito: están repletas de auténticos relojes de péndulo del siglo XVIII. Estos relojes fueron acompañados a la negativa respuesta del Rey de Francia Luis XIV, cuando Mulay Ismail pidío la mano de la Princesa de Conti. Dichos relojes están en pleno funcionamiento desde hace ya varios siglos, todos ellos acompasados y mostrando el característico tic tac en el inmenso silencio del mausoleo.


Mulay Ismail fue un tiránico y cruel califa, pero ilustrado, aunque algo menos que su contemporáneo y amigo rey francés, el cual lo tuvo diplomáticamente contento con meterse poco en sus asuntos y con hacerle estupendos regalos. El califa magrebí se perecía por los inventos europeos de su siglo, pero no precisamente por aquellos que afectaban a la producción agrícola, artesanal e industrial, que ya empezaban a asomar la cabeza en Occidente, sino por los autómatas, tan propios de la época, por los juguetes mecánicos y por los relojes.


La cúpula interior la sostienen doce columnas procedentes de las ruinas de Volubilis. En una de las paredes se reproduce un poema de Mohammed V a la memoria de sultán Alauita.


Patio decorado con mosaicos y azulejos que da paso al mihrab de escayola esculpida.


Una última mirada a este precioso mausoleo...
 
Salimos del mausoleo y paseamos un poco por la ciudad.

Meknassa de los Olivos (Azeitún, da origen a la españolísima palabra aceituna), es una fundación berebere del siglo IX, pero hasta 1069 no toma su verdadero carácter, cuando los Almorávides construyen un bastión y una alcazaba.


Tras pasar por asedios, conquistas, abandonos y reconstrucciones, Meknès alcanza su apogeo bajo el reinado de Mulay Ismail que la hizo su capital.


Este sultán alauí, contemporáneo de Felipe IV, embelleció Meknès dotándola de murallas con puertas monumentales, jardines, mezquitas, alcazabas y su primer palacio, Dar Kebira.


El resultado es una de las ciudades más monumentales de Marruecos.


 
Después del Mausoleo nos dirigimos al Estanque Bassin Agdal: gran deposito para la acumulación de agua de 319 m de longitud, y 149 de ancho


Su profundidad supera los 2 m. Fue edificado por el Moulay Ismael para irrigar los jardines de Mequinez.


 
Aunque un poco alejados, merece la pena visitar los graneros de Heri es-Souani. Con un ingenioso diseño de pequeñas ventanas, gruesos muros y un sistema subterráneo de canalización de aguas, mantenían la temperatura fresca y el aire en circulación.


Aquí se almacenaban el grano y el heno para alimentar a los 12.000 caballos del sultán. Una parte ha sido restaurada pero la mayor parte de bóvedas se encuentra aún en ruinas.


La vegetación se ha ido apoderando del lugar y le confiere un aspecto muy interesante.


Así lo debió pensar también Martin Scorsese cuando decidió situar en este lugar algún escenario de la película ”La última tentación de Cristo”.





Vamos de camino al interior. Hasta que lleguemos al próximo destino os entretendré con algunas costumbres de Marruecos.

Bodas.-

Dice un viejo proverbio marroquí que los cristianos gastan su dinero en pleitos, los judíos, en fiestas religiosas y los marroquíes, en bodas. Efectivamente, ningún acontecimiento es más celebrado en Marruecos que el Matrimonio.

En la actual sociedad marroquí, el peso de la tradición se aligera de día en día y las celebraciones se simplifican, introduciéndose innovaciones propias de este siglo. Con el tiempo han desaparecido infinidad de ritos y costumbres, muchos heredados de épocas ancestrales y por tanto ajenos al espíritu del Islam.

Pero las bodas rurales todavía se desarrollan en un ambiente de superstición y fetichismo, colmado de actos y gestos simbólicos que significan la ruptura con la vida anterior, la purificación del cuerpo, la protección ante los malos espíritus, la entrega a la voluntad del marido, el vigor del varón, etc. Algunos muy bellos e interesantes desde el punto de vista etnológico. Todos destinados a hacer la unión, segura, próspera y feliz. A ellos nos vamos a referir.

Pletórico de rituales y alegorías, el complejo ceremonial del matrimonio tradicional marroquí podría entenderse como una especie de camino iniciático para la futura consorte, a lo largo del cual cada precepto quiere significar la muerte simbólica de su vida anterior, hasta la mutación final en mujer madura, con el acto de consumación del matrimonio. La solemnidad de los actos ceremoniales magnifica a la mujer marroquí hasta elevarla a la condición de un ser sublime.

Junto a la novia, son las otras mujeres las grandes protagonistas de esta historia: maquilladoras, peluqueras, decoradoras, bordadoras, modistas, cocineras y maestras de ceremonia intervienen en una puesta en escena en que, por una vez, el hombre queda relegado al plano de mero espectador, incluido el novio, cuya participación es limitada.



EL HAMMAM

El ritual del hammam abre el abanico de ceremonias preliminares de la boda. Para el mundo islámico el agua es un don divino, pero también significa la sabiduría profunda y la pureza, la bebida que apaga la sed del alma. Así, el hammam se convierte en espacio purificador por excelencia y en pasaje obligatorio para los grandes eventos de la vida: nacimiento, circuncisión y matrimonio.
lLos marroquíes están convencidos de que a los genios (yenun) les gusta habitar donde hay abundante agua, y por tanto, que en los hammam hay genios que se apoderan de quienes vienen a molestarles de modo insolente. Por ello, cuando una casadera, una parturienta o un recién nacido acuden a ellos para cumplir con el ritual, se encienden velas y se gritan “yu-yus” invocando el beneplácito de los yenun.

Persiguiendo su purificación física y espiritual, la tradición quiere que la novia acuda durante siete noches consecutivas a un hammam alquilado para la ocasión. Este ritual se ha ido reduciendo con el tiempo hasta un solo baño. Madre, hermanas, tías, primas, vecinas y amigas la conducen en medio de un cortejo de cirios, incienso y “yu-yus”. Entonan cánticos a la belleza y recitan alabanzas al Profeta Muhammad. Todas las jóvenes casaderas quieren ir ese día con la novia para beneficiarse de la creencia popular que concede a sus acompañantes su misma suerte.

Con esta ocasión se organiza en torno a la novia un auténtico salón de estética, donde se practica todo un ritual generador de belleza y sensualidad.

En al Andalus, durante la Edad Media, la Córdoba musulmana contaba con más de seiscientos baños públicos. Algunos tratados históricos reflejan las modas y costumbres higiénicas que ya en aquella época se practicaban, como eran el uso de pasta dentífrica, cremas depilatorias, aceites y espumas aromáticas con esencia de almizcle, jazmín o violeta.

Un poema andalusí dice, a propósito del hammam:

“El hammam es un lugar en el que los hombres, reunidos, se parecen todos, ya sean criados, ya sean señores: el hombre se codea con gentes que no son sus amigos, y su enemigo puede ser su compañero”.


EL RITUAL DE LA HENNA (ALHEÑA)

El Profeta Muhammad definía la flor de la henna como:
“La reina de todas las flores,de suave perfume de este mundo y del otro”.

La henna es una de las plantas más apreciadas en Marruecos, y en el mundo islámico en general, por sus propiedades medicinales. Es antiséptica, antibacteriana, antimicótica, antihemorrágica, etc., pero además posee cualidades cosméticas y mágicas. Se utiliza para teñir y sanear los cabellos, así como para embellecer las manos y los pies.

La henna forma parte de la cultura popular marroquí, como elemento generador del bien y talismán contra el “mal de ojo” o cualquier otro maleficio. De este modo, participa tradicionalmente en todos los acontecimientos familiares, festivos o religiosos.

Un proverbio árabe se refiere así a la henna:
“Si mis palabras fueran falsas, no te presentaría mi mano teñida de henna”.

En las bodas tradicionales, el ritual de la henna comienza al día siguiente del séptimo baño, con la misión legendaria de ahuyentar a los malvados yenun del cuerpo y del alma. De manera simbólica, primero se aplica una ligera capa de henna sobre las manos y los pies de la novia, que seguidamente se retira con leche, signo de pureza y prosperidad. Un día más tarde, una neggacha (mujer especializada en estos menesteres) completa el ritual creando en sus manos y pies un fingido tatuaje a base de arabescos, caligrafías y signos simbólicos surgidos de la inspiración pero que respetan desconocidas reglas de origen remoto.


Hay que saber que el tatuaje ha representado, a través del tiempo, la identificación de cada tribu, grupo étnico o cofradía. Cada uno de sus signos tiene un significado simbólico. El círculo es símbolo de lo absoluto. El triángulo con el vértice hace arriba representa el fuego y el sexo masculino, mientras que el triángulo hacia abajo indica el agua y el sexo femenino. El número tres representa las trilogías: nacimiento, madurez y muerte; sabiduría, fuerza y belleza; o pasado, presente y futuro. El número cinco es símbolo de unión y equilibrio. El siete corresponde a los siete días de la semana, a los siete grados de la perfección, a las siete esferas, a los siete cielos. Representa la totalidad del universo en movimiento y constituye un ciclo completo.
 ESENCIA MÁGICA EN LA COSMÉTICA NATURAL

En las celebraciones tradicionales del matrimonio marroquí, la cosmética constituye otro auténtico ritual.

Perpetuando la tradición, hasta no hace demasiado tiempo las mujeres marroquíes eran artífices de sus propios tratamientos de belleza. En la reclusión del harén, elaboraban con tiempo, mimo y cautela, fórmulas y remedios heredados, a base de ingredientes naturales: leche, miel, huevos, aceite, arcilla, alheña, azafrán, corteza de nogal o azahar.

El secreto en la alquimia resultaba fundamental para no perder su esencia mágica, transmitiéndose celosamente sólo de madres a hijas, con la insustituible complicidad del maestro attar (perfumista).Por ejemplo, para preservar la juventud, tomaban cada mañana, entre otros, un compuesto de jengibre, clavo, nuez moscada, raíz de galanga, aceite o miel.

En los contextos más tradicionales, todavía las novias marroquíes utilizan productos naturales para su cuidado personal. Los más comunes, además de la henna, son el khol, el ghasul, el suak, el aceite de argana, y entre las fragancias, el almizcle, el agua de rosas, el jazmín y el sándalo. El khol es un polvo realizado con antimonio, clavo, huesos de aceituna y de dátil, que embellece los ojos y resalta la mirada. El ghasul es una arcilla natural que solo existe en Marruecos, con propiedades desengrasantes, que se utiliza para el lavado del cabello; el suak, o corteza de nogal, sirve para colorear los labios. El argano es un árbol específicamente marroquí. El aceite de sus frutos, rico en vitamina E, se utiliza principalmente en la alimentación, pero también está indicado contra la esterilidad femenina, la amenaza de aborto y la azoospermia en el hombre (ausencia de espermatozoides). Sus propiedades son excelentes también en cosmética.

Claro que, en los tiempos actuales, las novias marroquíes prefieren el eye liner, carmines de atrevidos colores, maquillajes compactos y perfumes franceses.


SIMBOLISMOS EN LAS CEREMONIAS TRADICIONALES

Bodas colectivas de ImilchilPero volvamos al matrimonio tradicional marroquí. La noche de bodas es la más significativa desde el punto de vista ceremonial: los amigos del novio, acompañados de dos naggafat (maestras de ceremonia), son los encargados de raptar a la novia de su hogar, de manera alegórica, y conducirla en cortejo a casa de sus futuros suegros. La futura consorte es recibida con todos los honores. El novio es el primer hombre que atraviesa el umbral de la casa paterna con motivo de las celebraciones. Tras recitar unos versos del Corán frente a su esposa, retira el velo que cubre su rostro, descubriéndola por fin y besándola en la frente. La suegra entrega entonces a la novia una bandeja con leche y dátiles, en señal de bienvenida, y un manojo de llaves y un pan, queriéndole ofrecer su nuevo hogar. La leche pretende teñir de blanco la vida de la esposa, los dátiles simbolizan la fortuna.

Entre algunas comunidades beréberes se ofrecen higos y pasas, como portadores de felicidad y dulzura, y a veces huevos, que representan los deseos de fertilidad para la futura esposa.
Sobre un palanquín la pasean entre los invitados, con el rostro velado, para trasladarla definitivamente a la alcoba nupcial. En los medios rurales, a la mañana siguiente, la familia de la novia espera impaciente las pruebas evidentes de su virginidad.

Dependiendo de cada grupo tribal, las ceremonias del matrimonio adquieren connotaciones y prácticas muy diversas. Por ejemplo, en la región del Sus, donde los lazos tribales son muy fuertes, es costumbre simular una lucha entre las dos familias: las mujeres se tiran puñados de tagula, plato beréber a base de sémola con mantequilla y miel. De esta forma expresan su deseo de intercambiar cosas dulces entre ambas familias.

Entre los yebala (habitantes del norte de Marruecos), los parientes y amigos ofrecen harina a la novia, con la que su madre hace pequeños panes que la suegra distribuye entre los invitados. Los panes son testimonio de solidaridad y las familias quedan unidas para lo mejor y para lo peor.


ALGUNOS SECRETOS NATURALES DE BELLEZA

HENNA

100 gramos de henna molida
Una cucharada de aceite de oliva virgen
Unos granos de clavo de olor, machacados
Agua caliente

Preparación:
Se hace una pasta espesa que se aplica sobre el cuero cabelludo (proteger
las manos con unos guantes de plástico), extendiéndola después sobre el cabello. Dejar actuar un mínimo de dos horas, en exposición al sol, o utilizar el secador para contribuir a fijar el color. Para los cabellos rubios o claros, se recomienda añadir a la preparación, jugo de granada fresca o seca, con el objeto de oscurecerlos. Se obtiene hirviendo la granada durante un cuarto de hora.


KHOL

Clavos de olor
Huesos de aceituna negra
Huesos de dátil
Un grano de pimienta
Antimonio

Preparación:

Tostar en una sartén unos cuantos clavos de olor, huesos de aceituna negra, huesos de dátil y un grano de pimienta. Machacar y añadir un poco de antimonio; mezclar bien. Tamizar muy finamente. Conservar en un pequeño frasco de cristal con un cierre seguro y aplicar con un palito de madera en el interior del ojo. El buen khol es el que pica un poco al aplicarlo.

GHASUL
Preparación:
Se disuelven en agua dos kilos de ghasul y se le añaden 25 gramos de clavos machacados, 50 gramos de lavanda y 30 gramos de pétalos de rosa triturados. Se deja secar al sol el preparado, hasta dejarlo endurecer. Antes de emplearlo, se añade un poco de agua hasta obtener una pasta espesa que se aplica sobre el cuero cabelludo, frotando a modo de champú, y aclarando posteriormente.
 
Por el camino, nos detuvimos para ver este espectáculo de verdor en medio del desierto.






Y al otro lado de la carretera esta construcción.
 
Vaya, vaya, que exagerada que eres Issi.kjijijijijijijij Gracias!!! Seguimos:
Una vez en el interior pasamos por pueblos que sólo estaba formados por una decena de casas y el guía decía que nuestro hotel estaba muy cerca. Y efectivamente, en medio de la nada, en Erfoud, aparecío nuestro hotel. Sin duda uno de los más singulares en los que me he alojado nunca.
Estaba literalmente en mitad de la NADA más absoluta. Las paredes estaban forradas de adobe, las habitaciones parecían hileras de barracones y la decoración era de lo más básico, pero tenia ese encanto de lo que es sencillo pero encantador. La comida de la mejor de Marruecos y la piscina........Mirad, este es el hotel.
http://palmotel.com/index.php?option=co ... ry&catid=1

Un amigo en la puerta de la habitación...


Un baño refrescante, de noche, en la piscina.




Y de día, antes de seguir el camino.
 
Pues del interior no hice fotos porque llegó un barullo de franceses que ocupó el hotel en sus totalidad. Emprendemos el camino y vemos esta escena que me pareció un poco "pastoral", por cuanto todo parece un poco preparado. Supuestamente son "comerciantes de agua".


Estos pozos estaban sospechosamente cerca de la carretera....


El ritual era bajarse del bus, acercarse a los pozos, hacer fotos y comprar piedras y mil mercaderías que sacaban de su tienda..


Me resultó más divertido hacer fotos a este grupito de camellos que no se apartaba de la carretera.


 
Ahora es cuando comienza la auténtica ruta de las kasbahs. Aquí tenemos un plano:


Con este nombre se conoce, en el sur del Alto Atlas, a un recorrido por una serie de fortalezas .


Construidas en adobe con torres almenadas y adornos de ladrillo crudo, en ocasiones, son auténticos pueblos fortificados.


Están situadas en un paisaje espectacular en el que el desierto y la montaña se encuentran, conjugando todos los tonos del ocre y el rojo, los ríos crean desfiladeros que se transforman en fértiles valles o en oasis con verdes palmerales.


Si las antiguas Kasbahs seducen con su poder de evocación, el paisaje conmueve por la fuerza de sus contrastes, su luminosidad y el silencio que inunda el alma de paz y sosiego, por lo que esta ruta es una de las más atractivas y solicitadas de Marruecos.


La región da una sensación de cuento de hadas que parece irreal en su encanto antiguo, donde los innumerables tonos de vívidos rojos, verdes y blancos permanecerán sin duda grabados en su memoria.


Al dejar atrás Boulmane del Dades entrarán en un mundo donde las rocas, carne de la montaña, se cierran a ambos lados antes de abrirse de nuevo sobre un área esmeralda cubierta de verde hierba, de tierra roja y de bellas casas.


A través de todo el valle los caminos sinuosos les llevarán de pueblo en pueblo, algunos de los cuales cuelgan de las rocas por encima del río mientras otros descansan junto a sus frescas y murmurantes orillas.


Entre un pueblo y el siguiente, incontables e imponentes alcazabas y ksours fortificados, algunos en ruinas y otros que conservan todavía reminiscencias de su antigua grandeza, avivarán su imaginación con romances legendarios, rivalidades entre clanes y acontecimientos históricos legendarios.


El valle se va estrechando sorprendentemente y poco a poco la calma va reinando mientras la maravillosa naturaleza se despliega a lo largo del espectacular paisaje
 
Garganta del Todra

La Garganta del Todra, situada en el remoto lado oriental de las montañas del Alto Atlas en Marruecos, es una de las formaciones rocosas más sensacionales del norte de África, con cañones cuyas paredes parecen como precipicios tallados que se alargan durante varios kilómetros a través de las montañas.


La parte más espectacular de la garganta del Todra son los últimos 600 metros, donde el cañón se estrecha considerablemente hasta alcanzar en algunos puntos una anchura de tan sólo 10 metros.


La misma garganta se va haciendo escarpada y las lisas paredes de piedra alcanzan 300 metros de altura en cada uno de sus lados. En el resto de la garganta, el agua es gélida, puesto que los rayos del sol apenas alcanzan el fondo del desfiladero.


Al final de los 600 metros de longitud de la garganta, el cañón se abre a un claro menos dramático pero igualmente bello, con el río fluyendo a través de las rojas montañas a ambos lados. Los campesinos siguen usándo el camino, ahora más transitable "gracias " al cemento para seguir con su quehacer diario.


La garganta se ha convertido en un lugar bastante accesible, con una carretera de asfalto que conduce valle arriba desde Tinerhir hasta la misma garganta y una carretera que continúa hasta los pueblos de Aït Hani, Tamtatouchte e Imilchil.

¿Dónde desemboca el rí­o? Lo curioso es que el río no desemboca en ninguna parte.


Como ocurre con la mayorí­a de los ríos de Marruecos que van de la cordillera del Atlas hacia el oeste, son conducidos y canalizados, hasta que su última gota de agua es absorbida en un huerto o evaporada por el calor del desierto.


El guía nos aconsejó comer antes de volver a la guagua, ya que por la tarde no tendríamos lugar donde hacerlo. Así que paramos en un restaurante y comimos una tortilla y una cocacola. Cosas del Ramadán.

Cualquiera diría que este es el nacimiento del río.


Nos dijeron que una avalancha de agua había destrozado la plataforma por donde se andaba. Pero tiene una pinta de pala mecánica.....


La siguiente foto es asombrosa. Este símbolo bereber....


..es igual a este que aparece en la bandera nacionalista canaria. Con razón dicen que venimos de origen bereber.
 
Y seguimos la ruta pasando por pueblos realmente maravillosos. Si os dais cuenta, el tiempo está empeorando.


Las casas y las mezquitas parecen confundirse con las montañas.






 
Y llegamos a Ouarzazate, la puerta del desierto.

Para quien diga que hablar por el movil no entraña peligros, os cuento que por salir a la terraza de mi habitacion, esa noche a llamar por teléfono, los mosquitos de la zona me hicieron el regalo de 124 picaduras. Lo juro. Jamás he estado tan desesperado. Eso sí las farmacias marroquies tienen auténticos profesionales. Un tratamiento de desinfección y cremas y en tres días como nuevo. Este es el escenario del crimen perpetrado contra mi persona.


Construida en 1928, Ouarzazate es el punto de salida de las excursiones hacia el Gran Sur marroquí. Sin embargo, pasó de ser una ciudad etapa a convertirse con el tiempo en un destino por sí solo.


Antiguo lugar de guanición de tropas extranjeras, la ciudad está situada en el Marruecos meridional, una zona rica por su agricultura, famosa por sus dátiles, las rosas y la henna.


Podemos encontrar la Kasbah de Taourirt, en otros tiempos residencia del pachá de Marrakech, que está construida en adobe con torres almenadas.


Se visitan los antiguos aposentos del Glaoui, el comedor y la habitación de la favorita que conservan su decoración de estuco pintado y los techos en madera de cedro.


 
La verdad es que no he encontrado casi nada de información sobre esta kasbah, así que me limitaré a las fotos.






Las vistas eran muy bonitas. La pena fue el tiempo!!!


Dependencias auxiliares.


 
Otras vistas desde la kasbah:






Y pasamos al interior. No se visita mucho pero nos hacemos una idea de como transcurría la vida.


 
Colorido








 
Y continuamos el viaje, hoy visitamos la Kasbah de Ait Ben Haddou. La más famosa de todas.
Coronando un risco de unos cien metros de altura, la antiquísima fortaleza de Ait-Benhaddou aparece en el paisaje desértico como un espejismo.




El camino para llegar hasta ella asciende desde la huella de lo que alguna vez fue un río, y que a veces con las crecidas y las lluvias renace y da vida a los cultivos que se desarrollan alrededor del pequeño poblado, que se sostiene como un sueño más dentro de esta región.


Las Kasbahs son majestuosas fortificaciones de color arena y ciudadelas abandonadas a su suerte, como esperando ser cubiertas por las arenas del tiempo, guardando las cicatrices de las eras y quizá el retorno de los guerreros.


Mientras acogen con agrado a los visitantes que las admiran, el silencio abraza su magnificencia.
 
La más famosa de estas fortificaciones, la Kasbah de Ait Benhaddou, emplazada a unos treinta kilómetros de la ciudad, es un castillo de arena ribeteado por almendros en flor, reconocido por su extraordinaria belleza incluso por la UNESCO, que la ubicado dentro de las construcciones que son patrimonio de la humanidad.


La kasbah es un complejo de edificaciones unifamiliares independientes congregadas entre sí para su mejor defensa y protección.


En el pasado llegaron a constituirse auténticos pueblos fortificados.


Las kasbahs como Ait-Benhaddou fueron grandes pueblos amurallados, diseñados para defender la cosecha y los palmerales que crecen junto al curso macilento de los cauces.


Esta hermosa y soberbia kasbah fue construida en adobe con torres almenadas y adornos de ladrillo crudo.
 
Estos pueblos albergaban importantes comunidades agrarias, mercantilistas y guerreras, con una visión particularmente purista del Islam.


De economía fundamentalmente agrícola, la sociedad era conservadora y practicaba el cultivo en terraza en numerosos valles de los ríos que desaguan hacia el sur de la cordillera.


El complejo de barro y piedras está rodeado por una muralla con monumentales puertas, y dentro de ella hay varias estancias y edificios muy antiguos y bellamente decorados y restaurados por las diferentes visitas de los directores de cine que tomaron este sitio como escenario para sus obras, la última que tuvo repercusión fue “Gladiator” con su pequeño circo romano alrededor.


La historia cuenta que Ait Benhaddou se hizo fuerte y poderosa en el período de las caravanas comerciales que llegaban desde el sur de África y necesariamente debían cruzar el Monte Atlas y con ello llegar hasta la fortaleza.
 
De lejos la fortaleza parece abandonada y sin cuidado, pero también hay momentos en los que esta región se transforma en un hormiguero de gente preparando escenas para películas.


Esto siempre es bienvenido por los habitantes del poblado, ya que el cine también trae trabajo para ellos como extras.


Las familias de la zona nunca han vivido fuera de esta kasbah pero todos saben perfectamente qué es un director de casting y cómo conseguir un papel de extras.


Durante los calurosos días la gente del lugar casi no se ve en la calle, y parecen perderse entre las sombras de las laberínticas callejas y pasadizos subterráneos.


Sin embargo, en el actual pueblo por el que pasa la carretera –muy cercano a la Kasbah-, hay unas tiendas preparadas para los turistas con ofertas de cristales perfectos con mezclas de minerales distintos hasta una cantidad increíble de fósiles –que deberían cuidarse como joyas arqueológicas; pero el estado no cuenta con el presupuesto necesario, y parece que nadie aún ha tomado cartas en el asunto.
 
Vista desde lo más alto de la kasbah.
Aunque el paisaje es árido y rocoso, el agua no falta. La tierra es de de poca vegetación, aunque abunda la palmera datilera, la higuera, el naranjo y limonero, entre otros árboles frutales como el almendro o el manzano.
Lamentablemente en la actualidad muchas de estas fortalezas color desierto empiezan a arruinarse mientras crecen los edificios de arquitectura occidental y las muestras del desarrollo económico, que en realidad no lo son tanto para esta cultura.

La artesanía, en forma de alfombras, cueros, cerámica, orfebrería y joyas asalta ahora al turista desde cualquier lugar de los poblados de esta región. La música y la tradición oral son el único patrimonio de una tierra en la que la antigua población bereber se ha mezclado con los árabes y negros subsaharianos que fueron llegando con las circunstancias de la Historia. Felizmente la hospitalidad es virtud y tradición bereber, y un té verde y una larga conversación esperan a quien se deje llevar por un tiempo que en esta región corre más lento. Eso sí, siempre intentarán venderte algo, pero no puede ser de otro modo, ya que ese es su modo de supervivencia desde hace siglos.


En una visión amplia del paisaje podemos ver diferentes tonalidades de rojo, según la hora del día, con sus numerosas torres fortificadas que parecen adosadas a la montaña.


Si se puede, es muy aconsejable hacer una visita al torreón de la antigua kasbah, donde encontraremos maravillosas vistas panorámicas de la región con el Alto Atlas como telón de fondo.
Construidas con barro, las cuadradas kasbahs con torres almenadas protegen cada pedazo de terreno fértil. Encajonados entre los altos picos del Atlas y la inmensidad del Sahara, los beréberes de los áridos valles presaharianos han desarrollado desde hace milenios una destreza especial para el comercio, las artesanías y la agricultura. Y han sabido sacar partido a los torrentes que bajan hacia el sur desde las nieves del Atlas. El verdor de los plantíos, cultivados con palmeras, olivos, frutales y hortalizas hasta el último metro, contrasta con la sequedad circundante, donde el desnudo terreno muestra el perfil de un antiguo fondo marino plagado de fósiles y la proximidad del desierto es siempre un aviso de peligro.


Un espectáculo único, que nos llena de la esencia atemporal de esta tierra indómita y del modo de vida arcaico y tenaz de su gente.
 
La carretera trancurre por territorio Amazigh (Bereber) con unas vistas impresinantes de los montes pelados, tan sólo existe vegetación en las zonas más bajas de lo valles y es aprovechado por los pueblos Imazhigen de la zona para cultivarlos.


El puerto de Tizi-N'Tichka es el más alto de Marruecos a 2260 metros, por el pasa la carretera que lleva desde Ouarzazate a Marrakech cruzando el Alto Atlas.


Por sus yermas laderas surgen pueblos del mismo color que la tierra, donde los pastores beréberes aprovechan los rincones frescos para mantener algunos cultivos a la sombra de nogales y almendros.


En esta región el terreno es árido y el clima y el pastoreo excesivo no dejan lugar para los bosques de cedros que abundan en las laderas del Medio Atlas, más al norte.








En aldeas como estas viven los bereberes del Alto Atlas, que habitaban Marruecos antes de la llegada de los árabes.


De hecho, a pesar de ser musulmanes conservan algunas creencias y ritos paganos. A los extranjeros de origen europeo nos conocen como "arumi", que quiere decir "romano".

3 comentarios:

  1. impresionante és lo que és!!!! muy buenas tomas

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  2. Me ha gustado descubrir Marruecos- a traves de tu cuaderno de viaje condimentado con olores de especias y jazmin,y matizado con una luz que envuelve sugerentes imagenes de los variados objetos artesanales fabricados por este pueblo bereber, asi como deleitar al neofito con una bellisima arquitectura, que sugiere una cultura rica en matices, donde la sensualidad es la piedra angular.Fez es, con diferenciai , la pieza clave de este recorrido por las arenas del desierto africano, que ha despertado mis sentidos y hecho recordar vívidamente el sunset sobre las jaimas en "El cielo protector" de Bertollucci (Paul Bowles ,Tanger) que -si no la has visto- te la recomiendo. Mayca Fernandez /La Coruna |Spain. Mobile phone nº + 34 654919678

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  3. Muy buenas las fotografías, en general, y en particular las bellas tomas de la Kasbah de Ait Ben Haddou son mis preferidas. El Hotel en el que te alojaste tiene un "aire" aocgedor y me gusta el trabajo de interiorismo. !Apetecible¡

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