sábado, 22 de septiembre de 2012

Increible Nepal


Es la otra cara de la moneda, tan cerca de India y tan diferente. Como un huevo de una castaña.
Después de volar desde Benarés la inmortal, llegamos a Kathmandú, la capital y empezamos las visitas, ya que sólo eran tres dias.
Lo primero que vimos fue la Estupa de Swayambhunath.
Esta antigua estupa es una de las más antiguas estructuras religiosas de todo el país. A pesar de ser un lugar budista, se considera un lugar sagrado y venerado por la comunidad hindú de Nepal.




Hay una serie de historias mitológicas en las escrituras budistas relacionados con Swayambhunath. Una de las ellas dice que el Valle de Katmandú fue en realidad un lago en los tiempos antiguos, y estaba llena de serpientes. Un día, una flor de loto surgió en el lago de manera espontanea.  La historia indica además que bodhisattva Manjushri, que quería ser humano para adorarla,talló una garganta en la montaña a cierta distancia del lago. A medida que el lago drenado por el barranco se secó, el loto se asentó en la cima de una colina. Manjushri luego hizo una capilla en este lugar para adorar al loto Swayambhu. Toda la zona fue habitada más tarde por la población humana.











 Y continuamos hacia Patan.
Patan es el centro de la cultura budista e  hindú. La ciudad está llena de arte religioso, templos y monasterios. Muchos festivales tienen lugar en Patan cada año. Uno de ellos es el Festival Buda Jayanti, que marca el cumpleaños de Buda, que se produce en Jestha Purnima (luna llena  del mes de abril o mayo).
El cumpleaños del Señor Krishna es celebrado por los hindúes en el templo de Krishna en Patan en agosto - septiembre. Los devotos se reúnen en el templo de Krishna en Patan Durbar Square para una vigilia de toda la noche. Al día siguiente, los devotos visitan todos los templos de Krishna de la ciudad.
El festival más grande de Nepal es el festival Dashain en septiembre y octubre. Este festival se lleva a cabo en el complejo palaciego dePatan, así como en las otras ciudades del valle de Katmandú y conmemora la victoria de los dioses sobre los demonios malvados. La celebración dura 15 días e incluye el vuelo de cometas.




















 En el corazón de Patan y el mercado Patan, Patan Durbar Square está llena de antiguos palacios, templos pagoda, baños de piedra, estatuas hindúes y budistas, bajorrelieves y grabados y esculturas de bronce.
 Patan Durbar Square es una de las siete zonas de monumentos en el Valle de Katmandú, que en conjunto han sido designados por la UNESCO como Patrimonio de la Humanidad. También se encuentra en la plaza el Museo de Patan, donde se veneran las estatuas de bronce y objetos religiosos, que datan del siglo XI. Este museo, que era originalmente un palacio Malla, está abierto todos los días.






 El Golden Temple (Hiranya Varna Mahavihar), construido en el siglo XII por el rey Bhaskar Verma, está situado al norte de la plaza Durbar. Este monasterio budista de tres tejados está adornado con una fachada de oro, cuatro puertas grandes, una torre del reloj, y dos esculturas de leones. En el interior hay imágenes doradas de Buda, esculturas de pared, y una rueda de oración. En el complejo del palacio se encuentra el templo de piedra de Lord Krishna ('Krishna Mandur') con sus 21 torres y bajo relieves que representan escenas del Mahabharata y Ramayana. El templo fue construido por el Rey Siddhi Narasingha Malla en el siglo XVI dC. El Baño Real (conocido como "Tushahity ') es otra obra maestra de la escultura de piedra fina y bronce.









 A las afueras del mercado de Patan, el Templo Rato (Rojo) Machhindranath  está dedicado al dios de la lluvia y la abundancia. Tiene cuatro puertas con tallas intrincadas, cada una con figuras de leones, y estatuas de una variedad de animales sobre los pilares. Encontramos en la base del templo ruedas de oración. Este templo es el lugar de las celebraciones  que incluyen un desfile con un carro tdesde el templo y termina en un pueblo cercano llamado Bungamati. Este festival se lleva a cabo durante abril y mayo de cada año doce.

El último día hicimos una excursión opcional a Kirtipur.
Localizada a cinco kilómetros al sur oeste de Kathmandú, es una localidad campesina tipicamente newar, en la que parece que nada ha cambiado desde hace siglos. Este pequeño pueblo, donde las tecnicas modernas no han llegado, está situado en la cumbre de una estrecha colina que domina el Valle.


Bhadgaon ( Bhaktapur). Capital del Valle entre los siglos XIV y XVI, también es conocida como "La ciudad de los devotos". Construida en el siglo IX, en la forma de la concha de Visnú por el rey Ananda Malla, es la ciudad del Valle que mejor conserva su caracter e identidad. Ello es debido a sudesarrollo independiente hasta la reunificación del Valle por los invasores Ghurkas en 1768 y a la gran atracción que ejercía Khatmandú sobre los inmigrantes. En sus calles llenas de tipismo y colorido se desarrolla una gran actividad artesanal que da aún mayor atractivo a esta ciudad de ambiente medieval.


 Entrada a uno de los templos budistas, con la rueda de la vida y las garudas doradas guardando la entrada.
 Una de las ruedas gigantes de oraciones. Mide 3 metros y hay que hacerla girar para que las oraciones lleguen a Buda.






  A la vuelta pasamos por varios pueblecitos, mientras hacíamos un poco de trecking nepalí.






 Los hindúes queman los cuerpos como método para despojarse de lo inútil a la hora de la reencarnación. Se supone que tendremos otra piel, forma, etc., entonces no necesitamos el antiguo para nada.. El cuerpo se lava y se viste de blanco si es hombre o mujer viuda. Sólo lo pueden trasladar hasta el ghat, o lugar de la cremación hombres, el roce con el cadáver genera impureza.
En Pashupatinath queman el cuerpo con lo que tienen a mano, nada de madera de sándalo, roble o algo con apellidos. Aquí el combustible sólo tiene que estar a mano: muebles, cañas de bambú, sillas, mesas, etc. Es algo normal que no se consuma el cuerpo entero y que los restos se tengan que arrojar al río Bagmati. Esto lo hacen los dom, también encargados de limpiar el ghat y rastrillar por si encuentran alguna alhaja del muerto. Los curiosos no pierden ojo y asisten a la ceremonia desde el otro lado del río, entre ellos santones, fakires y yoguis.





 Pashupatinath es el cementerio de Kathmandú. Es un lugar frío, gris. Alberga uno de los mayores templos que hay en el mundo dedicado al dios Shiva y, como el noventa por ciento de Nepal, es Patrimonio de la Humanidad. Es el más antiguo del país del Himalaya y por él pasa el río Bagmati, afluente del Ganges, y río sagrado para los nepalíes.
 En este lugar todo asombra a un occidental, somos todo oidos, ojos y olfato. Sobre todo olfato, huele a carne quemada que se te mete hasta las entrañas. Es un olor que no te puedes quitar y que nos perseguirá durante todo el día. La mayoría de los nepalíes terminan aquí sus días, menos los saddhus ya que son hombres sagrados y no necesitan purificarse.
Al términar el ritual todos se lavan y cambian su vestimenta para quitarse las impurezas del cuerpo muerto. Familiares y amigos vestirán de luto blanco hasta el decimotercer día por la mañana. Aquí se prohibe el luto excesivo y lamentarse demasiado, esto podría entorpecer el camino hacia el más allá de la vida.
Y para acabar nos dirigimos a Dharmapath, la Plaza Ratna, para comer en un restaurante giratorio que funciona desde hace varias décadas y que nos dejaba esta imagen desde lo alto. 
Hasta siempre, Nepal.


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