lunes, 8 de agosto de 2016

San Petersburgo imperial (V)

Y señoras y señoresss( redoble de tambores) bienvenidos al Ermitage!!!


 La guía nos proporcionó unos audífonos para hacer la visita sin tener que levantar la voz con sus explicaciones y empezamos la visita subiendo por la escalera principal, obra del maestro Jordán.


 La fecha de creación del Ermitage, que con todo derecho es considerado uno de los museos más ricos del mundo, se remonta al año 1764, cuando el comerciante berlinés Gotzkowski propuso a la corte rusa una colección compuesta por 225 cuadros, mayormente de pintores holandeses y flamencos del siglo XVII.


 Sala de Pedro I.



Precisamente esta colección sirvió de base a la nueva galería de la emperatriz rusa Catalina II. Por orden de Nicolás II, entre 1839 y 1852 se levantó el nuevo museo que completó el conjunto arquitectónico de la residencia Imperial.




El Zar encargó a Leo Klenze el proyecto del Museo Imperial, que aunó en sus recintos los tesoros de la corona. Actualmente las colecciones del museo cuentan con más de tres millones de obras de arte.








 La Gran Sala del Trono

El Palacio de Invierno, que pasó a formar parte del museo en el año 1922, fue durante dos siglos la residencia principal de los zares. Había sido construido para la emperatriz Isabel, hija de Pedro el Grande, y sus fachadas, el interior de la iglesia palaciega y la majestuosa escalera principal son un raro ejemplo del llamado barroco ruso del siglo XVIII.




Sin embargo las salas del palacio son del siglo XIX, pues tras incendio de 1837 se reconstruyeron según la moda de la época. A pesar de que se convirtieron en salas de exposiciones no han perdido todo su esplendor.








 El Palacio de Invierno era la residencia principal de los zares rusos, cosa que determina su carácter fastuoso, el Hermitage Pequeño fue construido para la vida privada de Catalina II. La emperatriz quería descansar de la vida oficial en un lugar más acogedor. Por ese motivo el palacio fue denominado “Hermitage”, palabra francesa que significa “ermita”, y a él solamente podrían acceder sus invitados personales. La mesa del comedor del Hermitage descendía a la planta baja, con ayuda de un mecanismo especial, allí era preparada por los sirvientes y luego volvía a subirse una vez ya preparada, así se evitaba que la servidumbre importunara a Catalina y sus huéspedes. Este comedor con la mesa levadiza ya no existe; el palacio fue reconstruido en la segunda mitad del siglo XIX y en su lugar hay una maravillosa sala-pabellón adornada con galerías, rejas doradas, mosaicos esmaltados, la denominada “fuente de las lágrimas”, centelleantes arañas de cristal de roca. En la sala se expone también el reloj Pavo real, obra inglesa del siglo XVIII. Cuando el reloj da las horas el pavo real instalado en un roble abre su opulenta cola y da la vuelta mostrándola. Las ventanas de esta sala miran al jardín colgante, dispuesto sobre las bóvedas de la planta baja.












Hacia finales del reinado de Catalina II, la colección del Hermitage contaba con 3.000 cuadros, casi 7.000 dibujos, más de 70.000 grabados y 10.000 piedras talladas, que eran su afición especial. Pero sus colecciones no eran accesibles al público. Ahora visitan el Hermitage unas dos millones y medio de personas cada año. Se dice que si una persona dedicara solo un minuto a contemplar cada pieza del museo, necesitaría cuatro años y medio, sin descanso, para verlas todas.  











El Hermitage viejo fue construido en la década de 1770 para instalar la creciente colección artística de Catalina II. Ahora en este palacio se encuentran obras de los maestros de renacimiento italiano: se expone "Judit", obra maestra de Giorgione, la poética "Virgen de la Anunciación" de Simone Martín, obras de Fra Angelico y Boticelli... Pero las perlas de la colección son dos cuadros de Leonardo da Vinci: la "Madona Benois" – correspondiente a su periodo creativo temprano y que representa a la Virgen como a una joven contemporánea del pintor, ataviada y peinada a la moda, que juega con su hija – y la lacónica "Madona Litta", que es por el contrario un trabajo de madurez en que la imagen de la Virgen es el ideal de la belleza física y espiritual. Entre las obras de la célebre colección de Tiziano destaca "San Sebastián", pintado al final de la vida del gran maestro veneciano con trazos amplios e impetuosos, realizados no sólo con el pincel, sino a menudo con los dedos, lo que le da una expresión especial.










En el edificio del Hermitage nuevo encontramos una parte de la colección de los maestros italianos, que fue construido por Nicolas I y abrió las puertas al público hace 150 años. Aquí se encuentra arte italiano de los siglos XIII al XVIII La Anunciación de Martini, La visión de San Agustín, de Lippi, La virgen y el niño de Fra Angelico, El tañedor de laúd de Caravaggio. La única obra de Miguel Ángel, El niño en Cuclillas,  estaba destinada al panteón de los Médici. 




















Estas salas os recuerdan a las de los Museos Vaticanos, verdad? Son una copia exacta...














Hasta se conservan huellas de disparos....

En las salas grandes, decoradas con vasos de malaquita y lapislázuli, se hallan la exposición de pintura italiana y la colección de pintura española, considerada como una de las mejores fuera de las fronteras de España. En ellas se pueden ver obras de El Greco, Velázquez, Ribera, Zurbarán, Murillo y Goya. La riquísima colección de los pintores españoles del Siglo de Oro perteneciente al banquero Coesvelt, reunida durante la guerra napoleónica, llegó al Hermitage en 1814. En esta época las adquisiciones se hicieron ordenadas y el museo compraba las obras que se consideraban imprescindibles para reflejar con plenitud la historia del arte. Además de las pinturas españolas, a principios del siglo XIX se adquirieron cuadros de maestros de los Países Bajos. Esta colección no es grande pero tiene obras maestras de Robert Camping, Roger van del Weyden y Hugo van del Goes.








En todas las épocas los coleccionistas de Rusia tuvieron una afición especial por el trabajo de los pintores flamencos y holandeses del siglo XVII. Cinco salas del Hermitage Nuevo atesoran obras de Rubens, desde las más tempranas hasta las últimas, célebres retratos de Van Dyck, escenas de caza de Paul de Vos y abundantes naturalezas muertas de Frans Snyders. La colección de pintores holandeses cuenta con más de mil cuadros de todos los géneros. Los lienzos de Rembrandt ocupan una gran sala y dan una clara idea de toda su obra creativa: el retrato juvenil de su esposa Saskia, representada como la diosa Flora, el trágico Descendimiento de la cruz, el penetrante retrato del "Anciano en rojo"… y al final la joya de la colección, "El regreso del hijo pródigo", escena evangélica en que el maestro pudo expresar su fe en el bien y en el amor humano.

Y bajamos un piso, ya saliendo a la calle...
 No sin antes pasar por la Antiguedad Clásica..






 Y desgraciadamente acabamos la visita a este maravilloso museo...  




 Y continuamos la visita...
 El Caballero de Bronce es una escultura ecuestre de Pedro el Grande, hecha en bronce por Étienne-Maurice. Recibe este nombre por la influencia del poema homónimo de Aleksandr Pushkin, uno de los más grandes del idioma ruso. Ahora es un símbolo de San Petersburgo, como la Estatua de la Libertad es un símbolo de Nueva York.


 El bloque sobre el que se yergue la estatua es conocido como Piedra de Trueno, y se dice que es la roca más grande que ha movido el hombre. En efecto, la roca no solo es enorme, sino que fue transportada seis kilómetros hasta la costa del Golfo de Finlandia sólo por la fuerza del hombre, sin animales ni máquinas.
Se yergue todavía en la orilla del Neva. El efecto causado por la estatua es tan original como grandioso: la escultura no descansa sobre un pedestal arquitectónico, sino que el caballo se encabrita sobre la roca granítica; el Zar carece de espada; su figura altiva, que parece designar con la mano la nueva capital y marcar un camino a su pueblo, no evoca al guerrero, sino al legislador y al civilizador.


 La Catedral de San Isaac es la cuarta catedral más grande del mundo, después de la Basílica de San Pedro en Roma, de la de San Pablo en Londres, de Santa Maria dei Fiori en Venecia.
Durante 60 años la catedral se consideró la principal de Rusia. En ella podían caber a la vez 12 mil personas.
La construcción duró 40 años (1818-1858). La historia de la construcción de la catedral esta inseparablemente entrelazada con la historia de la ciudad. Entre las primeras construcciones había una pequeńa iglesia de madera, construida en 1710 por orden de Pedro I. Recibió el nombre de San Isaac de Dalmacia, el protector de Pedro I, quien nació el 30 de mayo - el día de este santo. Siendo la capital del país, la ciudad se urbanizó muy pronto.
 La Catedral actual es la cuarta construcción en el mismo lugar. En 1809 se anuncio el concurso sobre el proyecto de la nueva catedral. En este concurso tomaron parte los mejores arquitectos rusos y extranjeros de aquella época. Alejandro I aprobó el proyecto ofrecido por Montferrand, un joven dibujante francés. Montferrand vino a San Petersburgo en 1816 y se quedo aquí hasta su muerte. Existe una hipótesis que Montferrand visitó Rusia por primera vez como soldado del ejercito napoleónico. En 1814, cuando las tropas rusas entraron triunfales en Paris, Montferrand le presento a Alejandro I un álbum con dibujos suyos de construcciones arquitectónicas que glorificaban las victorias rusas. Como Montferrand era un dibujante excelente, sus dibujos impresionaron al zar. En Rusia Montferrand creó sus mejores obras arquitectónicas, la más famosa de las cuales es la Catedral de San Isaac.

En 1818 demolieron la tercera iglesia vieja y empezaron a preparar el cimiento para el nuevo edificio. Este trabajo duró 5 ańos. El fundamento de la Catedral se compone de 24 mil pilares. En 1825 el proyecto de Montferrand fue corregido y aprobado por una comisión especial. La etapa siguiente fue la instalación de las columnas, 112, que decoran la Catedral y que fueron hechas de granito rojo. Para levantar las columnas el ingeniero Betancourt, tinerfeño de origen, elaboró el proyecto de los andamios, gracias a los cuales una columna de 67 toneladas se elevaba y se disponía a una altura de 40 metros. La cúpula de la Catedral es una construcción original compuesta de 3 partes, que asegura el termoaislamiento y acústica perfecta.
 La Catedral, revestida de mármol gris de Olonetsk, fue construida en 1842; sin embargo la decoración del interior duró 16 ańos más. Muchos materiales preciosos como lápisázuli, malaquita, pórfido, 16 calidades de mármol fueron usados en su decoración. Las paredes y las bóvedas de la Catedral fueron pintadas por famosos arquitectos y escultores rusos: C. Briullov, F. Bruni, P. Basin, P. Shebuyev y otros. El método de la galvanoplástia fue aplicado por primera vez en las esculturas de la Catedral.
En 1928 la Catedral fue cerrada al culto y tras 3 ańos comenzó a funcionar el Museo de Ateismo, donde se mostraba el experimento de Fuco que prueba la rotación de la tierra alrededor de su eje. La primera misa en el periodo posrevolucionario fue celebrada en 1990 durante los funerales del ultimo heredero al trono ruso Vladimir Kirilovich.
Ahora sigue funcionando como Museo de la historia de construcción de la Catedral.
Enfrente tenemos el monumento a Nicolás I que se alza en el centro de la Plaza de San Isaac.
Fue inaugurado en 1859, 4 años después de la muerte del soberano. Sus autores son el arquitecto Montferrand y el escultor Clodt.


Es la única estatua en Rusia que tiene sólo dos puntos de apoyo, son los cascos traseros del caballo.
Alrededor del pedestal se colocan cuatro figuras femeninas alegóricas que representan la sabiduría (con espejo), la potencia (сon espada), la fe (con crucifijo) y la justicia (con balanza). A la vez son retratos escultóricos de la esposa y tres hijas de Nicolás I –Alejandra Fiodorovna, María, Olga y Alejandra.
La Gran duquesa Maria, con el espejo mira al Palacio Mariinski que se llamó así en su honor y le fue destinado.

Construida en honor a los marineros, la Catedral de San Nicolás es una de las catedrales barrocas más importantes de San Petersburgo. Su construcción tuvo lugar entre los años 1753-1762 según el proyecto del arquitecto ruso Chevanskii.
Consta de dos iglesias: la baja y la alta. La baja debe su nombre a San Nicolás Chudotvorets, considerado tradicionalmente protector de los viajeros en general y de los navegantes en particular. La alta, en cambio, está consagrada a la Epifanía de Dios. De ahí el nombre original Catedral de San Nicolás y de la Epifanía. .
 En la iglesia alta se conserva el iconostasio obra de Kanaev. Si bien, la reliquia más apreciada del templo es el icono de San Nicolás, que data del siglo XVII.


De forma completamentaria a la Catedral, se construyó un campanario de cinco plantas
En el lugar donde actualmente se encuentra la Catedral de San Nicolás, se situaba otra de madera, precisamente en un patio de regimiento de marineros. En aquel mismo lugar, en los ríos Fontanka y Moika, en el Canal Kriukova, había un departamento de funcionario de la Marina.
 El edificio puede albergar a un total de cinco mil personas. La planta del mismo es cruciforme y está decorada con columnas corintias. Las fachadas de la Catedral disponen balcones con rejas con motivos forjados.
 Y nos vamos de San Petersburgo, pero la guía nos hace un último regalo.
El Palacio Yusupovsky atrae no sólo con la peculiaridad arquitectónica, sino con los acontecimientos, que tuvieron lugar dentro de sus muros. Fue aquí, donde en diciembre de 1916 los cómplices encabezados por Félix Yusupov mataron al favorito de familia real Gregory Rasputin. En el mismo sótano, donde tuvo lugar el asesinato sangriento, ahora está la exposición ¨Gregory Rasputin: páginas de vida y muerte¨. Se exhiben entre otros objetos las figuras de cera representando los participantes de estos acontecimientos.
 En 1918, después de la Gran Revolución Socialista de Octubre, el Palacio Yusupovsky fue expropiado y las obras de arte fueron vendidas a martillo (una parte de ellas fue entregada al Ermitage). En 1958 los interiores del palacio sufrieron mucho daño por un incendio y las obras de restauración duraron mucho tiempo. En 1987 en el palacio fue abierto el Teatro Musical de Cámara donde ahora suelen tener lugar conciertos y veladas literarias. 
 Y salimos de San Petersburgo...realmente tristes y enamorados de la ciudad.

Y nuestro capitán nos tenía reservada una sorpresa, pasar cerquiiita de la isla fortaleza de Kotlin.
Kotlin (o Kettle; en finlandés Retusaari) es una isla rusa, ubicada cerca de la cabeza del golfo de Finlandia, 20 millas al oeste de San Petersburgo en el mar Báltico. La ciudad fortificada de Kronstadt se encuentra en la isla.








En líneas generales, la isla forma un triángulo alargado de 7 millas y media de largo por alrededor de una de ancho, con su base hacia San Petersburgo. El extremo oriental, que es el más ancho, lo ocupa la ciudad de Kronstadt, y bancos de arena que se extienden durante una milla y media desde el punto occidental de la isla hasta la roca sobre la que está construido el faro de Tolbaaken.








La isla divide así el acercamiento por vía marina a San Petersburgo en dos canales; el del lado septentrional está obstruido por bajíos que se extienden cruzándolo desde Kotlin hasta Lisiy Nos; el canal meridional, la vía principal a la anterior capital, está estrechado por un espetón que se proyecta desde el opuesto Lomonosov en el continente ruso, y, cerca de Kronstadt, ha sido históricamente guardado con fuerza por baterías. Los fuertes de la isla de Kotlin forman parte del lugar Patrimonio de la Humanidad llamado «Centro histórico de San Petersburgo y conjuntos monumentales anexos».








La aproximación naval a San Petersburgo quedaba en gran medida facilitada por la construcción en 1875-1885 de un canal, de 23 pies de fondo, a través de aguas poco profundas, mientras que los coches pronto serán capaces de por tierra hasta la isla usando el dique de San Petersburgo desde las orillas norte y sur del golfo de Finlandia. Comenzado en 1980, se ha visto retrasado por los problemas políticos de los años 1990.








 El 15 de noviembre de 2000, se produjo una colisión entre dos barcos, una barca pesquera de 67 metros llamada Nortlandia y un carguero de 130 metros, con bandera panameña llamado E.W.






McKinley, vertió 3 toneladas de diesel en las aguas alrededor de la isla de Kotlin. El barco menor también naufragó como consecuencia del choque después de tener daños en el casco, y dos miembros de la tripulación requirieron tratamiento por hipotermia. La capa de combustible cubrió 11 kilómetros cuadrados de la bahía de Kronstadt. Cuando llegó la tarde, los buzos habían taponado el agujero para evitar fugas posteriores y los esfuerzos para remediarlo, conteniendo, y trasladando el vertido, estaba en proceso.

Y con el final del día se acaba nuestra visita de dos días a San Petersburgo, y me fui con esa sensación de que todavía tenía mucho mas que mostrarme....

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