viernes, 2 de agosto de 2019

Gran Canaria Walking Festival 2019 (II)

Al día siguiente, siguiendo las indicaciones de la magnífica organización de Gran Canaria Natural & Active, nos presentamos en el Auditorio Alfredo Kraus muy temprano para subir a los autobuses que nos llevarían al inicio, en pleno corazón de la isla, de la que quizá haya sido la más espectacular, colorida y luminosa de todas las rutas del Gran Canaria Walking Festival, la denominada, "A la Sombra del Guardián".
Y el guardián no es otro que el espectacular, magnético y sagrado Roque Nublo.

Muy cerca del montículo donde se yergue el monumental símbolo de piedra, dimos inicio a una ruta que nos llevaría por los más variados y coloridos paisajes de esta zona de Gran Canaria. Y tras las indicaciones de seguridad pertinentes y una breve introducción de la ruta, nos pusimos en marcha.



Partiendo desde La Goleta, andamos los primeros kilómetros de los 10 que componen el recorrido, y que tardaríamos unas 4 horas en completar. Con más descenso que subidas, este sendero de hoy nos tuvo todo el trayecto con los sentidos alerta, sorprendiéndonos a cada vuelta del camino con una vista más hermosa que la anterior, con el olor a pino y a aire limpio, con los sonidos de un bosque milenario y cautivador.



Los pinares se dieron un momentáneo descanso para mostrarnos la roca agreste de Altos de Hornos, desde donde pudimos contemplar una de las más espectaculares vistas que se pueden disfrutar en Canarias, el Nublo y el Teide mirándose fijamente, como hablando sin palabras, quizá de todo lo que han visto pasar ante sus ojos de millones de años, o de que realmente nada importa, tan sólo disfrutar de la grandeza de un paisaje indescriptible que es orgullo de nuestra tierra canaria y al que sólo los que realicen rutas como ésta pueden tener el privilegio de acceder.




Lugar sagrado de culto aborigen, el Nublo, con la inseparable roca de La Rana y la de El Fraile, conforman el núcleo del Monumento Natural del Roque Nublo, inspirador de pintores, escritores y músicos.
Pero al seguir el camino veríamos una perspectiva aún más pintoresca de la roca llamada Nugro por los aborígenes, me refiero a la llamada "Ventana del Nublo".

Este arco de piedra natural, al que se llega tras dejar atrás, atravesando frondosos pinares, los Altos de Hornos, se eleva en lo alto de una pequeña ladera de roca volcánica y tras subirla sin esfuerzo, encontraremos esta vista única e incomparable.

De nuevo los dos símbolos canarios desde una perspectiva encuadrada por la misma piedra que forma la isla, por su misma esencia. Nos quedamos un buen rato para disfrutar del momento y reponer algo de fuerzas gracias al delicioso picnic que proporciona la organización del Gran Canaria Walking Festival, y seguimos descubriendo nuevas maravillas a lo largo del camino.
  




Retomando el camino del que nos habíamos desviado para alcanzar la "Ventana", llegamos al inicio del impresionante camino "La Plata", que recordará a muchos los peruanos Caminos del Inca.


Y es que básicamente el uso ha sido el mismo a lo largo de la historia de Gran Canaria, es decir, permitir el paso de hombres y ganado por una garganta escarpada y muy empinada para acceder a los pastos de la cumbre y comerciar con otros pueblos de la isla.


Se trata de un camino empedrado de apenas 500 metros en zig zag, pero el paisaje es espectacular y nos salen al paso curiosidades como las presas colgadas de Charco Hondo, construidas para aprovechar el agua que se desliza por las laderas.

Dejamos atrás las apretadas piedras de "La Plata", para retomar el sendero que nos lleva del norte al sur de la isla.

Es aquí donde nos sale al encuentro el espectacular paisaje que se vislumbra desde la Cruz Grande.


Nos internamos de nuevo entre pinares, andando bajo la luz del un sol cegador, tamizada por las agujas de los pinos canarios.



Hasta llegar al fabuloso final de nuestra ruta, el impresionante Hotel Rural Las Tirajanas, a donde me prometí volver para pasar unos días de relax y descanso.




Recibidos con un magnífico buffet de productos canarios de excelente calidad, reposamos nuestros agotados pero felices cuerpos tras pasar una jornada única e inolvidable. Yo me decanté por unas deliciosas papas arrugadas con mojo verde, un montadito de exquisita pata asada canaria y una muestra de los sabrosos quesos de la zona.

Y como me vuelven loco los dulces, terminé con unos deliciosos suspiros y otros bocaditos hechos con la indispensable almendra de la zona.

De vuelta al punto de partida en los confortables autobuses, nos dirigimos a nuestro hotel para descansar y prepararnos para una nueva jornada.

jueves, 1 de agosto de 2019

Gran Canaria Walking Festival 2019 (I)

Existe en Gran Canaria una irreprimible tentación de escalar y caminar sus cumbres, de conocer sus cimas y todo el paisaje que las rodea. Afortunadamente ha surgido una nueva cultura, una nueva forma de ver la isla, alejada mucho del histórico turismo de sol y playa que desde hace décadas ha constituido el principal motor económico y la meta de todos los visitantes que se han acercado a la hermosa isla canaria con la intención de desconectar de la rutina y dar color a sus merecidos días de descanso.
Y como respuesta a las nuevas exigencias y tendencias de este nuevo tipo de viajeros que anhelan disfrutar de Gran Canaria de manera natural, recorriendo sus senderos y admirando sus espectaculares paisajes, nace el Gran Canaria Walking Festival, un encuentro internacional que anualmente reúne a senderistas de todo el mundo que acuden a la irresistible llamada de una isla que ofrece no sólo una naturaleza fascinante, conservada y mimada, sino también una cultura y gastronomía únicas.
Y atraído de igual manera por el magnetismo de Gran Canaria, y con la promesa de disfrutar de unos días inolvidables en una tierra que recibe con los brazos abiertos y se desvive por mostrar sus encantos a todo el que se acerca a conocerlos, nos embarcamos en una aventura que nos descubriría rincones y paisajes cautivadores y extraordinarios.

Gran Canaria Natural and Active, especialista en alojamientos rurales y responsable de organizar el evento, se había encargado de prepararnos un coche que recogimos en el aeropuerto para trasladarnos hasta Agaete, donde pasaríamos nuestras primeras noches en la isla, concretamente en el espectacular y encantador  Hotel Rural Las Longueras, un alojamiento histórico que desde el primer momento nos cautivó por su arquitectura, su personal y el paraje único en el que se encuentra.




Lo que en su día fue una pequeña casa rural, en los terrenos de un fértil valle a los pies de las cumbres de Tamadaba, creció, gracias a los esfuerzos de la familia Manrique de Lara hasta convertirse en la espléndida mansión colonial que hoy podemos admirar y disfrutar.





Detallista y con un gusto exquisito, la familia supo dotar al complejo de todos los adelantos que a lo largo de los años se hacían necesarios para mantener viva y actual la impresionante hacienda y sus terrenos. Junto con estas mejoras, la estrecha amistad de los Manrique de Lara con los artistas más vanguardistas de la época, convirtió Las Longueras en foco e imán cultural de la isla. Cabe decir que en sus terrenos se llegaron a rodar películas como " Sombras de Papel" de Domingo Doreste o "La Umbría" del artista grancanario, natural de Agaete, Pepe Dámaso. Este ilustre creador nos regala también unas espectaculares pinturas que adornan las estancias comunes de la casa y que fueron directamente inspiradas por su arquitectura única de arcos ojivales, que aparecen en sus ventanas y pasillos.

El edificio es de una elegancia única, con ese sabor inglés que tanto gustaba a finales del siglo XIX, debido a la enorme colonia británica que se instaló sobre todo en las islas mayores.






La paz y la tranquilidad del lugar invitan al descanso, a la lectura o simplemente a la meditación y disfrute del paisaje de la finca.


Desde finales del siglo XX, la mansión se ha convertido, afortunadamente para los que la visitamos, en un magnífico hotel rural con un encanto difícil de encontrar en Canarias.


Nuestra habitación se convirtió rápidamente en nuestro hogar, ya que aún conservando el sabor antiguo que sólo el mobiliario noble y conservado puede darle, tiene todas las comodidades que requiere cualquier viajero moderno.



Detalles exquisitos como fruta de la finca, amenities ecológicas y de perfume fragante, una enorme y cómoda cama y un baño amplio y luminoso, son el sello distintivo del excelente servicio del establecimiento.
Mención aparte merece su personal, profesional, amable, pendiente de cualquier detalle que podamos necesitar, siempre sonriente y dispuesto a ayudar. Fue un auténtico placer conocer a su directora, Lourdes Pérez,  que siempre se encargó de que estuviéramos cómodos y bien atendidos, disfrutar de los exquisitos platos de Beni, la magnífica cocinera a la que quiero robar su receta del caldo de pescado, y como no, agradecer a Adrián y Luis su recibimiento y amabilidad que son valores preciosos hoy en día.

Así que después de una maravillosa cena...


nos fuimos a descansar, ya que al día siguiente teníamos la primera jornada del Gran Canaria Walking Festival.

Primera ruta "El rincón de las Palmeras".
Los benditos vientos alisios, los que regalan humedad y frescura a nuestros montes canarios, fueron en esta primera jornada los que hicieron que una densa bruma nos acompañara los primeros momentos de una ruta que partía desde el Pico de la Gorra.

A lo largo de los casi 11 kilómetros y cuatro horas y media de esta magnífica ruta en descenso, tendríamos un primer contacto con los famosos microclimas grancanarios, pasando de una mañana fresca y húmeda a un sol radiante y una temperatura de lo más agradable. Por el camino pudimos comprobar lo afortunados que somos los canarios al tener unos pinos endémicos que se recuperan con una facilidad increíble de los incendios y sequías.

Según íbamos bajando en altitud, los hermosos pinares quedaban atrás, para dar paso a los espectaculares paisajes de la cumbre.


Al llegar al collado de Vueltas de Adeje, comenzamos a descender de manera más pronunciada, tomando un camino empedrado en zig zag que nos llevaría por territorio de pastores y ganado. Es interesante citar el hecho de que el sendero se usaba desde tiempos inmemorables para trasladar a ovejas y cabras desde las poblaciones de las zonas bajas hasta las cumbres, donde abundaba un pasto fresco y jugoso con el que alimentar a los animales.

El sendero no paraba de ofrecernos rincones curiosos y sorprendentes.



El fabuloso equipo del Gran Canaria Walking Festival, cuenta con un grupo de profesionales del senderismo, con una perfecta formación en cuanto a protección y conciencia ecológica, que nos guiaron a lo largo de las rutas, teniendo especial cuidado en que ninguno de los participantes pudiera sufrir ningún percance y siempre dentro de los límites de seguridad establecidos por la organización. Debo decir que su actuación fue impecable e insuperable en todo momento. 
Según descendíamos aparecían ante nosotros las primeras casas que anunciaban la llegada a la meta, en Santa Lucía de Tirajana, que es uno de los núcleos de población asentados en la llamada Caldera de las Tirajanas, un valle que abarca 35 kilómetros cuadrados, pletóricos de vegetación y campos de cultivo.



Al llegar al pueblo, nos dirigimos por sus limpias y cuidadas callejuelas hasta las Casas Rurales El Olivar.
Este fabuloso conjunto de casas de arquitectura canaria, destaca no sólo por su peculiar localización, en el centro de Santa Lucía, sino también por su excelente conservación y el uso de la resistente madera de tea y sus techos de troncos de palmera, algo poco usual en Canarias.

El precioso conjunto consta de cuatro viviendas completas en las que pueden alojarse hasta tres personas, con acceso a una estupenda piscina que nos asegura horas de tranquilidad, paz y sosiego.


Aparte, se encuentra muy cerca de tiendas y comercios, y es un lugar perfecto como punto de partida para actividades de naturaleza como las que ofrece Gran Canaria Natural and Active.
Como colofón a nuestra jornada, disfrutamos de una degustación de exquisitos quesos de la zona...

y varias muestras de la excelente gastronomía de la isla, como esta sabrosa "ropa vieja".

Y de esta manera despedimos una primera jornada que nos hizo desear que llegara el siguiente día y la siguiente ruta, que les prometo que nos dejó sorprendidos y encantados por la belleza que iba a desplegar ante nuestros ojos.