sábado, 9 de junio de 2012

Leyendas de Praga ( I )

Bueno, pues llega el momento de recordar esta maravillosa escapada a la Ciudad de las Mil Torres, recordándola con nostalgia...
Despues de un madrugador Tenerife- Madrid, y tras unas horas ( muy breves) de espera en Barajas emprendimos nuestra aventura en este avión de la compañía Czech, que nos dejó en Praga, tras dos horas y media de vuelo.

 Lo primero que hicimos tras recoger las maletas y reconocer a Assumpta Serna entre los pasajeros del avión, fue cambiar dinero y comprar la Praga Card, utilísima y mega amortizada a lo largo del viaje. La hay para un día, dos o tres.
 Escogimos la de tres para utilizarla de miércoles a viernes.
 El precio fue 980 coronas, unos 42 euros.
Seguidamente a comprar rápido el billete de autobus. Según había leido en foros y guías, hay que comprar un billete de 26 coronas por persona válido para todos los transportes durante 75 minutos, más medio billete de 13 ....para la maleta!!!
 En fín, compramos los billetes y corriendo a la parada de autobus porque ya venía el 119 que es el bus del aeropuerto. Subimos por delante, craso error!!! Hay que entrar por detras porque las maletas no caben por el pasillo y validar los billetes como en Italia. Conseguimos un sitio y casualmente había una señora argentina que vivía alli y que amablemente nos explicó que NADIE compra el medio billete.. , pagamos por novatos!! Bueno, que más dá me siento más seguro así, por si el revisor...
 La señora también nos dijo que debíamos parar donde ella bajara y tomar un metro hasta el hotel, por lo que bajamos en Dejvickjá y siguiendo la linea verde cambiamos en Mustek para tomar la roja hasta Florenc, final de nuestro viaje. Bajamos y justo enfrente encontramos el hotel.
Se trata de un establecimiento de reciente construcción en el barrio de Karlin, en Praga. Sin estar en pleno centro histórico ofrece todas las comodidades y evita las incomodidades de un hotel mejor localizado en pleno bullicio turista.
 El hotel ofrece la posibilidad de acercarnos a pie al centro en sólo 15 minutos por una amplia y animada avenida o elegir el cómodo y moderno metro con sólo cruzar la calle, en la estación Florenc. Aparte, la sensación de hipercomunicado la completa una estación de autobuses para moverse por todo el país, que se encuentra detrás de la estación de metro y la Estación Central de trenes a 10 minutos a pie del hotel.
 Para cualquier necesidad, un supermercado enorme y con buenos precios nos espera cruzando las vias del tranvía que también tiene parada frente al hotel. Del propio establecimiento hablan las fotos: diseño, luz por todas partes, limpieza, buen atendimiento ( se esfuerzan por hablar español), desayuno bastante completo con mucha fruta, bolleria y panes, cereales, embutidos, mermeladas y jugos, habitaciones muy amplias y luminosas y todo lo que se pueda desear para una visita a la maravillosa Praga.













 Como era temprano, aunque de noche, decidimos dar un paseo de pre-calentamiento turístico, así que nos echamos a la calle bien abrigados y al centro!! Por el camino paramos, por curiosidad , en el Centro Comercial Palladium, que tiene cinco pisos con 180 tiendas y 20 restaurantes temáticos ( hindú, libanés, nórdico) aparte de un gigantesco y un poco hortera casino temático también el Cleopatra Palace.



 En la misma Palza de la República encontramos el impresionante Hotel King's Court. El Kings Court es un nuevo hotel de 5 estrellas que goza de una ubicación céntrica y apacible, al lado de la elegante calle comercial Na Prikope. Alberga el reconocido Zen Asian Spa.






 Nuestros ojos seguían viendo maravillas, como la Casa Consistorial u Obcenski Dum, auténtico orgasmo Secese ( el equivalente checo al Art Nouveau) donde los haya. Aunque volveremos más adelante, decir que es un espacio multifunción, con restaurante, cafetería, salas de baile para celebraciones especiales....




 Unida a ella por un puentecillo, encontramos la Torre de la Pólvora, antigua puerta de entrada a la antigua Praga fortificada, a la que también volveremos.






 Seguimos hasta llegar a la teatral plaza de la Ciudad Vieja o Staromestske Namesti, escenario como todas las plazas mayores de tantos y tantos hechos históricos y a la que tambien regresaremos.
 El Reloj Astronómico, lleno de leyendas, más que apóstoles....



 Nos acercamos al Puente Carlos y admiramos un poco de lo que nos ofrecía, y por supuesto el Castillo. Después de esto a dormir, porque el frío amnenazaba nuestra integridad. BRRRRRRR
 Un megadesayuno tempranero y a la calle!!! Que nervios, cuantas cosas para descubrir. Afortunadamente nuestro hotel está muy cerca del centro histórico y podemos acceder a todo con facilidad, así que entramos en la Ciudad Vieja por la calle Tynem Celetná.
 Donde se sitúa este edificio cubista que ahora es museo, tienda y cafeteria con el estilo puro de este movimiento artístico. Curiosamente en su esquina tiene una imagen de una virgen negra, por lo que también es conocido por ese nombre.



 En esta misma calle encontramos un palacio Barroco que hoy es sede de una de las facultades de la Universidad de Praga y que en su bajo acoge un restaurante italiano llamado Pasta Fresca muy frecuentado por los estudiantes por sus precios más que razonables. Es uno de esos sitios que dices: " Tenemos que venir" pero al final nunca vas...






 Y seguimos paseando por la calle. Una gozada porque a esa hora había poca gente y un sol radiante...
 Ya se vislumbraban las torres de la Igesia de Nuestra Señora de Týn...
 Y la primera imagen a la izquierda, al entrar a la plaza,es la maravillosa casa Storch, con una pintura del siglo XIX de San Wenceslao a caballo, obra de Mikulás Ales. Se trata de un edificio neorrenacentista conocido también como el de la Virgen de la Piedra.



Primera imagen del Ayntamiento de la Ciudad Vieja y la Iglesia de San Nicolás.



 El Ayuntamiento que me encantó..



 Iglesia de San Nicolás.
 Nuestra Señora de Týn.
 Detalle de la efigie en oro macizo de la Virgen.


La torre del Ayuntamiento de la Ciudad Vieja fue dotado de un reloj en 1410 por el maestro relojero Mikulás de Kadane, que fue perfeccionado en 1490 por un tal Maestro Hanus, quien lo convirtió en la maravilla mecánica que es.
 Se dice que posteriormente Hanus fue cegado para que no pudiera reproducir su obra, y como venganza, el maestro se introdujo en el reloj y lo inutilizó. Pero los documentos dan a entender que siguió con su profesión y en perfectas condiciones, aunque aparentemente el reloj noi funcionó bien hasta su reparación, hacia 1570.

Cuatro figuras junto al reloj representan las inquietudes cívicas más profundas en los praguenses del s. XV, la Vanidad ( con un espejo), la Avaricia ( con su saco de dinero; fue un prestamista judio hasta después de la Segunda Guerra Mundial) , la Muerte, y la Invasión Pagana ( un turco). Las cuatro figuras de debajo son el Cronista, el Angel, el Astrónomo y el Filósofo.
 Cada hora la Muerte toca una campana e invierte el reloj de arena, y los doce apóstoles desfilan por las ventanas por encima del reloj. Al final, un cuervo grazna y suena la hora.
 En la cara superior, el disco que hay en medio de las partes fijas ilustra el mundo conocido entonces, con Praga en el centro. El sol dorado dibuja un círculo a través de la zona azul del día, la marrón del crepúsculo queda al Oeste, el disco negro de la noche y el amanecer en el este.

 A partir de este, se pueden ver las horas de la salida y la puesta de sol. Las lineas curvas con números árabes en negro forman parte de un " reloj astrológico de las estrellas".
 La rueda del calendario con 12 escenas estacionales, es un duplicado de otra pintada en 1866 por Josef Manes; el original está en el Museo de la Ciudad de Praga. La mayor parte de las fechas en torno a la rueda del calendario llevan escritos los nombres de los santos con que se las asocia ( el 6 de junio se honra a Jan Hus)



 La luna, con las fases dibujadas, también traza una trayectoria a través de las zonas del día y la noche, moviéndose sobre el círculo en movimiento contrario. En el círculo también se lee qué casas del zodiaco se encuentran en el sol y la luna. La manecilla con una pequeña estrella en la punta señala el tiempo sideral.
La manecilla del sol apunta a la hora, en el círculo de números romanos; arriba el XII es mediodía, y abajo, el XII es medianoche. El círculo exterior, con números góticos, señala las veinticuatro horas tradicionales, contadas desde el crepúsculo; el 24 siempre se encuentra en el lado opuesto de la hora del crepúsculo de la cara fija interior. Bueno, un poco enrollado pero precioso, verdad???
 Salimos de la Plaza de la Ciudad Vieja y nos drigimos al río por la calle Karlova, donde entre las numerosas calles decoradas de esta antigua vía, encontramos la figura art nouveau de la legendaria princessa Libussa rodeada de rosas en el número 22/24. Según una vieja leyenda, la bella y sabia princesa Libussa era quien estaba al mando de una tribu eslava occidental que habitaba en la colina de Vysehrad, junto al río Moldava al sur de la actual Praga. Sus súbditos deseaban que su jefe fuese un hombre y entonces la princesa eligió a un humilde labrador (premysl) de entre ellos como esposo y gobernante, dando así inicio a la dinastía premyslita, que gobernó en Bohemia durante unos 400 años.
Dotada de poderes especiales, la princesa en una de sus profecías predijo la gloria de Praga. Un día, mirando desde su castillo a hacia una colina al otro lado del río, tuvo una visión y dijo: "¡Veo una majestuosa ciudad, cuya gloria tocará las estrellas!" Luego instruyó a su pueblo para que fueran hasta el lugar en donde un hombre estaba tallando el umbral (prah) de su casa y les ordenó que edificaran un castillo allí, que debería llevar por nombre Praha. Y la princesa tenía razón; la ciudad creció y se desarrolló y fue conocida en el mundo entero...

O estas marionetas que anuncian la gran tradición de Praga.
 La torre del puente de la Cidad Vieja data de 1380. La decoración escultórica gótica de la fachada oriental procede del taller de Peter Parler. El martín pescador era el símbolo personal favorito de Wenceslao IV, bajo cuyo reinado se concluyó la torre.
 Carlos IV de Alemania fue emperador del Sacro Imperio Romano Germánico y a su vez, gracias a la herencia de su padre, también era conocido como Carlos I, rey de Bohemia desde 1346. Bajo su mandato Praga floreció a lo largo del siglo XIV. En 1348 fundó la Universidad de Praga, la primera de Europa Central y que lleva su nombre en la actualidad. Así la ciudad pronto se convertiría en un foco cultural e intelectual y en la tercera ciudad más grande del continente. Otras obras como la Plaza de Carlos fue obra suya, pero sin duda alguna su contribución más aclamada es el Puente de Carlos (Karlův most) sobre el río Moldava (Vtlava), uno de los símbolos de la capital checa.
 En esta parte de Europa llueve, y a veces llueve mucho, las crecidas de los ríos se hacen muy peligrosas. Y es que Praga ha sido testigo de numerosas inundaciones, una de ellas se “llevó por delante” en 1342 el puente de Judith (Juditin most) que llevaba en pie desde mediados del siglo XII. Así la ciudad necesitaba una solución, un puente más resistente que además aprovecharía para conectar con la Ciudad Pequeña (Malá Strana) donde se situaba el castillo, zona que estaba en plena expansión.
 Praga siempre ha estado estrechamente ligada a la astronomía, el popular Reloj astronómico de la ciudad que ya comentaba aquí es una muestra de ello, muchos siglos han pasado mientras la ciudad miraba a las estrellas.
 Así pues, siguiendo la tradición,Carlos IV, asesorado por los mejores astrólogos y numerólogos buscó una fecha y una hora mágicas tal vez con la intención de que no sucediese ninguna desgracia con el nuevo puente.
 Así llegaron a una sucesión que combina el orden ascendente y descendente de los números impares del 1 al 9 (“135797531″). Obteniendo así un número capicúa que gustó al rey y simbolizó el momento de colocación de la primera piedra: en el año 1357, a día 9 del mes de julio y a las 5:31 empezó la nueva obra. El número se encuentra grabado en la torre de la Ciudad Vieja.



 La construcción duró hasta principios del siglo XV. El material principal para dar al puente checo de la solidez necesaria fue arenisca de Bohemia y cuenta la leyenda que también se usaron huevos para hacer que el mortero ganara en firmeza. Cierto o no, lo que si afirman los expertos es la sorpresa de haber encontrado musgo en los bloques en los que se apoyan los pilares del puente, esto supuestamente serviría para amortiguar el peso al que la construcción es sometida.
 La primera celebración de la que fue testigo el puente antes de que fuese finalizado fue el cortejo fúnebre del propio Carlos IV en 1378. El primer nombre que tomó fue Puente de Piedra (Kamenný most), por su importancia recibió después el de Puente de Praga (Pražský most) hasta que en 1870 se reconoció hasta nuestros días como Puente de Carlos. Mide 516 m de largo que unen la Ciudad Vieja (Staré Město) y la Ciudad pequeña. Sus 10 m de ancho permitían el paso de cuatro carruajes a la vez.
 En sus inicios estaba decorado simplemente por una cruz de madera y se cobraba peaje por cruzar el puente, tarea enconmendada en un principio a la orden religiosa de los Caballeros de la Cruz con Estrella Roja, cuya plaza la encontramos a la salida del Puente en dirección la Ciudad Vieja. Allí construyeron una iglesia gótica, un monasterio y un hospital y se dedicaron principalmente a la caridad y los enfermos.
 El puente está resguardado por tres torres, una en la parte correspondiente a la Ciudad Vieja (Staremostska mostecka vez) y dos en la Ciudad Pequeña. Las otras dos torres son arquitectónicamente más simples y sin una decoración tan ostentosa. La más pequeña de las dos es de los tiempos del puente de Judith que antes comentaba y está conectada a su compañera que fue construida en el siglo XV.



 Por encima de todo lo mágico que envuelve al puente, ha sufrido mucho a lo largo de su historia. En 1432 una inundación dañó los pilares y más de medio siglo después uno de sus arcos se desplomó debido a la erosión. Aunque a veces desfigurado, el puente siempre ha sido fielmente reconstruido siguiendo el estilo original.
 Esta imagen está a la altura del puente, aunque pertenece a una casa y por la noche encienden la pequeña luz. Le da un aire entre místico y piadoso.
 En lo que se refiere a guerras, en 1621 después de la Batalla de la Montaña Blanca, una de las primeras batallas de la Guerra de los Treinta Años, la torre del puente fue usada para la exhibición de las cabezas de los rebeldes como advertencia para el resto de los checos. En la misma guerra y casi a su fin, en 1648, una batalla contra las tropas suecas para evitar el asedio a la ciudad fue en el mismo puente cuando los invasores trataban de acceder a la Ciudad Vieja.
 El primer objeto en quitar el protagonismo a la solitaria cruz mecionada más arriba fue en 1683 la estatua de Juan Nepomuceno, sin duda, una de las principales atracciones del puente.

Después de ésta, muchas más estatuas fueron añadidas hasta contar con casi una treintena y formar un auténtico museo a cielo abierto.
 No faltan los santos españoles como Francisco de Borja, Francisco Javier y Vicente Ferrer. La de Ignacio de Loyola estaba entre las estatuas hasta que el pobre fue abatido por una embestida del Moldava en 1890 cuya fuerza dañó además tres de los arcos del puente.
Años más tarde fue reemplazado por los santos eslavos Cirilo y Metodio. Cuenta la leyenda que cuando llega la noche y el puente se vacía los santos bajan para conversar.
 Casi al final del recorrido por el puente en dirección hacia el Castillo y bajando por una escalinata se llega a la isla fluvial de Kampa, una de las ocho islas sobre el rio en Praga. Casi pegada a la tierra está bañada además del Moldava por su brazo apodado Certovka, se podría traducir como Riachuelo del Diablo, Praga siempre ha estado rodeada de un aura mística, más agudizada si cabe en temas diabólicos. Este arroyo en el pasado era utilizado por las lavanderas para limpiar la ropa, contaba además de numerosos molinos que se movían con su corriente, más adelante ganó fama gracias a sus mercados de alfarería.
 Esta imagen del Niño Jesús de Praga adorna la entrada de una de las casas cercanas al puente.
 Llegados al final del puente encontramos la otra torre que lo guarda, o debería decir dos. La más baja originalmente estaba integrada en el puente de Judith, mientras que las más alta fue construida a mediados del s. XV como imitación de la torre de Stare Mesto. Esta última se abre al público como oficina de información turística y exposición de la historia del puente, aunque el día que pasamos por allí estaba cerrada por reformas.
 Y seguimos por la calle Mostecká admirando sus casitas barrocas, con sus bajos totalmente tomados por las tiendas de recuerdos para turistas.
 Malostranské Namesti, es la plaza principal de Malá Strana, y está dividida en un sector alto y otro bajo por la Iglesia de San Nicolás, punto de interés más importante del barrio. La plaza ha sido el eje de Malá Strana desde el siglo X, aunque perdió ( increible este dato!!!) parte de su caracter cuando Karmelitská se amplió a comienzos del siglo XX, y más aún ( increible este dato!!) cuando se abrió el primer Starbucks de Praga en 2008. Actualmente es una mezcla de edificios oficiales y restaurantes para turistas, con una linea de tranvía que la cruza por el medio de su lado inferior.
 El Parlamento checo.
 Me encantó subir por Thunovská, porque estaba totalmente solitaria y además estaban muchas de las embajadas, como esta de Inglaterra señalada por el busto de Churchill.
 Es costumbre en muchas de las casas de Praga, como iremos viendo, colocar en su esquina un objeto o animal que la distinga de los demas y sirviera de referencia a los visitantes, sobre todo porque antes no estab muy claro eso de los números en las calles. Esta por ejemplo se distingue por un cascabel dorado.
 También encontramos esta antigua taberna.
 Que manera de disfrutar la soledad....
 Y ya empezamos a subir por las escaleras al castillo, Zameké Schody.
 Y llegamos al castillo...
 Despúés de recobrar el ritmo respiratorio, disfrutamos un poco del paisaje..
 El Castillo de Praga o Hrad para los checos, es la atracción más popular de la ciudad. Según el libro Guiness de los records, se trata del castillo antiguo más grande del mundo; tiene 570 metros de largo, una media de 128 de ancho y una superficie total que supera a siete campos de futbol.
 Su historia comienza en el siglo IX, cuando el príncipe Borivoj fundó un asentamiento fortificado. Este se extendió sin orden ni concierto a medida que los gobernantes realizaban añadidos, creando una ecléctica mezcla de estilos arquitectónicos. Siempre ha sido la sede de los gobernantes checos, así como la residencia oficial del jefe de Estado, aunque el primer presidente de la República Checa, Vaclav Havel, decidió quedarse en su casa.
 El castillo ha sufrido cuatro grandes reconstrucciones, la primera por el príncipe Sobeslav en el siglo XII, y la última, de corte clásico, durante el reinado de la emperatriz María Teresa. En la década de 1920, el presidente Masaryk contrató un arquitecto esloveno, Joze Plecnik para una renovación; estos cambios aportaron al castillo algunos de sus rasgos más memorables, además de dar al complejo un enfoque más turístico.
 El primer patio queda más allá de la entrada principal, flanqueada por las enormes estatuas barrocas de los titanes luchando que dejan pequeños a los guardianes del castillo apostados a sus pies.
 En este edificio de acceso se encuentra el salón Plecnik, parte de la restauración del castillo de la década de 1920, como las astas puntiagudas de este primer patio, acometida por el esloveno Joze Plecnik.
 A través de la Puerta de Matías se accede al segundo patio, con una fuente barroca en el centro y un pozo del siglo XVII con una bella celosía renacentista.
 La capilla de la Santa Cruz, de 1763, antiguamente la sacristía de la Catedral de San Vito.
 Este añadido Art Nouveau, no tengo por donde cogerlo. Lástima.
 Después de la caída del comunismo de 1989, el entonces presidente Vaclav Havel, encargó a su viejo amigo Theodor Pistek, el diseñador de vestuario de Amadeus, que reemplazara los uniformes caqui por otros de color celeste, que se remontan a tiempos del ejército de la Primera República Checa. El cambio de guardia se hace cada hora en punto, siendo el más largo y llamativo a las 12.00.
 A primera vista, la fachada occidental de la catedral, que se alza majestuosa frente la entrada al tercer patio, luce un esplendor inequívocamente gótico, pese a que la triple entrada se remonta sólo a 1953 y es uno de sus elementos más recientes.
 El emperador Carlos IV colocó la primera piedra de la catedral en 1344, en el lugar de una rotonda románica del siglo X, construida por el duque Wenceslao.
 El emperador contrató primero al arquitecto Matías de Arras, que empezó a trabajar en 1344 en el coro gótico francés y falleció ocho años más tarde.
 Su sucesor, el alemán Peter Parler- curtido ya en la catedral de Colonia-completó así toda la parte este del templo en un estilo gótico tardío antes de morir en 1399.
 En los siglos venideros se añadieron toda suerte de detalles renacentistas y barrocos, pero hubo que esperar hasta 1861, durante el Resurgimiento Nacional Checo, para que se encauzara su finalización.
 Todo lo que hay entre la puerta oeste y el crucero es de finales del siglo XIX y principios del XX. La catedral se consagró en 1929.

A primera vista, la fachada occidental de la catedral, que se alza majestuosa frente la entrada al tercer patio, luce un esplendor inequívocamente gótico, pese a que la triple entrada se remonta sólo a 1953 y es uno de sus elementos más recientes.


El emperador Carlos IV colocó la primera piedra de la catedral en 1344, en el lugar de una rotonda románica del siglo X, construida por el duque Wenceslao.


El emperador contrató primero al arquitecto Matías de Arras, que empezó a trabajar en 1344 en el coro gótico francés y falleció ocho años más tarde.


Su sucesor, el alemán Peter Parler- curtido ya en la catedral de Colonia-completó así toda la parte este del templo en un estilo gótico tardío antes de morir en 1399.


En los siglos venideros se añadieron toda suerte de detalles renacentistas y barrocos, pero hubo que esperar hasta 1861, durante el Resurgimiento Nacional Checo, para que se encauzara su finalización.


Todo lo que hay entre la puerta oeste y el crucero es de finales del siglo XIX y principios del XX. La catedral se consagró en 1929.


Existen muchas leyendas relacionadas con la catedral. Una de ellas dice que nadie puede robar las campanas porque, quién lo intente, morirá. Otra de estas leyendas dice que las campanas pueden cambiar de sonido de acuerdo al estado de ánimo del pueblo checo.
 Después de la Batalla de la Montaña Blanca, en 1620, que fue la primera batalla de la guerra de treinta años, las campanas sonaron tan tristemente que todos los checos supieron que muchos de sus conciudadanos habían muerto.
 Por último, otra de estas leyenda afirma que, cuando Carlos IV se estaba muriendo, las campanas empezaron a sonar por sí mismas con el fin de alertar al resto de campanarios de todo el país.
 El campanario de la Catedral de San Vito se impone en la fachada sur junto al Portal Dorado, que fuera por mucho tiempo la entrada principal de la catedral. Con sus 96 metros de altura, la torre proporciona muy buenas vistas de la ciudad y los alrededores cuando es abierta al público, en épocas de buen tiempo.

Sólo una vez en su historia la torre fue seriamente dañada; fue durante el Gran incendio de Praga en 1541, cuando se quemaron los soportes de las campanas y todo se derrumbó.
 Otra leyenda dice que un profeta vaticinó al rey Wenceslao IV que moriría frente al campanario. El rey se asustó mucho con esa predicción y ordenó destruir la torre. Cuando el primer piso habría sido arrasado, corrían en Praga los rumores acerca de la inminencia de los movimientos protestantes husitas. El rey estaba tan enojado por aquellas noticias que sufrió un ataque junto a la torre... y murió poco después.
 Tal vez la más romántica de las historias acerca del campanario es la que cuenta su construcción. La campana más grande del país, llamada Zikmund (Segismundo), se encuentra en la torre de la Catedral de San Vito. Fue realizada por Tomas Jaros en 1548, quien vivió y trabajó en la Torre de la Pólvora o Mihulka, en el mismo castillo, y está decorada con retratos de Fernando I y Anna Jagellon, su esposa. Su peso se calcula en 18 toneladas.
 Se dice que nadie sabía cómo subirían semejante campana a lo alto de la torre y que la idea provino de la propia hija del rey. Ideó un sistema de poleas muy efectivo y la campana fue colocada en su lugar, remontada con cuerdas hechas con cabellos de la princesa... Después destruyó el mecanismo y nadie pudo conocer el principio de su funcionamiento.
 A la campana Zikmund se le atribuyen también malos presagios. Se dice que cuando el corazón de la campana se rompe algo muy malo va a ocurrir en el país. La última vez que eso pasó fue en 2002, unas pocas semanas antes de las catastróficas inundaciones que afectaron a la República Checa...
 Junto a la torre se encuentra el Portal Dorado, la antigua entrada de la catedral. Sobre el portal destaca un gran mosaico veneciano de 82 metros cuadrados, realizado en las fábricas de cristal de Bohemia con la colaboración de artistas italianos, que representa el Juicio Final.
 Un paseo alrededor de la catedral antes de entrar...







Dentro, la luz natural se filtra a través de los bellos vitrales de colores de eminentes artistas checos de comienzos del siglo XX.
 Leopoldo II fue coronado rey de Bohemia en esta catedral en septiembre de 1791. Mozart compuso una ópera, La Clemenza di Tito, para conmemorar el hecho.





 Hasta aquí llegaba la visita gratuita, a partir de este punto, que es donde se localiza lo realmente interesante, hay que pagar un pequeño suplemento que llevábamos incluido en la Praga Card.
Es ESENCIAL disfrutar de la vidriera de Alfons Mucha, artista Art Nouveau por excelencia, sobre la tercera capilla del lado norte, a la izquierda de la entrada, que ilustra la vida de los santos Cirilo y Metodio, realizada en 1909.








 Aquí está la segunda sorpresa de la visita, una maravillosa escalera neogótica que me encantó, aunque en el blasón de piedra está labrada la fecha de 1929. Pensaba que era más antigua....Cosas de Praga y del Síndrome de Stendhal.
 Crucufixión de madera de Frantisek Bilek.
 Y seguimos paseando...
 En el ala norte del crucero, debajo del órgano barroco hay tres puertas de madera tallada con relieves de santos de Bohemia, incluido el de San Vito en un caldero de aceite hirviendo. La puerta de la izquierda muestra el martirio de San Wenceslao, quien, con una rodilla en el suelo, se agarra al picaporte con cabeza de león de una puerta mientras su traicionero hermano Boleslao pretende clavarle una espada por la espalda. Tenga uno hermanos para esto...



 Las capillas del deambulatorio.



 En el centro se halla el ornamentado Mausoleo Real (1571-1589) con las frías efigies de marmol de Fernando I , su esposa Anna Jagellonská y su hijo Maximiliano II.
 San Miguel y el demonio.
 Varios rincones de la catedral...



 Seguimos el paseo....




 Al dar la vuelta por el deambulatorio se pasa por la tumba de San Vito, santo patrón de Bohemia y también de los actores, comediantes y bailarines, y, al parecer, protector de los relámpagos, las mordeduras de perro y el sueño excesivo ( sueño excesivo???). Los báculos de latón en el suelo señalan las tumbas de los obispos.




 San Juan Nepomuceno o Juan de Nepomuk (Jan Nepomucký en checo) (c. 1340 – 20 de marzo de 1393) es el santo patrón de Bohemia. Según la leyenda, el santo era el confesor de la reina de Bohemia y se negó a romper el voto de secreto de confesión. Juan Nepomuceno fue el primer santo en recibir martirio por guardar el secreto de confesión, es el protector contra las calumnias, y debido a la forma de su muerte, protector frente a las inundaciones. Con el tiempo, el Vaticano declaró en 1961 que esta creencia tradicional era infundada.
 El punto inicial en la leyenda es la persona de Juan de Pomuk (Jan z Pomuk en checo), un pequeño pueblo con mercado de Bohemia que posteriormente fue rebautizado como Nepomuk, y que pertenecía a una abadía cisterciense cercana. Juan nació sobre el año 1340 y estudió en la Universidad de Praga, para seguir después un curso de derecho canónico en la Universidad de Padua en el norte de Italia. En 1380 fue párroco en Praga y en 1393 fue nombrado vicario general de Juan de Jenštejn, arzobispo de Praga entre 1378 y 1396.
 El nuevo vicario general no disfrutó de una buena reputación entre sus contemporáneos; era rico, poseía casas, y prestaba dinero a nobles y sacerdotes. El 20 de marzo de ese mismo año fue arrojado al río Moldava desde el Puente Carlos de Praga a petición del rey de Bohemia Wenceslao de Luxemburgo.
 El motivo era antiguo, y solución fue la tradicional si lo comparamos con las Defenestraciones de Praga. El motivo era el nombramiento de un nuevo abad para la rica y poderosa abadía benedictina de Kladruby, debido a que su abad era un magnate territorial cuyos recursos eran cruciales para el rey Wenceslao en sus luchas con los nobles. Wenceslao apoyaba al papa de Aviñón, mientras que el arzobispo apoyaba al de Roma.
 Cuando el moviendo reformista husita, denunciado como herejía, dividió Bohemia, el arzobispo Juan representó hábilmente la facción conservadora e incluso reaccionaria a cualquier cambio radical en la sociedad. Juan Nepomuceno confirmó al candidato del arzobispo para el puesto de abad de Kladruby contrariamente a los deseos del monarca, por lo que fue arrojado por el Puente Carlos por orden del monarca el 20 de marzo de 1393.
 Juan Nepomuceno es considerado por la Iglesia Católica como un mártir de la causa de la inmunidad del clero, por los nacionalistas románticos como un mártir checo frente a la interferencia imperial, y por los historiadores como una víctima de una versión tardía de la Querella de las Investiduras entre el poder civil y eclesiástico. Es representado con un halo de cinco estrellas, conmemorando las estrellas sobre el Moldava la noche de su asesinato. Su tumba, un monumento barroco de plata y oro, fue diseñado por Johann Bernhard Fischer von Erlach, mide 5 metros de altura y está hecho de dos toneladas de plata trabajada.
 La conexión de Juan Nepomuceno con la inviolabilidad del secreto de confesión es parte del desarrollo y transformación de la leyenda, que pudo ser trazada en distintas etapas. El arzobispo, que marchó rápidamente a Roma tras el crimen, en sus cargos contra el rey Wenceslao, se refirió a la víctima como un mártir; en la "vita" escrita unos años más tarde ya fueron incluidos milagros.
 Los nada críticos cronistas bohemios de los siglos XIV al XVI fomentaron la fábula. Sobre mediados del siglo XV apareció por primera vez que la causa de la muerte de Juan había sido negarse a violar el voto del secreto de confesión. Dos décadas más tarde, en 1471, el decano de Praga, Paul Zidek, decía que Juan fue el confesor de la reina Juana de Baviera, esposa del rey Wenceslao IV, conocido como Wenceslao de Luxemburgo. El cronista sin escrúpulos Wenceslao Hayek, el "Livio bohemio", dijo en 1541 (probablemente debido a la falta de cuidado en el uso de sus fuentes) que fueron dos los Juanes Nepomucenos arrojados al río; el primero como confesor, y el segundo por la confirmación del abad.
 La leyenda está especialmente en deuda con el historiógrafo jesuita Boleslao Balbín (Boleslaus Balbinus), el "Plinio de Bohemia", por su contribución al desarrollo de ésta. Boleslao escribió la "Vita beatae Joannis Nepomuceno martyris", que fue publicada en Praga en 1670. Boleslao creía que Juan Nepomuceno era un patriota, e incluso llegó a falsificar datos para honrar al santo. Aunque el cabildo metropolitano de Praga no aceptó la biografía dedicada al santo, "ya que está desprovista de fundamento histórico y es errónea, un torpe trabajo de retórica mitológica", Balbín se salió con la suya. En 1683 el Puente Carlos fue adornado con una estatua del santo que ha tenido numerosas sucesiones; en 1708 se le dedicó la primera iglesia en Hradec Králové; y la famosa Iglesia de Peregrinaje de San Juan de Nepomuk fue fundada en 1719 en Žďár nad Sázavou y que forma parte de la lista del Patrimonio de la Humanidad de la Unesco.
 Entre tanto, a pesar de la objeción de los jesuitas, se inauguró el proceso que acabó con su canonización. Fue beatificado el 31 de mayo de 1721, y el 19 de marzo de 1729 fue canonizado por el papa Benedicto XIII. Las actas del proceso, de 500 páginas, y que costó más de 180.000 coronas, distinguían dos Juanes Nepomucenos y autorizaban el culto del que fue arrojado en 1393 como un mártir del voto del secreto de confesión.
 Se ha sugerido que la leyenda de Juan Nepomuceno está basada en la mezcla de Wenceslao Hayek entre el Jan que fue ahogado en 1393, y el Jan Hus que fue quemado en 1415. Sin embargo, cuando los jesuitas llegaron a Praga, el culto a Juan Nepomuceno se había generalizado; la idea de la canonización se originó no en oposición a los husitas, sino contra los protestantes como un arma de la contrarreforma –aunque su culto también deseaba contrarrestar la figura de Jan Hus. La imagen que se fue fraguando del santo reflejaba la historia religiosa de Bohemia. Aunque la mayor parte de la historia del asesinato del vicario en 1393 por motivos de la elección del abad es cierta, Roma, haciendo uso de una biografía falsificada, canonizó un hombre cuyo rol cultural ha llegado a ser modificado.
 Este santo es venerado sobre todo en la zona de Europa Central y Oriental, sobre todo la República Checa, Italia, Alemania, Lituania y Polonia. Es patrono de muchos lugares y municipios como el Municipio de San Juan Nepomuceno de Caazapá, Paraguay y el Michelena en Venezuela. Desde 1758 es patrón del Cuerpo de Infantería de Marina de España.

 Este panel de madera muestra la construcción de la catedral.


 Esta es una de las recien restauradas campanas, expuesta antes de ser colocada.
 La inicial de San Wenceslao está por todas partes...
 Capilla del Santo Crucifijo.



 Otra imagen del Mausoleo Real


 Bueno sigamos y vamos a salir de la catedral ya, pero antes visitemos la Capilla de San Wenceslao.

Obra de Parler, es la capilla más grande y bonita de las adyacentes a la catedral.
 Sus muros están decorados con paneles dorados e incrustraciones de piedras semipreciosas.
 Las pinturas de los muros, de principios del siglo XVI, muestran escenas del santo patrón checo, y otros frescos más antiguos presentan pasajes de la vida de Cristo.
 En el lado sur de la capilla hay una puerta pequeña, cerrada con siete llaves, que esconde una escalera que lleva a la cámara de la Coronación, por encima de la Puerta Dorada, donde se guardan las joyas de la Corona de Bohemia aunque se pueden ver réplicas en el castillo.
 Y vamos saliendo de la Catedral




 A la derecha de la Puerta Dorada encontramos el Antiguo Palacio Real. Es una de las secciones más antiguas del castillo, pues data de 1135. Originalmente sólo lo usaban las princesas checas, pero entre los siglos XIII y XVI fue ocupado por el mismo rey.
 En su centro se encuentra el Salón Ladislao, célebre por su bello techo avobedado gótico tardío( 1493-1502), diseñado por Benedikt Rejt. A pesar de sus aproximadamente quinientos años, las líneas fluidas y entrelazadas de la bóveda son casi Art Nouveau, en fuerte contraste con las rectilíneas ventanas renacentistas. El enorme salón acogía banquetes, consejos y coronaciones, además de las justas y torneos a cubierto. Posteriormente todos los presidentes de la República han prestado juramento en esta estancia.
 Por el este del salón Ladislao se accede a un balcón desde donde se domina la Capilla de Todos los Santos, edificada por Peter Parler para Carlos IV. Tras el incendio de 1541, su bóveda tuvo que ser reconstruida y se redecoró e estilo barroco.
 Pongo unas fotos variadas del castillo, ya que la mayoría de ellas las tuve que hacer a escondidas porque estaba prohibidísimo el uso de cámaras.


 Salimos del Palacio Real y encontramos la soleada Plaza de San Jorge, donde tomamos un capuchino y descansamos un poco.


La llamativa fachada de ladrillo rojo que domina la plaza es del barroco temprano y oculta la iglesia románica mejor conservada del país, la basílica del San Jorge, construida en el siglo X por Bratislao I ( padre de San Wenceslao).
 Lo que se ve ahora es basicamente el resultado de las restauraciones realizadas entre 1887 y 1908.
 La austeridad de la nave contrasta con la doble escalera barroca que conduce al ábside, con fragmentos de frescos del siglo XII.

 Frente a la escalera se encuentran las tumbas del príncipe Boleslao II y el príncipe Bratislao I .



 El arco bajo las escaleras permite obtener una ligera visión de la cripta del siglo XII; los reyes Premyslidas están enterrados aquí y en la nave.



 La iglesia original fue fundada por el príncipe Vratislav en el año 920 y convertida en convento de mojas benedictinas medio siglo después, siendo éste el convento más antiguo de Bohemia. El gran incendio de 1142 acabó con él como con tantos otros monumentos de la ciudad. La posterior reconstrucción dio el aspecto barroco actual al conjunto.

 Se dice que la creación del convento fue una idea del príncipe Boleslav II, que a los 12 años convenció a su hermana Mlada de ir a Roma y obtener el permiso para la fundación. Mlada consiguió la autorización y se convirtió en la primera abadesa del convento, que gozaba de un gran prestigio en el país, adonde los nobles enviaban a sus niñas para que recibieran la mejor educación. Las futuras abadesas pertenecieron también a familias nobles y junto al Arzobispo de Praga podían coronar a las reinas bohemias.
Hacia el siglo XIII la basílica fue ampliada con un nuevo pórtico al oeste y se anexó la Capilla de Santa Ludmila. La bonita fachada que vemos hoy data de comienzos del barroco en Praga (1671-1691). Mucho después, ya en el siglo XVIII, fue agregada la Capilla de San Juan Nepomuceno.

 El convento funcionó como tal hasta que las tropas de José II ocuparon el castillo en 1782 y lo transformaron en barraca militar. Fueron necesarios grandes trabajos de reconstrucción para devolverle su aspecto original. Las últimas obras realizadas al conjunto datan de 1969 a 1975, cuando fue acondicionado para instalar la Exposición de Arte Bohemio Antiguo de la Galería Nacional. Los más bellos trabajos del arte gótico bohemio, de los tiempos de Rodolfo II y del barroco son exhibidos en los interiores del convento.

 Salimos de la Iglesia y nos dirigimos al este del recinto del castillo por la calle Jorge.
 Pasamos por la torre del Palacio del Burgrave, donde se encuentra el segundo museo del juguete más grnade del mundo. Su colección es fabulosa, con piezas que se remontan a la antigua Grecia, aunque nada se puede tocar. La muestra abarca desde trenes en miniatura y ositos de peluche hasta muñecas victorianas, Action Men y la colección por excelencia, las Barbies.



 Seguimos caminando hasta llegar a los jardines sobre las murallas desde donde tenemos estas maravillosas vistas de la ciudad.



 Como último punto de interés en el recinto del castillo teníamos pendiente la Torre de la Pólvora.

 Al norte de la catedral, un pasadizo lleva hasta la torre Mihulka, construida a finales del siglo XV como parte de las defensas del castillo.
 Más tarde se convirtió en el taller del fundidor de campanas y cañones Tomás Jarós, responsable de las campanas de la catedral.
 Los alquimistas empleados por Rodolfo II también trabajaron aquí.
 Hoy alberga una exposición sobre la historia militar checa.

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