lunes, 1 de julio de 2013

Leyendas de Praga ( I )

Bueno, pues llega el momento de recordar esta maravillosa escapada a la Ciudad de las Mil Torres, recordándola con nostalgia...
Despues de un madrugador Tenerife- Madrid, y tras unas horas ( muy breves) de espera en Barajas emprendimos nuestra aventura en este avión de la compañía Czech, que nos dejó en Praga, tras dos horas y media de vuelo.

 Lo primero que hicimos tras recoger las maletas y reconocer a Assumpta Serna entre los pasajeros del avión, fue cambiar dinero y comprar la Praga Card, utilísima y mega amortizada a lo largo del viaje. La hay para un día, dos o tres.


Escogimos la de tres para utilizarla de miércoles a viernes.
 El precio fue 980 coronas, unos 42 euros.
Seguidamente a comprar rápido el billete de autobús. Según había leído en foros y guías, hay que comprar un billete de 26 coronas por persona válido para todos los transportes durante 75 minutos, más medio billete de 13 ....para la maleta!!!
 En fin, compramos los billetes y corriendo a la parada de autobús porque ya venía el 119 que es el bus del aeropuerto. Subimos por delante, craso error!!! Hay que entrar por detrás porque las maletas no caben por el pasillo y validar los billetes como en Italia. Conseguimos un sitio y casualmente había una señora argentina que vivía allí y que amablemente nos explicó que NADIE compra el medio billete.. ; pagamos por novatos!! Bueno, que más da me siento más seguro así, por si el revisor...
 La señora también nos dijo que debíamos parar donde ella bajara y tomar un metro hasta el hotel, por lo que bajamos en Dejvickjá y siguiendo la linea verde cambiamos en Mustek para tomar la roja hasta Florenc, final de nuestro viaje. Bajamos y justo enfrente encontramos el hotel.
Se trata de un establecimiento de reciente construcción en el barrio de Karlin, en Praga. Sin estar en pleno centro histórico ofrece todas las comodidades y evita las incomodidades de un hotel mejor localizado en pleno bullicio turista.



 El hotel ofrece la posibilidad de acercarnos a pie al centro en sólo 15 minutos por una amplia y animada avenida o elegir el cómodo y moderno metro con sólo cruzar la calle, en la estación Florenc. Aparte, la sensación de hipercomunicado la completa una estación de autobuses para moverse por todo el país, que se encuentra detrás de la estación de metro y la Estación Central de trenes a 10 minutos a pie del hotel.



 Para cualquier necesidad, un supermercado enorme y con buenos precios nos espera cruzando las vias del tranvía que también tiene parada frente al hotel. Del propio establecimiento hablan las fotos: diseño, luz por todas partes, limpieza, buen atendimiento ( se esfuerzan por hablar español), desayuno bastante completo con mucha fruta, bolleria y panes, cereales, embutidos, mermeladas y jugos, habitaciones muy amplias y luminosas y todo lo que se pueda desear para una visita a la maravillosa Praga.



Como era temprano, aunque de noche, decidimos dar un paseo de pre-calentamiento turístico, así que nos echamos a la calle bien abrigados y al centro!! Por el camino paramos, por curiosidad , en el Centro Comercial Palladium, que tiene cinco pisos con 180 tiendas y 20 restaurantes temáticos ( hindú, libanés, nórdico) aparte de un gigantesco y un poco hortera casino temático también el Cleopatra Palace.




 Nos acercamos al Puente Carlos y admiramos un poco de lo que nos ofrecía, y por supuesto el Castillo. Después de esto a dormir, porque el frío amenazaba nuestra integridad. BRRRRRRR



Un megadesayuno tempranero y a la calle!!! Que nervios, cuantas cosas para descubrir. Afortunadamente nuestro hotel está muy cerca del centro histórico y podemos acceder a todo con facilidad, así que entramos en la Ciudad Vieja por la calle Tynem Celetná.




Donde se sitúa este edificio cubista que ahora es museo, tienda y cafetería con el estilo puro de este movimiento artístico. Curiosamente en su esquina tiene una imagen de una virgen negra, por lo que también es conocido por ese nombre.

 En esta misma calle encontramos un palacio Barroco que hoy es sede de una de las facultades de la Universidad de Praga y que en su bajo acoge un restaurante italiano llamado Pasta Fresca muy frecuentado por los estudiantes por sus precios más que razonables. Es uno de esos sitios que dices: " Tenemos que venir" pero al final nunca vas...

Y seguimos paseando por la calle. Una gozada porque a esa hora había poca gente y un sol radiante...
 Ya se vislumbraban las torres de la Iglesia de Nuestra Señora de Týn...
 Y la primera imagen a la izquierda, al entrar a la plaza,es la maravillosa casa Storch, con una pintura del siglo XIX de San Wenceslao a caballo, obra de Mikulás Ales. Se trata de un edificio neorrenacentista conocido también como el de la Virgen de la Piedra.

Primera imagen del Ayuntamiento de la Ciudad Vieja y la Iglesia de San Nicolás.

 Nuestra Señora de Týn.


La torre del Ayuntamiento de la Ciudad Vieja fue dotado de un reloj en 1410 por el maestro relojero Mikulás de Kadane, que fue perfeccionado en 1490 por un tal Maestro Hanus, quien lo convirtió en la maravilla mecánica que es.
 Se dice que posteriormente Hanus fue cegado para que no pudiera reproducir su obra, y como venganza, el maestro se introdujo en el reloj y lo inutilizó. Pero los documentos dan a entender que siguió con su profesión y en perfectas condiciones, aunque aparentemente el reloj no funcionó bien hasta su reparación, hacia 1570.


Cuatro figuras junto al reloj representan las inquietudes cívicas más profundas en los praguenses del s. XV, la Vanidad ( con un espejo), la Avaricia ( con su saco de dinero; fue un prestamista judío hasta después de la Segunda Guerra Mundial) , la Muerte, y la Invasión Pagana ( un turco). Las cuatro figuras de debajo son el Cronista, el Ángel, el Astrónomo y el Filósofo.

 Cada hora la Muerte toca una campana e invierte el reloj de arena, y los doce apóstoles desfilan por las ventanas por encima del reloj. Al final, un cuervo grazna y suena la hora.
 En la cara superior, el disco que hay en medio de las partes fijas ilustra el mundo conocido entonces, con Praga en el centro. El sol dorado dibuja un círculo a través de la zona azul del día, la marrón del crepúsculo queda al Oeste, el disco negro de la noche y el amanecer en el este.

 A partir de este, se pueden ver las horas de la salida y la puesta de sol. Las lineas curvas con números árabes en negro forman parte de un " reloj astrológico de las estrellas".
 La rueda del calendario con 12 escenas estacionales, es un duplicado de otra pintada en 1866 por Josef Manes; el original está en el Museo de la Ciudad de Praga. La mayor parte de las fechas en torno a la rueda del calendario llevan escritos los nombres de los santos con que se las asocia ( el 6 de junio se honra a Jan Hus)

Precioso, verdad???

Salimos de la Plaza de la Ciudad Vieja y nos dirigimos al río por la calle Karlova, donde entre las numerosas calles decoradas de esta antigua vía, encontramos la figura art nouveau de la legendaria princesa Libussa rodeada de rosas en el número 22/24. Según una vieja leyenda, la bella y sabia princesa Libussa era quien estaba al mando de una tribu eslava occidental que habitaba en la colina de Vysehrad, junto al río Moldava al sur de la actual Praga. Sus súbditos deseaban que su jefe fuese un hombre y entonces la princesa eligió a un humilde labrador (premysl) de entre ellos como esposo y gobernante, dando así inicio a la dinastía premyslita, que gobernó en Bohemia durante unos 400 años.


Estas marionetas anuncian la gran tradición de Praga.

 Carlos IV de Alemania fue emperador del Sacro Imperio Romano Germánico y a su vez, gracias a la herencia de su padre, también era conocido como Carlos I, rey de Bohemia desde 1346. Bajo su mandato Praga floreció a lo largo del siglo XIV. En 1348 fundó la Universidad de Praga, la primera de Europa Central y que lleva su nombre en la actualidad. Así la ciudad pronto se convertiría en un foco cultural e intelectual y en la tercera ciudad más grande del continente. Otras obras como la Plaza de Carlos fue obra suya, pero sin duda alguna su contribución más aclamada es el Puente de Carlos (Karlův most) sobre el río Moldava (Vtlava), uno de los símbolos de la capital checa.
 En esta parte de Europa llueve, y a veces llueve mucho, las crecidas de los ríos se hacen muy peligrosas. Y es que Praga ha sido testigo de numerosas inundaciones, una de ellas se “llevó por delante” en 1342 el puente de Judith (Juditin most) que llevaba en pie desde mediados del siglo XII. Así la ciudad necesitaba una solución, un puente más resistente que además aprovecharía para conectar con la Ciudad Pequeña (Malá Strana) donde se situaba el castillo, zona que estaba en plena expansión.
 Praga siempre ha estado estrechamente ligada a la astronomía, el popular Reloj astronómico de la ciudad que ya comentaba aquí es una muestra de ello, muchos siglos han pasado mientras la ciudad miraba a las estrellas.
 Así pues, siguiendo la tradición,Carlos IV, asesorado por los mejores astrólogos y numerólogos buscó una fecha y una hora mágicas tal vez con la intención de que no sucediese ninguna desgracia con el nuevo puente.
 Así llegaron a una sucesión que combina el orden ascendente y descendente de los números impares del 1 al 9 (“135797531″). Obteniendo así un número capicúa que gustó al rey y simbolizó el momento de colocación de la primera piedra: en el año 1357, a día 9 del mes de julio y a las 5:31 empezó la nueva obra. El número se encuentra grabado en la torre de la Ciudad Vieja.

 La construcción duró hasta principios del siglo XV. El material principal para dar al puente checo de la solidez necesaria fue arenisca de Bohemia y cuenta la leyenda que también se usaron huevos para hacer que el mortero ganara en firmeza. Cierto o no, lo que si afirman los expertos es la sorpresa de haber encontrado musgo en los bloques en los que se apoyan los pilares del puente, esto supuestamente serviría para amortiguar el peso al que la construcción es sometida.
 La primera celebración de la que fue testigo el puente antes de que fuese finalizado fue el cortejo fúnebre del propio Carlos IV en 1378. El primer nombre que tomó fue Puente de Piedra (Kamenný most), por su importancia recibió después el de Puente de Praga (Pražský most) hasta que en 1870 se reconoció hasta nuestros días como Puente de Carlos. Mide 516 m de largo que unen la Ciudad Vieja (Staré Město) y la Ciudad pequeña. Sus 10 m de ancho permitían el paso de cuatro carruajes a la vez.
 En sus inicios estaba decorado simplemente por una cruz de madera y se cobraba peaje por cruzar el puente, tarea encomendada en un principio a la orden religiosa de los Caballeros de la Cruz con Estrella Roja, cuya plaza la encontramos a la salida del Puente en dirección la Ciudad Vieja. Allí construyeron una iglesia gótica, un monasterio y un hospital y se dedicaron principalmente a la caridad y los enfermos.
 El puente está resguardado por tres torres, una en la parte correspondiente a la Ciudad Vieja (Staremostska mostecka vez) y dos en la Ciudad Pequeña. Las otras dos torres son arquitectónicamente más simples y sin una decoración tan ostentosa. La más pequeña de las dos es de los tiempos del puente de Judith que antes comentaba y está conectada a su compañera que fue construida en el siglo XV.

En lo que se refiere a guerras, en 1621 después de la Batalla de la Montaña Blanca, una de las primeras batallas de la Guerra de los Treinta Años, la torre del puente fue usada para la exhibición de las cabezas de los rebeldes como advertencia para el resto de los checos. En la misma guerra y casi a su fin, en 1648, una batalla contra las tropas suecas para evitar el asedio a la ciudad fue en el mismo puente cuando los invasores trataban de acceder a la Ciudad Vieja.

 Casi al final del recorrido por el puente en dirección hacia el Castillo y bajando por una escalinata se llega a la isla fluvial de Kampa, una de las ocho islas sobre el rio en Praga. Casi pegada a la tierra está bañada además del Moldava por su brazo apodado Certovka, se podría traducir como Riachuelo del Diablo, Praga siempre ha estado rodeada de un aura mística, más agudizada si cabe en temas diabólicos. Este arroyo en el pasado era utilizado por las lavanderas para limpiar la ropa, contaba además de numerosos molinos que se movían con su corriente, más adelante ganó fama gracias a sus mercados de alfarería.

 Y seguimos por la calle Mostecká admirando sus casitas barrocas, con sus bajos totalmente tomados por las tiendas de recuerdos para turistas.
 Malostranské Namesti, es la plaza principal de Malá Strana, y está dividida en un sector alto y otro bajo por la Iglesia de San Nicolás, punto de interés más importante del barrio. La plaza ha sido el eje de Malá Strana desde el siglo X, aunque perdió parte de su carácter cuando Karmelitská se amplió a comienzos del siglo XX, y más aún ( increíble este dato!!) cuando se abrió el primer Starbucks de Praga en 2008. Actualmente es una mezcla de edificios oficiales y restaurantes para turistas, con una linea de tranvía que la cruza por el medio de su lado inferior.
 El Parlamento checo.
 Me encantó subir por Thunovská, porque estaba totalmente solitaria y además estaban muchas de las embajadas, como esta de Inglaterra señalada por el busto de Churchill.
 Es costumbre en muchas de las casas de Praga, como iremos viendo, colocar en su esquina un objeto o animal que la distinga de los demás y sirviera de referencia a los visitantes, sobre todo porque antes no estabA muy claro eso de los números en las calles. Esta por ejemplo se distingue por un cascabel dorado.
 También encontramos esta antigua taberna.

 Que manera de disfrutar la soledad....

 Y ya empezamos a subir por las escaleras al castillo, Zameké Schody.


 Y llegamos al castillo...
 Después de recobrar el ritmo respiratorio, disfrutamos un poco del paisaje..
 El Castillo de Praga o Hrad para los checos, es la atracción más popular de la ciudad. Según el libro Guiness de los records, se trata del castillo antiguo más grande del mundo; tiene 570 metros de largo, una media de 128 de ancho y una superficie total que supera a siete campos de fútbol.
 Su historia comienza en el siglo IX, cuando el príncipe Borivoj fundó un asentamiento fortificado. Este se extendió sin orden ni concierto a medida que los gobernantes realizaban añadidos, creando una ecléctica mezcla de estilos arquitectónicos. Siempre ha sido la sede de los gobernantes checos, así como la residencia oficial del jefe de Estado, aunque el primer presidente de la República Checa, Vaclav Havel, decidió quedarse en su casa.

 El primer patio queda más allá de la entrada principal, flanqueada por las enormes estatuas barrocas de los titanes luchando que dejan pequeños a los guardianes del castillo apostados a sus pies.
 En este edificio de acceso se encuentra el salón Plecnik, parte de la restauración del castillo de la década de 1920, como las astas puntiagudas de este primer patio, acometida por el esloveno Joze Plecnik.
 A través de la Puerta de Matías se accede al segundo patio, con una fuente barroca en el centro y un pozo del siglo XVII con una bella celosía renacentista.



Existen muchas leyendas relacionadas con la catedral. Una de ellas dice que nadie puede robar las campanas porque, quién lo intente, morirá. Otra de estas leyendas dice que las campanas pueden cambiar de sonido de acuerdo al estado de ánimo del pueblo checo.
 Después de la Batalla de la Montaña Blanca, en 1620, que fue la primera batalla de la guerra de treinta años, las campanas sonaron tan tristemente que todos los checos supieron que muchos de sus conciudadanos habían muerto.
 Por último, otra de estas leyenda afirma que, cuando Carlos IV se estaba muriendo, las campanas empezaron a sonar por sí mismas con el fin de alertar al resto de campanarios de todo el país.
 El campanario de la Catedral de San Vito se impone en la fachada sur junto al Portal Dorado, que fuera por mucho tiempo la entrada principal de la catedral. Con sus 96 metros de altura, la torre proporciona muy buenas vistas de la ciudad y los alrededores cuando es abierta al público, en épocas de buen tiempo.

Sólo una vez en su historia la torre fue seriamente dañada; fue durante el Gran incendio de Praga en 1541, cuando se quemaron los soportes de las campanas y todo se derrumbó.
 Otra leyenda dice que un profeta vaticinó al rey Wenceslao IV que moriría frente al campanario. El rey se asustó mucho con esa predicción y ordenó destruir la torre. Cuando el primer piso habría sido arrasado, corrían en Praga los rumores acerca de la inminencia de los movimientos protestantes husitas. El rey estaba tan enojado por aquellas noticias que sufrió un ataque junto a la torre... y murió poco después.
Dentro, la luz natural se filtra a través de los bellos vitrales de colores de eminentes artistas checos de comienzos del siglo XX.



 Hasta aquí llegaba la visita gratuita, a partir de este punto, que es donde se localiza lo realmente
interesante, hay que pagar un pequeño suplemento que llevábamos incluido en la Praga Card.
Es ESENCIAL disfrutar de la vidriera de Alfons Mucha, artista Art Nouveau por excelencia, sobre la tercera capilla del lado norte, a la izquierda de la entrada, que ilustra la vida de los santos Cirilo y Metodio, realizada en 1909.

 Aquí está la segunda sorpresa de la visita, una maravillosa escalera neogótica que me encantó, aunque en el blasón de piedra está labrada la fecha de 1929. Pensaba que era más antigua....Cosas de Praga y del Síndrome de Stendhal.

 Y seguimos paseando...
 En el ala norte del crucero, debajo del órgano barroco hay tres puertas de madera tallada con relieves de santos de Bohemia, incluido el de San Vito en un caldero de aceite hirviendo. La puerta de la izquierda muestra el martirio de San Wenceslao, quien, con una rodilla en el suelo, se agarra al picaporte con cabeza de león de una puerta mientras su traicionero hermano Boleslao pretende clavarle una espada por la espalda. Tenga uno hermanos para esto...

San Juan Nepomuceno o Juan de Nepomuk (Jan Nepomucký en checo) (c. 1340 – 20 de marzo de 1393) es el santo patrón de Bohemia. Según la leyenda, el santo era el confesor de la reina de Bohemia y se negó a romper el voto de secreto de confesión. Juan Nepomuceno fue el primer santo en recibir martirio por guardar el secreto de confesión, es el protector contra las calumnias, y debido a la forma de su muerte, protector frente a las inundaciones. Con el tiempo, el Vaticano declaró en 1961 que esta creencia tradicional era infundada.

 Es representado con un halo de cinco estrellas, conmemorando las estrellas sobre el Moldava la noche de su asesinato. Su tumba, un monumento barroco de plata y oro, fue diseñado por Johann Bernhard Fischer von Erlach, mide 5 metros de altura y está hecho de dos toneladas de plata trabajada.



 Esta es una de las recien restauradas campanas, expuesta antes de ser colocada.






 Bueno sigamos y vamos a salir de la catedral ya, pero antes visitemos la Capilla de San Wenceslao.

Obra de Parler, es la capilla más grande y bonita de las adyacentes a la catedral. Sus muros están decorados con paneles dorados e incrustraciones de piedras semipreciosas.
 Las pinturas de los muros, de principios del siglo XVI, muestran escenas del santo patrón checo, y otros frescos más antiguos presentan pasajes de la vida de Cristo.
 En el lado sur de la capilla hay una puerta pequeña, cerrada con siete llaves, que esconde una escalera que lleva a la cámara de la Coronación, por encima de la Puerta Dorada, donde se guardan las joyas de la Corona de Bohemia aunque se pueden ver réplicas en el castillo.
 Y vamos saliendo de la Catedral




 A la derecha de la Puerta Dorada encontramos el Antiguo Palacio Real. Es una de las secciones más antiguas del castillo, pues data de 1135. Originalmente sólo lo usaban las princesas checas, pero entre los siglos XIII y XVI fue ocupado por el mismo rey.
 En su centro se encuentra el Salón Ladislao, que acogía banquetes, consejos y coronaciones, además de las justas y torneos a cubierto. Posteriormente todos los presidentes de la República han prestado juramento en esta estancia.

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