martes, 7 de agosto de 2012

Leyendas de Praga (IV)

Por la mañana tempranito, cruzamos la calle y empezamos con la primera visita del dia, el Museo de la Ciudad de Praga.
 Por suerte no se trata de otro depósito de historia repleto de artefactos descubiertos (o no queridos por otros) exhibidos en aburrido orden cronológico, sino que este museo deliciosamente optimista abarca el ilustre pasado de Praga con una brevedad agradable.
 Claro, el museo presenta la cuota esperada de armas medievales y carteles de establecimientos. Pero la mejor exposición de este edificio renacentista es un modelo en miniatura de la intrincada ciudad de Praga del siglo XVIII.
 Creado entre 1826-1834 por Antonin Langweil, un funcionario del museo, ofrece un detalle asombroso, incluyendo hasta el color de las puertas y el diseño de las ventanas. Es fascinante ver el Staré Mesto como solía ser, así como el barrio judío antes de su “renovación” del siglo XIX.
 También podemos ver una reproducción del calendario original del reloj astronómico de la Ciudad Vieja, así como una serie de documentos relativos a la ocupación nazi de Praga y al asesinato del comandante nazi Reinhard Heydrich.
 Después del museo y tras un corto paseo, rodeando la estación Central de trenes ( a la que volveremos luego)...
 llegamos al Museo Nacional de Praga, en la plaza Wenceslao.
 Ubicado en la famosa Plaza Wenceslao en la ciudad de Praga el majestuoso Museo Nacional se impone coronando el frente completo del predio. Fundado en el año 1818, y consagrándose como el museo más antiguo y más grande de la República Checa, este increíble palacio fue diseñado por el arquitecto Josef Schultz, uno de los arquitectos más importantes de la época, y creador del Teatro Nacional de Praga, contemporáneo al Museo.
 Esta cruz marca el lugar donde Jan Palach, un estudiante checo, se suicidó prendiéndose fuego como forma de protesta política.

Durante la Segunda Guerra Mundial, en 1945, el edificio sufrió graves destrozos producidos por una bomba, pero afortunadamente las obras que albergaba en su interior permanecieron intactas, porque previamente las habían transportado hacia otro sitio para que no fueran producto de saqueos o destruidas completamente. Este hecho generó una reconstrucción del edificio, sobretodo sobre su fachada, que era la zona más deteriorada.

 Durante 1968, tras la Primavera de Praga, el edificio fue nuevamente dañado, producto de los tanques de guerra del pacto de Varsovia, que habían tomado Praga.
 Y continuamos con el maravilloso interior del museo.
 Actualmente el Hall principal es uno de los sectores más espectaculares del lugar, mostrando su majestuoso estilo neorrenacentista, e incluso es escenario de diversos conciertos musicales que se celebran año tras año. Actualmente la muestra permanente se divide en diferentes temáticas, y se encuentra dispuesta en diversos departamentos y exhibiciones, tales como la exhibición antropológica (dentro del departamento de etnografía), el departamento de numismática (estudio de las monedas y medallas), el Teatro, el departamento de la prehistoria y el de la arqueología clásica.
 La visita empieza por una reconstrucción de la historia checa.
 Mitología
 La gigantesca colección de minerales
 Y los animales disecados.
 El corazón de la Ciudad Nueva es la impresionante Plaza Wenceslao, rodeada de bellos edificios y dominada en un extremo por la estatua del rey Wenceslao frente al Museo Nacional. Na Příkopě, que separa la Ciudad Nueva de la Ciudad Vieja, es la calle comercial por excelencia donde pueden encontrarse cuatro o cinco centros comerciales y restaurantes de alto nivel.
 Bajando por la derecha pasamos por delante del maravilloso hotel Europa.
Fue construido en 1889; en ese momento llevó el nombre de "Archiduque Stephan" y su diseño fue una obra maestra del arquitecto Belsky.
 En el 1903 se reconstruyo el Hotel en estilo art nouveau bajo la supervisión de los arquitectos Hübschmann y Letzel.
 Fue escenario, entre otras películas de Mision Imposible.
Una imagen del vestíbulo.

Alrededor de la plaza hay muchísimos edificios grandes e interesantes..
 El palacio Koruna (1910-1914), es obra del arquitecto Antonin Pfeiffer. Este suntuoso edificio es característico de la inspiración babilónica de finales del siglo XIX, fruto del interés que suscitaban las civilizaciones orientales: las excavaciones realizadas en Mesopotamia a partir de 1899 (redescubrimiento de los restos de Babilonia) y la difusión de los resultados de estas investigaciones en la década de 1910 desembocaron en una explotación de los motivos monumentales llamados babilónicos.
 Perspectiva de la Plaza de Wenceslao.
 Las iglesias de Praga son maravillosas, de arquitecturas deslumbrantes e historias sin igual, pero hay una en particular que se comenzó a construir con la intención de que sea la más grande del reino alcanzando 34 metros de alto en la bóveda.
 Desafortunadamente esa altura no logró completarse y la Iglesia de Nuestra Señora de las Nieves alcanza los 29 metros, pero si ostenta un record, el de ser la iglesia con el altar más largo de la ciudad.
 Su inusual nombre es explicado con una leyenda del año 1397, que cuenta cómo a un mercader romano se le presentó la Virgen María en un sueño y le pidió que construyera un tempo donde la nieve cayera a la mañana siguiente. Así la mañana indicada, el mercader vio la colina Esquilinum cubierta de nieve por lo que se encomendó a construir la Iglesia de Santa María Maggiore, en recuerdo de la leyenda el altar está decorado con una pintura que la recrea.
 Su historia indica que fue parte de los muchos movimientos religiosos que se ubicaron en el país, pero que el edificio se fue deteriorando por la falta de inversión. Finalmente durante el siglo XVII donaciones de los habitantes de Praga lograron reconstruirla, uno de los benefactores más importantes fue Marshall Russworm quien fue enterrado en la Iglesia 1 año después de que fuera terminada.

 No es maravilloso?
 Seguimos caminando, y en una callejuela aparece el antiguo Palacio America, hoy Museo Dvorak.
 Este museo, en honor del gran compositor checo del siglo XIX Antonín Dvorak, se aloja en uno de los más bellos edificios civiles del Barroco de Praga, de fachada ocre y roja. Fue edificado por el gran arquitecto barroco Kilian Ignaz Dietzenhofer.
 Tiene solamente dos plantas rematadas por un tejado con gradas y fue terminado en 1720. Se construyó para la familia Michnas de Vacinov y en su origen fue conocido como el Palacio de Verano de Michna. Más tarde se le llamó Villa América, por una posada cercana llamada América.
 Entre los dos pabellones que flanquean la casa hay una reja de hierro , artísticamente trabajada , réplica de la original barroca . En el siglo XIX tanto la casa como el jardín se fueron deteriorando . El jardín y sus estanques datan de 1735 . Todo ha sido restaurado , al igual que el interior del palacio . Se exhiben partituras y ediciones de las obras del compositor , así como fotografías y recuerdos , incluyendo su piano , su viola y su despacho . Frecuentemente se celebran recitales en un gran salón existente en la primera planta , cuyas paredes y techo están decorados con frescos de Jan Ferdinand Schor , del siglo XVIII .
 Siguiendo nuestro paseo hacia Vysehrad, nos topamos de golpe con este edificio neogótico.
 Se trata del Hospital Maternal de San Apolinar, un gigantesco complejo maternoinfantil de horroroso aspecto, que hace recordar a películas de miedo como La Guarida o la semilla del diablo.
 Fue construido a finales del siglo XIX y llegó a albergar a más de 400 pacientes con sus correspondientes vástagos, aparte de una inclusa donde quedaban los hérfanos. Una historia dice que hay una entrada secreta para que las damas de alta sociedad pudieran entrar, sin ser vistas, a dejar en el horfanato sus hijos no deseados...
 Y ya en Vysehrad vemos su vieja estación de tren abandonada...que pena.
 Hay pequeños palacetes que me hicieron recordar a la Grand Place de Bruselas...
 Si Praga es un baúl de arte e historia, la colina de Vysehrad es la llave de todos sus secretos. El diablo, san Lucas, san Longino, un cementerio vivo, treinta y cuatro fantasmas, y mil leyendas más que forman parte de la más enraizada tradición del país… La mítica princesa pagana, Libuse, hija del padre de la patria checa, Cech, eligió una colina sobre la que se divisa el río Moldava y lanzó una profecía que perdura aún entre la tierra y el cielo de la eterna Praga: “Aquí nacerá una ciudad cuya fama y gloria llegará hasta las estrellas”. Así fue y así lo cuentan las leyendas checas. Pero en realidad, entre aquellas rocas, nació también uno de los lugares más enigmáticos y simbólicos que hay en toda Europa: Vysehrad. Quizá sea difícil entender la historia de este lugar sin pasear entre sus calles y árboles, sin divisar su iglesia negra y su “jardín” de tumbas, pero se trata del decorado adecuado para divagar entre los dos mundos. Libuse, el inicio de esta historia, marcó el enclave de una fortaleza que ha sido testigo de luchas de poder, morada de monarcas y escenario de cruentas batallas en las que el objetivo era asegurar el control de un bastión estratégico en las guerras checas.
 La muerte se ha abierto paso entre sus murallas y ha dado lugar a diferentes leyendas. Cuentan que en lo que parecen ser los restos de una atalaya medieval, conocida como el Baño de Libuse, era donde la princesa alternaba con sus amantes, que una vez usados eran arrojados al río. Dicen también que entre sus rocas duerme un ejército de hidalgos que volverá de nuevo a la vida portando sus armas cuando la nación checa esté en peligro. Una vez al año, un león sale de la roca y lanza un fuerte rugido a modo de advertencia sobre la necesidad de auxilio. Al no recibir respuesta, el animal vuelve a su sueño eterno y con él, el ejército de hidalgos que, entre otros, está integrado por todos aquellos que perecieron debajo de la enigmática roca, ahogados en el Moldava.
 Seguimos.
San Martín Rotonda es el edificio más antiguo no sólo en Vysehrad sino de toda Praga. Fue erigido en 1100. Durante recientes investigaciones se ha descubierto que en realidad contiene un subterráneo secreto. Su interior fue modificado en el siglo XIX por el arquitecto A. Baum. Se puede entrar solo durante los servicios religiosos.
 Después nos dirigimos al Parque Vysehrad donde hay cuatro conjuntos de estatuas, entre ellas las de Premysl y la Princesa Libussa. Ahí podemos descansar un momento a la sombra de la arboleda que rodea a la plaza central del parque.
 La Iglesia de San Pedro y San Pablo es de estilo neogótico, pero la primitiva iglesia se construyó en el siglo XI. Tras un incendio se construyó la actual en 1885 y las torres gemelas se añadieron posteriormente en 1902.
 La fantasía popular ha convertido en un símbolo de la lucha entre el paganismo y el cristianismo la llamada Columna del Diablo.
Hoy en día sus tres fragmentos se hallan en el jardín Karlach, en la colina de Vysehrad.
La columna de granito había sustentado en el pasado la bóveda de la Iglesia de los santos Pedro y Pablo, en Vysehrad.
En 1503 la columna se derrumbó y sus fragmentos se guardaron durante largo tiempo como reliquias en el interior del templo hasta que el emperador José II ordenó retirarlos de la iglesia.
 Los tres fragmentos de granito son también denominados la Columna de Zardan, según el nombre del diablo que se ocultaba supuestamente en el cuerpo de un hombre poseso. En 1665 un exorcista obligó al diablo a salir del cuerpo de su víctima y el demonio reconoció que él había traído la columna desde Roma a Vysehrad.
¿Cuál es el origen histórico de la leyenda sobre la Columna del Diablo? Los historiadores piensan que al llegar los eslavos al valle de Praga, encontraron en la actual colina de Vysehrad los restos de un lugar fortificado de origen celta, relacionado con el cercano oppidum de Závist, y donde se habría alzado probablemente un círculo de columnas utilizadas quizás para la medición del tiempo.
 Un estudioso checo de enigmas opina que la futura concentración de edificios religiosos en la colina de Vysehrad pretendía purificar el lugar de las remotas huellas paganas.
Además de la Columna del Diablo, otro enigma de la colina de Vysehrad está relacionado con el sarcófago de San Longino, traído a Praga por el rey checo y emperador romanogermano, Carlos IV.
Al saquear en 1420 el castillo de Vysehrad, los husitas sacaron el sarcófago del templo de los santos Pedro y Pablo, arrojándolo al río Moldava.
A todos los que se apoderaron del sarcófago éste les trajo mala suerte y desdicha.
La maldición cesó después de que el sarcófago fuera devuelto al templo de los santos Pedro y Pablo, en Vysehrad.
Hoy en día es utilizado como base de un altar.
 La reliquia más conocida del templo de los santos Pedro y Pablo en la colina de Vysehrad es el cuadro que representa a la llamada Virgen de la Lluvia que amamanta al Niño Jesús. Una leyenda narra que el cuadro fue pintado por el apóstol y evangelista San Lucas.
Los especialistas sostienen que el cuadro fue pintado después del año 1350 en Italia del Norte y a Bohemia fue traído por el emperador Carlos. Parece que primero el cuadro de la Virgen de la Lluvia estaba en la iglesia de la Humildad de la Virgen al pie de la colina de Vysehrad. Más tarde fue incorporado a las riquísimas colecciones del emperador Rodolfo II y a finales del siglo XVII fue instalado en el templo de los santos Pedro y Pablo en Vysehrad.
En el período de la recatolización posterior a la Guerra de los Treinta Años que había terminado en 1648, el cuadro empezó a ser venerado como milagroso: al ser llevado al frente de las procesiones al cercano monasterio de Emaús traía, supuestamente, la lluvia. A las procesiones que pedían lluvia, les puso fin en el siglo XVIII el emperador José II.
 Creado como un pequeño lugar de enterramiento, en 1886 el cementerio de Vyšehrad comenzó a extenderse hasta que llegó a convertirse en el cementerio Slavín, el cual fue reorganizado, desde el punto de vista de su arquitectura, por Antonín Wiehl entre los aĖos 1890-1902. Así surgió el famoso cementerio y también monumento histórico donde descansan los restos de célebres personalidades de nuestro país, como por ej. los escritores J. Zeyer, J. Vrchlický, K. Čapek, los pintores A. Mucha, V. Špála, los escultores J. V. Myslbek y L. Šaloun, los arquitectos Jos. Gočár o K. Hilbert, el compositor Ant. Dvořák y la cantante E. Destinnová, así como el político F. L. Rieger y otros más.
 Exactamente son treinta y cuatro los fantasmas que dicen que moran en la fortaleza. Muchos escritores checos han escrito sobre estos relatos que forman parte de la cultura de la ciudad. Popelka Biliánova, editó un libro que se titula Los cuentos de Vysehrad. Nadie conoce como ella los secretos de la colina, ya que en su tiempo libre subía a su cementerio a cuidar y deambular entre sus tumbas. Su extraño carácter, dicen, quedó plasmado en sus relatos. De entre los treinta y cuatro espectros de la colina, los checos hablan de veinte damas blancas, entre ellas la princesa Libuse.
 Se aparecen en lo que era el palacio de los reyes. Un horticultor fue el primero en verlas, junto a sus hortalizas, andando sobre ellas. A la mañana siguiente, todas las plantas estaban con los tallos aplastados sin que nunca más volvieran a erguirse. La Doncella Negra es otro de los fantasmas que se dice que habita Vysehrad. Junto a los restos de la muralla de Spicka, la figura es vista y escuchada. Se dice que gime y solloza, pero además, exhala un aliento helador que hace que a su lado tampoco crezcan las plantas. La imagen más terrorífica de los fantasmas de la fortaleza es la de perros negros e ígneos. Nueve dicen que se aparecen entre sus calles. El más conocido es un can negro con una cadena de fuego que se desboca cuando la noche cae sobre Vysehrad y corre desde la rotonda de san Martín –antigua ermita– a la Puerta de Ladrillos. Su última visión, cuando desaparece, es ya convertido en una gran bola de fuego. Otra leyenda nos habla de un perro negro y de enormes ojos de fuego como guardián de un desconocido tesoro. Pero la más inverosímil de las imágenes es la de un can sin cabeza que acompaña a una carroza tirada por caballos sin cabeza y que dirige un cochero también sin cabeza.
 La narración asegura que a esta carroza infernal se la ve rodando sobre las murallas de la fortaleza. No acaba aquí la increíble historia espectral de la colina: dos arquitectos que fueron allí ahorcados intentan estrangular a los transeúntes que divisan; una rosa blanca, plantada entre sus jardines, es una sentencia de muerte: quien la encuentre y la toque, fallecerá; un baile de esqueletos se produce algunas noches junto a la rotonda de san Martín; un mayor francés merodea el castillo desde los tiempos de la ocupación gala –en 1742–. Todos estos espectros forman parte del universo del más allá que es Vysehrad.
 Están enterrados importantes artistas y científicos de la historia de la República Checa, como el arqueólogo Václav Krolmus, la escritora Bozena Nemcová, y los poetas Vitezslav Halek y Jan Neruda, entre otros. Allí murieron, por ejemplo, muchos jesuitas que trataban a leprosos. Allí, la muerte se convierte en prosa negra. Lo hace a través de un jardín de mármol, en el que cada tumba o nicho es un trozo de tiempo detenido, una imagen, un pensamiento. Pasear por Vysehrad es distinto. Una iglesia alta y negra al fondo; decenas de bellas y extrañas esculturas que simbolizan la muerte a sus pies. Dos manos gigantes y retorcidas, una especie de duende sin sujeción o una alegórica muerte con capucha y sin rostro, son algunas de las tumbas del cementerio. Increíble lugar en el que toda la magia de la colina que se convirtió en fortaleza adquiere sentido.
 Desde los miradores se tienen unas estupendas vistas de la ciudad.
 Bajamos hasta el río y fuimos paseando sus orillas...
 Y conociendo sus habitantes..

Que os parece este hotel flotante???
 Praga se caracteriza por ser una ciudad de larga tradición histórico-cultural. Sin embargo, desde hace poco más de una década el arquitecto Frank. O. Gehry ha instalado un edificio que realmente rompe con todos los esquemas, a pesar de que recupera algunos rasgos de la arquitectura convencional de la ciudad, por lo que transmite una bocanada del aire fresco de la modernidad en una ciudad netamente ancestral.
 También denominado Ginger y Fred – en honor a la mítica pareja de bailarines – la casa es una construcción de estilo deconstructivista, que sin embargo logra integrarse al vecindario de la costa este del río Moldava.
 El diseño plantea una ruptura de las líneas rectas: justamente la sinuosidad de sus curvas da realmente la sensación de que se estuviesen moviendo al compás de una melodía. Se dice que este quiebre representa en la arquitectura el giro político operado en 1989, en el que, a partir de un nuevo lenguaje pero que pueda ser entendido por todos, se pretende dar un salto hacia el futuro.
 Emplazado sobre una superficie de 5.400 m2, se ha utilizado para realizarlo acero, cristal y hormigón. En su parte superior tiene una cúpula – muy utilizada en los edificios tradicionales de Praga – pero, claro está, hecha a su propio estilo.
La Casa Danzante es una muestra de talento artístico y arquitectónico, además de demostrar que lo clásico y lo moderno pueden convivir.
 Y seguimos elpaseo por la orilla del Moldava antes de internarnos de nuevo en la ciudad.

Nove Mesto, que significa ciudad nueva en checo, es la zona más "nueva" del centro histórico de Praga, llamada así para diferenciarla de la Ciudad Vieja.
 A pesar de su nombre, la Ciudad Nueva fue fundada hace más de 600 años por el rey Carlos IV, en 1348, y ocupaba una gran área entre la Ciudad Vieja y Vysehrad. La creación de este nuevo distrito tenía como objetivo aumentar el tamaño y la población de Praga, la amada ciudad del rey Carlos, emperador del Sacro Imperio Romano, a la que había convertido en su capital. Pronto la actividad comercial y de negocios se trasladó a esta zona desde el Barrio Pequeño y la Ciudad Vieja para quedarse definitivamente, puesto que hoy los negocios, bancos, hoteles y comercios más importantes siguen estando aquí.
 El rey supervisó personalmente el progreso de los trabajos de construcción y participó en el minucioso diseño de la ciudad. Moderno para aquellos tiempos, el trazado de amplios bulevares y plazas predominaron en sus planes. Así, había en la Ciudad Nueva tres grandes plazas que servían de mercados: el mercado de caballos (hoy Plaza Wenceslao), el mercado de ganado (actual Plaza Carlos) y el mercado de heno (en la plaza Senovážné). En la actualidad, las calles Vodičkova y Jindřišská conectan las tres plazas.
 Aunque originariamente el estilo predominante fue el gótico, mucho de su arquitectura actual corresponde a fines del siglo XIX. La Ciudad Nueva se había convertido en un barrio insalubre y decadente y en un trabajo de limpieza y saneamiento los edificios originales fueron derrumbados y reemplazados por otros, construidos por arquitectos afamados de la época, lo que dio como resultado una variada mezcla de estilos.
 El Teatro Nacional de Praga es una de las instituciones culturales checas más ricas. Su tradición artística fue creada y mantenida por las personalidades más distinguidas en la sociedad. Gracias al aporte de esta tradición, ayudó a preservar y desarrollar las características más importantes de la nación. Entre esas propiedades querían destacar la lengua checa y mejorar la manera de pensar sobre el sentido de la música checa y su dramatismo.
 El edificio del Teatro Nacional se inauguró precipitadamente el 11 de Junio del año 1881 debido a la visita de príncipe heredero Rudolf. 11 actuaciones más tarde, el edificio volvió a ser cerrado para retocar los últimos detalles y, en dicho proceso, unos incendios destruyeron la cúpula de cobre por entero. Por ese motivo, la fecha que se considera como verdadera inauguración la situaríamos el 18 de Noviembre del año 1883. El fuego prendió la mecha de un sentimiento nacional y en 47 días, fueron donados 1 millón de florínes para su reconstrucción.
 El encargado de dar vida el edificio fue un profesor de treinta y tres años de ingeniería civil en la Universidad Técnica de Praga, el arquitecto Josef Zítek. Las obras comenzaron en el año 1867 y el 16 de mayo de 1868 se colocó la primera piedra. En noviembre se completaron las bases, en 1875 alcanzó la altura total y en 1877 se le añadió el techo. Más adelante hubo un concurso en marcha para elegir la decoración interior del edificio. Su escenario fue elaborado por una comisión especial bajo la dirección de Sladkovský.
 Por una parte, se buscaba el espíritu del concepto neo-renacentista de un edificio clásico, y por el otro, se inspiraron por el actual entusiasmo de la mitología eslava y las historias de los Manuscritos. Ambos conceptos se basan en las pinturas de Josef Mánes y se relacionan con el estilo contemporáneo de la pintura del paisaje romántico, también ligado a la historia checa.
 El edificio Viola, justo enfrente perteneció a una compañía de seguros. Las ventanas superiores forman la palabra PRAHA, y el resto tiene decoraciones en mosaico y aplicaciones en ceramica metalizada.
 La calle tiene auténticas joyas arquitectónicas...
 La siguiente parada, el museo Mucha. El Museo funciona en el palacio Kaunitz, del siglo XVIII; aquí se pueden ver los carteles característicos, paneles decorativos temáticos, escenas extraídas de su Epopeya eslava; también una reconstrucción del estudio de París con sus muebles y fotografías.
 Alfons Mucha es considerado el padre del Modernismo checo; la exhibición permanente es una selección de más de cien obras y objetos personales que nos invitan a conocer la vida de este artista y su obra casi desconocida. La Fundación Mucha, encargada de la protección y promoción del patrimonio artístico de Alfons, organiza también exposiciones itinerantes.
 Y seguimos paseando hacia el centro. En cualquier lado un detalle delicado que puede pasar desapercibido..
 Volvemos a la Plaza de la República.

Me encanta el contraste de estos dos edificios a los que luego volveremos...
 Otra de las torres de la ciudad, la Torre Jindrisská, que realmente es un campanario del siglo XV, reconstruido a la manera gótica en la década de 1870. Domina el lado norte de Jindrisska, una calle ajetreada que se aleja hacia el noroeste desde la Plaza de Wenceslao. Después de décadas de abandono, la torre fue restaurada y abierta en el 2002 a lo grande, con tienda, café y restaurante. En el 6º piso hay una sala de exposiciones y desde el 10º buenas vistas.

 Sinagoga del Jubileo
La Sinagoga del jubileo, en Praga, República Checa, es también conocida como la Sinagoga de Jerusalén debido un su ubicación en la calle de Jerusalén. Fue construida en 1906, diseñada por Guillermo Stiassny para honrar las bodas de plata del emperador Franz Joseph I de Austria. La sinagoga fué diseñada en un estilo neomorisco con decoración de Art Nouveau, sobre todo en el interior. Fue recientemente renovado y todavía sirve para fines religiosos.

 La sinagoga conserva placas inscritas quitadas de la antigua sinagoga Zigeuner, demolida por la campaña de renovación urbana. La fachada y la forma de la sinagoga son una mezcla híbrida de Renacimiento arabe y art nouveau, con arcos de herradura en la fachada y en las columnas interiores . Dentro, los elementos arabes estan revestidos con un modelado de Art nouveau magnificamente pintado.
Después de un siglo de estar abierto al público como casa de adoración, el 1 de abril de 2008 la Sinagoga del Jubileo comenzó a abrir sus puertas de una forma regular a turistas y aficionados de la arquitectura histórica.
 La Torre de la Pólvora es una torre gótica que fue una de las puertas de la ciudad.
 La construcción de esta torre de 65 metros de altura aproximadamente como la vemos hoy comenzó en 1475 bajo el reinado de Vladislav Jagiello y la dirección de Mathias Rejsek, quien también se encargó de la decoración de la torre con estatuas. Fue diseñada en concordancia con la la torre de la Ciudad Vieja, construida por Petr Parler un siglo antes. Ambas torres son todo lo que queda de la antigua fortificación que protegía la Ciudad Vieja.
Vista del Banco Nacional
Teatro Hibernia
 Tejados de la Casa Municipal.
 Inicialmente fue llamada Horska vez o torre de la montaña por la existencia de un camino que conducía desde allí a Kutná Hora; más tarde se la llamó Torre Nueva para diferenciarla de la torre del Puente Carlos que era más antigua. En el siglo XVIII fue utilizada como depósito de pólvora y desde entonces tomó su denominación actual.
 Entre 1875 y 1886 la torre fue restaurada por el arquitecto Josef Mocker y pese a que fue severamente dañada por los ataques del ejército prusiano en 1757, aún se conserva buena parte de su antigua ornamentación.
El primer piso está adornado con estatuas de reyes de la Bohemia: desde la Calle Celetná se pueden ver a Jorge de Podebrady y Vladislav II, y del otro lado, desde la Plaza de la República, a Premysl Otakar II y Charles IV. Escudos y emblemas de las regiones que gobernaron fueron tallados junto a los reyes.
 Al nivel del segundo piso hay estatuas de Cristo y la Virgen María en la parte central, flanqueados por santos bohemios. La decoración incluye también esculturas de ángeles y alegorías de las virtudes. Una especie de puente cubierto conecta la torre con la vecina Casa Municipal.
 La Torre de la Pólvora fue durante siglos el punto de inicio del Camino Real, recorrido que seguían los reyes bohemios en la ceremonia de coronación que, atravesando la Ciudad Vieja, el Puente Carlos y Malá Strana, culminaba en el Castillo de Praga.
 Subiendo los 186 escalones de su escalera en espiral se accede a la galería, situada a 44 metros de altura, desde la cual hay buenas vistas de la ciudad. La Torre de la Pólvora es utilizada como sala de exposiciones relacionadas con la historia de la ciudad en general y de la torre en particular.

 La Casa Municipal es el más espectacular edificio art-nouveau de Praga. Su construcción data de comienzos del siglo XX, entre 1905 y 1912 para ser más precisos. Desde entonces ha sido un prestigioso espacio donde realizar conciertos y exhibiciones, a la vez que un punto de gran interés turístico para visitantes de todo el mundo.
 A fines del siglo XIV, el rey Wenceslao IV decidió la construcción de su residencia en esta zona, junto a la actual Torre de la Pólvora, que por entonces formaba parte de las fortificaciones de la Ciudad Vieja. Siendo una de las puertas de acceso a la ciudad era además punto de llegada de una importante ruta comercial. La residencia recibió el nombre de Corte del Rey.
Cuando el rey Vladislav II Jagiello prefirió instalarse en el Castillo de Praga, la Corte del Rey fue abandonada totalmente. En 1631 fue comprada por el cardenal Harrach para instalar un seminario. Luego de un incendio en 1689 el complejo fue remodelado y se añadió una iglesia. Por entonces la puerta-torre adyacente ya era utilizada como depósito de pólvora.
 En 1776 el seminario fue trasladado al Clementinum y la Corte del Rey pasó a ser barraca y luego academia militar.
A fines del siglo XIX y comienzos del XX se encararon trabajos de saneamiento en toda la ciudad, con el objetivo de convertir a Praga en una ciudad moderna. En el marco de estas obras, el emplazamiento del ruinoso complejo de la Corte del Rey fue visto como un gran desafío para las autoridades de la ciudad, quienes decidieron demoler todo y construir un nuevo edificio que congregara actividades oficiales y culturales en general.
 Un concurso dio como ganador al diseño de los arquitectos Antonín Balsanek y Osvald Polívka y la construcción comenzó en 1905, con un presupuesto estimado de 3 millones de coronas. La inauguración oficial tuvo lugar el 22 de noviembre de 1912; para entonces el costo total había superado los 6 millones...
En la Casa Municipal tuvieron lugar importantes hechos históricos, tales como la proclamación de la República Checoslovaca el 28 de octubre de 1918 y las reuniones entre el Foro Cívico y el régimen comunista en 1989.
 El edificio, que cubre 4214 m2, fue equipado con todos los adelantos del momento, tales como ventilación y calefacción, ascensores, bodega refrigerada y lavandería, entre otros.
Aunque criticado en su momento por algunos arquitectos que consideraron su estilo "anticuado", la Casa Municipal es uno de los más remarcables edificios de la ciudad, donde se fusionan armónicamente el neo-barroco, el neo-renacentista e influencias occidentales y orientales con el art-nouveau checo.
En la decoración trabajaron los más destacados artistas del momento, entre ellos Mikolas Ales y Alfons Mucha. El enorme mosaico de la fachada, "Apoteosis de Praga", fue diseñado por Karel Špillar.
 El Salón Smetana, famosa sala de conciertos de Praga, es reconocido por la elegancia de su grandioso domo de vidrio y puede albergar unas 1200 personas. Los numerosos salones, verdaderas salas de arte por su valiosa decoración, se pueden alquilar para realizar diversos eventos, como conferencias, recepciones, fiestas, exhibiciones y desfiles de moda.
 Seguimos andando en dirección a la Estacion Central de Trenes.
 Hlavni Nadrazi’ es la estación más grande y popular de las dos estaciones de trenes de Praga.
Esta estación de trenes se construyó en 1909 y alguna vez fue una bella estructura de cuatro pisos del estilo Art Nouveau. Fue además, uno de los diseños arquitectónicos más preciados de la ciudad antes de ser unificado con un salón de transferencias misteriosamente moderno.

Como podeis ver está totalmente abandonada, visitada solamente por nostálgicos y románticos. Si no fuera por el bar, yo creo que ya estaría cerrada.
 Imaginaos esto restauradito...
 Si Karen, es maravillosa.
Y seguimos por el centro y nos encontramos con la casa-museo cubista.
En la esquina de las calles Celetná (antiguo camino real) y Ovocný Trh (mercado de frutas), se halla la Casa de la Virgen Negra. Primer edificio cubista de Praga construido por Josef Gočár entre 1911 y 1912, esta edificación se planta como un manifiesto en favor de la modernidad en el barrio de la Ciudad Vieja (Staré Město). Mientras que los artistas del movimiento cubista parisino se concentraban sobre todo en la pintura, sus homologos checos desarrollaron este estilo en amplio abanico de expresiones artisticas: pintura, escultura, arquitectura, mobiliario, cerámica o grafismo…
 La exposición intenta recrear el espíritu de las exposiciones de la época en la que las pinturas de Emil Filla y Bohumi Kubišta coexistían con bronces de Otto Gutfreund, mobiliario de Josef Gočár, carteles de Jaroslav Benda o cerámicas de Pavel Janák. Las obras propuestas son de una extrema calidad, y muestran hasta qué punto los artistas checos – fascinados por las trabajos plásticos de Pablo Picasso y de Georges Braque en Paris – prepararon el terreno para otros artistas, convirtiendo a Praga en el centro del movimiento vanguardista de principios del siglo XX.
 Los aficionados del cubismo podrán prolongar la visita pasando por el Palacio Veletržní (Palacio de la Ferias) donde podrán descubrir no sólo obras de artistas checos sino también de los artistas franceses que les sirvieron de fuente de inspiración.

Los edificios de esta escondida y poco transitada plaza son preciosos.
 El teatro de los Estamentos tiene un aire a Nueva Orleans....
 El famoso Puente Carlos de Praga es indiscutidamente una de las principales atracciones de la ciudad. Está claro que es imposible evitarlo, puesto que une el Barrio Pequeño y la Ciudad Vieja, los dos barrios históricos en las márgenes del Moldava. Pero aunque no fuera así, este precioso puente es definitivamente un imperdible de visita en la ciudad, con su decoración barroca y sus torres que lo hacen tan especial.
 Mucho más que una joya histórica, las leyendas dicen que sus estatuas conviertan los deseos en realidad; los mitos acerca de su construcción y el halo de misterio que lo envuelven como la bruma en invierno contribuyen a acrecentar la atmósfera mágica que con justicia caracteriza a Praga.
 El río Moldava no fue siempre tan calmo como puede parecer en la actualidad; su furia combinada con las fuertes lluvias muchas veces ocasionaron inundaciones y arrastraron puentes débiles.
 En el lugar donde se encuentra el Puente Carlos originariamente había un puente de madera que fue destruido en el siglo XI. En 1172, el rey Wenceslao I ordenó la construcción del primer puente de piedra conectando ambas orillas del Moldava, al que dio por nombre Judith, como su esposa. En la época, sólo había otros dos puentes de piedra construidos en la Europa Central.
 El puente Judith se hundió en 1342 y de las torres con que contaba se conservaron sólo dos: la torre románica del lado de Mala Strana y una segunda que fue integrada en el edificio del convento de los Caballeros de la Cruz, del lado de la Ciudad Vieja.
Durante el reinado de Carlos IV, emperador del Sacro Imperio Romano, un nuevo puente reemplazaría al malogrado Judith.
 La tarea fue comenzada por Jan Ottl y concluida por un favorito de Carlos IV, Petr Parler (quien también trabajó en la construcción de la Capilla de San Wenceslao en la Catedral de San Vito y en la torre del puente de la Ciudad Vieja). Este nuevo puente fue concluido en 1402 y hasta 1870 fue llamado simplemente Puente de Piedra o Puente de Praga.
El Puente Carlos mide 516 metros de longitud y 10 metros de ancho, sostenido por 16 arcos. En sus extremos hay tres torres -dos del lado de Mala Strana y una en la Ciudad Vieja-, que antiguamente servían de protección y hoy son miradores turísticos.
El Puente Carlos debe su majestuosidad especialmente a las treinta estatuas y conjuntos escultóricos que lo flanquean y que fueron colocadas alrededor del año 1700. Las que se ven actualmente son copias de las originales, que se conservan en el Lapidarium para protegerlas del deterioro.
 Durante mucho tiempo el Puente Carlos proporcionaba la única forma de cruzar el río Moldava y para su mantenimiento se cobraba peaje. Fue escenario de cruentos hechos históricos; las cabezas de 27 rebeldes, que fueron ejecutados después de la Batalla de la Montaña Blanca en 1621, acabaron expuestas en el puente a modo de ejemplo.
A partir de 1870 pasó a llamarse oficialmente Puente Carlos y comenzó a circular la primera línea de transporte público que luego sería reemplazada por el tranvía tirado por caballos, el tranvía eléctrico y autobuses sucesivamente. Entre 1965 y 1978 se realizaron extensos trabajos de mantenimiento y se decidió prohibir el tránsito vehicular sobre el puente, reservado desde entonces para uso peatonal. Durante el día se instalan vendedores de recuerdos y artistas que intentan atraer a los turistas que por millones cada año pasan por allí.
 Pero vamos a ver las estatuas con más detalle..
El Puente Carlos debe su majestuosidad a la preciosa colección de esculturas de personajes religiosos, esencialmente barrocas, que a partir del año 1657 comenzaron a colocarse sobre sus pilares. Antes de esa fecha, simples cruces que eran reconstruidas después de las guerras fueron toda la ornamentación del puente.
 En 1657 fue adquirida una representación de la Crucifixión de Cristo en bronce dorado realizada en 1628, siendo la escultura más antigua colocada sobre el puente. A partir de entonces se fueron agregando poco a poco otras figuras y grupos escultóricos hasta alcanzar el número de treinta y ocupar todos los pilares disponibles.
 De entre todas las representaciones, algunas merecen especial atención, ya sea por la calidad del trabajo o por la historia particular del personaje representado. Es el caso de San Juan Nepomuceno, un santo muy venerado en la Bohemia; es tradición tocar la placa de bronce debajo de su estatua, que aseguran que por ello se mantiene brillante y pulida. Otro grupo escultórico muy fotografiado por los turistas es el de Nuestra Señora y San Bernardo.
Las esculturas que se ven en la actualidad son réplicas de las originales, que fueron retiradas luego de la última gran inundación y se encuentran en el Lapidarium del Museo Nacional para su preservación.
 San Juan Nepomuceno nació en Nepomuk, Bohemia (actual República Checa), en 1345 . Desde niño fue objeto de las divinas predilecciones: padres santos, inteligencia y bondad, vocación sacerdotal, dones de profecía y milagros. Fue predicador y canónigo. La emperatriz de Bohemia, Juana de Holanda, lo escogió como confesor.
 Vivían en Palacio dos personas: su esposa, la Emperatriz, y Juan Nepomuceno, su confesor y director espiritual. Algún envidioso susurró al oído del Rey una infame sospecha gratuita sobre la infidelidad de la Emperatriz. Y Wenceslao quedó presa de terribles celos que ni la dulce presencia de su esposa ni la santidad del confesor podían disipar.
 Un día vio el Rey que la Reina se confesaba con el P. Juan, y que luego iba a comulgar. Entonces Wenceslao concibió el diabólico plan de asegurarse de la fidelidad de su esposa. Mandó llamar al confesor.—Padre Juan, vos conocéis la duda terrible que me atormenta, vos podéis disiparla. La Emperatriz se confiesa con vos. Me bastaría una palabra...
—Majestad, contesta el Confesor ¿cómo es posible que me propongáis tal infamia? Sabéis que nada puedo revelar. El secreto de confesión es inviolable.
Juan sabe que le va en ello la vida. Nadie ha contradecido nunca al tirano. Sólo Juan otra vez se atrevió a oponerse a sus planes.
—Padre Juan, vuestro silencio quiere decir que renunciáis a vuestra libertad.
—Jamás consentiré en tal sacrilegio. Mandad cualquier otra cosa. En esto digo lo mismo que San Pedro: "Hay que obedecer a Dios antes que a los hombres" .
 Pocas horas después Juan es arrojado a la cárcel. Es sometido a terribles torturas para hacerle ceder. La Reina obtiene la libertad y le cura sus heridas. Aún pudo predicar en la catedral, anunciando su muerte. Pues sabe que el tirano nunca le perdonará.
Poco después Juan habia ido a postrarse a los pies de Nuestra Señora de Bunzel. Wenceslao le tiende una trampa para la vuelta. Los verdugos esperan al Mártir junto al puente y lo arrojan al río Moldava. Aún está allí la estatua para ejemplo y recuerdo. Era el 19 de abril de 1393. Las gentes decían que el río se tiñó de purpúreo y celestial resplandor, como anuncio de la gloria del Mártir.
Su epitafio, en la catedral de San Vito, de Praga, dice así: "Yace aquí Juan Nepomuceno, confesor de la Reina, ilustre por sus milagros, quien, por haber guardado el sigilo sacramental fue cruelmente martirizado y arrojado desde el puente de Praga al río Moldava, por orden de Wenceslao IV, el año 1393". Su lengua se conserva incorrupta.
 Este calvario, está rodeado por una frase en hebreo que dice "Santo, santo, santo es el Señor" pagado por un judio como castigo a su blasfemia...
 El siguiente punto de la visita es la Torre de la Ciudad Vieja
 La Torre del Puente de la Ciudad Vieja es reconocida como una de las construcciones góticas más bonitas. Diseñada por Petr Parler como ornamento para el flamante Puente Carlos, cuyo diseño también le pertenecía, la preciosa torre hacía parte de las fortificaciones de la Ciudad Vieja, pero era sobre todo una grandiosa puerta triunfal en el recorrido del Camino Real que seguían los reyes durante la coronación y que culminaba en el Castillo de Praga.
 La torre fue seriamente dañada cuando los suecos en 1648 ocuparon la orilla oeste del Moldava e intentaron avanzar sobre la Ciudad Vieja, librando la batalla más importante sobre el puente. Los mayores daños fueron producidos en la cara que da al río, por lo que las esculturas de Petr Parler que dan sobre la Plaza de los Caballeros de la Cruz, en la Ciudad Vieja, sobrevivieron al ataque y pudieron ser restauradas.
 Estas tres esculturas, situadas justo encima de la puerta sobre una serie de escudos, representan a San Vito, el santo protector del puente, en el centro; a la izquierda, la figura del rey Carlos IV, quien ordenó la construcción del puente, y a la derecha, la de San Wenceslao, el antiguo rey de la dinastía fundadora de Praga, lo cual pone en evidencia el orgullo que el emperador manifestaba de pertenecer a la legendaria familia premyslita. En la composición también se incluyeron los dos escudos de la Corona de Bohemia. Más arriba hay otras dos estatuas de santos patronos del país, San Adalberto y San Segismundo.
 La torre tiene 47 metros de altura y está abierta al público. Vale la pena subir los 138 escalones y llegarse al primer piso, donde hay una gran sala mirador con un precioso techo abovedado que ofrece magníficas vistas del Castillo de Praga y el Barrio Pequeño al otro lado del río, así como del Puente Carlos mismo. También hay un mirador en el tejado, en el que sobresale el pináculo en forma de cuña.
 Y para acabar el día nada mejor que una estupenda pizzería recomendada por los lugareños, la "Carmelita".
 De vuelta al hotel....
 Fabuloso interior del restaurante de la Casa Municipal...
 Y el café del Hotel Pariz
 Se notaba que había acabado el mal tiempo porque la Plaza se llenaba de puestecitos..
 Este preparaba una especie de tortas de masa de churro, fritas y les añadian pasta de ajo triturado y una montaña de queso.
 Este edificio está en una calle por la que pasábamos a diario. Es curioso porque pertenece a un movimiento llamado Rondocubismo, practicamente exclusivo de Praga.
 El edificio es el Legiobank, una especie de caja de ahorros para las fuerzas armadas checas. Me encanta...
Y con esto terminamos la visita a la maravillosa Praga..

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