lunes, 18 de febrero de 2013

Un paseo por Castilla La Mancha (I)

En el año 2008, antes de ir a Marruecos nos quedamos unos diitas de gira por Castilla la Mancha. Este es el relato del viaje.
Tras alquilar un coche en el aeropuerto, la carretera, de paso, nos llevó a Aranjuez, a visitar su Palacio.
Del interior no puedo mostrar fotos porque está super prohibido, así que amenizo el relato con fotos de los jardines.


Situado entre los ríos Tajo y Jarama, fue utilizado ya como residencia real en época de los Reyes Católicos.


Felipe II inició el palacio con los mismos arquitectos de El Escorial, Juan Bautista de Toledo y Juan de Herrera, terminándose en el reinado de Fernando VI, con la incorporación de dos alas en tiempos de Carlos III.


En la visita es recomendable pasear por su jardín, conocido como Jardín de La Isla, rodeado por el Tajo y por un canal del mismo, "la ría", que lo separa del palacio. Está enriquecido con fuentes de los siglos XVI y XVII, en su mayoría italianas.


En los Jardines de la Isla se reunían, la intimidad del jardín islámico con sus fuentes bajas, la ordenación geométrico y proporcional, los juegos de agua, los espacios cerrados y las alusiones mitológicas del jardín manierista italiano, y los parterres bajos de flores a la manera flamenca, especialmente de rosas, a las que era muy aficionado Felipe II y que aquí se cultivaban para destilar aguas de olor.


El agua de todas estas fuentes procedía del depósito o "Mar de Ontígola", desde donde era traída por medio de una cañería de plomo, sustituida por otra de hierro en época de Felipe V.






Y con la imagen del patio de armas acabamos la visita de hoy.

Otra imagen del patio...




Iglesia de San Antonio


Seguimos el camino y llegamos a Ocaña. Lo primero que vemos es la Plaza Mayor. Su grandiosidad sobrecoge y hace recordar aquella memorable frase: "Dónde está la ciudad de esta plaza".
Existió otra en un principio, aunque no tan regular, con soportales sostenidos por pies de madera. En ella ya desde muy antiguo se tenían las fiestas taurinas, de las que es un recuerdo la obra dramática "Peribanez y el Comendador de Ocaña", de Lope de Vega. Fue escenario de multitud de acontecimientos históricos, siendo las Justas y Torneos los más frecuentes celebrados en ésta y que el rey Alfonso XI en 1332 dictaría en esta Villa en sus famosas Ordenanzas.


Es Ocaña un pueblo de antiquísima existencia, sabiendo con certeza documental
que durante casi toda la Edad Media cristiana fue Villa con propios términos y jurisdicción plena. Al pasar Ocaña a poder de la Orden de Santiago, fue principal ornamento de Castilla erigiéndose con toda certeza el primer "rollo" y con él, la confirmación de Villazgo.
Este, obra del siglo XV de estilo gótico (copia del existente), ha tenido diferentes acoplamientos, siendo el principal de ellos presidiendo la Plaza Mayor, donde permaneció hasta 1565. Desde 1986 ocupa este lugar, asentado sobre un pedestal escalonado.
Consiste en un haz de ocho columnas de piedra caliza. En la parte central de los fustes, al igual que en los capiteles, hay un grueso collarino decorado con perlas. Sobre este haz de columnas nace un pequeño templete hueco en cuyos pilarillos y arcos pueden observarse restos de una esmerada decoración muy similar en todo el conjunto. El remate del monumento desapareció y fue sustituido por una cruz de hierro.


Teatro Lope de Vega
En la calle Lope de Vega se alza este magnífico edificio, antiguo Colegio de la Compañía
de jesús. Primeramente fue Colegio, posteriormente Cuartel de Caballería, más tarde Escuelas Públicas y, por último Teatro. Su fundación se remonta al año 1558, siendo su obra costeada, así como la cesión de los terrenos por Don Luis de Calatayud y Borjas (beneficio noble, y protonotario apostólico avecinado en esta Villa).
Tras una serie de problemas para su fundación, en el verano del citado año de 1558, se abren las aulas de este primitivo colegio donde se impartirán clases de Gramática, Retórica y más tarde Teología y Filosofía. Algunos años después, concretamente en 1616 se procede a la inauguración de una nueva iglesia suntuosa y amplia. Entre 1654 al 1672 fue dedicado a la enseñanza de niños, obra encomendada a la Orden de San juan de Dios, y posteriormente seminario para colegiales.
Muchas fueron las utilidades dadas a este primitivo Colegio (llegó a albergar un Cuartel de Caballería), así por ejemplo en 1767 y tras la expulsión de los jesuitas de España por Carlos III, el citado Colegio quedó convertido en Escuelas PÚblicas, hasta que el 25 de diciembre de 1832 la Sociedad Benéfico Dramática de Ocaña -asociación altruista que elevó el nombre de Ocaña a las más altas cotas de la cultura- arrendó lo que había sido iglesia y tras acomodarlo construyó en dicho edificio un Teatro.

Fuente Nueva o Fuente Grande
De forma rectangular, se halla dividida en dos secciones: la Fuente propiamente dicha y los lavaderos.
LA FUENTE: Su fachada principal (55x62m.)la compone una larga galería de piedra cubierta, sobria y elegante decorada por 20 pilastras toscanas de sillería, que forman otros tantos arcos adintelados. En los extremos de la fachada podemos ver sendos escudos blasonados de la Villa también en piedra. En un tiempo el agua manaba por sus diez caños que vierten a un henchidero o pilón de sillería dividido en compartimentos que sirvieron de abrevaderos.
los muros interiores son de ladrillo como los arcos y bóvedas que cubren la galería y por la que corren en dos tarjeas. , las aguas que provienen de ambos lados del valle. Se da acceso a dicha fuente por una rampa al O. y al S. mediante una espaciosa escalera de sillería de dos ramales. A escasos metros de la fuente y bajo las entrañas de la tierra, brota una mina de agua que es conducida a lo largo de un túnel de ladrillo de más de 274 m. de largo por 2 de alto y 1,22 de ancho. las máquinas para elevar el agua a la población fueron instaladas en 1888, constando de diez motores con una capacidad total de 175 caballos. El agua que produce esta mina tiene una dureza de 47°.
LOS LAVADEROS: Estos están separados de la Fuente por una fuerte muralla, teniendo su entrada por una escalera de sillería en dos ramales. Este patio enlosado de forma rectangular tiene dos grandes pilones de sillería iguales y paralelos, sirviendo en su tiempo de lavaderos públicos y pudiendo hacer uso del mismo unas trescientas mujeres. En 1576 la fuente contaba sólo con dos caños, pero tan abundantes y copiosos que podían abastecer a más de 3.000 vecinos que era el censo de aquella época, así como a más de 200 molinos de aceite existentes en la Villa. En 1784 y 1829 sufrió la Fuente dos grandes inundaciones que la ocasionaron muchas averías, remediadas con fondos del Municipio y tomándose para ello dinero a censo mediante contribuciones hechas por el erario público. El 18 de octubre de 1870 el Regidor del Ayuntamiento y Ayudante de Ingeniero, Don Martín Caballero y Cabello, presentó un proyecto que fue aprobado y ejecutado, para dotar a esta Fuente con diez caños y tapándose los dos antiguos, cuya obra finalizó el 18 de diciembre del mismo año, ascendiendo su importe a 15.300 reales.
Hablar de Illescas es hablar de una localidad de la provincia de Toledo en plena expansión, debido en gran parte a su cercanía a Madrid, pero es también hablar de El Greco y de la Virgen de la Caridad.
En nuestra visita a Illescas descubrimos una excepcional herencia artística, legada por uno de los pintores más geniales de la Historia. 5 lienzos únicos se albergan en el Santuario de la Virgen de la Caridad, imagen coronada Reina canónicamente, y cuya advocación y milagros despiertan la fe de lugareños y extraños. Le invitamos a conocer tode esto y mucho más en Illescas.


Iglesia de Santa María
Desde la reconquista en el siglo XI por Alfonso VI existiría el templo de Santa María, quizá hubiera uno anterior en el período mozárabe. La construcción primitiva debió ser de planta basilical rectangular con 3 naves rematadas en tres ábsides semicirculares y una torre adosada en el lado sur del crucero. En este espacio celebran un Mercado Medieval el primer fin de semana de junio, además de distintos espectáculos y actividades lúdico-culturales coincidiendo con las fiestas de la semana del 11 de marzo y del 31 de agosto.


El Arco de Ugena, restos de lo que fuera la muralla medieval de Illescas, la Iglesia Parroquial de la Asunción de Santa María, el Ayuntamiento, las Plazas de Colón, del Salvador, de las Cadenas y su Olmo centenario... son algunos de los lugares para conocer en Illescas, además de su Santuario de la Virgen de la Caridad, que custodia importantísimas y únicas obras pictóricas de El Greco.
Illescas además es un lugar donde hacer compras y comer bien, punto de parada intermedia en nuestro viaje a la cercana ciudad de Toledo.
 
Llegamos a Toledo y nos instalamos en el Hotel Abad.
Situado en pleno casco histórico de Toledo, muy próximo a la plaza de Zocodover y junto a la mezquita del Cristo de la Luz, el Hotel Abad Toledo, ocupa una herrería de 1815 convertida en una alojamiento de categoría tres estrellas con personalidad propia.
Inaugurado hace 5 años, la familia que regenta este hotel de 22 habitaciones quiso mantener el carácter histórico del edificio, lo que ha permitido que hayan conservado el ladrillo y la piedra a la vista, así como las vigas y los artesonados de madera y los grandes ventanales que aligeran la fachada.
Las habitaciones están repartidas en cuatro plantas de una añeja herrería con mampostería descubierta de piedra y madera y amplios ventanales. Recomendamos las habitaciones de plantas superiores por la luz natural y las vistas. Las mejores son la suite: un dúplex perfecto para una familia, Todas tiene acceso e internet individual con WIFI, televisión vía satélite, caja fuerte, hilo musical, aire acondicionado, teléfono de última generación y unos cuartos de baño con secador de pelo y modernos diseños de las griferías.


El gusto por una cuidada estética minimalista y la estructura madera dominan en el hotel, que facilita en todo lo posible el acceso a minusválido, como por ejemplo ascensor para acceder a las habitaciones. Destacan los colores empleados en sus techos abuhardillados, rojos teja, el característico manchego y los amarillos combinan y contrastan con juegos de sábanas y cortinas.
Completan las instalaciones la cafetería y la sala de reuniones.
La primera, situada al lado de la recepción, es un salón en el que se puede leer la prensa y tomar un desayuno buffet tranquilamente.
Lo curioso es que el hotel tiene UNA sola plaza de aparcamiento, localizada en un edficio a 50 metros y que hay que reservar con MESES de antelación.


Esta es la panorámica que se disfruta desde el hotel.








La Plaza de Zocodover fue el centro neurálgico de la ciudad durante la mayor parte de su historia, actuando como Plaza Mayor de la misma. Una parte de ella fue diseñada por Juan de Herrera en tiempos de Felipe II. El origen del nombre Zocodover procede del árabe sūq ad-dawābb, que significa "mercado de bestias de carga".


Esta Plaza fue también el lugar por donde se corrían los toros y se organizaban las cucañas en las fiestas de la localidad. Se trata, pues, del punto neurálgico de la vida social de la localidad desde tiempos medievales. Pero también Zocodover era el centro para actos más luctuosos como los Autos de Fe de la Inquisición o la ejecución pública de los reos.


En la actualidad Zocodover es uno de los lugares de la ciudad donde se llevan a cabo multitud de actos y festejos, así como también sirve de popular punto de encuentro y disfrute de los toledanos y sobre todo paso obligado para los miles de turistas que jalonan las calles del casco histórico durante todo el año.
 
La Mezquita de la Tornerías, sigue la misma tradición califal que su modelo, la Mezquita del Cristo de la Luz, aunque es una obra realizada en la segunda mitad del siglo XI.
Está levantada sobre cimientos de origen romano y tiene la peculiaridad de estar construida en dos pisos.
Posee planta cuadrada y tiene tres naves subdivididas en tramos mediante arcos semicirculares de granito y cubiertas con bóvedas vaídas de ladrillo.
En el piso superior, al que se accede por una estrecha escalera, está la mezquita propiamente dicha, de la que se conservan restos del muro de la quibla y del mihrab.


Seguimos caminando hasta aproximarnos a la zona de la Catedral.


El Arco de Palacio
Cuando a principios del siglo XVII un terrible incendio destruyó el primitivo arco -que databa del siglo XV y que había sido mandado construir por el cardenal Pedro González de Mendoza- le fue urgentemente encomendada a Juan Bautista Monegro la ejecución de un nuevo arco que comunicara, como lo hacía el anterior, el Palacio Arzobispal con la Catedral Primada.
Ese es el arco que hoy podemos ver, precioso, ejecutado casi en su totalidad en ladrillo, con techo de pizarra a dos aguas y tres ventanas a cada lado de la calle.
Su presencia genera una calle de aspecto curioso, muy renacentista, por la discontinuidad que supone en la contemplación de la Catedral desde el entronque con la calle Trinidad.
La pendiente de la calle hizo que fuese una estampa muy fotografiada en los comienzos de la era fotográfica, ya que la perspectiva que se logra es muy vistosa tanto si es capturada la imagen desde la Plaza del Ayuntamiento como si se hace desde la zona más elevada.


El edificio del Ayuntamiento de Toledo fue encargado por el corregidor Gómez Manrique. Su forma definitiva tardó muchos años en realizarse, ya que se inicia su construcción en 1575 según el proyecto de Juan Herrera. A él se debe la severidad inicial de la fachada principal levantada sobre un extenso zócalo de sillares almohadillados en cuya longitud se abren nueve arcos de medio punto.
Intervienen Nicolás de Vergara El Mozo y Juan Bautista Monegro en el primer piso, compuesto por nueve arcos de medio punto entre columnas. Completa la planta superior Jorge Manuel Theotocópulos a principios del siglo XVII, con nueve huecos de forma cuadrada.
El remate de las dos torres con chapiteles barrocos de pizarra es de Ardemans, ya de 1703. El un frontón triangular ostenta el emblema de la ciudad.
La perfecta simetría del edificio y el empleo de columnas toscanas evocan el clasicismo italiano.


Única en España y sólo por detrás en tamaño de la de Sevilla, la Catedral Primada de Toledo es una espectacular pieza de la arquitectura y el arte español. En ella encontramos la huella de todos los estilos artísticos predominantes en la Historia de España.


Estructura gótica en su construcción, yeserías y techos de traza árabe en la sala capitular, influencias del barroco en su Transparente, del neoclásico en la Puerta Llana... Recorrerla y caminar pausadamente por sus naves, capillas, salas..., es viajar en el tiempo y descubrir un pasado aún hoy vivo, de ensalzamiento y glorificación a lo Eterno.


Su primera piedra se ponía en 1226 en tiempos del arzobispo Jiménez de Rada y bajo el reinado de Fernando III el Santo, habiendo sido reconocida en 1088 la Iglesia Mayor de Toledo como Catedral Primada sobre las demás del reino. Ubicada en un lugar que pudo ser siempre sagrado (fue emplazamiento de la catedral visigoda y de la posterior mezquita mayor) los primeros maestros de obra fueron Martín y su sucesor Petrus Petri. Lo primero en construir fue la zona de la Capilla Mayor y la girola. La estructura de su girola es muy original: cada uno de los tramos en forma de trapecio que la conforman se divide en rectángulos y triángulos, dando lugar alternativamente a bóvedas con cuatro y tres nervios, dibujando X e Y en sus techos.


 
Siguiendo el estilo gótico francés, a los pies del templo deberían aparecer dos torres iguales, pero con el tiempo sólo quedó terminada una, siendo la otra muy pequeña, posiblemente por inestabilidad del suelo. Su cúpula cubre la Capilla Mozárabe. La gran torre, de noventa metros, fue terminada por Hanequin de Bruselas en el siglo XV.


En 1755 se instaló la mayor de las nueve campanas: la Campana Gorda, izando sus 17 toneladas de peso mediante poleas movidas por 100 marineros de Cartagena. Se resquebrajó al primer toque y se le cambió el badajo original de tres metros por otro más pequeño.




Una imagen de la Posada de la Hermandad al lado de la Catedral.


Completan el interés artístico de la catedral el claustro (siglos XIV-XV) y la Puerta del Reloj, cuajada de figuras en sus tres arquivoltas, tímpano y parteluz; las tres portadas de la fachada principal (Puerta del Perdón, de la Torre y del Escribano) y la Puerta de los Leones, en cuyas esculturas trabajaron Hannequín Egas y Cueman (siglo XV).




Alrededor de la Catedral, las tiendas de recuerdos dan un toque pintoresco..



Casa Posada de la Hermandad
Este edificio sirvió a la vez de casa, cuartel y cárcel de la Santa Hermandad de Toledo, encargada de proteger los caminos durante el medievo. La Casa-Posada conserva parte de la primitiva estructura de fines del siglo XV, así como la fachada, de estilo gótico-mudéjar, decorada con escudo y emblema de los Reyes Católicos. En la actualidad alberga un Centro Cultural Municipal y otros usos administrativos.




El Álcazar, edificio simbólico, se emplaza en la zona más alta de la ciudad de Toledo, teniendo sus orígenes más remotos en la época romana. Situado en un punto estratégico de la ciudad, durante la época visigoda, Eurico conquista la ciudad y Leovigildo establece en ella la capitalidad, dejando modificaciones y adaptaciones en dicho edificio, considerado y concebido inicialmente como una gran fortaleza. Durante los reinados de Alfonso VI y Alfonso X El Sabio, se rehace, dando origen al primer alcázar de planta cuadrada con torres en los ángulos, y fachada principal de tres cuerpos.En el siglo XVI Carlos V y Felipe II ordenaron erigir el Alcázar como tal.
Las fachadas oriental y occidental fueron las que recibieron un tratamiento más sencillo, siendo la fachada principal donde Covarrubias centró el carácter representativo y emblemático del edificio. El patio, diseñado por Covarrubias en 1550, es la pieza más clásica y monumental del conjunto que, junto con la escalera, diseñada por Villalpando y construida por Juan de Herrera, dotan al edificio de un aspecto solemnemente triunfal, en clara sintonía con la proporción y monumentalidad clásica del conjunto.


En cuanto a sus acontecimientos históricos, el edificio ha estado marcado por distintos hechos históricos (la Guerra de Sucesión, la Guerra de la Independencia, la Guerra Civil Española...), sufriendo asedios, incendios, etc. Tras su parcial destrucción durante la guerra civil se comenzó una laboriosa reconstrucción que no terminó hasta finales de los 70. Fue llevada a cabo por ingenieros militares y estuvo estructurada en diferentes fases.
La imagen actual es de un imponente edificio con cuatro fachadas, cada una con un estilo artístico distinto y que ha tenido diferentes usos, entre otros: Academia de Infantería, Museo del Ejército y actual Biblioteca Regional de Castilla-La Mancha. Como Biblioteca Regional, destacar sus más de 380.000 volúmenes, y sus colecciones de especial valor, como la Borbón Lorenzana, además de su condición de relevante emplazamiento cultural, con magníficas instalaciones, y de permanente uso social. Sólo pudimos verlo por fuera, ya que en ese momento estaba en obras.

El café lo tomamos en el Parador, con su incomparable vista...



La siguiente visita, fue a una exposición de instrumentos de tortura de la Inquisición. Escalofriante!!!















Seguimos paseando por las calles de la ciudad.




El Monasterio de San Juan de los Reyes, en Toledo, es una de las obras de la arquitectura gótica más espectaculares de España. Ubicado en plena judería, fue ordenado levantar por los Reyes Católicos para conmemorar la Batalla de Toro, con miras a ser el futuro lugar para su enterramiento.
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Edificio encargado por los Reyes Católicos a Juan Güas en 1.476, que construyó uno de los templos más bellos de la ciudad de Toledo y uno de los mejores conjuntos del gótico hispano-flamenco.
La iglesia tiene una sola nave cubierta con bóvedas de crucería, con cúpula estrellada sobre le presbiterio, coro alto y capillas laterales entre los contrafuertes, destacando la abundante decoración que adorna el crucero y la capilla mayor. En esta última el esquema decorativo es a base de arcos conopiales y escudos de los Reyes Católicos sostenidos por águilas de San Juan.
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A través de una pequeña puerta se accede al claustro, obra maestra de Enrique Egas, compuesto por cuatro alas abiertas a un patio a través de grandes ventanales de tracería flamígera, bordeados por un friso con decoración vegetal y animal. En la planta superior es notable la bella techumbre policromada que repite, como motivo ornamental, emblemas, armas e iniciales de Isabel y Fernando, realizado en estilo mudéjar.
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En su fachada principal aparece la tradicional decoración isabelina, formada por estatuas, arquerías ciegas, pináculos y bolas. En ella destacan las cadenas de los cristianos cautivos que fueron liberados por Fernando el Católico en la toma de Málaga y Baeza.
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Es de origen árabe, conservando de esa época gran parte de la planta baja, el resto de la fábrica es del siglo XVI, de estilo renacentista bajo dictados herrerianos, que fue concebida como un gran arco de triunfo. Tiene planta cuadrada con un patio en el centro y cuatro torres angulares de ladrillos. Toda ella se puede considerar dividida en tres cuerpos, correspondiendo el primero a las bases de las cuatro torres que flanquean la entrada y que corresponde a la primitiva fábrica medieval de mampostería o tosca sillería. El resto es de ladrillo, correspondiendo al último cuerpo las cuatro torres de las esquinas y los lienzos almenados que las unen. En su fachada interior hay una estatua de Santa Leocadia atribuida a Berruguete. Es la única puerta abierta al tráfico rodado.
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No se conoce fecha de construcción aunque ya se hace referencia a él en el año 1165. Realizado en sillería, salva la distancia entre dos orillas con cinco arcos de los que destaca el central, apuntado y con 27 metros de altura. En la baja Edad Media, aproximadamente en el siglo XIII, se modifica y se le añade una nueva estructura defensiva en su extremo, una puerta o torre, de planta hexagonal, que tuvo un diseño defensivo muy estudiado para evitar el acceso por la fuerza.
En el siglo XVI, se añade otra torre en el extremo opuesto que empalma con la muralla.
Puerta Nueva de Bisagra
Su origen es musulmán, época de la que se conserva el núcleo central, pero fue reconstruida por Alonso de Covarrubias en el siglo XVI.


Está formada por dos cuerpos independientes con dos altos muros almenados que los unen, formando un patio entre ellos.
El cuerpo que da a la ciudad es de arco de medio punto flanqueado por torreones cuadrados, rematados por tejados y un escudo de Carlos V en la parte superior.


El lado externo, atribuido a Covarrubias, está formado por un arco de sillares almohadillados sobre el que se apoya un gran escudo de la Ciudad Imperial, con su inconfundible águila bicéfala. Flanquean esta entrada dos grandes torreones circulares y almenados.






Al día siguiente nos despedimos de Toledo y seguimos camino.




El hotel está situado al lado de la Puerta del Sol, así que una imagen antes de la despedida...
 
Viajar a Yepes es hacer un viaje en el tiempo a una villa amurallada que hoy portege su patrimonio y lo muestra orgullosa a quien lo visita. Adentrarse en su pequeño, pero monumental casco histórico, es retroceder a un pasado sorprendente: entre sus muros, por ejemplo, se firmaron los esponsales de los Reyes Católicos. Otros personajes históricos también guardan relación con este municipio de la comarca de la Mesa de Ocaña.


Declarado Conjunto Histórico Artístico, fue pueblo de gran importancia en el pasado y albergó entre sus murallas, de las que aún quedan algunos lienzos, importantes monumentos y casonas palaciegas que aún hoy podemos disfrutar.


Apacible y tranquilo, en Yepes encontramos la Iglesia Colegiata de San Benito Abad, enérgica y monumental, de Covarrubias, su plaza mayor, hospitales, conventos, fuentes, y casonas blasonadas de fachadas encaladas y balcones de importantes rejerías.


Su Corpus Christi y sus Jornadas Calderonianas nos arrastran a imaginar como pudo ser el Siglo de Oro en Yepes.




La Casa de Cervantes, situada en la localidad toledana de Esquivias, es una antigua casa de labranza que, según la tradición, fue habitada por el propio Cervantes y su esposa. Por su interés histórico fue declarada Monumento en 1971. La Casa Cervantes es una típica casona de labradores del siglo XVI, aunque de labradores acomodados, construida en dos plantas con patio o corral al que se accede por un portalón. Conserva perfectamente la estructura de los techos, de vigas vistas, así como las puertas de los herrajes, rejas de ventana, etc., y dependencias como el lagar, la cuadra, la bodega, la cueva y los patios empedrados. Actualmente alberga una colección etnográfica de utensilios domésticos y de labranza, así como importantes documentos históricos sobre la posible inspiración de Cervantes en personajes de la villa.
 Recorrer Torrijos es encontrarse con importantes edificios civiles, como el Palacio de Pedro I El Cruel, y religiosos, como su Colegiata o la Capilla del Cristo de la Sangre.

Y aunque estos monumentos bien merecen una visita, también es importante recordar, que Torrijos ha pasado también a la historia por haber sido visitado y nombrado para la eternidad, en la universal obra de El Lazarillo, que así dice: "Aun apenas lo había acabado de decir cuando se abalanza el pobre ciego como cabrón, y de toda su fuerza arremete, tomando un paso atrás de la corrida para hacer mayor salto, y da con la cabeza en el poste, que sonó tan recio como si diera con una gran calabaza, y cayó luego para atrás, medio muerto y hendida la cabeza. “¿Cómo, y olistes la longaniza y no el poste? ¡Olé! ¡Olé!” - le dije yo. Y dejéle en poder de mucha gente que lo había ido a socorrer, y tomé la puerta de la villa en los pies de un trote, y antes que la noche viniese di conmigo en Torrijos. No supe más lo que Dios dél hizo, ni curé de lo saber." Tratado I.




A unospocos kilómetros encontramos Maqueda. Su Castillo, su Iglesia Parroquial de Santa María de los Alcázares, los arcos y la puerta califal de la fortaleza, el rollo de la villa y la torre de vela, conforman un trazado urbano salpicado de detalles históricos y monumentales que hablan de un pasado en el que Maqueda jugó un importante papel histórico, y a todo ello se une una fiesta, la Fiesta de la Virgen de los Dados, con un origen muy curioso.


Cuando nos acercamos a Escalona, lo primero que nos llama la atención es la silueta de su Castillo, inexpugnable durante los siglos del medievo. En lo alto, con el río Alberche a sus pies, nos ofrece una estampa sumamente evocadora. El Infante don Juan Manuel es el personaje histórico que dota a Escalona de su peso en la Historia. Sus lienzos de muralla aún conservados, su Plaza Mayor, que recuerda también al pícaro Lazarillo y sus andanzas de la mano del ciego en su camino a Toledo, y algunos conventos e iglesias de la localidad, son el reclamo que complementa una visita a Escalona.





Talavera de la Reina es la Ciudad de la Cerámica. Hablar de Talavera es hablar del río Tajo a su paso hacia el Atlántico, es hablar de santuario y fortaleza, de devoción y fiestas religiosas, de afán mercantil, de afición taurina y fiestas. Su riqueza patrimonial, forjada a lo largo de su dilatada historia, se combina con los servicios y oportunidades de una ciudad moderna y dinámica, que espera tu visita. Se trata de la ciudad más poblada de la provincia de Toledo.


Geográficamente se asienta el una terraza fluvial del río Tajo en un ensanche del mismo debido a la desembocadura en su territorio de varios afluentes como el Alberche, el Papacochinos, o el arroyo de la Portiña. El río forma un estuario en el que hay dos islas principales la del Chamelo y la Isla Grande, estando la primera protegida como espacio natural por su riqueza faunística y vegetal.


La ciudad está flanqueada por el sur por el Cerro Negro, y por el norte por la sierra de Segurilla. La ciudad está partida en dos por el río Tajo siendo la zona norte la más poblada y unida a los barrios del sur por tres puentes de los cuales uno es de origen romano (pese a que al parecer, los restos que se conservan son de origen Árabe)


La Colegiata de Talavera, como también se conoce a la Iglesia de Santa María, es un templo de planta rectangular, con tres naves sin crucero y tres ábsides, poligonal el del centro y cuadrados los laterales. A la izquierda de los pies se levanta la torre y, en sus costados, se abren varias capillas.
Las bóvedas, que arrancan de pilares, con ocho columnas adosadas cada uno, son de crucería simple, siendo de terceletes en la nave central. Su claustro, terminado en el siglo XV, es de cinco tramos de lado, con sencillos arcos apuntados y bóvedas de crucería. Sobre la puerta de los pies, de arquivoltas apuntadas, se construyó en 1470 uno de los mejores rosetones hispanoflamencos de toda la región.



En la plaza del Pan destaca el amplio espacio rectangular, con sus palmeras, y sus elementos cerámicos. En torno a este espacio está el viejo ayuntamiento, de portada renacentista, y la Colegiata. Fue desde el siglo XVI centro de la vida local, en torno al cual se ubicaban las casas palaciegas de familias ilustres de Talavera, aún se puede ver algún detalle en el entorno.


En las inmediaciones de la plaza se halla también el edificio modernista del Teatro Victoria, que se construyó en 1914 sobre el terreno de la antigua Casa de Comedias.

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