miércoles, 4 de septiembre de 2013

París mon amour( y IV)

Y en nuestro último día en París, decidimos visitar a los grandes hombres y mujeres que ya no están con nosotros, por lo que fuimos al Pere- Lachaise.

Hablar de Paris es hablar de estilo, de historia, la que se plasma en todas sus construcciones: la Torre Eiffel, la Catedral de Notre-Dame, los Campos Elíseos, el Arco de Triunfo, el museo de Louvre… Allí donde la elegancia se manifiesta en todas sus expresiones, y sus cementerios no podían ser la excepción.
Georges Bizet, compositor de "Carmen".

Père Lachaise situado al este de la ciudad en terrenos que pertenecieron hasta 1763 a los Jesuitas, comunidad a la que pertenecía François d’Aix de la Chaise quien fuere durante 34 años el confesor del rey Luis XIV en honor al cual toma su nombre, es uno de los cuatro cementerios creados a principios del siglo XIX cuando por decreto se prohibió enterrar a los muertos en zona urbana.
Que escena tan tétrica, con el cuervito!!!!!

El diseño de estilo Neoclásico estuvo a cargo de Alexandre Théodore Brongniart y los grandes escultores del momento, David d’Angers, Garnier, Guimard, Visconti que con su trabajo lograron la magnificencia romántica que envuelve este bello rincón el cual, en sus comienzos,  contaba con 17 hectáreas divididas en 58 áreas.
El pintor Louis David.

Abierto al público el 21 de mayo de 1804 no fue bien recibido por el hecho de encontrarse en una zona que aparte de ser humilde implicaba ser enterrado fuera de la ciudad. Esta idea se mantuvo por mucho tiempo, tanto así que 8 años después de su inauguración sólo habían sido sepultadas 833 personas; pero fue en 1817 que la historia dio un vuelco cuando el alcalde de París con el propósito de cambiar la imagen que la gente tenía del camposanto hizo trasladar a él los restos de Moliere y La Fontaine.

La llegada de estos ilustres huéspedes produjo el efecto deseado, y lo convierte en el preferido de la aristocracia, mostrando que hasta después de la muerte existe la diferencia de clases. Como resultado fue necesario ir ampliando su territorio hasta convertirlo en lo que es en la actualidad, un vasto terreno de 43 hectáreas divididas en 93 áreas que alberga 70.000 tumbas y más de 5.300 árboles, entre sauces llorones y limas. Además cuenta entre sus habitantes centenares de gatos y miles de pájaros.
Eugene Delacroix.

Otro aspecto sobresaliente de Lachaise son los monumentos que añaden majestuosidad y la sensación de encontrarse en una galería de arte al aire libre; es por ello que los turistas y parisinos han convertido el lugar más que en un cementerio, en un parque que recibe al año cerca de 2 millones de visitantes.

En él encontramos un claro contraste entre la vida y la muerte donde es muy común hallar grandes grupos de jóvenes que cantan y bailan alrededor de la tumba de Jim Morrison, o que decir de todos aquellos que hacen fila en la tumba de Alan Kardec fundador del espiritismo queriendo tocarle para obtener algo de sus energías.
Honoré de Balzac.

Guillaume Apollinaire.

Edith Piaf

Uno de los agradables paseos.

Tumbas de Moliere y La Fontaine

Champollion

Chopin.

Rossini

Y seguimos camino.
La Ópera de París es una institución musical, sucesora de la fundada en París por Luis XIV en 1669 con el nombre de Académie Royale de Musique. Es una de las instituciones de su clase más antiguas de Europa.

Originalmente alojada en el Palacio Real, ha tenido varias sedes. Actualmente ocupa dos edificios:
El Palacio de la Ópera, inaugurado el 5 de enero de 1875 y conocido también como «Palais Garnier» (Palacio Garnier) u «Ópera Garnier», en honor al arquitecto que lo diseñó, Charles Garnier.
El Palacio de la Ópera de la Bastilla, inaugurado el 13 de julio de 1989, coincidiendo con los actos de celebración del bicentenario de la Revolución francesa.

En 1989 la Compañía de la Ópera trasladó su sede al recién construido Teatro de la Bastilla y su vieja sede recibió el nombre de Palacio Garnier, donde permanece la Academia Nacional de Música. A pesar del cambio de nombre oficial y del traslado de la Compañía de la Ópera, el Palacio Garnier sigue siendo conocido popularmente por el nombre de Ópera de París.

Se dice que la esposa del emperador, la Emperatriz Eugenia de Montijo, preguntó a Garnier durante la construcción si el edificio tendría estilo griego o romano, a lo cual respondió: «¡Es en estilo Napoleón III, señora!».

La construcción de la Ópera tuvo varios contratiempos. La obra hubo de ser interrumpida al encontrarse cuevas con aguas subterráneas durante las excavaciones, las cuales tuvieron que ser absorbidas con bombas durante 8 meses. También se interrumpió después del desastre de la Guerra Franco-Prusiana, la caída del Segundo Imperio Francés y la Comuna de París de 1870. Durante esta época la obra continuó en forma esporádica e incluso se rumoreó que la construcción de la Ópera sería abandonada.

El Palacio Garnier fue oficialmente inaugurado el 15 de enero de 1875, con una espléndida ceremonia que incluía la presentación del tercer acto de la ópera La Juive, de Halévy, y extractos de la ópera Les Huguenots, de Meyerbeer. La compañía de ballet presentó un divertimento representado por el maestro de ballet Louis Mérante que consistía en la célebre escena de Le Jardin Animé de Joseph Mazilier, recreada de su ballet Le Corsaire.

Un poco más pequeño en escala que su predecesor, el Teatro de la Academia Real de Música, el Palacio de Garnier está conformado por 11.000 metros cuadrados, tiene una capacidad de aproximadamente 2.200 espectadores y un extenso escenario para 450 artistas. Es un edificio muy vistoso, su estilo es monumental, opulentamente decorado con frisos multicolores elaborados en mármol, columnas y lujosas estatuas, muchas de ellas representando a deidades de la mitología griega. Entre las columnas de la fachada frontal del teatro, hay bustos en bronce de muchos compositores famosos, como Mozart y Beethoven.

La Ópera es el hogar del Fantasma...
El fantasma de la ópera es una novela gótica que combina romance, terror, misterio y tragedia. La historia trata de un hombre misterioso que aterroriza la Ópera de París para atraer la atención de una joven vocalista a la que ama.

La novela de Gastón Leroux, publicada en 1909, está ambientada en el París del siglo XIX, concretamente en la Ópera Garnier, construida sobre un lago subterráneo entre 1857 y 1874. Los empleados afirman que la ópera está encantada por un fantasma misterioso que provoca muchos accidentes.


Varios aspectos del escenario. El interior está adornado en terciopelo, hojas doradas, ninfas y querubines. La araña de luces del auditorio central pesa más de seis toneladas. El área del techo alrededor de la araña tiene una pintura de 1964 hecha por Marc Chagall. Esta pintura ha sido materia de controversia, con muchas personas que sienten que desentona con el conjunto del resto del teatro.




Este conjuntito por solo 3.000 €.

Y aún antes de abandonar París, nos dio tiempo de la última visita, las torres de Notre Dame, a las que subimos después de hora y media de cola y varios crepes de Nutella calientes.
Esta escalera está en un piso de las torres donde hay una tienda de recuerdos.

Un paseo por la galería superior, donde se encuentran las gárgolas.
Refiere la tradición oral francesa la existencia de un dragón llamado La Gargouille, descrito como un ser con cuello largo y rectilíneo, hocico delgado con potentes mandíbulas, cejas fuertes y alas membranosas, que vivía en una cueva próxima al río Sena.
La Gargouille se caracterizaba por sus malos modales: tragaba barcos, destruía todo aquello que se interponía en la trayectoria de su fiero aliento, y escupía demasiada agua, tanta que ocasionaba todo tipo de inundaciones.

Desde arriba se ve la Plaza de Notre Dame, la Torre Eiffel, Saint Sulpice y la zona de negocios de La Defense.

Los habitantes del cercano Rouen intentaban aplacar sus accesos de mal humor con una ofrenda humana anual consistente en un criminal que pagaba así sus culpas, si bien el dragón prefería doncellas.
En el año 600 el sacerdote cristiano Romanus llegó a Rouen dispuesto a pactar con el dragón si los ciudadanos de esta localidad aceptaban ser bautizados y construían una iglesia dedicada al culto católico.
Equipado con el convicto anual y los atributos necesarios para un exorcismo –campana, libro, vela y cruz–, Romanus dominó al dragón con la sola señal de la cruz, transformándolo en una bestia dócil que consintió ser trasladada a la ciudad, atado con una simple cuerda.
La Gargouille fue quemado en la hoguera, excepción hecha de su boca y cuello que, acostumbrados al tórrido aliento de la fiera, se resistían a arder, en vista de lo cual, se decidió montarlos sobre el ayuntamiento, como recordatorio de los malos momentos que había hecho pasar a los habitantes del lugar.

En el campanario de la torre sur se encuentra “Emmanuele” la campana mayor, del S. XVII y de 13 toneladas (¡su badajo, de 500 kg, menos mal que sonó mientras estábamos e la galería!).

Es raro encontrar una gárgola sola. Generalmente suelen estar agrupadas en hileras, sobre los altos de iglesias y catedrales, a modo de una sociedad de gente de piedra.

Son muchas las explicaciones que se han intentado buscar, a lo largo de los siglos, para explicar el significado oculto de las gárgolas. Se han visto como símbolos de lo impredecible de la vida, pues nunca representan especies animales conocidas.
En otros casos, se ha dicho que son las almas condenadas por sus pecados, a las que se impide la entrada en la casa de Dios. Esta podría ser una interpretación apropiada, especialmente, para las gárgolas más visibles y terroríficas, que pueden servir como ejemplo moralista de lo que puede ocurrir a los pecadores.
De todas las explicaciones posibles, la más aceptada es aquella que nos habla de ellas como guardianes de la Iglesia, signos mágicos que mantienen alejado al diablo. Esta interpretación puede explicar el porqué de tan diabólicos y espantosos aspectos y su ubicación fuera del recinto sagrado.
La torre Norte cuenta con cuatro campanas que se colocaron en 1856 para reemplazar a las que fueron fundidas en 1791 para fabricar cañones. Las campanas suenan tres veces al día (8h, 12h y 19h.) Los domingos y días festivos las campanas de la torre Norte suenan a las 9h 45 y 15h 45. Su sonido ahora se controla vía remota, de forma electrónica. Este procedimiento sustituyó a la cuerda y al pedal que se utilizaba en el siglo XIX.

En el siglo XVIII, Luis XIV hizo fundir la campana mayor que había sido instalada en 1400, y a la nueva la llamó "Emmanuel". Esta campana únicamente suena durante las fiestas religiosas en Francia, tales como la Navidad, la Ascensión, Pascua, el día de Todos los Santos, etc.

Y corriendo al aeropuerto

Pero a París siempre se vuelve!!!!!!!!!

martes, 3 de septiembre de 2013

París mon amour (III)

 Y al día siguiente, que amaneció muuuuy lluvioso fuimos al Pantheon.
Es uno de los primeros monumentos neoclásicos de Francia. Inicialmente estaba previsto que fuera una iglesia dedicada a la patrona de la ciudad, Santa Genoveva (Sainte Geneviève), como ex-voto del rey Luis XV. Obra del arquitecto Soufflot, su construcción empezó en 1764. Sin embargo las dificultades financieras de la monarquía y la muerte prematura de Soufflot retrasaron las obras de edificación que duraron 26 años.

El edificio fue terminado durante la Revolución francesa en 1790, por los socios de Soufflot, Jean-Baptiste Rondelet y Maximilien Brébion. En 1791, la Asamblea Nacional Francesa votó que el edificio, que aún no había sido consagrado como iglesia, sirviera de templo para albergar los cuerpos de los hombres ilustres de la patria. En el frontispicio se graba la inscripción «Aux grands hommes la patrie reconnaissante» («A los grandes hombres, la patria agradecida»).

En 1851 Léon Foucault instaló su famoso péndulo conocido como Péndulo de Foucault; lo hizo aquí debido a que la gran altura del edificio facilitaba el experimento. Mediante este experimento se consigue demostrar la rotación de la Tierra y la existencia de la fuerza de Coriolis. Desde 1995 este péndulo ha regresado al Panteón.

Bajo el Primer Imperio francés, el Panteón mantuvo su función de mausoleo pero fue también lugar de culto a partir de 1806. Cuando tras la caída de Napoleón I se restaura el Antiguo Régimen, se restringe su uso al de iglesia consagrada a Santa Genoveva y se borra la inscripción del frontón.

En 1830, la Monarquía de Julio retira el culto católico de la iglesia que se convierte de nuevo en panteón con el nombre de "Templo de la gloria". Tumba de Voltaire.

Bajo la Segunda República, de 1848 a 1851, se le llamará "Templo de la humanidad". Tumba de Rousseau.

El Segundo Imperio le devuelve su uso exclusivamente religioso y desaparece la inscripción del frontón por segunda vez. Tumbas del matrimonio Pierre y Marie Curie.

Con el advenimiento de la Tercera República francesa se le devuelve definitivamente su uso laico con motivo del funeral de Victor Hugo en 1885. Sirve desde entonces de lugar de descanso a los grandes hombres honrados por la República francesa. Tumbas de Victor Hugo, Alejandro Dumas y Emile Zola.

El pórtico de columnas sobre el que descansa un frontón clásico está inspirado en el Panteón de Agripa, en Roma, mientras que la cúpula se inspira en la de la catedral de San Pablo en Londres, siendo ambas herencia del Tempietto de San Pedro in Montorio de Bramante en Roma.
Maqueta que se encuentra en el interior.

Los muros del Panteón llevan también inscritos más de mil nombres de personajes importantes de la historia de la República. En la cripta, dos placas llevan los nombres de las víctimas de la revolución de 1830 (la placa fue colocada por el rey Luis Felipe I), y de las víctimas de la revolución de 1848.

El 30 de noviembre de 2002 se alojó en el Panteón el féretro de Alejandro Dumas, el autor de Los Tres Mosqueteros. El mismo se encontraba cubierto por un manto de terciopelo azul con el lema de los mosqueteros: «Un pour tous, tous pour un» («Uno para todos, todos para uno»). Los restos de Dumas habían descansado hasta ese momento en el cementerio de Villers-Cotterêts, en Aisne, Francia. En su discurso, el ex Presidente de la República Francesa Jacques Chirac dijo que con esta acción quedaba corregida la injusticia cometida con el honor de uno de los grandes escritores franceses.


Boca de Metro de Abbesses, Montmartre.
Las primeras y más características bocas de metro, en hierro forjado y de gran impacto estético, son de estilo Art Nouveau y fueron diseñadas por Hector Guimard. Con el tiempo se han convertido en un emblema de la ciudad, y en la actualidad permanecen 86 de ellas; una fue donada al Metro de Lisboa a mediados de los 80, y otra más al Metro de la Ciudad de México (entrada de la Estación Bellas Artes).

El primer funicular de Montmartre entró en servicio al principio del siglo XX. En 1935 el sistema hidráulico fue reemplazado por cabinas de tracción eléctrica. En 1993 renovaron la instalación y ahora podemos admirar, en cada extremo del recorrido, marquesinas transparentes diseñadas por François Deslaugiers. Las cabinas, diseñadas por Roger Tallon, te llevan sobre una rampa de 108 metros de longitud y 37 metros de desnivel.

Sacre Coeur.
Se trata de una basílica dedicada al Sagrado Corazón de Jesús. Su construcción fue decidida por la Asamblea Nacional en 1873, como un edificio religioso a perpetuidad en homenaje a la memoria de los numerosos ciudadanos franceses que habían perdido la vida durante la Guerra franco-prusiana y para expiar los pecados cometidos por la Comuna de París. Fue el arquitecto Paul Abadie quien ganó el concurso para su construcción.

La arquitectura de la basílica se inspira en la arquitectura romana y bizantina e influyó en otros edificios religiosos del siglo XX, como por ejemplo la basílica de Sainte-Thérèse de Lisieux.
Aunque muy controvertido, es uno de los monumentos más visitados de París. La basílica tiene forma de cruz griega, adornada con cuatro cúpulas: el domo central, de 80 m de altura, está tocado por una linterna, formada por una columnata. En el ábside, una inmensa torre cuadrada hace las veces de campanario que guarda, entre otras, la Savoyarde, una campana de 3 m de diámetro y más de 26 t de peso, ofrecida por la diócesis de Chambéry. La cripta posee la misma disposición que la iglesia, y es una de las curiosidades de la basílica.

Y por finnnnnn. La visita a la Señora Eiffel, después de dos días de aplazamientos por mal tiempo o mucha cola. Así que fuimos seguidito, compramos las entradas y subimos.
La Torre Eiffel es sin duda una de las maravillas del mundo moderno, y el símbolo más representativo de Paris, la ciudad más visitada del mundo y una de las más bellas del planeta. En efecto, resulta muy difícil, si no imposible, imaginarse Paris sin la Torre Eiffel, o la Torre Eiffel sin Paris para ser contemplado desde lo alto de la misma.
Jardines del Campo de Marte.

Pese a todo la relación Paris-Torre Eiffel ha sido todo un culebrón, ya que para su construcción se hubo de salvar un importante desacuerdo popular, el de un pueblo, el parisino, y de una ciudad, que acabaría por quedar enamorado al igual que todo el mundo por la grandeza y belleza de la torre diseñada por Gustav Eiffel.
Vista con el Hotel des Invalides.

En 1889 la Torre Eiffel contaba con una altura de 312 metros, si bien con las posteriores instalaciones de antenas de radio la altura de la Torre Eiffel se sitúa hoy en día en 324 metros, siendo este el punto más alto de cualquier construcción presente en París.
Visita con el Arco de Triunfo.

Todo comenzó con la organización de la conmemoración del centenario de la Revolución Francesa. Entre los muchos proyectos presentados, figuraba uno cuyos primeros estudios databan de 1884 y estaban avalados por el célebre ingeniero Gustav Eiffel, y el proyecto consistía en la construcción de una inmensa estructura metálica en forma de torre que sería vista desde una enorme distancia. El proyecto, lejos de enamorar a los parisinos, tuvo un enorme rechazo social, pese al cual finalmente la Torre de Eiffel sería levantada e inaugurada el 31 de agosto de 1889, tras tres años de obras y polémicas.

Pese a lo impresionante de la obra, lo cierto es que la Torre Eiffel no acababa de gustar, y los parisinos la veían como un inmenso armatoste de hierros, así que se fijó la fecha de 1900 como tope para ser desarmada, tras la conclusión de la Exposición Universal que debía albergar Paris en ese año.
Aquí dos de sus "patitas".


Llegó el año 1900 y todo parecía indicar que la Torre Eiffel sería demolida pese a los intentos infructuosos de los que la admiraban por encontrarle un uso práctico para justificar su conservación frente a sus detractores, y finalmente, sería la armada francesa quien acabaría por salvar la vida de la Torre Eiffel, ya que tras unas pruebas del ejército con equipos de transmisiones se llegó a la conclusión de que la Torre Eiffel era un lugar privilegiado para la instalación de antenas y equipos de radio, con lo cual la Torre Eiffel ya tenía un uso práctico que provocaría su amnistía y pararía los proyectos de "ejecución".
Si algo "hay que hacer" cuando se va a visitar Paris es sin duda subir a la Torre Eiffel, si bien existen diferentes modalidades de ascenso ya que hay tres plantas distintas a las que podemos acceder, en ascensor, la más cómoda, o bien subir andando, sin duda la forma más deportiva y sana (también la más económica) de subir a la Torre.

Si subimos en ascensor podemos ir desde la base de la Torre Eiffel hasta su segunda planta, situada a "solo" 115 metros de altura, y si somos lo suficientemente valientes podemos coger allí otro ascensor que nos llevará a la cima, a 276 metros de altura ni mas ni menos (existen instalaciones un poco más arriba de donde puede subir el público, pero lógicamente el acceso está cerrado a los visitantes).

Si subimos a pie tan solo podremos subir hasta la segunda planta, aunque lo más probable es que, a menos que tengamos una forma física excelente, nos quedemos en el primer piso, donde la vista de Paris es ya impresionante.
Por supuesto que nosotros subimos hasta arriba.

Si Paris está considerada una de las ciudades más románticas del mundo, cenar en la Torre Eiffel con ese alguien especial es el sumum del romanticismo. Ello es posible en cualquiera de los dos restaurantes de la Torre Eiffel, el Altitude 95, y el solo apto para los bolsillos más pudientes Jules Verne, poseedor de una estrella en la Guía Michelín.

Aquí una imagen de la Estatua de la LIbertad.
La estatua que se halla en la Isla de los Cisnes fue regalada a Francia por la Comunidad Americana para celebrar el centenario de la Revolución Francesa. Es una estatua de bronce que mide el cuarto de su hermana de Nueva York. Inaugurada en 1889, contemplaba inicialmente el centro de París. Pero luego respetaron el deseo de Bartholdi y la Libertad Francesa saluda ahora a su hermana americana.

El Altitude 95, situado en la primera planta de la Torre Eiffel, debe su nombre a que 95 metros es precisamente la altitud de la Torre Eiffel en su primera planta con respecto al nivel del mar. El restaurante tiene capacidad para doscientas personas, y por un lado tiene fantásticas vistas al Sena y Trocadero, y por el otro da al interior de la Torre Eiffel. El restaurante dispone también de bar.

El Jules Verne es uno de los mejores restaurantes no solo de Paris, sino también si hablamos de la totalidad de Francia. Se trata de un restaurante poseedor de una estrella de la Guía Michelín (16/20), y que está situado en la segunda planta de la Torre Eiffel, y cuyos clientes podrán acceder al restaurante por medio de un ascensor privado que evitará tener que hacer cola con los demás visitantes. Se trata sin duda de un restaurante ideal para ocasiones muy especiales y románticas, pero conviene informarse antes de los precios (se puede consultar la carta en la base de la Torre Eiffel, junto al acceso al ascensor privado del restaurante, en el Pilar Sur de la Torre Eiffel) para evitar disgustos y malas sorpresas.

Además de la iluminación de la Torre Eiffel normal, y de los potentísimos focos que "pululan" por el cielo parisino durante todas las noches y que, si el cielo está claro, son visibles a 80 kilómetros de distancia, la Torre Eiffel exhibe una iluminación especialmente llamativa y brillante cuando, tras caer la noche, durante los 10 primeros minutos de cada hora (hasta las 2 AM normalmente, y hasta la 1 AM en invierno) se iluminan miles de bombillas centelleantes que le dan a la Torre Eiffel un aspecto más mágico aún si cabe del que tiene de por sí.

Pese a los millones de turistas que la visitan cada año, la Torre Eiffel tiene secretos que han permanecido celosamente guardados durante años, si bien ahora todos estos secretos salen a la luz y es posible visitar salas hasta ahora reservadas para el personal de la Torre Eiffel, como son la impresionante sala de máquinas (desde donde hoy en día se siguen controlando los ascensores), el bunker construido durante la Segunda Guerra Mundial bajo los Campos de Marte o la "galería técnica" situada en el primer piso.

Esta foto me encanta. Me da un vértigo.....

La plaza y el edificio del Ayuntamiento están estrechamente ligados a la historia de Paris desde épocas medievales. La plaza no era más que una zona pedregosa hasta que en 1141 los mercaderes que transportaban mercancías por el Sena establecieron allí un puerto, con el objeto de aliviar al de la Cité. Así, en el puerto de Greve anclaban los barcos con provisiones de trigo, madera, carbón, vino...
La pequeña plaza de Greve fue escenario de festejos, de revueltas y también de ejecuciones y suplicios que incluían apaleamientos, descuartizamientos, muerte en la hoguera, entre otros, desde la Edad Media. Ya en tiempos de la Revolución, fue en la Place de Greve donde se utilizó la guillotina por primera vez, espectáculo algo decepcionante para los parisinos, acostumbrados a ejecuciones más lentas y penosas...
En el siglo XVI, bajo el gobierno de Francisco I, la "casa de los pilares" fue reemplazada por un verdadero palacio renacentista. Según el diseño del arquitecto italiano Boccador, la construcción se desarrolló entre 1533 y 1628. En 1836 y 1850, bajo el gobierno de Luis Felipe, el palacio fue ampliamente refaccionado, agrandado y decorado, conservando siempre la fachada renacentista.
Posteriormente fue reducido a cenizas y reconstruido de nuevo.

Como no era tarde decidimos hacer una visita al Arco del Triunfo.
Dentro hay un museo sobre las victorias francesas y la construcción del Arco.

 Pero lo mejor de todo son las vistas, verdad???

Una panorámica.

Pasamos un buen rato admirando el paisaje y realmente vale la pena subir al Arco.

Place de la Concorde con la Torre.

Durante la Revolución francesa, la plaza es el lugar de paso obligado por los cortejos, improvisados o preparados por el protocolo de las fiestas. Será uno de los grandes lugares de alianza del período revolucionario, sobre todo cuando la guillotina estuvo allí instalada. Es donde Luis XVI y María Antonieta fueron ejecutados.

Fuente de Jacques Hittorff.
Las fuentes, añadidas por Hittorff, están inspiradas en las de la basílica de San Pedro de Roma. La principal particularidad de la Plaza de la Concordia es que está limitada por el “vacío” en tres lados (contrariamente a la mayoría de las plazas que están rodeadas por edificios): los Campos Elíseos, el jardín de las Tullerías, y el Sena