viernes, 3 de junio de 2022

Crucero por Emiratos Árabes y Qatar. (III). Abu Dabi (I)

 Atracados en el puerto de Zayed, y debido a que al igual que Dubái Abu Dabi se extiende muy a lo largo de la costa, lo más conveniente para aprovechar nuestra escala es contratar una excursión, como el Tour por Abu Dabi para cruceros. La visita puede comenzar por la Corniche, el famoso y largo paseo que recorre la mayor parte de la zona urbana de la ciudad.


A lo largo de sus 8 kilómetros de largo encontramos preciosas playas, parques y jardines, que son el complemento perfecto para unas aguas que poco tienen que envidiar a las del Caribe.

Del mismo modo, tampoco Abu Dabi tiene nada que envidiar a Dubái en cuanto a la espectacularidad de su skyline, ya que opuesta a la playa se extiende una sucesión casi interminable de rascacielos con un diseño menos estridente y más elegante.


Mientras recorremos la avenida, construida en forma de curva con terreno ganado al mar, admiramos los altísimos rascacielos que son sede de las cadenas hoteleras más prestigiosas del mundo y también albergan oficinas y centros residenciales.




Entre ellos destaca el hotel St Regis, que presume de tener la suite más alta del mundo, localizada entre las dos torres del complejo, a 198 metros de altura.

Más adelante, la elegante y minimalista sede de la Compañía Nacional de Petróleo, con un arco que la hace destacar entre el resto de edificios.

Y por supuesto las Etihad Towers, un conjunto residencial y de negocios de gran lujo formado por 5 edificios que llegan a superar los 300 metros de altura.

Muy cerca encontramos The Founder´s Memorial un tributo nacional permanente dedicado a recordar la vida, el legado y los valores del difunto jeque Zayed bin Sultan Al Nahyan, fundador de los Emiratos Árabes Unidos. El elemento central es The Constellation, un retrato en tres dimensiones del jeque, que cambia según el ángulo desde el que lo observemos.

Empezamos a recorrer la avenida que nos lleva hasta la isla de Al Kasir, que cuenta con dos puertos deportivos, un enorme centro comercial, la noria Marina Eye y por supuesto el impresionante hotel Emirates Palace


En el extremo derecho de la isla se encuentra la Heritage Village, un pueblo reconstruido que nos hace viajar en el tiempo y nos permite hacernos una idea de cómo era la ciudad antes de que el petróleo cambiara para siempre su vida y su historia.

En un precioso y cuidado entorno, este espacio aglutina todos los elementos comunes a los pueblos costeros del Golfo, como el fuerte defensivo, la mezquita encargada de salvaguardar la fe islámica o el zoco donde se cambiaban cabras por dátiles.


También aquí podemos observar la casa barasti, un método tradicional de construcción de la zona del Golfo, consistente en la construcción de casas con piedra y hojas de palmera que servían para aprovechar la brisa en los meses de más calor. Los tipos de vivienda se complementan con las hechas de pelo de cabra y saco que utilizaban las tribus nómadas.



Aprte de poder ver a los artesanos trabajando, en un amplio muestrario de productos, cerca del fuerte se levantan varias construcciones que nos transportan a la época en que los habitantes de la zona basaban su economía en la pesca de perlas.




En el antiguo fuerte podemos visitar una preciosa colección de joyas, así como una muestra de todos los elementos necesarios para la pesca y comercio de las perlas.

En 2001 se colocó el mástil de la que sería durante dos años la bandera más alta del mundo, con 122 metros de altura, para conmemorar los treinta años de la creación de los Emiratos Árabes Unidos. Puede verse, en días claros, desde 60 kilómetros de distancia.

Pero quizá la imagen más idílica de la ciudad es la que puede disfrutarse desde una pequeña playa localizada al sur de la Heritage Village, con los rascacielos de fondo y los cascos de un par de tradicionales dhows en primer plano.




Dejamos atrás las azules aguas del Golfo para dirigirnos al Marina Mall, un centro comercial de 235.000 metros cuadrados y más de 400 tiendas distribuidos en 5 pisos.

Aquí tomamos un taxi para dirigirnos al último y más importante punto de nuestra visita a Abu Dabi, la mezquita de Sheikh Zayed.

jueves, 2 de junio de 2022

Crucero por Emiratos Árabes y Qatar. (II). Dubai (II)

 Cruzamos al otro lado del Creek, donde aparte de obtener otra perspectiva de Al Fahidi recorremos el barrio de Deira. Una moderna carretera nos ha traído hasta aquí, pero quienes no disponen de coche toman uno de los abras, en el que caben hasta 20 personas y en un par de minutos cruzan de un lado a otro de la ría. 



También aquí amarran los dhows de los que hemos hablado, a la espera de ser alquilados para eventos y paseos de grupos organizados.

Cae la tarde, y debemos acercarnos al centro, para presenciar uno de los espectáculos más emocionantes que nos ofrece Dubái.
Para ello debemos entrar al Dubái Mall, el centro comercial más grande del mundo.
Este paraíso de las compras y el ocio, ocupa nada menos que 1,1 millones de metros cuadrados, y aún se le va a añadir 93 mil metros cuadrados más para dar cabida a nuevas tiendas y opciones de ocio.

Son más de 1.200 tiendas, unos multicines con 22 salas, 120 restaurantes y cafeterías...todo un mundo.



Pero uno de sus atractivos principales es el gigantesco acuario, que posee el Record Guiness de tener el panel acrílico más grande del mundo, que puede disfrutarse justo a pocos metros de la entrada del Centro Comercial. Tras él, nadan 33 mil peces de 140 especies diferentes, entre ellos 300 tiburones.

Pero vamos a pasar de largo de esta maravilla y seguir hasta el fondo del inmenso pasillo para cruzar el Mall y dirigirnos a un espacio interior abierto al cielo. 
Aquí con la omnipotente y espectacular vista del Burj Khalifa vamos a asistir a un espectáculo que recordaré toda mi vida.

Considerada oficialmente como la fuente con coreografía más grande del mundo, viene a ser la versión árabe de las de Bellagio en Las Vegas, pero en versión petrodólares, es decir, más impresionante. Con un coste de 218 millones de dólares, la estructura, que posee 6.600 luces de colores, que iluminan 275 metros de chorros de agua que suben hasta los 150 metros, es todo un espectáculo que debe ser visitado al menos una vez en la vida.
Pongo aquí un breve video para que puedan hacerse una idea de lo espectacular de esta demostración acuática que se repite, diariamente cada 30 minutos de 6 a 11 de la tarde.

Al siguiente día volvimos al Dubai Mall, esta vez para batir mi propio record de altura, que estaba en haber subido al Empire State  a 320 metros. Tras pasar los controles de seguridad llegamos al vestíbulo, y al mirar por la ventana que da al edificio Burj el Khalifa, el más alto del mundo con 828 metros de altura, vimos el punto exacto donde estaríamos unos minutos después, una terraza en el piso 124 situada a 450 metros del suelo.

Los ascensores que nos llevan arriba suben a una velocidad de 18 metros por segundo, es decir a unos 65 kilómetros por hora. Al llegar arriba vemos una de las más de 1.000 obras de arte que adornan el edificio, como esta espectacular lámpara de cristal de Baccarat.

Salimos a la terraza para disfrutar del vértigo de una vista de 360 º de la ciudad de Dubái.
Quizá la imagen favorita de todos los que hacemos esta visita sea la de las espectaculares fuentes que vimos la noche anterior.

Las cifras del edificio son realmente vertiginosas. 
Para su construcción se usaron 330.000m³ de hormigón. 39.000 toneladas de barras de acero.

La cantidad de aluminio usado en el edificio es la equivalente a la usada en construir 5 aviones Airbus A380 y los paneles de vidrio que lo cubren tienen la misma superficie que 17 estadios de futbol.



Teníamos todavía algo de tiempo para acercarnos a Jumeirah y ver, al menos de lejos el que fue una vez orgullo de Dubái en cuestión de popularidad, el Burj al Arab. Para ello nos acercamos a un centro comercial que merece una visita al menos para disfrutar de su arquitectura y por la calidad de sus productos, aunque los precios ya son harina de otro costal, Madinat Jumeirah.


Después de ver algunas de sus 75 tiendas nos acercamos a una terraza interior desde donde vimos la esperada imagen de este hotel que merecería, según los expertos, la calificación de 7 estrellas. Y a las estrellas parece llegar, con sus 321 metros de altura que parecen emerger de una isla artificial y que lo convierten en el hotel de lujo más alto del mundo.

Decidimos acercarnos un poco más para conocer al coloso un poco mejor.
Se dice que su construcción costó la friolera de 1.000 millones de dólares, aunque al parecer fue bastante más. No es de extrañar, ya que no se escatimó en materiales.
30 tipos de mármol, 8.000 m² de pan de oro de 24 kilates, dos acuarios gigantescos, dos suites reales con cine privado, un helipuerto, el techo de cristal de Swaroski más grande del mundo, e incluso los huéspedes reciben un iPad cubierto de oro de 14 kilates para su uso durante la estancia. Todo parece poco para este hotel.

Y nos dirigimos ahora al último punto a visitar antes de dejar la ciudad, la Marina de Dubái.

Hasta hace poco más de una década en esta parte del sur de la ciudad tan sólo había agua y arena. Hoy va camino de convertirse en el puerto deportivo más grande del mundo y también en cabeza del desarrollo tecnológico, con la Dubai Media City y Dubai Internet City como bandera.

Para atraer a lo mejor de lo mejor en residentes e inversores, se ha construido un canal artificial de 7 kilómetros flanqueado por un paseo salpicado de tiendas, restaurantes y cafeterías.
Pero sin duda lo que más llama nuestra atención es la infinita cantidad de rascacielos que inspirados e el Concord Pacific Place de Vancouver son el hogar de más de 120.000 personas.




Aquí se encuentra el Dubai Marina Yacht Club, uno de los más selectos clubs de yates del mundo que da atraque a más de 500 yates a cual más lujoso y moderno.

Nos despedimos de Dubái para continuar nuestra singladura y conocer la capital de Emiratos Árabes, Abu Dabi.