Cerramos la noche visitando el Arco de Santa María, uno de los lugares más emblemáticos de la ciudad..
Se trata de una puerta medieval, levantada en el siglo XI y remodelada en el siglo XVI, que fue sede del Ayuntamiento, cárcel y del Museo Provincial y ahora se puede visitar para aprender más sobre la historia de Burgos. No podemos perdernos la Sala de la Poridad o del Secreto, que expone objetos curiosos sobre el Cid, como uno de sus huesos. También es imprescindible subir a uno de sus torreones para tener una maravillosa vista del paseo del Espolón y del río Arlanzón.
Por una de las escaleras que posee el arco, se accede al Museo de la Farmacia, con piezas provenientes del Hospital de San Juan.
La remodelación que he nombrado del siglo XVI, se debió a la visita del emperador Carlos V a la ciudad. Como si del retablo de una iglesia se tratara, vemos la fachada adornada por esculturas de personalidades burgalesas, como el conde Diego Rodriguez Porcelos, fundador de la ciudad, Nuño Rasura y Laín Calvo, prominentes jueces, Fernán González , el Cid y en el el centro el emperador Carlos V.
Bajo el gran arco superior se encuentra el Ángel Custodio, patrón de la ciudad y por encima de él, la Virgen con el Niño
Antes de abandonar la ciudad, nos acercamos a la Casa del Cordón o Palacio de los Condestables, el ejemplo más importante de la arquitectura no religiosa de Burgos.
Aparte de residencia de los Condestables, lo fue también de a realeza, ya que todos los reyes desde los Católicos hasta Felipe V, durmieron aquí, lo que hizo que en la ciudad tuvieran lugar grandes acontecimientos políticos y sociales.
Comenzado a construir en 1476, es desde 1968. Bien de Interés Cultural y formaba parte de una triada que pertenecía a los Condestables, Los otros eran la Casa de la Vega (ya desaparecida) y la Capilla de la Catedral.
Fue aquí donde los Reyes Católicos recibieron a Colón tras su segundo viaje a América, que trajo desde allí gran parte del oro con el que se doró el retablo mayor de la Cartuja de Miraflores.
También es el lugar donde Felipe el Hermoso bebió agua muy fría tras jugar a la pelota, lo que lo llevó a enfermar y fallecer en la casa, dejando a Juana trastornada por la pérdida.
El cordón que da nombre al palacio, adorna la fachada y es recordatorio de la gran devoción de los Condestables a la orden franciscana
Y empezamos a recorrer las tierras burgalesas, con una primera parada en Orbaneja del Castillo.
El nombre le viene dado por el conjunto de estructuras calcáreas que desde lejos parecen las ruinas de un castillo.
Se encuentra muy cerca de los límites con Cantabria, rodeado de un circo rocoso, en uno de cuyos márgenes encontramos la Cueva del agua, desde donde brota un hilo de agua que se convierte en cascada.

El pequeño curso de agua divide en dos barrios el caserío, llamados Villa y Puebla, que se apiñan en estilo montañés con sus características solanas de madera que dan la impresión de estar colgadas en el aire. El material de construcción es, evidentemente la toba, tan abundante en esta zona.
Aunque el curso de agua es constante, el deshielo y la lluvia hace que su caudal aumente, lo que permitió que hasta cinco molinos funcionaran simultáneamente en el pueblo.
El lugar es conjunto Histórico Artístico desde 1931, ya que dio cobijo a mozárabes y judíos, y hoy es un escenario perfecto para recordar un misterioso pasado histórico, reforzado por el recuerdo de los Caballeros Templarios que levantaron aquí el Convento y Hospital de San Albín, que daba cobijo a los peregrinos del Camino de Santiago.
Pero quizá lo que más llama la atención al visitante es la vista del agua que cae en rápidos y cascadas en dirección al río Ebro, creando por el camino pozas de agua de un precioso y transparente azul turquesa.
El sonido del agua es omnipresente, y es un verdadero espectáculo ver cómo se precipita por las terrazas creadas por la naturaleza.




Nuestra siguiente parada es otro pueblo que ha sido declarado uno de los más bonitos de España, Puentedey.
Este pequeño núcleo de población se encuentra en las Merindades, al norte de Burgos.
Aparcamos nuestro coche y lo primero que vemos es su espectacular puente de piedra, excavado en la roca por el río Nela a lo largo de millones de años y sobre el que se ha edificado el caserío. Su imagen es tan espectacular, que en ella encontramos la razón de su nombre, Puente de Dios.
Sus primeros habitantes, aprovecharon para construir sobre el arco un conjunto urbano de gran belleza y original como pocos, donde destacan varias construcciones que ahora veremos.
Los lugares más importantes del pueblo, en cuanto a visitas son dos:
El Palacio Brizuela, que data del siglo XV, es conocido también como el Palacio de los Porras, situado en la parte más alta del puente natural.
La iglesia de San Pelayo, de estilo románico, con modificaciones góticas.
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