domingo, 6 de noviembre de 2016

Bella Italia (VI). Florencia(I)

Florencia es el alma de Italia. Su centro, peatonal, conserva el aspecto y ambiente de la ciudad-estado medieval que fue en el pasado, con un abanico apabullante de galerías, edificios fabulosos y tesoros alrededor de las iglesias y en su interior.

La Florencia renacentista está dominada por los Medici y las obras de los artistas a los que patrocinaban, lo que la convirtieron en la cuna de la arquitectura del Renacimiento. Una visita al Piazzale Michelangelo ofrece la oportunidad de disfrutar del perfil aéreo de Florencia, formado por cúpulas rojizas y torres.

También, bajando al río encontraremos el Ponte Vecchio, el único original que ha sobrevivido con sus casa y tiendas, siempre repleto de gente.

Pero sin duda, donde quiera que estemos el Duomo, corazón de la ciudad, una obra gótica perfecta, coronada por la cúpula de Brunelleschi domina el perfil de la ciudad.
Llegamos hasta él callejeando entre edificios adornados con frescos que de ninguna manera pueden competir con esta catedral dedicada a Santa María del Fiore que refleja toda la ambición de la ciudad.

Fue en 1294 cuando el ayuntamiento decidió renovar el antiguo santuario y reconvertirlo en un templo de 90 metros de altura coronado por una cúpula de 50 metros de radio, que junto con una torre diseñada por Giotto y un precioso baptisterio forman el conjunto arquitectónico mas extraordinario de Italia.



Por su tamaño, es una de las más grandes de Europa, con 155 metros de largo. Especialmente hermosas son las puertas de la catedral, fabricadas en bronce como las del baptisterio, que conmemoran la salvación de Florencia de la peste que acabó con casi la mitad de la población y que se acompaña de escenas del Antiguo Testamento.




Cuando traspasamos las puertas encontramos la obra de toda una ciudad, ya que durante años el ayuntamiento obligaba a donar una parte del testamento para las obras de la iglesia, por lo que no debemos extrañarnos si vemos escenas religiosas con otras que refieren pasajes de la Divina Comedia.





Lo que si refleja una temática totalmente religiosa es la cúpula que con su fabuloso y elegante Juicio Final nos hace pensar irremediablemente en nuestro paso al Paraíso...o al infierno.

Ya fuera, el campanario anexo, sube hasta los 82 metros de altura, con sus líneas rectas que contrastan con la curva de la cúpula y sus mármoles de colores comunes a todo el conjunto.




Completando el trio de ases encontramos el baptisterio, octogonal y dedicado a San Juan Bautista, con formas clásicas y decoración geométrica florentina. El edificio fue construido en el siglo V sobre antiguas construcciones romanas, quizás un templo dedicado a Marte. 

Destacan las tres puertas de bronce, encargadas por el gremio del Arte de la Lana, que administraba el baptisterio. La puerta Sur representa la vida de San Juan Evangelista, la central hace lo mismo con la de Jesús, mientras que la tercera es la llamada Puerta del Paraíso, según Miguel Ángel, que la elogió hasta el infinito y que representa escenas del Antiguo Testamento.

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